Las mantis religiosas -se conocen más de 2.500 especies diferentes- se cuentan entre los animales más curiosos e intrigantes del planeta. Parecen extraterrestres. Son capaces de detectar ultrasonidos a través de un oído situado en el tórax; tienen visión 3D y a color gracias a sus cinco ojos; y son cazadoras supereficientes, tanto que pueden alimentarse de animales mucho mayores que ellas.
Descripción y hábitos generales
Su hábitat preferido se sitúa en las áreas de matorral y bosques caducifolios, pero se adapta incluso a la vida en cautividad, y puede cumplir tanto funciones de mascota como de agente de control de plagas en huertas y sembrados. La mantis es un animal solitario. De hecho, en cautividad no deben juntarse varios ejemplares, ya que se matarían entre ellos. Es asimismo un animal de hábitos diurnos. Pasa la mayor parte del día quieta, camuflándose con el entorno para permanecer a salvo de los depredadores y, a la vez, engañar a sus presas.

Alimentación y técnica de caza
Su dieta incluye arañas y artrópodos, pero también en algunos casos ranas, lagartos, lagartijas salamandras, tritones, topos, musarañas, ratones, serpientes, tortugas de caparazón blando, polillas, pequeños murciélagos e incluso aves. Y poseen tal capacidad mimética que pueden hacerse pasar, por ejemplo, por abejas o trozos de madera. La forma de cazar de este insecto carnívoro, que aguarda inmóvil a sus presas con las patas delanteras juntas (de ahí su nombre, pues parece que está rezando), ha inspirado un tipo de arte marcial. La extraordinaria velocidad a la que extiende sus patas delanteras (apenas unos milisegundos) les permite atrapar a moscas en vuelo, y las espinas que presentan hace que sea prácticamente imposible escapar de ellas.
Reproducción y comportamiento sexual
El aspecto más distintivo de la mantis religiosa es su especial ciclo reproductivo, que se inicia a finales del verano, cuando las hembras empiezan a segregar mayores niveles de hormonas, que atraen a los machos hacia ellas para fecundarlas. Si dos o más machos coinciden alrededor de una hembra, luchan a muerte hasta que solo queda uno. Cuando el macho encuentra a la hembra comienza a realizar una especie de baile, rodeándola hasta que consigue montarla saltando a su dorso y conectar las antenas de ambos. Tras ese cortejo es cuando se produce la fecundación, que consiste en la llegada del espermatóforo del macho a la cavidad reproductiva de la hembra. El proceso dura más de dos horas.
Y cuando finaliza puede suceder lo que ha hecho tan famosa a la mantis: en algunos casos, tras la cópula, la hembra devora al macho que la ha fecundado. Pero esto solo ocurre en realidad entre el 13 y el 28 por ciento de los casos. Y sucede con mucha más frecuencia entre las mantis en cautividad. El canibalismo de la mantis religiosa tiene una explicación biológica. Se debe a que en la época de celo las hembras se vuelven extremadamente agresivas, y a veces no esperan ni a que la cópula termine. Devoran al macho comenzando por su cabeza, preservando intactas las partes de su sistema nervioso encargadas de realizar la fecundación.
Pero las hembras no solo devoran al macho movidas por la agresividad, pues así realizan un aporte proteico extra que asegura que los huevos se formen adecuadamente, y a que haya más en la puesta. Así que, en realidad, con ese acto de canibalismo sexual aseguran el futuro de su progenie. Se estima que entre el 10 y el 20% de las reproducciones terminan en canibalismo, este porcentaje se reduce en cautiverio.
Puesta y ootecas
El paso siguiente, al término de la gestación, es la puesta de entre 100 y 300 huevos, que la mantis protege segregando una especie de espuma llamada ooteca. La puesta es ya en otoño y suele realizarse en lugares resguardados, como ramas u hojas, siempre tratando de ocultar los huevos de los depredadores. Las mantis pondrán otecas que son una caja de huevos que se endurecerán al aire libre para proteger a las crías de los peligros de la naturaleza. Incubación 1 a 3 meses.

Mudas: cuántas veces muda la mantis y cómo ocurre
Pueden llegar a alcanzar fácilmente el año de vida, mudando durante ese tiempo unas seis veces. Para la muda la mantis se cuelga de una rama y se liberan de la capa vieja de cutículo, saliendo de ella por la parte anterior. Mudas: 5 a 10 mudas en toda su vida. Cada vez que una mantis muda, pasa a un L (Larva) superior: L1 -> L2, así hasta llegar a adulta.
La cantidad de mudas dependerá de la especie siendo generalmente los machos los que mudan 1 vez menos que las hembras. En resumen, la mantis muda varias veces a lo largo de su crecimiento: lo habitual son entre 5 y 10 mudas, con un promedio común alrededor de 6 mudas hasta alcanzar la etapa adulta.
Ciclo de vida y esperanza de vida
Ciclo de vida: 6 a 18 meses. La esperanza de vida generalmente dependerá del tamaño y de la especie. Reproducción: 1 vez suficiente / 2-4 semanas después de la muda adulta. La cantidad de mudas y la duración del ciclo variarán según la especie y las condiciones ambientales.
Cuidados y recomendaciones para mantener mantis en cautividad
- No exponer directamente al sol.
- No usar insecticidas o productos en aerosol cerca.
- Evitar juntar varios ejemplares en el mismo terrario para prevenir agresiones y canibalismo.
¡Nacieron 100 crías de MANTIS religiosa! ¿Qué debemos alimentarlas?
Datos prácticos resumidos
| Especies conocidas | Más de 2.500 |
| Mudas | 5-10 (habitualmente ~6) |
| Ciclo de vida | 6-18 meses |
| Huevos por ooteca | 100-300 |
| Incidencia canibalismo | 10-28% (más en cautividad) |
| Incubación ooteca | 1-3 meses |
Pese a su agresividad y voracidad, las mantis religiosas no son peligrosas para el ser humano. Generalmente se distinguen por camuflarse entre hojas, hojas muertas, palos, ramitas, musgo, flores, desierto, etc.