Significado y origen del Exulten: el Pregón Pascual y su tradición

“Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, y por la victoria de Rey tan poderoso que las trompetas anuncien la salvación”. Así comienza uno de los más antiguos himnos de la tradición litúrgica romana de la Iglesia Católica, el Pregón Pascual. El Pregón Pascual es una plegaria lírica que el diácono entona al inicio de la liturgia pascual para bendecir el cirio, símbolo de Cristo resucitado.

Orígenes históricos y fijación del texto

El origen del Pregón se remonta a los primeros siglos del cristianismo. En los comienzos históricos del Pregón Pascual, el diácono lo improvisaba apoyándose en unos temas de carácter poético y lírico tradicionales o relataba su exposición sobre un texto que había compuesto y preparado de antemano. Con el paso del tiempo, este gesto fue adquiriendo forma litúrgica hasta cristalizar en el texto del Pregón Pascual, que comenzó a fijarse entre los siglos IV y VII. De aquel periodo se conservan hasta nueve composiciones para la bendición del cirio pascual, procedentes de diversas regiones de Europa, aunque terminaría imponiéndose la versión conocida como Exultet.

Existen testimonios de su existencia desde fines del siglo IV d. C. Asimismo, noticia de varios textos. El obispo Ennodio de Pavía compuso dos; el sacramentario gelasiano, uno breve y simple; el Misal mixto hispánico, dos; el misal ambrosiano, uno. Las fuentes importantes del texto del Exultet se encuentran en los sacramentarios galicanos, en los gelasianos del siglo VIII y en los sacramentarios gregorianos.

Rollos iluminados del Exultet del sur de Italia

Evolución material y formas manuscritas

Como curiosidad, explica don Herminio en su estudio, entre los siglos X y XIV, el Pregón Pascual del sur de Italia se escribía en largas tiras de pergamino o rollos con bellas miniaturas colocadas de manera invertida con respecto a la escritura del texto, e ilustraciones de los temas que se iban cantando. El estudio de González Barrionuevo muestra también cómo en Sevilla existen al menos cinco fuentes con el Exultet, todas ellas del siglo XV. Además, señala que el Cabildo Catedral desarrolló durante siglos una tradición propia en la interpretación del Pregón Pascual.

Estructura y contenido teológico del Exultet

La estructura del texto comprende tres partes principales: introducción, acción de gracias, y peroración. La introducción, a su vez, comienza con la alegría de los ángeles por la resurrección de Jesucristo, la participación de la tierra en esta alegría y el papel de la Iglesia en su jubiloso resonar. Es decir, al aire de un ritmo ternario: (1) «Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, y por la victoria de Rey tan poderoso que las trompetas anuncien la salvación». (2) «Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con el fulgor del Rey eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero».

La segunda parte trata del agradecimiento pascual y de la alabanza a Dios, autor de maravillas en la noche de Pascua, referente constante del cantor del Pregón, que dice, repite, insiste con «¡Qué noche tan dichosa!»: «¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos!». Particular acento reciben aquí la tipología del Éxodo y la imagen de las abejas que han producido virg

Significado, origen y exultación de los coros de los ángeles en el Pregón Pascual

“Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, y por la victoria de Rey tan poderoso que las trompetas anuncien la salvación”. Así empieza uno de los himnos más antiguos de la tradición litúrgica romana de la Iglesia Católica, el Pregón Pascual. Este texto, y su interpretación litúrgica y musical, se analizan en profundidad por Herminio González Barrionuevo, maestro de ceremonias del Cabildo Catedral de Sevilla durante cuarenta años, en un estudio que aborda historia, significado y tradición musical del pregón pascual en la Catedral.

Qué es el Pregón Pascual y cuál es su función

El Pregón Pascual es una plegaria lírica que el diácono entona al inicio de la liturgia pascual para bendecir el cirio, símbolo de Cristo resucitado.

El origen del Pregón se remonta a los primeros siglos del cristianismo. En los comienzos históricos, el diácono lo improvisaba apoyándose en temas poéticos y líricos tradicionales o relataba su exposición sobre un texto que había compuesto y preparado de antemano.

Con el paso del tiempo, este gesto fue adquiriendo forma litúrgica hasta cristalizar en el texto del Pregón Pascual, que comenzó a fijarse entre los siglos IV y VII. De aquel periodo se conservan hasta nueve composiciones para la bendición del cirio pascual, procedentes de diversas regiones de Europa, aunque terminaría imponiéndose la versión conocida como Exultet.

El origen del Exultet y su desarrollo

Como curiosidad, entre los siglos X y XIV, el Pregón Pascual del sur de Italia se escribía en largas tiras de pergamino o rollos con bellas miniaturas colocadas de manera invertida con respecto a la escritura del texto, e ilustraciones de los temas que se iban cantando.

La parte introductoria, que comienza con las palabras “Exulten por fin los coros de los ángeles…”, parece originarse en los siglos IV o V. En esta, el diácono invita a todos a unirse en la invocación de la bendición de Dios y celebra “la victoria del Rey tan poderoso…”.

Estructura y contenido teológico del Pregón

La estructura del texto comprende tres partes principales: introducción, acción de gracias y peroración. La introducción expresa la alegría de los ángeles, la participación de la tierra y el papel de la Iglesia en su júbilo; la segunda parte ofrece acción de gracias y alabanza a Dios por las maravillas de la noche de Pascua; la peroración cierra con una breve oración teológica que contempla el misterio de la redención.

La introducción se articula de forma tradicional en tres movimientos: (1) la invocación de los coros angélicos y la bendición del cirio; (2) el gozo de la tierra ante la claridad del Rey eterno; (3) la proclamación de la victoria del Salvador ante la liturgia y la comunidad.

La parte final, la peroración, sintetiza la laude de Pascua y remata con una petición universal. La síntesis breve resume el sentido de toda la plegaria: “¡Que noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!”.

Dimensión musical: cantilación y tradición sevillana

Desde el punto de vista musical, el Pregón Pascual pertenece a la antigua tradición de cantilación, una recitación litúrgica que se emplea también en prefacios de la misa y en las lecturas bíblicas. El estudio de González Barrionuevo muestra que en Sevilla existen al menos cinco fuentes con el Exultet, todas del siglo XV, y que el Cabildo Catedral desarrolló durante siglos una tradición propia en la interpretación del Pregón Pascual.

Fuentes y tradición en Sevilla

Hoy, siglos después de su origen, el Pregón Pascual sigue resonando cada año en la Catedral de Sevilla durante la gran noche de la Vigilia. En la historia de la liturgia, se destacan las intervenciones en Roma y en el sur de Italia, así como las distintas versiones en sacramentarios galicanos, gelasianos y gregorianos.

El Exultet y la teología de la culpa bendita

El Exultet, también llamado Pregón pascual o bendición del Cirio pascual, es uno de los himnos más antiguos de la liturgia romana. Sus testimonios se remontan a fines del siglo IV. Entre las ejecuciones destacadas figura la acusada ambrosiana de la culpa bendita y su relación con la Redención. Una de las frases más resonantes es “¡Oh feliz culpa, que nos hizo merecer un tal y tan grande Redentor!”, que se ha convertido en una cumbre teológica y poética de la Pascua.

San Agustín y otros Padres de la Iglesia aportan una visión de la culpa y la gracia que se entrelaza con el Exultet: la culpa que ha sido redimida por la muerte de Cristo se presenta como fuente de esperanza, no como derrota. En este sentido, la liturgia de la Vigilia de Pascua utiliza el Exultet para celebrar la renovación del mundo y la palingenesia cósmica, con una visión de cuatro noches: creación, sacrificio de Isaac, éxodo y la noche final de la consumación escatológica.

Importancia litúrgica y cultural hoy

La riqueza del Exultet no se reduce a su valor histórico; su potencia teológica y poética ha permitido que el Pregón Pascual siga siendo una experiencia vivida y cantada en la vigilia, uniendo historia, fe y arte litúrgico. En palabras de expertos y devotos, el canto y la liturgia del Exultet permiten entender la Pascua como renovación del mundo y encuentro entre lo humano y lo divino, en un compendio único entre teología y poesía.

Infografía: Estructura del Exultet y sus tres partes

Este es el verdadero significado de la Vigilia Pascual

  • Exultet como himno antiguo de la liturgia romana
  • Tres partes: introducción, acción de gracias y peroración
  • Relación entre culpa bendita y redención en la teología pascual
  • Tradición sevillana y fuentes del Exultet en el siglo XV
  • Cantillación como forma musical del Pregón

Desde finales del siglo IV, el canto del praeconium paschale pasó a ser oficio conferido a los diáconos, y su bendición del cirio se convirtió en una celebración central de la Pascua en la liturgia cristiana. La relevancia del Exultet radica en su fusión de liturgia y poesía, que da forma a una experiencia religiosa profunda y atemporal, capaz de acompañar a los fieles en la oscuridad de la noche pascual hacia la luz de la resurrección.

Esta resonancia no es sólo histórica: cada Vigilia Pascual continúa evocando este legado, recordando que la Pascua es, a la vez, memoria y renovación del mundo, y que el canto de los ángeles en la liturgia se mantiene vivo en cada celebración.

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