La cinta de ‘El exorcista’ es, sin duda, una de las más aterradoras de todos los tiempos. Aunque fue el primer filme de terror nominado a los Oscar en la categoría de ‘mejor película’, su legado va más allá: logró que toda una generación temiera apagar la luz antes de irse a dormir.
Pero lo que le añade un ingrediente aún más inquietante es cómo se desarrolló su producción, a la que se consideró maldita. El fallecimiento de gente relacionada con el proyecto, un incendio en el set o la presencia de un sacerdote durante el rodaje fueron solo algunos de los elementos que atormentaron a todo el equipo involucrado en la producción.
Del caso real a la novela y al cine
Para encontrar el origen de la historia en la que se inspiró el escritor estadounidense William Peter Blatty hay que remontarse hasta el año 1949. Este aún estudiaba Filología Inglesa en la Universidad de Georgetown cuando leyó un artículo publicado en ‘The Washington Post’ por el reportero Bill Brinkley. Dicho artículo era la crónica de un rito de exorcismo practicado a un niño de catorce años.
De esta publicación se hicieron eco otros medios, hasta el punto de denominar al protagonista de la historia con diferentes alias, como Roland Doe o Robbie Mannheim. Hijo de una familia de origen luterano, se le describía como alguien solitario, quien encontraba a los adultos de su hogar como los mejores compañeros de juego. Concretamente, a la supuesta tía Tillie, que fue la que le introdujo al mundo del espiritismo. Cuando esta falleció, comenzó lo paranormal.
Tras someterse a varios exámenes médicos y psicológicos sin resultados concluyentes, la familia consultó con el pastor protestante Luther Miles Schulze y después con un sacerdote católico: el padre Edward Hughes. Él se encargó de trasladar a Roland hasta el Hospital Universitario de Georgetown e inició una primera sesión de exorcismos. No obstante, las crónicas recogen que un incidente obligó a suspender el rito -el chico tomó un muelle de debajo del colchón y lo empleó para cortar el brazo del sacerdote-.
La secuencia continuó con el traslado a San Luis (Misuri), donde el padre William Bowdern inició un rito que, según se estimó, implicó entre veinte y treinta exorcismos durante unos dos meses hasta que concluyó con la expulsión del espíritu.
Contradicciones y hallazgos posteriores
El paso de los años y las investigaciones han aportado claridad, convirtiendo una historia en apariencia verídica en un mito basado en rumores. Se descubrió, por ejemplo, que la residencia del chico nunca estuvo en Mount Rainier, como se pensaba, sino en Cottage City. Asimismo, tampoco hay constancia de que el padre Hughes visitara a Roland ni practicara en él ningún rito.
Los investigadores que se especializaron en el caso tuvieron en cuenta, entre otros, los testimonios del padre Walter Halloran, quien formó parte del grupo de jesuitas encabezados por Bowdern y fue el último testigo con vida que presenció los hechos. Este último afirmó que, tras todo lo sucedido, el joven Roland pudo llevar una vida normal: accedió a la universidad, estudió una ingeniería y comenzó a trabajar en la NASA durante cuarenta años.
Un artículo del ‘New York Post’ reveló que Roland llegó a tener tres hijos, pero no mantuvo relación con ninguno de ellos en sus últimos años y ni siquiera fueron al funeral cuando su padre falleció, según explica para dicho medio la que fue su pareja. De hecho, esta también confirma la verdadera identidad del joven, quien en realidad se llamaba Ronald Edwin Hunkeler. Su identidad fue así revelada por primera vez en 2021, un año después de su fallecimiento, en un artículo de ‘Skeptical Inquirer’.
Del libro de Blatty a la película de Friedkin
La novela de William Peter Blatty fue publicada en 1971 y se convirtió en un best seller que vendió millones de ejemplares. Blatty explicó que el argumento se inspiró en aquel supuesto exorcismo de 1949, y Warner Bros. decidió contratarlo para filmarla. Blatty sería el guionista y William Friedkin el director.
El exorcista (título original en inglés: The Exorcist) es una película de terror sobrenatural estadounidense de 1973, dirigida por William Friedkin, con un guion escrito por William Peter Blatty basado en su propia novela homónima. Está protagonizada por Ellen Burstyn, Max von Sydow, Linda Blair y Jason Miller.
Al estrenarse en la década de 1970 obtuvo una abrumadora aceptación por parte del público y también de la crítica, que terminaron considerándola como una de las mejores películas de la historia en su género. Además, la película obtuvo un total de diez nominaciones a los Premios Oscar, incluyendo Mejor Película, de los cuales ganó dos, y siete nominaciones a los Globos de Oro, de los cuales ganó cuatro, incluyendo Mejor Película dramática.
Decisiones de casting y dirección
Blatty y Friedkin tuvieron dificultades para distribuir la película y para encontrar a las estrellas adecuadas. Tras rechazar o ser rechazados por las principales estrellas de la época, eligieron intérpretes que no eran las opciones favoritas del estudio. Max von Sydow fue elegido para el padre Merrin, Ellen Burstyn para Chris y Linda Blair, una joven actriz desconocida entonces, para Regan.
Friedkin hizo todo lo posible para manipular a los actores y obtener reacciones genuinas; sus métodos extremos pasaron a formar parte del mito del rodaje. Muchos detalles técnicos, desde la creación de efectos sonoros hasta los arreglos de iluminación, se diseñaron buscando un realismo perturbador y una carga simbólica poderosa.
Rodaje, anécdotas y la fama de "maldición"
El rodaje comenzó el 14 de agosto de 1972 y estuvo marcado por incidentes que alimentaron la idea de que la película estaba maldita. Apenas unos días antes de iniciar la filmación se incendió el decorado que representaba la casa de la niña poseída y murieron tres operarios. Las llamas devoraron todo, menos la habitación donde se representaba el exorcismo.
El incendio aplazó el inicio de la filmación seis semanas. Después, siguieron muertes y accidentes entre el equipo y el elenco: fallecimientos de familiares de actores, la muerte en la postproducción de intérpretes que fallecen antes del estreno, un técnico asesinado y un vigilante encontrado sin vida. Todo ello alimentó relatos y leyendas sobre la película.
En el set ocurrieron también episodios extremos por los métodos de Friedkin: el director disparó un arma para provocar terror real en un actor; abofeteó a otro para conseguir una expresión; y sometió a Linda Blair a arneses que le provocaron dolor real durante las sacudidas. Muchas anécdotas, sumadas a fallos y desapariciones de material, produjeron un ambiente opresivo que la prensa y el público amplificaron.
Efectos, sonido y escenas icónicas
Los efectos especiales eran muy artesanales y buscaban máxima credibilidad: camas volando, muebles temblando, Regan suspendida en el aire o girando la cabeza 360°. Para lograr la respiración visible del aliento se refrigeró el set hasta temperaturas extremas con máquinas especiales y hielo seco. La maquilla de Dick Smith transformó a Linda Blair y contribuyó a crear la imagen inolvidable de Regan.
La voz del demonio fue finalmente proporcionada por Mercedes McCambridge y la pista final de efectos tomó 16 semanas en ser completada con la ayuda de sonidistas como el mexicano Gonzalo Gavira, quien creó ruidos icónicos (el crujido del giro de cabeza, entre otros) con objetos cotidianos.
La escena de la llegada del padre Merrin, recortado en el resplandor brumoso de una farola frente a la casa, se ha convertido en una de las más famosas del cine y en la imagen iconográfica del filme.
Impacto cultural y reacciones extremas
Tras su estreno, muchos espectadores se desmayaban, vomitaban y sufrían crisis de pánico; se registraron denuncias que la productora aprovechó como publicidad. La película provocó además un tsunami de imitaciones dentro del cine de terror y dejó una huella visual y sonora que ha sido homenajeada y parodiada hasta la actualidad.
El debate sobre si la película es una obra de terror puro o una historia sobre la fe y el choque entre ciencia y espiritualidad fue alimentado por el propio Friedkin, que declaró haber querido hacer la película lo más realista posible y mostró interés en la figura de los sacerdotes como hombres de confianza para narrar el tema religioso.
El Exorcista: Creyentes y la experiencia inmersiva en Plaza Carso
Con el estreno de El Exorcista: Creyentes se desarrollaron en CDMX experiencias temáticas para promocionar la nueva entrega. Con el estreno de El Exorcista: Creyentes en las salas de cine, llegó a CDMX una experiencia temática de la película.
“Fue como estar dentro de mi cerebro. Es una experiencia surreal convertirte en un personaje de tu propia película”, aseguró el director de la nueva secuela, durante la inauguración de la experiencia en Plaza Carso. Esta experiencia temática es una mezcla entre casa del terror y obra de teatro interactiva, además de estar inspirada en la nueva película.

La experiencia inmersiva de El Exorcista: Creyentes formó parte del Carnaval Embrujado de Cinépolis y fue gratuita; para acceder había que hacer un prerregistro en línea y presentar un QR en Plaza Carso entrando por Lago Zurich. El cuarto temático ofrecía sonidos repentinos, luces que parpadean, poca visibilidad, espacios reducidos y efectos especiales, y no es recomendada para personas con condiciones cardiovasculares, epilepsia u otras patologías similares.
También se creó un escape room inspirado en la película, ubicado en Plaza Carso, donde los participantes vivían situaciones físicas y mentalmente demandantes. El escape room funcionó con grupos de 2 a 10 personas y una duración aproximada de 15 minutos, y requería registro y presentación del código QR obtenido al registrarse.
Ubicación y logística
El escape room de El Exorcista se encuentra en Plaza Carso, en Calle Lago Zurich 245, Ampliación Granada, en la alcaldía Miguel Hidalgo (CDMX). Para acceder era necesario registrarse en la página correspondiente y, una vez en el lugar, formar fila y presentar el código QR. La experiencia se orientó a mayores de 18 años, con acceso para jóvenes de 13 años acompañados por un adulto responsable.
EL EXORCISTA CREYENTES - LA EXPERIENCIA
¿Por qué sigue fascinando El Exorcista?
El Exorcista no solo aterrorizó por sus imágenes y efectos, sino porque presentó la invasión del mal en un entorno cotidiano, “de gente que vive en tu calle”. Ese contraste entre lo doméstico y lo sobrenatural, sumado al debate sobre la fe, la culpa y la fragilidad humana (encarnado en personajes como el padre Karras), ha hecho que la película mantenga su vigencia.
Además, la mezcla de leyenda negra alrededor del rodaje, las historias de supuestas maldiciones y la narrativa sobre el caso real que inspiró la novela alimentan un interés permanente tanto en cinéfilos como en quienes siguen relatos sobrenaturales.
Datos destacados
- La novela de William Peter Blatty fue publicada en 1971 y la película estrenó en 1973.
- Recibió 10 nominaciones al Oscar y ganó 2 (Mejor guion adaptado y Mejor sonido).
- Muchos de los efectos sonoros fueron realizados por el mexicano Gonzalo Gavira.
- El rodaje estuvo marcado por incendios, muertes y accidentes que contribuyeron a la fama de “maldición”.
- La experiencia inmersiva en Plaza Carso combinó escape room y teatro interactivo para promover la nueva entrega.
Tabla resumen: cronología básica
- 1949 - Publicación en The Washington Post sobre un exorcismo que inspiró a Blatty.
- 1971 - Publicación de la novela El exorcista por William Peter Blatty.
- 1972 - Inicio del rodaje; incendio en el set y otros incidentes.
- 1973 - Estreno de la película dirigida por William Friedkin.
- Décadas siguientes - Influencia cultural, secuelas e imitaciones.
- 2023 y siguientes - Estreno de nuevas entregas y experiencias inmersivas como la de Plaza Carso.
La fascinación por El Exorcista combina aquí la historia real que inspiró la novela, la potencia cinematográfica de la adaptación de Friedkin y la continua explotación mediática y experiencial (como la activación en Plaza Carso) que mantiene vivo el mito para nuevas generaciones.