Historia y significado de los gozos de la Inmaculada en Granada

Los evangelios ofrecen pocas noticias sobre la Sagrada Familia en Nazaret. Refiere Mateo que José, tras el regreso de Egipto, decide establecerse en Nazaret (Mt 2,22-23) informándonos de que era carpintero (13,55). Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. (Lc 2,51b). María fue concebida sin mancha de pecado, eso es lo que celebra toda la Iglesia cada 8 de diciembre.

La devoción a la Inmaculada en la ciudad de Granada

Granada fue además la primera ciudad española en jurar defender desde la Abadía del Sacromonte, en 1618, el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Si bien es cierto que el cariño de la ciudad por la Inmaculada venía de lejos -con ese impulso inicial de los Reyes Católicos tras la toma de 1492-, el verdadero estallido oficial no llegó hasta el 2 de septiembre de 1618. Los Reyes Católicos contribuyeron al arraigo de la devoción por la Inmaculada Concepción. Fueron ellos quienes fundaron en Granada la Hermandad de la Pura y Limpia Concepción, primera cofradía concepcionista de la ciudad.

Granada fue además la primera ciudad española en jurar defender desde la Abadía del Sacromonte, en 1618, el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Con ello proliferaron votos y juramentos en diversas ciudades y universidades de España. La devoción inmaculista en Granada fue consolidándose con la creación de varias hermandades y cofradías a lo largo del tiempo, bajo la advocación de dicho misterio mariano.

El Triunfo: monumento y espacio urbano ligado a la Inmaculada

El Monumento a la Inmaculada Concepción, al que todos en Granada llamamos simplemente el Triunfo, se alza hoy como el gran protagonista de los jardines que llevan su nombre. No es un adorno cualquiera; está plantado en un lugar donde la historia se respira en cada esquina, flanqueado por la imponente presencia del Hospital Real y la antigua Real Chancillería.

Levantar un monumento así no fue cosa de un día para otro. Aunque el voto se hizo en 1618, los papeles y el trabajo a pie de obra se alargaron bastante. Los historiadores sitúan la planificación y los trabajos principales entre 1621 y 1631. Lo que mucha gente no sabe es que el Triunfo no iba a estar donde está hoy. Pero al final, el sentido común urbanístico ganó la partida: se buscaba algo que impactara a quien entrara a la ciudad por el norte. El antiguo Campo de la Merced acabó siendo el sitio perfecto.

El Triunfo responde al esquema de columna romana sobre pedestal, una tipología que el Barroco español utilizó para la exaltación de dogmas. En el cuerpo del monumento se insertan elementos iconográficos de gran relevancia. Cuatro ángeles músicos rodean la base de la columna, mientras que en el pedestal se encuentran relieves de ángeles custodios. Una tradición muy arraigada sostiene que el monumento contenía reliquias de los mártires del Sacromonte y documentos del voto de la ciudad.

Un hito crítico en la historia del monumento fue la intervención del año 1777. Como curiosidad histórica, los textos que hoy vemos mutilados o borrados en el pedestal contenían referencias a las supuestas profecías de San Cecilio y otros textos encontrados en el Sacromonte. El espacio que rodea al monumento ha sufrido mutaciones drásticas. De ser un lugar de ajusticiamientos (donde fue ejecutada Mariana Pineda en 1831) pasó a ser un jardín romántico y, posteriormente, un parque modernizado con fuentes luminosas a mediados del siglo XX.

Monumento al Triunfo de la Inmaculada en Granada, vista general

Arte y representación de la Inmaculada en la Catedral y su museo

Sabido es que este granadino -Alonso Cano- fue artista barroco polifacético: arquitecto, dibujante, escultor, pintor. En la Catedral se conservan cinco grandes obras suyas de su actividad escultórica: una en la sacristía del templo (talla de la Inmaculada Concepción), dos en la capilla mayor (bustos de Adán y Eva) y otras dos en el museo catedralicio (Virgen de Belén, Busto de san Pablo); en el mismo se conserva un espléndido San Juanito en el desierto sobre cuya autoría no hay unanimidad entre los especialistas (¿Alonso Cano?).

Bien difícil narrar la guapura, la belleza, -de espíritu y en cuerpo-, trascendente e inmediata del misterio -y dogma- de la concepción inmaculada de María tal como Cano la sintió y hoy, nos la expresa. Esta escultura -talla en madera de cedro y de exiguo tamaño: 55cm incluida su base de nubes y querubes- la realiza Cano en 1655; su destino primero el pequeño tabernáculo remate del gran facistol del coro, diseño igualmente canesco. Aún en vida del granadino, el cabildo catedralicio la traslada al ámbito más restringido de la sacristía.

El conjunto escultórico afirma rotundamente la verticalidad de la erguida persona de María con ritmos oblicuos en los pliegues de su manto azul delicadamente recogidos bajo sus manos. El hermoso rostro de María refleja el paradigma del ideal canesco de la belleza femenina: ojos grandes, nariz fina, boca muy pequeña. Rostro rodeado por abundante y negra cabellera con finos mechones tallados con blandura y elegancia extendidos por hombros y espalda. Parece como si Cano recordara este versículo: Su cabeza es oro, oro puro; sus guedejas, racimos de palmera, negros como el cuervo.

Junto a la serenidad del rostro las manos en oración rozándose apenas por las puntas de los dedos. El facistol canesco está coronado con un pequeño templete ocupado en la actualidad por una imagen del Crucificado; para su interior esculpió, en 1655, Alonso Cano su famosa Inmaculada. Tanto gustó esta imagen al cabildo que dispuso su recolocación en la sacristía con el fin de poder admirarla más de cerca.

La Virgen de Belén y otras obras relacionadas

Para sustituirla, labró Cano una nueva imagen: La Virgen de Belén, conocida hasta principios del siglo XX bajo las advocaciones de Virgen del Rosario y Virgen del Patrocinio. La escultura representa a María sentada sosteniendo con su mano izquierda a Jesús desnudo que dirige su mirada hacia el frente y alza su brazo derecho; mediante un leve giro el cuerpo de la Madre centra su atención en Jesús compartiendo ambos el protagonismo.

Viste María una sencilla túnica blanca, manto azul extendido por encima de su pierna derecha y recogido en el brazo izquierdo. Esta elegante talla de la maternidad de María evocando el lugar de su parto -en Belén, ciudad de David- insiste en los perfiles de ánfora como volumen exento y está trazada para ser contemplada desde abajo. Esta obra, de media figura (40cm), muestra en la escena un modelado que presenta mayor síntesis y digna rigidez clásica.

En esta Virgen de Belén, de media figura (40cm), Pedro de Mena parece recrearse en una entrañable, acogedora, escena hogareña. María, como una madre más, cambia, con profundo cuidado y mimo, atentamente, el pañal de Jesús quien, como un niño más, se refugia en su madre tratando de abrazarla con sus diminutas manos; un niño desnudo. Una bellísima expresión barroca recreando la maternidad de María.

Virgen de Belén, detalle de la maternidad barroca

Otras tallas y representaciones escultóricas en el museo catedralicio

Este conjunto tallado en madera de cedro interpreta profunda y acertadamente la recia personalidad de Pablo, perseguidor y apóstol. Frente a la Virgen de Belén, igualmente dentro de una urna, está expuesta esta talla policromada del busto de san Pablo. Para plasmar este busto recurre Cano al modelado de la talla -suelta, fácil, magistral, monumental- y a la policromía. Con estos recursos expresa el artista Cano al anunciador del Evangelio entre los gentiles.

La cabeza degollada de san Juan Bautista está presentada sobre una bandeja de plata. En esta obra las gubias del escultor hacen alarde de técnica, resaltada por su contrastada policromía. La suelta talla de los revueltos cabellos de la cabeza y de la barba contrasta con la tersa faz, ya cadavérica, con la impresionante boca abierta. Se expone en el museo catedralicio esta bellísima escultura de pequeño tamaño (33 cm), tallada en madera de cedro y policromada; es obra de gran calidad y de difícil atribución. Aparece este adolescente sentado sobre un tronco. Mirada y mano en un dibujo con distintos planos: piernas, torso, cabeza en una espiral serena.

Por su corta edad, por su desnudez, esta talla parece remitirnos al versículo evangélico (Lc 1,80) sobre la vida oculta del precursor: El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel. Su mirada concentrada, silenciosa, adelanta su tarea futura: Yo no soy quien pensáis, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias. (Hch 13,25).

Los gozos de la Inmaculada: sentido litúrgico y popular

María fue concebida sin mancha de pecado, eso es lo que celebra toda la Iglesia cada 8 de diciembre. Este dato es algo que se reconoce en el momento de la anunciación, cuando el arcángel Gabriel la saluda como “llena de gracia” (Lc 1, 28). Una mujer bendecida por el Padre, más que a ninguna otra persona creada. “María prefigura, como imagen de la Iglesia, la posición a la que estamos llamados desde el momento de nuestro Bautismo”, argumenta el sacerdote D. Manuel García Gálvez.

Fue ya en 1854 cuando el Papa Pío IX, en la bula Ineffabilis Deus, proclamó oficialmente el hecho de que María está libre de pecado desde su concepción. La celebración de la Inmaculada en Granada combina la solemnidad litúrgica con manifestaciones populares, procesiones, actos cívicos y el mantenimiento de devociones históricas heredadas de siglos.

Elementos iconográficos y culturales de los gozos

Los gozos de la Inmaculada recogen en sus estrofas y sus imágenes los símbolos de pureza, triunfo y maternidad que la iconografía y la piedad popular han elaborado a lo largo de los siglos. El esquema de columna romana sobre pedestal del Triunfo y la presencia de ángeles músicos y relieves en su pedestal son expresión material de cómo se quiso exaltar el dogma a través del arte público y sacro.

Una tradición muy arraigada sostiene que el monumento contenía reliquias de los mártires del Sacromonte y documentos del voto de la ciudad. Estos elementos contribuyen a entender por qué los gozos y celebraciones en torno a la Inmaculada en Granada tienen una fuerte carga histórica y sentimental que trasciende lo puramente litúrgico.

Tabla: hitos clave de la devoción inmaculista en Granada

  • 1492: Impulso inicial tras la toma de Granada por los Reyes Católicos.
  • 1618: Juramento solemne en la Abadía del Sacromonte (Voto de la Inmaculada).
  • 1621-1631: Planificación y trabajos principales del Monumento al Triunfo.
  • 1777: Intervención crítica en la historia del monumento.
  • 1831: El espacio cercano fue escenario de ajusticiamientos (ejecución de Mariana Pineda).
  • 1854: Proclamación dogmática por Pío IX en la bula Ineffabilis Deus.

El color del óleo fundiendo de manera tan matizada la propia huella del corte de las gubias sobre la madera con la pastosidad de las pinceladas, las transparencias, los ajustados y fundidos sombreados. Tras las templadas formas manieristas, el natural. Los García, artistas en madera y barro, tallan este bello Crucificado que preside la sacristía del templo catedralicio. Una gran serenidad, una buena muerte: Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, la oscuridad cayó sobre toda la tierra hasta la hora nona.

Detalle del Crucificado en la sacristía de la Catedral de Granada

En suma, los gozos de la Inmaculada en Granada son fruto de una confluencia de fe, arte y política local: juramentos ciudadanos, monumentos públicos, esculturas de gran calidad y devociones populares que han mantenido vivo el misterio de María concebida sin pecado en la conciencia colectiva granadina.

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