Fragmento y análisis de "Nuestro padre San Daniel" de Gabriel Miró

Nuestro padre San Daniel: (novela de capellanes y devotos) recrea la Orihuela de la infancia de Gabriel Miró y la España de su tiempo convocando a la vida a Oleza. Se trata de una “novela de capellanes y devotos”, como advierte el subtítulo. Aunque lo mismo podría decir “novela sensual y anticlerical”.

Contexto y estructura

En Nuestro Padre San Daniel, primera parte de dos novelas, Gabriel Miró recrea la Orihuela de su infancia y la España de su tiempo convocando a la vida a Oleza. Nuestro padre San Daniel (1921) y El obispo leproso (1926) constituyen las dos partes de una novela en la que se nos muestra la vida y la muerte de una ciudad levítica, Oleza, a finales del siglo xix, y las pasiones, las crueldades, los amores, los odios, los sacrificios y los heroísmos de sus habitantes.

Hecha esta aclaración previa, conviene situar al autor en su momento histórico. Miembro de la Generación del 14, grupo prácticamente olvidado por estar a medio camino entre la Generación del 98 y la Generación del 27, Gabriel Miró fue un autor que volcó en su obra buena parte de sus vivencias personales. Sirvan de ejemplo su infancia en Orihuela y su formación en un colegio jesuita, los cuales aparecen reflejados en la novela.

Tema y tono

Miró nos presenta un fanatismo inculto y una fe mágica hacia el patrono San Daniel, hacedor de milagros absurdos que exige almas escrupulosas de conciencia esdrújula, que convive en perfecto maridaje con una moral estoica en apariencia pero más bien hipócrita. Por extraño que pueda parecernos ahora, en su momento fueron vistas ésta novela y su par, El obispo leproso, con escándalo.

Situada aproximadamente entre 1880 y 1900, podríamos resumir (aunque sea mucho resumir) La novela de Oleza como un texto circular en el que se se enfrentan "civilización y barbarie", conservadores y liberales, tradición y progreso, en una pequeña ciudad levantina. Construida en base a diferentes contraposiciones a nivel de ideas y personajes, constituye una crítica / ridiculización de la España pacata e hipócrita de la época y de cómo esta es capaz de llevarse vidas por delante.

Ambientación y estilo

Oleza callaba. Oleza debía de estar oyendo misa al monasterios y parroquias. Quietud y limpidez de otoño. Vuelos de palomos; crujidos de las ropas que lavaba una mujer en su piedra de la orilla; y los lienzos lavados en la calma del domingo parecían esparcir su olor de blancura nueva.

Producto de esas descripciones, y aunque creo que es algo que ocurre menos que en Las cerezas del cementerio, la trama se ve interrumpida y el texto parece convertirse más en una sucesión de estampas que una novela propiamente dicha. En cuanto al texto en sí, podríamos encuadrarlo dentro de un "realismo impresionista". Tipos, personajes y costumbres que representan a una colectividad muy clara se entrelazan con profusas descripciones de paisajes, olores, sabores, claustros, altares, esculturas... creando una combinación que sorprende y, al mismo tiempo, asusta al lector de hoy por su abrumador dominio del lenguaje y un estilo algo anacrónico.

Vista de pueblo levantino, calles y claustro de iglesia

Personajes y caracterización

Dicho esto, hay que reconocer dos claras virtudes en Miró. La primera es el ya comentado brutal dominio del lenguaje; la segunda es la magnífica construcción de los personajes como Don Magín, Cararajada, Paulina, Pablo, etc. Muy buenos personajes, bien desarrollados, bien definidos a través de sus palabras y sus silencios.

Miró construye tipos reconocibles: capellanes, devotos, hidalgos, curas y mujeres del pueblo que encarnan costumbres y pasiones colectivas. Oleza tiene ojos de gato y demonio que traspasan las paredes. Estas imágenes recurrentes alimentan la atmósfera de claustro y rumor que atraviesa la obra.

Relación entre las dos partes

El obispo leproso es la segunda parte y donde se desarrollan todos los motivos sociales. La tendencia a convertir la narración en estampas es menos acusada en El obispo leproso, quizá la más "novelesca" y disfrutable para los estándares actuales, que me resulta más "redonda" como conjunto que Nuestro Padre San Daniel. Y es que además de poseer un hilo narrativo más claro, una trama más lograda, también es más arriesgada en lo formal, con saltos narrativos y elipsis que habrá de completar el lector.

Recepción y valoración

Por extraño que pueda parecernos ahora, en su momento fueron vistas ésta novela y su par, El obispo leproso, con escándalo. Podría extenderme mucho más. Sus casi 500 páginas dan para mucho más pero el objetivo es trazar una idea general de un texto muy proustiano que, con sus virtudes y defectos, puede resultar tan exigente y pesado para algunos como sumamente recomendable para otros. Cuestión de inclinaciones y gustos, como todo.

Fragmentos significativos (selección)

  1. En Nuestro Padre San Daniel, primera parte de dos novelas, Gabriel Miró recrea la Orihuela de su infancia y la España de su tiempo convocando a la vida a Oleza.
  2. Se trata de una “novela de capellanes y devotos”, como advierte el subtítulo.
  3. Miró nos presenta un fanatismo inculto y una fe mágica hacia el patrono San Daniel, hacedor de milagros absurdos que exige almas escrupulosas de conciencia esdrújula.
  4. Oleza callaba. Oleza debía de estar oyendo misa al monasterios y parroquias.
  5. Quietud y limpidez de otoño. Vuelos de palomos; crujidos de las ropas que lavaba una mujer en su piedra de la orilla; y los lienzos lavados en la calma del domingo parecían esparcir su olor de blancura nueva.

Ficha técnica condensada

  • Título: Nuestro padre San Daniel (parte de La novela de Oleza)
  • Autor: Gabriel Miró
  • Año de publicación: 1921 (Nuestra parte) y 1926 (El obispo leproso)
  • Género: Novela, realismo impresionista, narrativa literaria
  • Ambientación: Oleza, ciudad levantina a finales del siglo XIX

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