El tiempo de Adviento comprende cuatro domingos en los que la liturgia propone lecturas determinadas que orientan la espera y la preparación para la Navidad. Cada domingo presenta un Evangelio que, junto con las demás lecturas, ayuda a vivir un itinerario espiritual: esperanza, conversión, alegría y amor. A continuación se detallan los cuatro evangelios dominicales del Adviento y su significado en la vida cristiana.
Primer Domingo de Adviento: la venida final y la vigilancia (Mateo 24,37-44)
El Evangelio del primer domingo de Adviento, tomado de Mateo 24,37-44, proclama la llamada a la vigilancia ante la venida del Hijo del hombre: «estad en vela para estar preparados». En ese pasaje Jesús compara su llegada final con los días de Noé, subrayando que la venida del Señor será inesperada y pide una actitud de constante prontitud: «Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor».
En la segunda lectura de este domingo (Romanos 13,11-14) san Pablo exhorta a «despertar del sueño» y revestirse de las obras de la luz, expresando la misma llamada a la conversión y a la coherencia moral que subyace al texto evangélico.
Segundo Domingo de Adviento: el precursor que prepara el camino (Mateo 3,1-12)
El Evangelio del segundo domingo de Adviento presenta a Juan el Bautista (Mateo 3,1-12): «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». Juan es el profeta que clama en el desierto preparando los caminos del Señor y llama a la conversión práctica: confesar los pecados, dar fruto digno y acogerse al bautismo de arrepentimiento.
La llamada de Juan se corresponde con las lecturas del día (Isaías 40,1-5 en el ciclo A o Baruc/Lucas en otros ciclos), que insisten en «preparad el camino del Señor, allanad sus senderos», destacando así la función de precursos que tiene el Bautista en la historia de la salvación.
Tercer Domingo de Adviento (Gaudete): la alegría por la cercanía del Señor (Mateo 11,2-11)
El tercer domingo de Adviento, llamado Domingo de Gaudete, ofrece un Evangelio donde aparece de nuevo Juan Bautista, ahora desde la prisión, haciendo la pregunta sobre la identidad de Jesús y recibiendo la confirmación de la obra mesiánica (Mateo 11,2-11). La liturgia de este domingo enfatiza la alegría: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres. El Señor está cerca». Por ello se permite el uso del color rosa en los ornamentos.
La liturgia invita a experimentar un anticipo de la alegría de la Navidad: se permite más esplendor en la celebración (flores, órgano) y las lecturas proclaman la liberación, la salvación y la restauración que Dios promete a su pueblo.
Cuarto Domingo de Adviento: la cercanía del nacimiento de Jesús (Mateo 1,18-24)
En la última semana antes de la Navidad, el Evangelio del cuarto domingo de Adviento narra el episodio del sueño de José y la concepción virginal de María según Mateo 1,18-24. El ángel se le aparece a José y le dice: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo», y le revela el nombre del niño: Jesús, «porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Mateo concluye diciendo: «Todo esto ha ocurrido para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del Profeta: Mirad, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Emmanuel -que significa Dios-con-nosotros»; así se subraya la dimensión del cumplimiento de las Escrituras y la singularidad de la generación de Jesús.

Significado pastoral de estos cuatro evangelios
- Vigilancia (1.º domingo): preparar el corazón para la venida final del Señor, vivir en actitud de conversión permanente.
- Conversión (2.º domingo): como Juan el Bautista, allanar los caminos del Señor en la propia vida mediante el arrepentimiento y el testimonio.
- Alegría (3.º domingo): el Domingo de Gaudete recuerda que la espera tiene un carácter gozoso: la salvación está cercana.
- Amor y cumplimiento (4.º domingo): la encarnación y el misterio de María y José nos enseñan la humildad y la aceptación del plan de Dios.
Lecturas que acompañan y complementan los evangelios
En el Ciclo A y en la práctica litúrgica, los evangelios dominicales se acompañan de primeras y segundas lecturas que refuerzan los temas del Adviento: las profecías de Isaías (primera lectura en muchos domingos), las exhortaciones de san Pablo (segundas lecturas), y en algunos ciclos textos de Jeremías, Baruc, Sofonías o Miqueas. Esta combinación hace visible la unidad entre la promesa antigua y su cumplimiento en Cristo.
Tabla resumen: evangelios dominicales de Adviento y tema central
A continuación un resumen con los textos evangélicos y su foco espiritual:
- Primer Domingo - Mateo 24,37-44: Vigilancia ante la venida del Hijo del hombre.
- Segundo Domingo - Mateo 3,1-12: Llamado a la conversión por Juan Bautista; preparar el camino.
- Tercer Domingo (Gaudete) - Mateo 11,2-11: Alegría por la cercanía del Salvador; confirmación de la misión de Jesús.
- Cuarto Domingo - Mateo 1,18-24: Nacimiento próximo; sueño de José; cumplimiento de las Escrituras (Emmanuel).
El Evangelio del día. IV Domingo de Adviento. XXI-XII-MMXXV
Cómo vivir litúrgica y familiarmente estos evangelios
Durante las cuatro semanas de Adviento la Iglesia propone tres actitudes: oración, caridad y conversión. En la oración se meditan las lecturas dominicales; en la caridad se practican obras concretas de misericordia; en la conversión se responde al llamado a la vigilancia y al arrepentimiento.
En los hogares la Corona de Adviento acompaña este camino: cada domingo se enciende una vela (tres moradas y una rosa), aumentando la luz hasta la Navidad. Al encender la última vela en familia se recuerda que Dios nació en la humildad y que su venida nos llama a la esperanza, la paz, la alegría y el amor.
Algunos textos clásicos para profundizar
Muchos comentaristas y Padres de la Iglesia han reflexionado sobre los relatos evangélicos del Adviento. Mateo destaca el cumplimiento de las Escrituras y presenta la concepción virginal como obra del Espíritu Santo; san José aparece como figura ejemplar de justicia y obediencia. En las lecturas paulinas se afirma la vocación misionera y escatológica del pueblo cristiano mientras espera la manifestación plena del Señor.
Leer y meditar los cuatro evangelios dominicales del Adviento ayuda a unir la memoria de la primera venida, la experiencia presente de Cristo en la Iglesia y la esperanza de su retorno glorioso.