Diego Quispe Tito (n. 1611-f. 1681) fue un pintor peruano del siglo XVII, considerado uno de los más importantes exponentes de la escuela cuzqueña de pintura. De origen indio, nace en Cuzco en 1611. Fue seguidor de Gregorio Gamarra, quien a su vez fue discípulo del padre Bernardo Bitti. Los testimonios documentales sobre la biografía de Diego Quispe Tito son escasos; sin embargo, se puede decir que comenzó su obra pictórica alrededor de 1627, la fecha a partir de la cual data su primer lienzo y que probablemente perteneció a la nobleza indígena.
A partir de la biografía de Diego Quispe Tito, se estableció como un artista de gran prestigio en la ciudad de Cusco a partir de la década de 1660, intensificando su producción para el templo de San Sebastián. Ella se centra en las obras decorativas de la iglesia parroquial de esa localidad, para la cual trabajó intensamente entre 1634 y 1669. Dentro de la propia capital incaica, la obra más ambiciosa de Quispe Tito es el lienzo de Las postrimerías o el Juicio Final, realizado para la portería del Convento de San Francisco en 1675.
Etapas y fuentes de influencia
Su pintura tenía dos etapas. En la primera, su pintura se caracterizó por tener ciertos restos de manierismo, mientras que en el segundo, la influencia de los grabados flamencos se puede ver en su pintura. En la Visión de la cruz (1631) y la Ascensión (1634), ya se pueden ver dos de sus primeras obras, la esquematización lineal y el gusto por los elementos decorativos característicos de las obras maduras de este autor de origen indígena.
La presente pintura constituye un notable ejemplo de la temprana escuela cuzqueña y de la profunda asimilación de modelos europeos reinterpretados desde el imaginario artístico andino. El pintor se ha basado aquí en una difundida composición de Rubens, pero Quispe Tito reduce notablemente la proporción de las figuras respecto del fondo, para emplazar la escena de la historia sagrada dentro de un vasto paisaje idealizado y fantástico, que anuncia así la aparición de uno de los géneros favoritos de la pintura cuzqueña en el siglo siguiente.
Características formales y temáticas
Algunas de las características de las pinturas de Diego Quispe Tito, que comenzaron a utilizarse con mayor frecuencia desde entonces, son la libertad en la gestión de las perspectivas y la abundancia de aves en árboles frondosos. Plantas nativas, flores y aves se mezclan con arquitecturas extraídas de grabados europeos. Esto, junto con una especial atención al detalle y la anecdótica, dio lugar a una escuela que tuvo un gran impacto en la tradición pictórica andina.
El uso de estos animales, especialmente los loros de la selva, es interpretado por algunos investigadores como un signo secreto que representaría la nobleza inca o la resistencia andina. La cultura barroca es gestual. El gesto complementaba la comunicación visual con gestos de oralidad, de modo que las pinturas “hablaban”.
El Zodíaco y otros ciclos
Su obra maestra del arte de Diego Quispe Tito es el Zodíaco: escenas de parábolas y la vida de Cristo que se pueden ver hoy en el Palacio Arzobispal de Cuzco (1681). Se trata de una serie de pinturas destinadas a combatir la idolatría en la que cada signo corresponde a una parábola bíblica. Contemporáneamente ejecutaba la conocida serie del zodíaco, colgada en los muros de las naves laterales de la Catedral del Cuzco. Se trata de un ciclo cristianizado, en el que cada uno de los emblemas zodiacales se identifica con sendas parábolas de Cristo o con historias evangélicas.
Algunas correspondencias del ciclo zodíaco-parábolas se registran así:
- Aries: San José y la Virgen en busca de una posada (Lucas 2)
- Cáncer: Parábola del hombre que construye el granero
- Leo: Parábola del buen pastor (Juan 10)
- Libra: Parábola de la higuera estéril (Lucas 13)
- Escorpio: Parábola de los viñedos infieles (Mateo 21)
- Sagitario: Parábola invitada a la boda (Mateo 22)
- Capricornio: Parábola del sembrador (Lucas 8)
- Acuario: Vuelo a Egipto de la Sagrada Familia (Mateo 2)
- Piscis: Vocación de los Apóstoles
Serie de pinturas para San Sebastián y los lienzos enviados a Potosí
Fue el pintor cuzco más importante del s. XVII, que a partir del manierismo llegó a crear un estilo local que era característico de lo que más tarde se llamó la «escuela de pintura Cuzco». A partir del virtuosismo que muestra en los ciclos de pintura que produce para este templo que se gana el favor de los comisionados de pintura más importantes en Cuzco y el Alto Perú, donde enviaba regularmente pinturas. En 1667 pinta varias escenas de la vida de Cristo, mismos que fueron enviados a Potosí.
Las obras más valiosas de este pintor indio se encuentran en la iglesia de su ciudad natal: San Sebastián. Ella se centra en las obras decorativas de la iglesia parroquial de esa localidad, para la cual trabajó intensamente entre 1634 y 1669. Dentro de la propia capital incaica, la obra más ambiciosa de Quispe Tito es el lienzo de Las postrimerías o el Juicio Final, realizado para la portería del Convento de San Francisco en 1675.
El Bautismo de Cristo según Quispe Tito
La escena representa el momento en que San Juan Bautista derrama el agua del Jordán sobre Cristo, quien aparece arrodillado en actitud de humildad y recogimiento espiritual. La composición presenta varios elementos especialmente próximos al lenguaje pictórico de Diego Quispe Tito y de la primera escuela cuzqueña: el protagonismo concedido al paisaje, la vegetación minuciosamente descrita, la intensidad cromática de los rojos y verdes oscuros y la atmósfera poética que envuelve toda la escena.
La figura de San Juan Bautista, cubierta con un amplio manto rojo de poderosa presencia visual, introduce un marcado eje diagonal que organiza la composición y dirige la mirada hacia la aparición divina. Resulta igualmente notable el estandarte con la cruz y el paño rojo ondeante, atributo tradicional de San Juan Bautista, que añade verticalidad simbólica a la escena y refuerza el carácter triunfal y salvífico del episodio evangélico.
A través de un análisis comparativo con los grabados y con los escritos de la Biblia, se hacen evidentes los aportes creativos del artista Diego Quispe Tito, quien realiza distintos tipos de modificaciones, como el hecho de agregar ángeles, niños, animales, flora y fauna. Iconográficamente, se reconoce que el conjunto de lienzos corresponde a la Serie de Pinturas de San Juan Bautista, donde se hace claro que el personaje principal en la serie es San Juan Bautista, y que corresponde a una secuencia temática pictórica de la vida del Santo.

Método y fuentes iconográficas
El desarrollo de la presente tesis (“Análisis iconográfico de la Serie de Pinturas de San Juan Bautista en el templo de San Sebastián de Cusco, elaboradas por el artista Diego Quispe Tito en el siglo XVII”) toma como método de investigación los estudios planteados por Panofsky, E. en Estudios sobre iconología, donde propone que, para el estudio de una imagen, es necesario un análisis preiconográfico, iconográfico e iconológico. En consecuencia, el objetivo de la presente investigación es analizar iconográficamente la Serie de Pinturas de San Juan Bautista.
Para tomar las riendas adecuadas de la investigación, se toma el método cualitativo, describiendo las particularidades de las pinturas hasta llegar a generalizaciones de la serie. En consecuencia, se utilizó una serie de fichas de análisis en los que se abarca el aspecto preiconográfico, iconográfico e iconológico de las pinturas. La investigación demuestra preiconográficamente que las pinturas tienen un grado de relación, en vista de que la mayoría de los lienzos tienen en común la forma de un cuarto de círculo y un posicionamiento secuencial en el templo, principalmente por la presentación de San Juan Bautista.
Iconológicamente, se reconoce que las pinturas fueron inspiradas de once grabados de Jean Leclerc IV (1560-1633) y de uno (1) de Philippe Thomassin (1562-1622). A través de un análisis comparativo con los grabados y con los escritos de la Biblia, se hacen evidentes los aportes creativos del artista Diego Quispe Tito, quien realiza distintos tipos de modificaciones, como el hecho de agregar ángeles, niños, animales, flora y fauna.
Legado
Diego Quispe Tito fue uno de los primeros grandes maestros indígenas del Virreinato del Perú y desempeñó un papel esencial en la definición de un lenguaje pictórico propiamente andino, capaz de fusionar influencias europeas con una sensibilidad americana singular. La presente pintura constituye un notable ejemplo de la temprana escuela cuzqueña y de la profunda asimilación de modelos europeos reinterpretados desde el imaginario artístico andino.
Pintura de Diego Quispe Tito
Su obra más conocida son los Signos del Zodiaco, en la catedral de Cuzco. Fue el pintor cuzco más importante del s. XVII, que a partir del manierismo llegó a crear un estilo local que era característico de lo que más tarde se llamó la «escuela de pintura Cuzco». En la Sagrada Familia regresando de Egipto (Museo Nacional de Historia), fechada en 1680, se constata el virtuosismo característico de sus últimas obras. Fallece en Cuzco en 1681.