Con el fallecimiento del papa Francisco, tras 12 años de papado, el puesto más alto en la jerarquía eclesiástica ha quedado vacante. Cuando el cargo papal queda libre, comienza un periodo conocido como sede vacante. Campanas doblan, el mundo observa y la maquinaria milenaria de la Iglesia católica se pone en marcha. No es solo el fin de un pontificado: es el comienzo de un proceso casi sagrado para encontrar al próximo sucesor de San Pedro, el pescador al que Cristo confió su Iglesia.
Marco legal y cambios históricos
El protocolo a seguir desde el fallecimiento de un papa ha cambiado con el tiempo. Hace siglos se podía escoger al papa por aclamación o por compromiso, cuando había un bloqueo, métodos que hoy ya están abolidos. En la actualidad se rige por la Constitución Apostólica de 1996 Universi Dominici Gregi aprobada por Juan Pablo II, el predecesor de Benedicto XVI, que fijó el número máximo de cardenales que pueden votar en 120, cifra que nunca se ha superado. Juan Pablo II también estableció que los cardenales electores se alojarán en la Residencia de Santa Marta, en el Vaticano, hasta el fin de las votaciones.
Quiénes eligen y quiénes pueden votar
Consiste en una votación secreta en la que participan los cardenales de la Iglesia católica y que se convoca cuando el anterior papa fallece o renuncia. El Colegio Cardenalicio, encargado de las preparaciones y la elección del nuevo papa, está formado por los cardenales creados por el pontífice. Desde el último consistorio celebrado en diciembre de 2024, hay 252 cardenales y 135 electores, de los cuáles la mayoría, 108, han sido nombrados por Francisco, 22 por Benedicto XVI y 5 por Juan Pablo II. A partir de 1975, Pablo VI reservó la condición de voto a quienes no hubieran cumplido 80 años. El decano del Colegio Cardenalicio convoca entonces el cónclave, y entre quince y veinte días después comienzan las votaciones.
Requisitos y camino para ser papa
En primer lugar, el Papa es una persona bautizada en la Iglesia católica, es un hombre y no está casado. Se puede llegar a ser Papa si se es Obispo, Cardenal, Sacerdote, Diácono o un laico católico. Hay que tener al menos 35 años y haber estudiado en la Universidad los cursos de Sagrada Escritura, Teología o Derecho Canónico. Para llegar a ser Papa hay que ser elegido en una reunión que se llama Cónclave.
El cónclave: desarrollo y aislamiento
La votación se realiza mediante escrutinio, con hasta cuatro votaciones diarias -dos por la mañana y dos por la tarde- hasta que se consigue el apoyo suficiente para alguno de los candidatos. El término “Cónclave” no solo hace referencia al proceso de elección, sino también al recinto donde los cardenales permanecen encerrados hasta que el nuevo Papa es proclamado. Se trata de una asamblea extraordinaria, casi mística, en la que los cardenales electores, todos ellos menores de 80 años, se aíslan del mundo exterior en el Vaticano para elegir al nuevo papa. Esta reunión no es simplemente una votación; es un proceso espiritual, impregnado de oración, silencio y discernimiento profundo, en el que se busca que el resultado no sea solo fruto del análisis humano, sino también de la inspiración divina.
Los cardenales se encierran para el cónclave bajo los famosos frescos de Miguel Ángel, y hasta que uno de ellos no salga escogido, las instalaciones en las que duermen, comen y votan están estrictamente controladas para mantenerlos al margen de cualquier contacto externo. Antes del ingreso, prestan juramento de secreto absoluto, comprometiéndose a no revelar ningún detalle del proceso, ni siquiera después de concluido. El aislamiento no es simbólico: se les retiran los teléfonos, quedan incomunicados del exterior, y se controla rigurosamente cualquier contacto que pudiera influenciar o interrumpir la deliberación. El objetivo es garantizar que la elección se realice en total libertad interior, sin presiones ni influencias externas.

Ritual de votación y fumata
Cuando un Papa muere o renuncia a su puesto se tiene que elegir a otro Papa. Para ello, se organiza una gran reunión de Cardenales, que son obispos muy importantes de todo el mundo y que ayudan al Papa en su servicio. Esta reunión se llama Cónclave, que significa cerrado con llave. Esto significa que para elegir a un nuevo Papa, los cardenales se reúnen en una hermosa sala llamada Capilla Sixtina y se encierran con llave: ¡no deben hablar, ni ser molestados por nadie, ni siquiera por teléfono, para elegir al nuevo Papa!
Primera prometen que respetarán las reglas previstas para la elección del Papa. Seguidamente cada Cardenal escribe en una tarjeta el nombre de la persona que él quiere que sea el Papa y la coloca en un recipiente llamado urna. Al final se cuentan los votos, si el nombre de un cardenal se repite muchas veces quiere decir que él será el nuevo Papa. Para ser elegido, el candidato debe obtener una mayoría de dos tercios. Tras cada votación, las papeletas son quemadas en una estufa especial. Si no se ha alcanzado el consenso necesario, el humo que se eleva desde la chimenea de la Capilla Sixtina es negro (fumata nera), señal de que aún no hay nuevo pontífice. En cambio, si el humo es blanco (fumata bianca), el mundo entero sabe que la Iglesia tiene un nuevo pastor.
Duración y precedentes
Aunque sobre el papel el cónclave no tiene límite de duración, en los últimos dos siglos, todos se han resuelto en menos de cuatro días. Sin embargo, esto no siempre ha sido así. La deliberación más larga fue en 1268 y duró casi tres años. Normalmente, se convoca quince días después de la muerte del papa, aunque puede ampliarse hasta un máximo de veinte. Por otro lado, su duración no está predefinida, ya que las votaciones continúan hasta que uno de los candidatos obtiene una mayoría de dos tercios.
Del funeral al anuncio público
Todo comienza con el funeral. Este acto solemne suele durar nueve días -las llamadas novemdiales- y reúne a fieles de todo el mundo en la Plaza de San Pedro. Durante este tiempo, el cuerpo del difunto pontífice es expuesto y honrado con liturgias y cánticos que evocan siglos de historia y fe. Una vez concluido este periodo, el Vaticano se prepara para el siguiente paso: el cónclave.
El anuncio oficial se realiza desde el balcón de la Basílica de San Pedro. Uno de los cardenales pronuncia la frase en latín Habemus Papam, confirmando ante el mundo el nombre del nuevo líder de la Iglesia católica. Este momento -cuando las campanas del Vaticano repican y el humo blanco corona el cielo romano- es uno de los más esperados por los fieles católicos y los medios de comunicación del mundo. Luego de ser elegido y de aceptar el cargo, el nuevo papa elige el nombre que usará durante su pontificado, un acto que suele expresar un mensaje espiritual o programático.
Primeras imágenes de León XIV saliendo como papa de la Capilla Sixtina
Influencia de los papas anteriores y orientación geográfica
Durante su mandato, al igual que puede reformar la Constitución Apostólica, el propio papa ordena, en reuniones llamadas consistorios, a los cardenales que elegirán a su sustituto y que asumen ciertos poderes en el periodo en el que queda vacante la Santa Sede. El papa Francisco ha nombrado a una mayoría hispanohablante de cardenales con capacidad de voto, y ha elevado el número de prelados de África, Latinoamérica y Asia, alejando aún más de Italia -de donde provienen tradicionalmente los pontífices- el próximo papado, aunque la mayoría siguen siendo europeos. Durante el Cónclave, los cardenales, procedentes de distintos países, deben ser menores de 80 años. Todos ellos participan en una serie de votaciones hasta alcanzar una decisión.
Notas sobre renuncia y salud del pontífice
Tradicionalmente, la sucesión en el papado solo se producía tras el fallecimiento del pontífice. Sin embargo, el derecho canónico también reconoce la posibilidad de renunciar libremente al cargo, siempre que la decisión sea formalmente manifestada y sin necesidad de ser aceptada por ninguna otra autoridad. El caso más reciente es el de Benedicto XVI, quien el 11 de febrero de 2013 anunció su decisión de dejar el pontificado debido a su “falta de fuerzas”. Tras esta decisión, se inició el proceso de selección de su sucesor, el papa Francisco. El Papa Francisco está en el centro del panorama mediático internacional. Sus problemas de salud le han obligado a cancelar su agenda, por lo menos hasta el final de esta semana. Así, y a pesar de que las últimas informaciones del Vaticano aseguran que está estable y sin fiebre, la preocupación es máxima. En este sentido, son muchos los que se preguntan si el Papa Francisco podrá seguir en el cargo.
Aspectos simbólicos y mediáticos
El término fumata blanca se ha incorporado al lenguaje cotidiano como sinónimo de acuerdo o aprobación de un proyecto. Durante el Cónclave, los cardenales votan en total aislamiento y, una vez finalizado cada escrutinio, las papeletas se queman en una estufa instalada en la Capilla Sixtina. Si el resultado es negativo, se añade una sustancia resinosa llamada pez, lo que genera humo negro, señal de que aún no hay consenso. En cambio, cuando se alcanza el acuerdo y un nuevo pontífice es elegido, el humo que sale al exterior es de color blanco.