En los domingos de este año A escuchamos los pasajes más significativos del evangelio de San Mateo, salvo en algunos domingos en los que, especialmente en los tiempos fuertes, siempre escuchamos a San Juan. Cada uno de los evangelistas se centra en aspectos concretos de los gestos y palabras del Señor. En su evangelio se da preeminencia a las palabras de Jesús sobre los gestos. Aunque también escuchamos algunos de sus milagros, se prefiere mostrar a Jesús que enseña.
Presencia de Mateo en el Año Litúrgico
El Año litúrgico está formado por distintos tiempos litúrgicos. El año litúrgico cristiano pasa por tres ciclos, también llamados años A, B y C. El rito romano organiza las lecturas bíblicas de la celebración eucarística que se completarán cada tres años: En el año «A», el Evangelio de san Mateo; En el año «B», el Evangelio de San Marcos; En el año «C», el Evangelio de san Lucas. El Año litúrgico comienza con el Adviento y cada año cambia de ciclo. El Año litúrgico comienza el domingo I de Adviento y termina con la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.
Domingo tras domingo, semana tras semana, día tras día y hora tras hora, Cristo actualiza su obra salvadora en el tiempo, entregándose a su Iglesia para santificarla.

Rasgos distintivos del Evangelio según Mateo
El evangelio de San Mateo rota sobre dos confesiones cristológicas: Jesús es el Dios con nosotros (Mt 1,23) y yo estoy con vosotros (Mt 28,20). Con estas afirmaciones al principio y al final del evangelio, este evangelio quiere ser un permanente recuerdo de la presencia del Señor en medio de su pueblo, tanto al principio de su misión como después de la resurrección. Este evangelio destaca por las abundantes citas del Antiguo Testamento. El Reino de los cielos, que será definitivo al final de los tiempos, ya ha comenzado y seguirá creciendo hasta la segunda venida del Señor. Una de las figuras más destacadas es la de Pedro.
En Mateo es el Dios-Hombre que enseña, que habla del Padre y de su plan salvífico. Jesús es el nuevo Moisés: especialmente en sus enseñanzas y discursos. El nuevo Moisés que da una nueva Ley. Muchos detalles de la infancia recuerdan la vida de Moisés: como en Moisés, el nacimiento es anunciado por un sueño; como Faraón busca la manera de impedir el nacimiento de Moisés, también Herodes, nuevo Faraón, se propone hacer desaparecer a Jesús.
Preferencia por la enseñanza
El Señor de la única historia es Dios, quien con su voluntad soberana rige los acontecimientos y los conecta en una maravillosa interacción, de modo que los gérmenes anuncian y preparan los desarrollos más profundos y éstos asumen y recogen dichos elementos germinales, en lo que se puede llamar una constante continuidad-superación. Para Mateo, lo revelado por Dios en el Antiguo Testamento no sólo es vigente, sino que da lugar a la dinámica continuidad-superación. Por esto la misión de Cristo, quien viene a cumplir «todo lo dispuesto en el plan de Dios» (Mt 3,15), está perfectamente conectada con aquellas realidades antiguas, siendo también el Bautista, venido para realizar lo que le corresponde en el camino de la salvación planeado por Dios, otro de los eslabones que conecta la preparación con la plenitud.
Función catequética y eclesial del evangelio
Fin del evangelio de Mateo: se le llama el evangelio eclesial porque intenta formar al cristiano dentro de la comunidad. También se le llama el evangelio del catequista porque presenta un material amplio y bien ordenado de la enseñanza de Jesús, para la instrucción de quien ha recorrido la etapa catecumenal y quiere ya vivir el bautismo en la Iglesia.
Presenta a Jesús nombrando a Simón la piedra sobre la que edificará Su Iglesia (ver Mt 16, 18). Jesús primero se retira y va centrando su actividad eclesial en el grupo de los discípulos, muy especialmente en Pedro, que comienza a tener un especial protagonismo, como preparando su papel en la Iglesia. Jesús convoca a los suyos en torno a Pedro. El Misterio Pascual inaugura el Reino. Es decir, para dar vida a este nuevo Reino, a esta Iglesia, Él tuvo que dar su vida, porque ese era el plan del Padre.
Composición literaria y estructura
Aunque el Evangelio según Mateo se elaboró en varios momentos y con la intervención de distintos autores, esta obra no es el simple resultado de distintos trabajos, sino que posee suficiente solidez e hilos conductores que dan cohesión a sus diferentes partes. El estilo de Mateo es muy cercano a los escritos judíos de su época, lo que explica el frecuente uso de recursos literarios afines a ellos, tales como inclusiones y paralelismos de diversos tipos, pero sobretodo el empleo permanente del Antiguo Testamento para resaltar el cumplimiento de la voluntad de Dios.
El Evangelio según San Mateo está cuidadosamente estructurado en siete partes: Comienza con relatos sobre la infancia de Jesús. Termina, como los demás Evangelios, con el relato de la Muerte y Resurrección de Jesús. Entre otras posibles propuestas de organización, la que sigue a continuación nos ayuda a entender mejor el desarrollo del Evangelio según Mateo y permite sacarle todo su provecho espiritual y pastoral:
- Presentación del Mesías (1,1-4,16)
- Invitación a Israel: el anuncio del Reino (4,17-16,20)
- Invitación a los discípulos: el destino sufriente del Mesías (16,21-28,20)
Las narraciones de Mateo suelen ser claras y escuetas, dejando de lado lo que no es esencial, como ocurre en varios relatos de milagros, donde elimina a personajes secundarios y las referencias innecesarias con el fin de poner de relieve a Jesús, Señor de la comunidad.

Recepción temprana y canonicidad
Que los Evangelios, los cuales contienen las palabras de Jesucristo y la narrativa de su vida, pronto gozaron de la misma autoridad que el Antiguo Testamento, es atestiguado por Hegesipo (Eusebio, “Hist. Ecl.”, IV, XXII, 3), quien nos dice que en cada ciudad los cristianos eran fieles a las enseñanzas de la Ley, los profetas y el Señor. Se consideraba un libro como canónico cuando la Iglesia lo consideraba apostólico, y lo había leído en sus asambleas. Por lo tanto para establecer el estatus en el canon del Evangelio según San Mateo, debemos investigar en la tradición cristiana sobre el uso que se le daba a este documento, y sobre las indicaciones que prueban que era considerado como Escritura del mismo modo que los libros del Antiguo Testamento.
Alrededor de mediados del siglo III toda la Iglesia Cristiana recibió el Evangelio de Mateo como un documento divinamente inspirado, y por lo tanto, como canónico. El testimonio de Orígenes ("In Matt.", citado por Eusebio, "Hist. Ecl.", III, XXV, 4), de Eusebio (op. cit., III, XXIV, 5; XXV 1), y de Jerónimo ("De Viris Ill.", III, "Prolog. in Matt.,") son explícitos a este respecto. Además toda la cristiandad acepta el Evangelio de Mateo como canónico.
Muchos testimonios patrísticos
Las Epístolas de San Ignacio (martirizado 110-17) no contienen citas literales de los Libros Sagrados; sin embargo, San Ignacio tomó prestadas expresiones y algunas sentencias de Mateo. En la Epístola de Policarpo (110-17) encontramos varios pasajes de San Mateo citados literalmente. La Doctrina de los Doce Apóstoles (Didajé) contiene sesenta y seis pasajes que recuerdan el Evangelio de Mateo; algunos de ellos son citas literales. En la llamada Epístola de Bernabé (117-30) encontramos un pasaje de Mateo introducido por la fórmula bíblica “os gegraptai”, lo cual prueba que el autor consideraba el Evangelio de Mateo igual en cuanto a autoridad que los escritos del Antiguo Testamento.
Clemente de Alejandría cita más de trescientos pasajes del Evangelio de Mateo, el cual introduce con la fórmula “en de to kata Maththaion euaggelio” o por “phesin ho kurios”. Tertuliano afirma que el “Instrumentum evangelicum” fue compuesto por los Apóstoles, y menciona a Mateo como el autor de un Evangelio. Taciano incorpora el Evangelio de Mateo en su “Diatesseron”, citaremos más abajo los testimonios de San Papías y San Ireneo.
Autoría y origen lingüístico
Desde temprano en la historia de la Iglesia se atribuye a Mateo, el recaudador de impuestos a quien Jesús eligió como uno de sus doce discípulos (Mateo 9, 9). Mucho tiempo se aceptó sin problemas que dicho autor fue el apóstol que llevó este nombre, es decir, el cobrador de impuestos, conocido también como Leví. De hecho, ya desde la primera mitad del siglo II d.C., Papías, obispo de Hierápolis, en el Asia Menor, hablaba de un “Mateo” que habría ordenado, «con el estilo hebreo», los dichos del Señor.
Los escritores cristianos primitivos afirmaban que San Mateo escribió un Evangelio en hebreo; sin embargo, ese Evangelio hebreo ha desaparecido completamente, y el Evangelio que tenemos, y del que los escritores eclesiásticos toman citas como provenientes del Evangelio de Mateo, está en griego. ¿Qué conexión hay entre este Evangelio en hebreo y ese Evangelio en griego, ambos de los cuales la tradición le atribuye a Mateo? Tal es el problema que se nos presenta para su solución. Según Eusebio (Hist. Ecl., 111, XXXIX, 16), Papías dijo que Mateo recopiló “ta logia” (los oráculos o máximas de Jesús) en el lenguaje hebreo (arameo), y que cada uno lo tradujo lo mejor que pudo.
Cuando Papías dice que cada uno tradujo los dichos “lo mejor que pudo”, ¿se refirió a las traducciones orales o escritas de Mateo? Como en ningún sitio hay alusión a las numerosas traducciones al griego de la Logia de Mateo, es probable que Papías hable aquí de las traducciones orales hechas en reuniones cristianas, similares a las traducciones extemporáneas del Antiguo Testamento hechas en las sinagogas. Por lo tanto, creemos que Mateo escribió su Evangelio en arameo.
Debate patrístico y pruebas textuales
San Ireneo afirma que Mateo publicó entre los hebreos un Evangelio que escribió en el propio lenguaje de ellos. Eusebio dice que, en India, San Panteno encontró el Evangelio según San Mateo escrito en el lenguaje hebreo, que había dejado allí el apóstol San Bartolomé. Además, Orígenes afirma que él había aprendido por la tradición que el Primer Evangelio fue escrito por Mateo, quien lo había compuesto en hebreo, y lo había publicado para los conversos del judaísmo.
San Jerónimo ha declarado repetidamente que Mateo escribió su Evangelio en hebreo, pero dice que no se conoce con certeza quién lo tradujo al griego. San Cirilo de Jerusalén, San Gregorio Nacianceno, San Epifanio, San Juan Crisóstomo, San Agustín, etc. y todos los comentadores de la Edad Media repiten que Mateo escribió su Evangelio en hebreo. Erasmo fue el primero en expresar dudas sobre esto: “No me parece probable que Mateo escribiera su Evangelio en hebreo, pues nadie testifica que haya visto ningún rastro de tal volumen.”
Lecturas dominicales y temas pastorales
En los domingos de este año A escuchamos los pasajes más significativos del evangelio de San Mateo. En su evangelio se da preeminencia a las palabras de Jesús sobre los gestos. Aunque también escuchamos algunos de sus milagros, se prefiere mostrar a Jesús que enseña. El Reino de los cielos, que será definitivo al final de los tiempos, ya ha comenzado y seguirá creciendo hasta la segunda venida del Señor.
El Sermón de la Montaña ofrece la catequesis central de Mateo: “Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” y la enseñanza sobre la Ley: “No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.”
Mateo insiste en la vida comunitaria y en las exigencias éticas del discípulo: “Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo.” Su mensaje ayuda a las comunidades a mantener identidad y misión: la comunidad de Mateo va cobrando poco a poco conciencia de su identidad. Va descubriendo quién es ella y cuál es la misión que ha recibido del Señor.

Aplicación pastoral y desafíos actuales
La comunidad de Mateo se enfrentaba con la disyuntiva entre quedar constituida como un grupo anclado en el judaísmo, a pesar de la aceptación de Jesús como Mesías, o de otro modo romper los moldes judíos para abrirse a la realidad, innegable ya en otras comunidades cristianas, de la incorporación de miembros pagano-cristianos. La decisión no era asunto fácil. Había que conjugar elementos heterogéneos y tendencias diversas, a veces enfrentadas entre sí.
Aunque nuestras realidades latinoamericanas no pueden ser iguales a las de Mateo en su tiempo, sí podemos señalar que algunos desafíos siguen vigentes. Especialmente el reto de no perder de vista la identidad de nuestras comunidades cristianas: qué son, por qué y para qué existen, es decir, cuál es su misión específica. Necesitamos tener suficiente claridad en la propuesta de vida que nos hace este evangelio, poder testimoniarla. En muchos lugares existe la amenaza de la confusión por la presencia de doctrinas ajenas al mensaje de Cristo, con el consecuente riesgo de caer en sincretismos extraños al genuino cristianismo.
Mateo, puente entre Antiguo y Nuevo Testamento
Para Mateo, lo revelado por Dios en el Antiguo Testamento no sólo es vigente, sino que da lugar a la dinámica continuidad-superación. La misión de Cristo, quien viene a cumplir «todo lo dispuesto en el plan de Dios» (Mt 3,15), está perfectamente conectada con aquellas realidades antiguas. Así, las dos épocas de la historia son también asumidas por los discípulos.
Lectura sugerida para la catequesis dominical
El evangelio de San Mateo inicia con la genealogía y relatos de la infancia para mostrar que Jesús es el Mesías anunciado por las Escrituras: “Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa ‘Dios-con-nosotros’”. Jesús predicó el Reino de Dios. Es el tema que ocupa mayor extensión en san Mateo; proclama su cercanía y su llegada. Toda la predicación sobre el Reino estaba orientada a la fundación de su Iglesia.
Para la predicación y la catequesis dominical, Mateo ofrece discursos y enseñanzas accesibles y ordenadas, con material apto para la instrucción de quienes se preparan al bautismo y para el crecimiento de la comunidad bautizada.
Pasajes clave que suena en el Ciclo A
- La genealogía y la infancia de Jesús (Mt 1-2).
- El Bautismo y la tentación (Mt 3-4).
- El Sermón de la Montaña (Mt 5-7).
- Parábolas del Reino y la misión (Mt 13; Mt 25).
- La institución, pasión, muerte y resurrección (Mt 26-28).
En los domingos de este año A escuchamos los pasajes más significativos del evangelio de San Mateo, salvo en algunos domingos en los que, especialmente en los tiempos fuertes, siempre escuchamos a San Juan.

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