La ermita del Cristo, conocida también como ermita del Humilladero, es un ejemplar de devoción y arquitectura religiosa ligada estrechamente al mundo del vino y a la historia local. Se sitúa extramuros de la villa, en la antigua carretera de Logroño, en la conocida calle Mayor Baja, y su construcción quedó concluida a finales del siglo XVIII según la fecha inscrita en el dintel de su puerta.
Origen, ubicación y contexto histórico
Situada “extramuros de la Villa” en la antigua salida del pueblo hacia Logroño, es una obra que se comenzó en el siglo XVII y se finalizó al siglo siguiente (en el dintel de la puerta aparece la fecha de 1788, probablemente la de terminación de las obras). Extramuros porque estaba justo a la salida del pueblo, pasado el puente del Cristo, separando los caminos que llevaban a Logroño uno (por la antigua vía romana reaprovechada en el siglo XVIII para construir la carretera que permitía exportar el vino hasta Santander) y el camino de las bodegas del Cristo, porque Fuenmayor cuenta con dos barrios de bodegas, este del Cristo y el de San Cristóbal en el otro extremo del pueblo.

Arquitectura y disposición interior
Aunque es una obra barroca de marcada planta de cruz latina rematada por un gracioso cimborrio en el crucero y su retablo mayor sea barroco de primera mitad del XVIII, el crucifijo que lo preside es muy anterior. El templo consta de una única pero amplia nave, presidida por una artística y monumental verja que enmarca el espectacular retablo mayor y también los otros laterales en los que destaca un original lienzo neoclásico de comienzos del XIX.
La ermita está cubierta por una cúpula en el interior y al exterior con tejado a cuatro aguas y pequeño pórtico. A fines del siglo XIX se añadieron su pórtico y su campanil, convirtiéndose el pórtico en una de las principales características del edificio.
Pintura y decoración mural
El interior de la ermita está lleno de pinturas de tipo popular, pero de digna factura, del siglo XVII. En estos momentos están ya bastante estropeadas. Las pinturas abarcan tres series de temas distribuidos en las distintas zonas del interior. La parte baja, que tiene estructura cuadrangular, se compone de cuatro arcos, correspondientes uno a cada pared; están pintados tres, porque el cuarto es la puerta de entrada, y están dedicados a la Pasión de Cristo. El de frente es el del altar, donde hay una hornacina, destinada a albergar el Santo Cristo.
El arco de la derecha tiene en medio una pequeña ventana y en él está pintada la escena de la oración de Jesús en el huerto; se aprecia a Jesús arrodillado orando y se ve un cáliz y una cruz orando que recuerda la oración de Jesús: "Aparta de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya"; dormidos aparecen los tres apóstoles: Pedro, Santiago y Juan, tal como lo cuenta el Evangelio. Como está la ermita totalmente pintada, el motivo central es el de la Pasión de Cristo, porque es la ermita del Santo Cristo del Humilladero.
Imágenes destacadas y leyendas
Aunque el retablo mayor es barroco del siglo XVIII, el crucifijo que preside la ermita es anterior y se trata de una magnífica talla realizada por Juan de Lorena en 1549. Sobre esta imagen descansa una bonita leyenda que dice que fue traída por un mulo desde Logroño que aguantó su gran peso sin dar muestras de fatiga hasta que llegaron a la ermita y en cuanto descargaron la imagen, el animal cayó muerto de cansancio.
No es el único milagro que se atribuye al Cristo de la Veracruz, ya que en 1612, como recuerda un cuadro exvoto colgado en sus muros, un niño de tres años, hijo de la familia Urbán del Campo, se ahogó en el pozo de su casa solariega pero resucitó al implorar su salvación a la imagen. Asimismo, otro lienzo neoclásico fechado a comienzos del XIX representa a San Nicolás de Bari salvando a tres niños que se están ahogando en un “comportón” -depósito donde se guardan las uvas para llevarlas desde la viña a la bodega-, y otro cuadro muestra a Cristo resucitando a un niño ahogado en el cercano palacio de los Urdán del Campo.

Función social, devoción y calendario de ceremonias
Restaurada recientemente, la ermita luce sus pinturas decoradas en las paredes y su imponente porte que preside dos de las ceremonias más importantes del calendario festivo y religioso de la localidad: el día de San Isidro, cuando la imagen del patrón de los agricultores regresa a su lugar habitual en el altar mayor después de haber subido la iglesia para que le recen la correspondiente novena en una procesión acompañada por las danzas regionales y que finaliza con misa solemne y bendición de los campos; y la misa del 14 de septiembre, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, cuando la misa en la ermita precede a la procesión que lleva a la reliquia de la cruz hasta la iglesia en donde se da a adorar a los fieles.
Durante el tiempo de Cuaresma, la ermita del Cristo del Humilladero permanece abierta los viernes desde las nueve de la mañana hasta las siete de la tarde. Y también los viernes, a partir de las cuatro de la tarde, se rezará el Vía Crucis hasta las seis, hora en que dará comienzo la Santa Misa. Asimismo, los domingos de Cuaresma y el domingo de Pascua, habrá Misa a las once y media de la mañana. Son multitud de logroñeses los que se acercan a su ermita todos los viernes del año, llegando a su máximo apogeo los viernes de cuaresma.
Patronos, fundaciones y capellanías: ejemplo de mecenazgo local
La ermita del Humilladero (caso comparable en el relato de Jalón) muestra cómo los sacerdotes y familias pudientes promovieron fundaciones y capellanías para garantizar culto y mantenimiento. En Jalón, la ermita fue un regalo del Licenciado D. Pedro Ortega, que siendo párroco decidió construirla a sus expensas para fomentar la vida cristiana y realzar el culto de la Cofradía de la Vera Cruz, fundada en 1625. Sabemos que la ermita ya estaba construida para 1655; o sea, es de suponer que se levantó entre 1644 y 1655.
Para el sostenimiento se establecieron capellanías: un tío rico dejó 6.000 reales en 1655 y el propio fundador hizo en 1659 una fundación con 3.000 ducados. La capellanía obligaba al capellán a celebrar numerosas misas anuales, residir en el pueblo y administrar las fincas afectas al culto. Estas prácticas de mecenazgo fueron habituales en la región y permitieron sostener el culto y la conservación de edificaciones religiosas durante siglos.
Bienes, rentas y desamortización
Las capellanías solían sustentarse con fincas, molinos y huertas que producían renta anual. En el ejemplo de Jalón, se estimaba que junto a otras donaciones la capellanía podía producir unas 1.320 reales anuales, aunque en la práctica rentaba menos. En 1807 la desamortización afectó a estos bienes: se tasaron y subastaron fincas y el molino, y muchos ingresos se perdieron. El total que entró en la Hacienda Real por la desamortización de los bienes de la Capellanía fue de 32.109 reales vellón, y aunque la Hacienda se comprometió a pagar intereses, no siempre cumplió, con la consecuente merma de recursos para mantener las ermitas.
Conservación, restauraciones y amenazas
La ermita del Cristo ha conocido intervenciones y restauraciones a lo largo del tiempo. La primera gran reforma documentada tuvo lugar en 1878, cuando un logroñés llamado Ayala restauró con su dinero sus quebrantados muros. Años después se añadieron el pórtico y el campanil. A principios del siglo XX estuvo a cargo de Santiago el Real, y a finales de los cuarenta el obispo Fidel García encargó sus cuidados a los hermanos Capuchinos como parroquia filial de Valvanera. En 1974 el obispo Abilio del Campo le concedió la declaración de templo religioso con beneficios jubilares en ciertas fechas.
No obstante, la conservación del patrimonio es frágil: hay ejemplos cercanos de derrumbes y pérdidas, como la ermita del Cristo de Leza de Río Leza, cuyo hundimiento reciente es un recordatorio de la necesidad de conservación. Para entidades locales y ayuntamientos las limitaciones presupuestarias complican las actuaciones; en municipios pequeños, la prioridad puede desviarse hacia otras urgencias y los trabajos de consolidación y reconstrucción se aplazan.
La vinculación con la viticultura y la identidad territorial
Fuenmayor está situada en una de las mejores zonas de la Denominación de Origen Calificada Rioja. En el siglo XVIII el vino se convierte en la principal fuente de riqueza de la localidad y es en esta época cuando se construyen los palacios y las ermitas que son muestra de la vitalidad económica del pueblo en esa época. La relación del vino, el trabajo que conlleva y, sobre todo, los peligros que para los más pequeños puede suponer esta tarea queda reflejada a la perfección en la ermita del Cristo mediante sus pinturas y exvotos que vinculan las faenas agrícolas, las bodegas y la devoción popular.
Notas sobre documentación y recursos audiovisuales
Durante toda la ruta por el patrimonio local se han instalado QR donde escuchar la historia de cada sitio de interés y en las ermitas y en la iglesia también se han puesto unos videos virtuales, facilitando el acceso a la información y la difusión del legado.
Esta ermita, pintoresco lugar y única ermita que subsiste en la periferia de la ciudad de Logroño, reúne por tanto elementos arquitectónicos, pictóricos, legendarios y sociales que la convierten en un foco de identidad local y memoria colectiva, ligado a las rutas del vino y a las prácticas de piedad popular.