La expresión "don de Dios" aparece en la Escritura con varias acepciones que conviene distinguir para comprender su sentido bíblico. La misma palabra griega kjárisma (charisma), literalmente "don de gracia", implica un regalo que denota bondad inmerecida por parte de Dios. Así, los dones que Dios da a los hombres son una expresión de su bondad inmerecida y se conceden por su benevolencia, no por méritos humanos (Ro 6:23, nota; 1 Co 12:4; 2 Ti 1:6; 1 Pe 4:10).
En el Nuevo Testamento, la palabra "don" puede referirse tanto a la salvación como a capacidades espirituales concedidas por el Espíritu Santo para el servicio y la edificación de la iglesia. Por ejemplo, Efesios 2:8-9 afirma: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios", lo que ha generado discusión sobre si el antecedente del pronombre "esto" es la salvación en su totalidad o la fe. Examinando el contexto,
Significado del don de Dios en la Biblia: dones del Espíritu Santo y su uso en la Iglesia
En el Nuevo Testamento, la palabra “don” se refiere a una habilidad espiritual conferida por el Espíritu Santo que es ejercida en el ministerio para glorificar a Dios y edificar a la iglesia (1 Co 12:11; 14:12). Sin embargo, en el relato de Lucas sobre el nacimiento de la iglesia en Jerusalén, esta palabra tiene un uso diferente. “Al oír esto, conmovidos profundamente, dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: ‘Hermanos, ¿qué haremos?’... recibirán el don del Espíritu Santo”.
La pregunta que motiva este artículo es: ¿Cuál es el “don del Espíritu Santo” en este pasaje? No olvides que la Biblia es una obra de origen espiritual, pero redactada en un idioma humano. Es decir, Dios se comunicó con la humanidad en un lenguaje que se puede entender, en este caso, por medio del idioma griego -del Nuevo Testamento- respetando las reglas gramaticales del idioma. Es por eso que, para explicar esta frase “don del Espíritu Santo”, debemos comprender una regla gramatical básica del idioma griego llamada genitivo epexegético o genitivo “explicativo”, cuya función es explicar.
Entre la gramática y el contexto
No olvides el contexto: Pedro se estaba dirigiendo a personas que todavía no habían escuchado el mensaje del evangelio y que, al oír el discurso evangelístico de Pedro, se compungieron y le preguntaron cómo podían ser salvos. Ahora no solo podían ser salvos de la condenación, sino que podían recibir el regalo que es el Espíritu Santo mismo, quien les consolaría, capacitaría y guiaría a la verdad. Además, recibirían el beneficio magnífico de su presencia permanente (Jn 14:16).
Nimrod López Noj posee una licenciatura en teología y estudios de maestría en Biblia del Seminario Teológico Centroamericano (SETECA) en Guatemala. Es profesor en el Instituto Bíblico Bautista de Ecuador y editor en Coalición por el Evangelio. Después de ser bautizados, a cada uno de nosotros se nos puso las manos sobre la cabeza para que recibamos el don del Espíritu Santo y, si somos fieles, podremos tener Su influencia continuamente con nosotros. Por medio de Él, cada uno de nosotros puede ser bendecido con ciertos poderes espirituales llamados dones del Espíritu. Esos dones se les dan a quienes son fieles a Cristo. “…todos estos dones vienen de Dios, para el beneficio de los hijos de Dios” (D. y C. 46:26).
Qué son exactamente los dones del Espíritu
Los dones del Espíritu son capacidades especiales que el Espíritu Santo da a los cristianos para fortalecer a la iglesia. La Biblia habla de 17 dones principales. Cada cristiano tiene por lo menos un don y es el Espíritu Santo quien reparte los dones según quiere. Algunos grupos cristianos se enfocan solo en los versículos de Romanos y, debido a eso, enfatizan que hay solo 7 dones espirituales. 1. Va más allá de la sabiduría humana. 2. Confianza total en las promesas de Dios que no cede frente a las circunstancias adversas. 3. Capacidad de hablar un idioma sin haberlo estudiado para comunicar el mensaje del evangelio. También hay el don de lenguas angélicas, palabras que entiende solo Dios. 4. Don de interpretación de lenguas. 5. Don de traducción. 6. Don de sabiduría. 7. Don de conocimiento. 8-17. Dones diversos para la edificación de la Iglesia.
- El don de lenguas como señal del derramamiento del Espíritu en Pentecostés (Hch 2).
- La interpretación de lenguas para edificar a todos (1 Cor 12:10; 14:27-28).
- El don de profecía para edificar, exhortar y consolar (1 Cor 14:3-4).
- El don de sabiduría y de conocimiento para comprender y aplicar la voluntad de Dios (1 Cor 12:8; D. y C.).
- Don de fe, de sanidades, de milagros, discernimiento de espíritus, dones de lenguas y de interpretación de lenguas (1 Cor 12:7-11).
Distinción entre el don del Espíritu y la salvación
Una parte central de la discusión es si la fe es o no un don de Dios. Efesios 2:8-9 dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Algunas interpretaciones han visto la fe como el don, pero el pasaje en su conjunto indica que la salvación es un don de Dios, y la fe es el medio por el cual se recibe. El análisis del antecedente gramatical y el contexto señalan que la salvación es el don de Dios y que la fe es el medio para recibirla.
El don del Espíritu Santo también se describe como una presencia continua que guía, consuela y enseña (Jn 14:16; Jn 16:13). Este don no está limitado a un solo evento; es una relación ongoing con Dios a través del Espíritu. Sin embargo, en el contexto de Hechos 2, recibir el don del Espíritu Santo va acompañado de la señal de lenguas y de la transformación de la vida de los creyentes, evidenciando la llegada de la Iglesia.
La función de los dones en la Iglesia
Los dones deben usarse para edificar la iglesia y beneficiar a la comunidad. “A cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Cor 12:7). “Procurad, pues, los dones mejores” (1 Cor 12:31). En Efesios 4:11-12, se describe cómo Dios dio apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros para perfeccionar a los santos y edificar el cuerpo de Cristo. Los dones ayudan a enseñar, guiar, sanar y fortalecer a los creyentes para la misión común.
La administración de los dones exige orden y discernimiento. En 1 Corintios 14, Pablo regula la enseñanza en lenguas y la profecía para evitar confusión y edificar a la asamblea. “Lo más importante es que profetice” y que las lenguas se interpreten para que toda la iglesia sea edificada.
Conclusión interpretativa
El “don del Espíritu Santo” en Hechos 2 se entiende como la donación de la presencia de Dios a través del Espíritu, que capacita, consuela y guía a los creyentes, permitiéndoles recibir la salvación y convertirse en parte de la comunidad cristiana. Los dones del Espíritu, presentes y repartidos por el Espíritu conforme a su voluntad, deben emplearse para la edificación de la iglesia, en amor y servicio mutuo, hasta que Cristo regrese.

DONES ESPIRITUALES ¿Sabes cual es tu don?
El don más grande que recibimos es la salvación por medio de Jesús. Los dones, incluidos los que permiten hablar lenguas, profetizar, o discernir espíritus, deben usarse para glorificar a Dios y beneficiarnos mutuamente, recordando que somos vasos en las manos de Dios, llamados a ser administradores fieles de su gracia.