Qué son los Evangelios y cómo se estructuran

Los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan se llaman los Evangelios. El vocablo Evangelio significa “buenas nuevas”. Cada uno lleva el nombre de su autor y narra acontecimientos de la vida del Salvador y de su ministerio terrenal. Aunque los cuatro Evangelios varían en detalles y perspectiva, todos ellos relatan hechos relacionados con Jesús de Nazaret y ofrecen explicaciones teológicas de su persona y obra.

¿Qué son los Evangelios?

Los cuatro evangelios no son biografías de Jesús ni constituyen historia según se define ésta; cada evangelio se propuso redactar una explicación teológica de los hechos relacionados con la vida de Jesús de Nazaret. En efecto, el relato evangélico quiere contar una historia que ocurre en Palestina y tiene como protagonista a Jesús de Nazaret. Pero encontramos vacíos geográficos y cronológicos, por lo que no parece una cronología o biografía moderna. Los evangelios se escribieron para comunicar la verdad sincera acerca de Jesús y la salvación; fueron compuestos “escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se transmitían de palabra o por escrito, sintetizando otras, o explicándolas atendiendo a la condición de las Iglesias” (Dei Verbum, n. 19).

Los evangelistas eran, por tanto, evangelistas más que historiadores: su propósito era religioso y pastoral, no elaborar una biografía en sentido moderno. Trataron de conservar el espíritu de las enseñanzas de Cristo; los sucesos de la vida de Jesús sólo fueron relatados en relación con la creencia de los evangelistas de que Él era el Mesías enviado por Dios para redimir a la humanidad.

Infografía: esquema de qué es un Evangelio y su propósito teológico

Proceso y contexto de composición

‘Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros... he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido’ (Lucas 1:1-4). Modernos investigadores creen actualmente que el método descrito por San Lucas fue, en esencia, el empleado para escribir los Evangelios de Mateo y de Marcos, así como el de Lucas.

Los redactores recopilaron materiales previamente elaborados por las comunidades (relatos de la Pasión; colecciones de palabras; “fichas” de la catequesis y de la liturgia; testimonios directos, etc.). Después hicieron una selección y le dieron un orden no tanto cronológico como teológico y pastoral, atendiendo al propósito de su comunidad. La investigación, la recopilación y la selección de materiales siguen una práctica similar a la del historiador, pero con una legitimación y garantía religiosa: el influjo de la tradición apostólica y la inspiración del Espíritu Santo, tal como subraya la Constitución Dogmática Dei Verbum (n. 19).

Los autores sagrados escribieron los cuatro Evangelios “escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se transmitían de palabra o por escrito, sintetizando otras, o explicándolas atendiendo a la condición de las Iglesias”, reteniendo la forma de proclamación para comunicar la verdad acerca de Jesús.

Fuentes y tradiciones: oral y escrita

Probablemente quienes escribieron estos Evangelios no fueron testigos directos de la vida de Jesús, sino que basaron sus narraciones en relatos orales y escritos de quienes realmente habían conocido al Mesías personalmente. Los diversos sermones de Jesús, como el Sermón de la Montaña, parecen ser agrupaciones temáticas de sentencias de Jesús conformadas por los autores. El objetivo era conservar el espíritu de las enseñanzas.

Las cartas de Pablo -instrucciones a las primitivas iglesias- contienen numerosos aspectos esclarecedores sobre el pensamiento y la vida de los primeros cristianos. En general datan de la mitad del siglo I, y algunas parecen anteriores a los evangelios; aportan, sobre todo, la convicción central de la muerte y resurrección de Cristo, más que una biografía detallada de su vida.

Fechas y orden probable de redacción

La mayor parte de las autoridades suponen que los Evangelios fueron escritos en el último tercio del siglo I d.C. Se considera que el primer Evangelio escrito fue el de Marcos, probablemente entre los años 65 y 70 d.C., y muchos creen que fue la fuente fundamental para Mateo y Lucas. Por ello los tres primeros se denominan sinópticos (del griego synopsis, “visión en común”).

El Evangelio de Juan, por su parte, fue escrito más tarde y ofrece una interpretación más mística del ministerio de Jesús; está concentrado preferentemente en su actuación en Judea y fue compuesto posiblemente a finales del siglo I d.C. Las cartas y los Hechos ayudan a situar cronológicamente algunos textos: por ejemplo, Lucas, en Los Hechos, menciona a Porcio Festo (62 d.C.), lo que implica una redacción posterior a esa fecha.

Relación entre los Evangelios: el problema sinóptico

La manera en que los evangelios se relacionan entre ellos se conoce como problema sinóptico. Sinóptico significa “que se ven juntos”, y se aplica a Marcos, Mateo y Lucas porque coinciden en estructura y presentan historias similares. Casi todo Marcos aparece en Mateo y en Lucas, y las partes repetidas lo hacen muchas veces de forma literal. Por ello prevalece la convicción entre los investigadores de que Mateo y Lucas dispusieron de copias escritas de Marcos. Además, Matthew y Lucas comparten material común no procedente de Marcos, que los estudiosos han llamado “fuente Q” (de la palabra alemana Quelle, “fuente”).

Características y temas de cada Evangelio

  • Mateo: Tradicionalmente escrito por el apóstol Mateo. Mateo escribía para persuadir a los judíos de que Jesús es el Mesías prometido; con frecuencia hace referencia a las profecías del Antiguo Testamento y utiliza la frase “para que se cumpliese”. Presenta a Jesús como el nuevo Moisés y enfatiza la continuidad con la Ley. Incluye las narraciones de la natividad con referencias mesiánicas.
  • Marcos: Atribuido a Juan Marcos, discípulo e intérprete de Pedro; es el evangelio más breve, escrito probablemente entre 65-70 d.C. Hace hincapié en las acciones de Jesús, mantiene ritmo acelerado y presenta el sufrimiento del Hijo de Dios que triunfa sobre el mal. Marcos resalta aspectos apocalípticos y el misterio de la identidad de Jesús.
  • Lucas: Tradicionalmente atribuido a Lucas, compañero de Pablo y “médico amado”. Su evangelio es el más extenso y contiene el material más singular de los sinópticos. Dirigido a Teófilo y posiblemente a los conversos gentiles, subraya la universalidad de la salvación, la atención a los marginados y el papel destacado de las mujeres. Lucas ofrece detalles de la juventud de Jesús y desarrolla temas de perdón y compasión.
  • Juan: El autor se identifica en la tradición como el “discípulo amado”. El evangelio de Juan difiere notablemente de los sinópticos: contiene poco material en común con ellos y propone una alta cristología, subrayando la divinidad de Jesús. El prólogo jhoniano (“el Verbo se hizo carne”) conduce a la doctrina de la encarnación; muchas imágenes y discursos característicos (Yo soy…) y milagros que no aparecen en los otros evangelios.
Mapa visual: comparación de temas y cronología de los cuatro evangelios

Contenido y estructura interna

De los cuatro Evangelios puede establecerse un bosquejo de la vida de Jesús con cierto detalle: los detalles de la juventud aparecen sobre todo en Lucas; la misión en Galilea se toma de los cuatro sinópticos; el ministerio final en Judea se extrae principalmente del Evangelio de Juan. El relato del prendimiento, juicio, crucifixión y resurrección se basa en los cuatro Evangelios y en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Las narraciones evangélicas combinan: relatos de hechos (p. ej. pascua, arresto, juicio), colecciones de palabras (dichos y sermones), relatos de milagros, material litúrgico y catequético, y testimonios presenciales que han circulado en las comunidades. Los evangelistas seleccionaron y ordenaron estos elementos según la tesis teológica inicial y las necesidades de sus comunidades.

Legitimidad apostólica y recepción

La Iglesia afirma que los cuatro evangelios canónicos “transmiten fielmente lo que Jesús Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó” (Concilio Vaticano II, Dei Verbum, n. 19). Los escritores cristianos antiguos atribuyeron los evangelios a los Apóstoles (Mateo y Juan) o a discípulos de los Apóstoles (Marcos y Lucas), siempre recogiendo la predicación apostólica. San Ireneo y otros Padres sostuvieron que los evangelios proceden de la predicación apostólica y de sus colaboradores inmediatos.

En el siglo II d.C. emergieron muchos otros evangelios, algunos con visiones divergentes (por ejemplo, evangelios gnósticos), por lo que la Iglesia primitiva estableció criterios de canonicidad para distinguir los escritos ortodoxos. Los cuatro evangelios canónicos llegaron a ser norma (kanon) en la vida de la Iglesia como expresión autorizada de la enseñanza sobre Cristo.

Motivaciones teológicas y uso pastoral

Los evangelistas escribieron para afirmar que Jesús es el Mesías y para orientar a las comunidades en su fe y práctica. Mateo enseñó a los judíos que Jesús cumple la Ley; Marcos expresó la experiencia de persecución y la esperanza apocalíptica; Lucas mostró a Jesús como Salvador universal y compañero de los pobres; Juan presentó la identidad divina de Jesús y su relación con el Padre.

Así, más que ofrecer una biografía exhaustiva, cada evangelio organiza los datos en función de una tesis teológica inicial y de las circunstancias y destinatarios a los que se dirige. El Señor Jesús no envió a sus discípulos a escribir, sino a predicar; los evangelios nacen de esa predicación puesta por escrito cuando la generación apostólica empezó a desaparecer.

Tabla resumida: características esenciales de los cuatro Evangelios

(Tabla)

  • Mateo - Autor tradicional: Mateo; Audiencia: judíos; Tema central: Jesús cumplimiento de la Ley, nuevo Moisés.
  • Marcos - Autor tradicional: Juan Marcos; Audiencia: cristianos en prueba; Tema central: acción y sufrimiento, tono apocalíptico.
  • Lucas - Autor tradicional: Lucas; Audiencia: gentiles conversos/Teófilo; Tema central: universalidad de la salvación, compasión.
  • Juan - Autor tradicional: “discípulo amado”/Juan; Audiencia: comunidad ya formada; Tema central: divinidad de Jesús, alta cristología.

¿Por que hay cuatro EVANGELIOS en la BIBLIA?

Aspectos hermenéuticos y estudios modernos

La exégesis moderna, con estudios detallistas de los textos evangélicos, ha explicado con mayor pormenor este proceso de composición: recogida de tradiciones orales y escritas, selección y edición por parte de los evangelistas, y adecuación a la situación de las Iglesias. Al comparar los evangelios con el contexto judío (métodos midráshicos de interpretación) y con las necesidades pastorales del incipiente cristianismo, se comprende mejor por qué se interpretaron y presentaron los hechos de la manera en que aparecen en los escritos canónicos.

El estudio crítico permite distinguir material antiguo probable de desarrollos teológicos posteriores; sin embargo, la tradición eclesial añade la convicción de que la predicación apostólica y la formación de los evangelios mantienen la fidelidad a la figura y enseñanzas de Jesús.

Con los escritos evangélicos accedemos, por tanto, a lo que los apóstoles predicaban sobre Jesucristo; son “recuerdos de los apóstoles” y “comentarios, palabras sobre el Señor” que han alimentado la fe y la vida de la Iglesia.

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