Historia de las provinciales redentoristas holandeses en el mundo

La Congregación del Santísimo Redentor (C.Ss.R.), fundada por San Alfonso María de Ligorio en 1732, desplegó un intenso apostolado misionero que, con el tiempo, se fragmentó y reorganizó en provincias y viceprovincias por todo el mundo. Su carisma principal radica en la predicación del Evangelio a los más pobres y abandonados, imitando la vida y misión de Jesucristo Redentor. A partir de esa espiritualidad fundacional se desarrollaron las distintas unidades territoriales (provincias, viceprovincias y federaciones) que representan la presencia institucional de los redentoristas en regiones concretas, incluida la participación de redentoristas de origen neerlandés en misiones y en la organización provincial internacional.

Origen y expansión global de la Congregación

En 1732, en una pequeña aldea del sur de Italia llamada Scala, San Alfonso Mª de Ligorio fundaba la Congregación del Santísimo Redentor, popularmente conocida como Misioneros Redentoristas. Eran un puñado de misioneros que se dedicaban a anunciar el Evangelio a los más abandonados, a través de las misiones populares. El núcleo del carisma redentorista es «imitar las virtudes y ejemplos de Jesucristo, Nuestro Redentor, consagrándose especialmente a la predicación de la palabra de Dios a los pobres».

San Alfonso, que gobernó la orden hasta 1775, expandió rápidamente las fundaciones a localidades como Nocera, Ciorani, Iliceto y Caposele. Su enfoque en sermones sólidos, simples y persuasivos, junto con la obligación de predicar sobre la oración y la intercesión de la Virgen María en cada misión, definió el estilo apostólico redentorista. Además, introdujo la práctica de regresar a las parroquias misionadas después de cuatro o cinco meses para consolidar los frutos espirituales, un método que perdura hasta hoy.

Proyección europea: del norte a los Países Bajos

El carácter internacional de la orden se consolidó en la segunda mitad del siglo XVIII gracias a figuras como San Clemente María Hofbauer, un austríaco que, junto a Thaddeus Hübl, se unió en Roma en 1785 e implantó la congregación en el norte de Europa. Hofbauer, apodado el «apóstol de Viena y del norte», estableció la primera casa más allá de los Alpes en Varsovia en 1786, atendiendo a comunidades germanas y polacas. Su labor incluyó la fundación de orfanatos y escuelas para niños marginados, destacando el compromiso social de los redentoristas.

En el siglo XIX la congregación creció en Bélgica, Holanda y el Reino Unido, impulsada por conversos y por la reorganización provincial que facilitó la expansión hacia nuevas provincias y viceprovincias. La presencia redentorista en los Países Bajos y la relación con la historia neerlandesa (una nación marcada por invasiones, comercio marítimo y cambios políticos) determinó que la vida religiosa allí se viera condicionada por contextos de tolerancia religiosa y de libertad civil que afectaron la actividad misionera y pastoral.

Fundaciones y consolidación en España y su vínculo con misioneros neerlandeses

Los Redentoristas se establecieron por primera vez en la Península Ibérica en 1826. Aun cuando hubo proyectos previos frustrados en la primera mitad del siglo XIX, la llegada definitiva se concretó con la fundación de la primera comunidad redentorista de España en Huete (Cuenca) el 25 de junio de 1864. La vida de los Redentoristas en España fue creciendo y se fundó una segunda comunidad en Alhama de Granada en 1867. La restauración de la Congregación después de la Revolución de 1868, con redentoristas franceses y suizos, inició una nueva etapa de fundaciones: Nava del Rey (Valladolid), Granada, El Espino (Burgos), Villarejo de Salvanés y otras comunidades que consolidaron la presencia en el siglo XX.

Los redentoristas españoles están hoy repartidos en numerosas comunidades dentro de España y sostienen misiones permanentes en países como Perú y Venezuela. Su carisma es el anuncio de la Buena Noticia del Evangelio especialmente a los más pobres y abandonados; están presentes en parroquias y santuarios, celebrando la fe y acompañando la formación de todo tipo de personas.

Expansión a América y labor misionera: ejemplo de Brasil

En América la presencia redentorista creció desde el siglo XIX con provincias y viceprovincias que fueron consolidando obras pastorales y sociales. Un caso ilustrativo es la Provincia de Río (FJ2600) en Brasil: el 25 de enero de 2023 celebró 100 años de presencia de la Congregación Redentorista en la ciudad de Campos dos Goytacazes. La fundación de la casa redentorista de Campos dos Goytacazes comenzó el 25 de enero de 1923. Los religiosos redentoristas holandeses se instalaron en el local de la Iglesia de São Francisco de Assis, entonces administrada por la Hermandad de la Tercera Orden de San Francisco de la Penitencia.

En esta primera casa permanecieron aproximadamente 27 años e incluso construyeron una cueva a Nuestra Señora de Lourdes, en el patio de la Iglesia. Sin embargo, las realidades pastorales de la cuasi-parroquia pronto mostraron la necesidad de un convento e Iglesia en la ciudad, que correspondiera al apostolado y al estilo de vida típico de los Redentoristas. Hacia 1946, los misioneros redentoristas comenzaron a movilizar a la comunidad para hacer posible la nueva construcción, con la realización de diversos actos a beneficio de la nueva Iglesia, que estaría dedicada a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. En 1948 se inician las obras y colocación de la Primera Piedra.

Se tomó la decisión de construir primero la vivienda de los Misioneros. Incluso durante la construcción, comenzaron a celebrarse misas en el sótano de esta casa. El 12 de febrero de 1950, Don Antônio de Castro Meyer, entonces obispo de Campos, celebró la Santa Misa y dio la bendición al nuevo Convento. Después de 27 años de presencia redentorista, la nueva casa estaba lista. Cinco años después, el 6 de noviembre de 1955, se inauguró el templo en honor a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Los misioneros redentoristas jugaron un papel fundamental en la renovación de la iglesia y en la formación de una nueva conciencia eclesiológica y litúrgica. Crearon y sostuvieron a los ministros pastorales de la Eucaristía, monaguillos, colaboradores en la liturgia, en la pastoral juvenil, en la catequesis y en la música litúrgica. También apoyaron movimientos como la Liga Católica, la Legión de María, el Apostolado de la Oración, el Grupo de Oración, Cursillo de Cristiandad y Reunión de parejas. Este es un legado que abrió formas para que la diócesis asumiera a los laicos como protagonistas en la acción pastoral.

Presencia en Asia y África

En África la presencia remonta a finales del siglo XIX, por ejemplo en el Congo desde 1899; en Asia la presencia redentorista incluye misiones en países como Filipinas, India y China. Una imagen histórica documenta la comunidad de los redentoristas españoles de Chengtu, Szechuan, con Jacques-Victor-Marius Rouchouse, vicario apostólico de Chengtu, lo que muestra la naturaleza internacional y multicultural de las fundaciones misioneras.

Estructura organizativa y desafíos contemporáneos

La congregación se gobierna desde Roma por un superior general, elegido en Capítulo General cada seis años. La orden cuenta con 19 provincias y 10 viceprovincias, y las casas se dividen en comunidades misioneras, parroquiales y formativas, con énfasis en la vida comunitaria y la oración litúrgica. En 1910 la orden superaba los 4.000 miembros con 218 casas; cifras que continuaron creciendo hasta alcanzar presencia en decenas de países durante el siglo XX.

En el siglo XXI los redentoristas enfrentan la disminución vocacional en Occidente, pero experimentan crecimiento en África y Asia. Fieles al legado de San Alfonso, mantienen misiones populares y adaptan su acción a realidades contemporáneas: promoción de la justicia social, cuidado de migrantes y ecología integral, en sintonía con el magisterio postconciliar.

Identidad provincial, encuentros y procesos de federación

Los procesos de reorganización territorial -formación de federaciones de unidades provinciales- son una respuesta a los desafíos contemporáneos: escasez de vocaciones en algunas regiones, necesidad de colaboración internacional y búsqueda de sinodalidad. Un ejemplo reciente de encuentro entre unidades del norte de Europa tuvo lugar a finales de octubre en Neustadt an der Weinstrasse, Alemania: se celebró una reunión de cohermanos de cuatro unidades del norte de Europa de cincuenta años o menos, representando las Provincias de San Clemente, Dublín, Londres y Viena-Múnich. El encuentro fue propuesto por el equipo de Superiores Provinciales como parte del proceso de transformación en una Federación de Unidad.

El lugar elegido fue Kloster Neustadt, una casa de huéspedes regentada por los Padres del Sagrado Corazón. También estuvieron presentes los Superiores Provinciales de las unidades implicadas (a excepción de una unidad, cuyo Provincial tuvo que retirarse en el último momento por enfermedad). Los Provinciales facilitaron un proceso de reflexión e intercambio de experiencias y comentarios sobre la identidad misionera de los cohermanos como Redentoristas, y se involucraron en la cuestión de la colaboración futura.

Aunque algunos hermanos se habían conocido solo de vista anteriormente, hubo que hacer numerosas presentaciones. La comunicación se desarrolló en alemán e inglés, con excelentes habilidades de traducción por parte del Provincial de Viena-Múnich y de los demás participantes. El centro de cada día fue la celebración de la Eucaristía y las reuniones de oración. Las sesiones adquirieron un carácter sinodal en un espíritu de apertura, tanto en el compartir como en la escucha atenta.

Kloster Neustadt y reunión de cohermanos

Las tardes se aprovecharon para visitar los principales lugares históricos y religiosos de la zona. Los aspectos más destacados incluyeron ver una exhibición de un evento histórico utilizando juguetes Playmobil; descubrir los pretzels grabados en la arquitectura de la iglesia; y la oportunidad de degustar el delicioso vino local. El cielo gris otoñal y la lluvia que prevaleció durante la mayor parte de la semana no desanimaron a los hermanos.

Contribuciones culturales y espirituales

Los redentoristas han enriquecido la Iglesia con figuras como San Alfonso María de Ligorio (doctor de la Iglesia), San Clemente María Hofbauer y los beatos mártires de Madrid, doce redentoristas martirizados durante la Guerra Civil Española. Su devoción al Perpetuo Socorro, propagada globalmente desde 1866 por encargo del papa Pío IX, ha sido un elemento central de su espiritualidad y apostolado.

Desde la teología moral hasta la pastoral juvenil, pasando por la formación de seminaristas y la promoción de laicos en la acción pastoral, la orden ha dejado huellas perdurables: misiones populares, retiros, cuidado de comunidades marginadas y la articulación de movimientos y ministerios laicales que fortalecieron la vida eclesial local.

Tabla: Presencia territorial y hitos históricos

Resumen de presencia y algunos hitos

  • Fundación de la congregación: 9 de noviembre de 1732, Scala (Italia).
  • Expansión al norte de Europa: finales s. XVIII (Hofbauer), primera casa fuera de Italia en 1786 (Varsovia).
  • Presencia en Países Bajos: crecimiento en s. XIX como parte de la expansión al norte de Europa.
  • España: primeras fundaciones estables desde 1864; restauración y expansión desde 1879.
  • América (ejemplos): Provincia de Río en Campos dos Goytacazes (fundación 1923); siglos XIX-XX expansión en Ecuador, Perú, Chile, Colombia.
  • África y Asia: misiones desde finales del s. XIX y presencia continuada en países como Congo, Filipinas e India.
  • Organización global: gobierno desde Roma; 19 provincias y 10 viceprovincias (estructura moderna).

Figuras y reconocimientos

San Alfonso María de Ligorio es la figura fundacional que imprimió la sensibilidad moral y pastoral de la congregación; San Clemente María Hofbauer es ejemplar en la expansión al norte de Europa. Los beatos mártires de Madrid y la beatificación de estos mártires en 2022 subrayan el testimonio redentorista en tiempos de persecución.

Los papas han reconocido el valor de la orden: Juan Pablo II elogió su fidelidad al carisma y su papel en la nueva evangelización; Benedicto XVI en 2011 alabó la continuidad de la misión redentorista y la fidelidad a su fundador.

Retos y perspectivas

Hoy la orden enfrenta la doble realidad de disminución vocacional en Occidente y crecimiento en África y Asia. La respuesta incluye reorganizaciones provinciales, procesos de federación, mayor colaboración interprovincial y una pastoral orientada a la justicia social, migración y ecología integral. La meta es mantener la identidad y la misión: predicar a los pobres y acompañar a los marginados, adaptando métodos sin perder la esencia del carisma.

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