Si bien en el ámbito de la teoría se puede llegar a establecer los principios que deben regir las relaciones Iglesia y Estado como relaciones en las que la autonomía de cada una de estas dos entidades se hace necesaria para que el ordenamiento de cada una de ellas en función de los seres humanos, a quienes deben servir, se mantengan en el ámbito de su vigencia, la Iglesia en su misión de ofrecer a los humanos una propuesta de salvación trascendente en Jesucristo y el Estado el de ofrecer un bienestar temporal a todos los ciudadanos, sin embargo la historia nos muestra que la interpretación del poder temporal y el conferido por el Señor a Pedro y sus sucesores ha sufrido las más diversas variantes.
Orígenes: del Edicto de Milán al papel creciente del papado
Podemos fijar como inicio de esta relación Iglesia Estado el Edicto de Milán (313) firmado entre Licinio emperador de Oriente (311-324) y Constantino I emperador de Occidente (306-337) y también de Oriente a partir del 324. Cierto que tal edicto es más una declaración de libertad religiosa para toda confesión, pero en realidad va a ser la Iglesia católica, con el primado del Papa, la que se va a ir imponiendo y se podría decir que tal situación va a cubrir el primer milenio del cristianismo.
En efecto, la idea de que la unidad del cristianismo y la unidad del imperio se condicionaban mutuamente tuvo su expresión en que los obispos asumieran funciones estatales en una amplia asimilación de las unidades de organización eclesiástica a las unidades administrativas del imperio romano, así como los privilegios estatales dados a la Iglesia y al clero, o la intervención jurisdiccional del emperador cuando se veía amenazada la ortodoxia, como por ejemplo, contra el arrianismo en el Concilio de Nicea (325).

Consolidación del primado romano: Papas y decretales
En este contexto de los siglos IV y V el papa Dámaso (366-384) será el primero en dar el apelativo a la Iglesia romana de la "Sede Apostólica", y su sucesor Siricio (384-389) promulgará la primera decretal dirigida al obispo Himerio de Tarragona (2 de febrero de 385) usando un lenguaje no únicamente pastoral sino de orden legislativo al estilo de los edictos imperiales.
El pontificado de León Magno (440-451) revestirá importancia particular para el primado mostrando cómo el Papa es el heredero y vicarius Petri y le compete la sollicitudo sobre todas las iglesias. También en este contexto al Papa Gelasio I (492-496) le tocó asumir el primer Cisma de Acacio dándose así la primera ruptura entre Roma y Constantinopla que duraría 30 años.
Ámbitos del primado y tensiones entre Oriente y Occidente
Se delimitará con mayor claridad el territorio e intensidad del ejercicio de tal primado romano en tres ámbitos: el de la Italia "suburbicaria"; el de los reinos occidentales, en los que especialmente por la conversión de los reinos germánicos arrianos, su influjo se ejerce mediante las decretales y se produce el nombramiento de "vicarios apostólicos"; el tercer ámbito, el del oriente, tendrá un signo contrario en cuanto que la guerra gótica traerá como consecuencia que tanto la urbe de Roma como Italia pasaron al dominio del imperio bizantino, habiendo sido expulsados los ostrogodos de Italia y produciéndose cierto distanciamiento de Roma con los reinos occidentales.
Frente al oriente cristiano, fue un hecho el reconocimiento de la primacía doctrinal del Papa. Si bien las rupturas arrianas, nestorianas y monofisitas habían derivado en iglesias independientes, tanto en las disputas de las dos naturalezas (Calcedonia 451) como en el de las dos voluntades (III Constantinopla 680) las expresiones respectivas habían sido "Pedro ha hablado por boca de León" en el Tomus ad Flavianum, como "Es Pedro quien habla por boca de Agatón", sin embargo es ese mismo concilio el que en su canon 28 desconocía la autoridad de jurisdicción del primado romano sobre el oriente cristiano.
Recursos a Roma y rupturas posteriores
No obstante el concilio de Sárdica (343-344) indica cómo un obispo depuesto por un concilio provincial podría recurrir al Papa para que este dirimiera el asunto remitiendo el asunto a los obispos de otra provincia eclesiástica vecina con la posibilidad de que el Papa enviara sacerdotes a tal sínodo. De igual manera, habrá recurso a Roma por la cuestión de los iconoclastas como en la pugna en el siglo IX entre Ignacio y Focio por la sede de Constantinopla, pidiendo al mismo papa Juan VIII (872-882) que dirimiera el asunto como última y definitiva instancia y mediante un concilio, al cual él envió sus legados y dio su asentimiento sobre lo decidido en el mismo.
La situación se prolongó hasta el triste desenlace de la excomunión sobre Miguel Cerulario el 16 de julio de 1054 y la levantada contra Roma, aunque felizmente serían desconocidas tanto por Pablo VI como por el patriarca Atenágoras I (7-XII-1965).
Imperio y papado: Carlomagno y la Edad Media
La navidad del 800, en que Carlomagno es coronado en Roma como emperador, se da inicio al Sacro Imperio Germánico Romano. Este, en efecto, había derrotado a los longobardos y aseguraba así además del reino de los francos el de los germanos.
Carlomagno (768-814) consideró que podía intervenir en los asuntos disciplinares eclesiásticos, como en la vida del clero y en las reformas monásticas, al igual que en las doctrinales como la del adopcionismo y la del Filioque del credo; el Papa estaría relegado al servicio litúrgico -así se lo escribió el emperador al Papa León III (795-816)-. Pero la pronta decadencia carolingia, con el paso del siglo noveno, libró al papado de este influjo de modo especial con la actuación del Papa Nicolás I (858-867).
Reforma gregoriana y Dictatus Papae
El Papa Gregorio VII (1073-1085), hombre pacífico, tuvo que enfrentarse con duras rebeliones y actuaciones sin precedentes, y optó por deponer nada menos que al rey Enrique IV y excomulgarlo por la mofa que hizo de sus decisiones de reformar la Iglesia y exoneró a sus vasallos del juramento de fidelidad.
Las grandes directrices de esta reforma se pueden sintetizar en tres. 1ª. La Libertas Ecclesiae que postulaba la liberación de la Iglesia en todos los niveles del poder secular. 2ª. La centralidad romana que se reservaba las llamadas causae maiores, y los legados papales recorrerían Europa y mediante concilios regionales impondrán la unidad disciplinar y litúrgica desapareciendo así ritos particulares. 3ª. Los Dictatus Papae, un silabario con 27 proposiciones que precisaba el primado del Papa.
Algunas ya estaban reconocidas, pero otras eran nuevas [p.e. Tesis 12: el Papa puede deponer emperadores, o la 27: el Papa puede exonerar del juramento de fidelidad a su rey cuando este es injusto] con las consecuentes repercusiones políticas que esto acarreaba.
Plenitudo potestatis y conflictos con monarquías
Con Inocencio IV (1243-1254) y los aportes de los canonistas pontificios Gil de Roma y Agustín Trionfo se expuso la doctrina de la plenitudo potestatis por la cual el Papa es el único vicarius Christi, título usado por algunos monarcas. Con Bonifacio VIII (1294-1303) y su Bula Unam Sanctam (18-V-1302) se llevaba hasta sus últimas consecuencias la doctrina de Inocencio IV.
El enfrentamiento del papado con los emperadores Hohenstaufen a partir de Gregorio IX (1227-1241) concluiría con la irrupción de los franceses en el palacio papal de Agnani (7-IX-1303) y el intento de llevar prisionero a Bonifacio VIII, el cual no se retractó de la excomunión proferida contra Felipe el Hermoso, aunque el duro impacto causado por este intento llevó al papa a la tumba al mes siguiente.
Cisma de Occidente y conciliarismo
Se podría decir que se iniciará la Baja Edad Media con el traslado del Papa a Aviñón (1309) con Clemente V (1305-1314) y las nuevas monarquías querrán imponerse a las Iglesias particulares limitando la autoridad papal. Llegamos así al llamado Cisma de Occidente (1.378-1417) con dos Papas que gobiernan la Iglesia, uno en Roma y otro en Aviñón, pero por lo mismo se da el anhelo de volver a la unidad.
De igual manera se dio la hipótesis del Conciliarismo que quería colocar al Concilio con igual autoridad que el Papa. El 4 de julio de 1415 el papa de Roma, Gregorio XII (1406-1415) abdicó no sin antes haber convocado al concilio de Constanza haciéndolo por tanto legítimo. En octubre de 1417 Constanza da el decreto Frequens que quería institucionalizar la participación sinodal como forma suprema de gobierno para la Iglesia, y el cónclave de la Kaufhaus de Constanza elegía a Otón Colonna como Martín V (1417-1431) dando fin al cisma.
Reforma protestante, dos reinos y control estatal de asuntos eclesiásticos
La doctrina de Lutero de los dos reinos, fundada en el agustinismo, si bien distingue claramente dos funciones o dos regímenes -el temporal (potestas terrena) y el espiritual (potestas ecclesiastica)- termina por establecer las condiciones para que se dé una estrecha vinculación entre Iglesia y Estado, colocando en manos de la autoridad civil el gobierno de la Iglesia en cuanto ejerce autoridad sobre los llamados asuntos externos de la Iglesia, como por ejemplo la provisión de párrocos, la administración de los bienes eclesiásticos, etc.
Se verá reforzada por Melanchthon y su doctrina de que el Estado tiene la custodia utriusque tabulae. Se dio la propuesta de una Iglesia nacional reformada, petición que fue denegada en el edicto de Worms de 1521.
Trento, Westfalia y la autonomía moderna
El concilio de Trento, si bien no restableció la unidad en torno a la Iglesia de Roma, sin embargo trajo consigo una positiva renovación de las instituciones eclesiásticas cuya inmediata consecuencia fue el robustecimiento del pontificado. Pero el prestigio de la Santa Sede sufrió una mengua en el concierto de las naciones, como resultado también de la derrota de los Habsburgos católicos en la cruenta guerra de los treinta años y del nuevo orden político surgido con la paz de Westfalia (1648).
Después de este tortuoso recorrido por estos retazos de historia de los poderes estatal y eclesiástico vemos cómo la competencia de la Iglesia no ha de reposar sobre la autoridad del Estado, puesto que se deriva del Señor Jesús que se la delegó, pero a su vez la del Estado no se deriva de la autoridad eclesiástica sino de Dios (Cfr. Rom. 13, 1ss), y por tanto goza de autonomía para organizar el bienestar temporal de sus ciudadanos en la política.
Cooperación posible: educación, salud y derechos humanos
Es cierto que en algunas materias como en el terreno de la educación, de algunos servicios públicos como la salud y el bienestar social, la defensa de los derechos humanos y de las minorías, etc., se pueden llegar a acuerdos de cooperación entre Iglesia y Estado.

Relación contemporánea: el papado de Francisco y los gobiernos
Durante los cuatro años y cuatro meses que lleva liderando la Iglesia católica, el papa Francisco ha demostrado que prácticamente ningún tema está vedado. En polémicas declaraciones se ha referido al aborto, el matrimonio, los homosexuales y la realidad política de varios países.
En su exhortación apostólica, el Papa Francisco subrayaba que la misión no es tarea de unos pocos, sino de toda la Iglesia. En diversas ocasiones, Francisco destacó que la misión brota de nuestra respuesta al amor inmenso de Dios. Recordó a los misioneros que, aunque somos sus instrumentos, la misión es ante todo obra de Dios. El Papa enfatizó que el ardor misionero no es una opción, sino una obligación que surge del amor a Dios y a los demás. Francisco nos recordaba que la misión tiene sus raíces en la oración y en la escucha activa de la Palabra de Dios.
Francisco y la inmigración, el ecologismo y la política
La inmigración fue uno de los temas que Sánchez y el Papa abordaron en su primer encuentro, en 2020, mientras la UE trabajaba en el Pacto de Inmigración y Asilo. Y es uno de los asuntos, por el enfoque fundamentalmente humanitario, donde mostraron mayor sincronía frente a los postulados de la extrema derecha.
En su visita a Lampedusa, Francisco ya denunció: “Estamos anestesiados ante el dolor de los demás”. Tampoco suscribió nunca esa teoría ultra que rechaza la inmigración como un método de defenderse de un supuesto “reemplazo” cultural, incluyendo al catolicismo. En sucesivas alocuciones, el Papa criticó a los católicos que rechazan acoger inmigrantes y la “crueldad” de quienes pretenden levantar muros.
El otro asunto en el que el Gobierno de coalición y el Papa se alinearon frente a la extrema derecha fue el ecologismo. Francisco, como recuerda la politóloga Cristina Monge, experta en Transición Ecológica, “es el único Papa que ha escrito una encíclica, Laudato si’, sobre la necesidad de cuidar la casa común, el Planeta Tierra”.
Políticas y acuerdos en España: Franco, Cuelgamuros e inmatriculaciones
El Gobierno ha decretado tres días de luto nacional por la muerte del Papa. El presidente, Pedro Sánchez, ha destacado su “compromiso con la paz, la justicia social y los más vulnerables”. El ministro de Justicia, Félix Bolaños, encargado de las relaciones con la Iglesia, lo ha definido como “un hombre bueno y un gran Papa”.
En 2019, el Vaticano no se opuso al traslado de los restos de Franco del mausoleo al cementerio de Mingorrubio, pese a las esperanzas depositadas en el Papa por los herederos del dictador y el entonces prior, Santiago Cantera, que hablaban de “profanación”. En 2022, después de un trabajo de años y decenas de reuniones en una comisión específica sobre el asunto, el Gobierno logró que la Iglesia admitiera que al menos un millar de los 35.000 bienes (20.000 de ellos lugares de culto) que inmatriculó de forma extraordinaria a partir de 1998 aprovechando una reforma de José María Aznar no son suyos.
En su segunda reunión con el Papa, en octubre del año pasado, Sánchez llevó al Vaticano otros dos asuntos, para intentar desatascarlos: el pago de indemnizaciones a las víctimas de pederastia y la “resignificación” del Valle de Cuelgamuros, que para el Gobierno pasaba por el desalojo de la comunidad benedictina. El pacto, alcanzado tras una nueva visita de Bolaños al Vaticano, permite que esa remodelación afecte a parte de la basílica, donde se encuentran las criptas en las que yacen más de 33.800 víctimas de la Guerra Civil.
Frases célebres y declaraciones que marcaron época
- “Cuando me encuentro con una persona gay, tengo que distinguir entre su ser gay y ser parte de un lobby. Si aceptan al Señor y tienen buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlos?” - Papa Francisco.
- “Hay que ir a la periferia si se quiere ver el mundo tal cual es.” - Papa Francisco, en Soñemos juntos.
- “Estamos anestesiados ante el dolor de los demás.” - Papa Francisco, sobre la crisis migratoria en Lampedusa.
- “El dinero y el poder pueden ofrecer un momento de embriaguez… al final, nos dominan” - Papa Francisco, en Davos.
- “El perdón de Dios no puede ser negado a aquellos que se arrepienten.” - Papa Francisco, sobre la absolución del aborto por parte de los sacerdotes.
Tensiones internas en la Iglesia y con sectores políticos
Desde el inicio de su pontificado, en los sectores más conservadores de la política y de la propia Iglesia hubo corrientes que identificaron a Bergoglio como un Papa de izquierdas. En España, el obispo de Orihuela llegó a apartar de sus funciones a un cura por tachar a Francisco de “hereje” por bendecir “a parejas irregulares, es decir, homosexuales, no casados o divorciados”.
Otra figura polémica en la relación Iglesia-Estado actual ha sido el Opus Dei, organización fundada en España por Escrivá de Balaguer; el libro Opus, Ingeniería financiera, manipulación de personas, y el auge de la extrema derecha en la Iglesia católica (2024) y las investigaciones vinculadas han formado parte del debate sobre poder e influencia dentro de la Iglesia y sus repercusiones políticas.
Visiones sobre el equilibrio: autonomía y cooperación
Después de este tortuoso recorrido por estos retazos de historia de los poderes estatal y eclesiástico vemos cómo la competencia de la Iglesia no ha de reposar sobre la autoridad del Estado, puesto que se deriva del Señor Jesús que se la delegó, pero a su vez la del Estado no se deriva de la autoridad eclesiástica sino de Dios (Cfr. Rom. 13, 1ss), y por tanto goza de autonomía para organizar el bienestar temporal de sus ciudadanos en la política.
Es importante subrayar que, aun manteniendo ambas autonomías, la historia y la práctica muestran numerosas ocasiones de mutua influencia y cooperación; la cuestión clave es lograr marcos de convivencia donde se respeten la libertad religiosa y el principio de laicidad del Estado, al mismo tiempo que se abre la posibilidad de acuerdos concretos en asuntos de interés público.
HISTORIA DE LA IGLESIA EN (CASI) 10 MINUTOS
Tabla: hitos seleccionados en la relación Iglesia-Estado
- 313 - Edicto de Milán: declaración de libertad religiosa.
- 325 - Concilio de Nicea: intervención imperial en cuestiones de ortodoxia.
- 800 - Coronación de Carlomagno: surgimiento del Sacro Imperio.
- 1073-1085 - Reforma gregoriana: Libertas Ecclesiae y Dictatus Papae.
- 1309-1378 - Papado de Aviñón: debilitamiento del prestigio papal.
- 1378-1417 - Cisma de Occidente y conciliarismo.
- 1517 en adelante - Reforma protestante: nuevas relaciones Estado-Iglesia.
- 1648 - Paz de Westfalia: consolidación de la soberanía estatal moderna.
- Siglo XX-XXI - Acuerdos, negociaciones y tensiones contemporáneas (inmatriculaciones, indemnizaciones, migración, ecología).
El estudio comparado de estos hitos permite apreciar que la relación entre gobierno y catolicismo ha sido cambiante, marcada por fases de alianza, confrontación y redefinición, y que en la actualidad el desafío consiste en conciliar la autonomía institucional con la necesaria cooperación en favor del bien común.
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