Hermandad El Pastor y el Arcángel San Miguel: historia, iconografía y tradiciones

Durante la pasada semana, la Hermandad celebraba la Solemne Función a San Miguel Arcángel, Mayoral Perpetuo del Rebaño de la Divina Pastora, cumpliendo la obligación a la que tradicionalmente estaban acogidos los hermanos del Primitivo Rebaño, que desde la regla fundacional, siguiendo las indicaciones de Fray Isidoro, veneraron al Príncipe de los Arcángeles, haciéndolo aparecer, siempre en las representaciones, tanto gráficas o pictóricas, como escultóricas, siempre junto a la Divina Pastora como podemos contemplar en diferentes representaciones de la iconografía de nuestra Titular.

Iconografía de San Miguel en la Hermandad

El Arcángel San Miguel, según la iconografía tradicional, y en el caso de la inmensa mayoría de representaciones vinculada con la Hermandad, se nos presenta “vestido de militar, con casco emplumado, portando una rodela”, en palabras de Mario Ávila Vivar, estudio de la iconografía de los arcángeles. El instrumento con el que San Miguel mata al dragón puede variar, y así encontraremos espadas o lanzas en la mayoría de las ocasiones.

Es en esta estampa donde podemos estudiar mejor la iconografía de San Miguel Arcángel, tomada indudablemente de la que Francisco de Zurbarán crea hacia 1645-1650 portando la espada flamígera y que tiene importantes rasgos en común con el famoso San Miguel de Guido Reni para los Capuchinos de Roma (1636). En torno a él, Juan de Valdés Leal va a pintar hacia 1655 su versión, hoy en el Museo del Prado, ambos cercanos al grabado de Gillis Rousselet, aportando Tovar la originalidad de representar a San Miguel en pleno descenso, y no ya asentado en tierra firme como el grabado que tanto inspirará a los artistas.

La grabación valenciana apostó por una nueva variante ya en el siglo XVIII, concediendo a San Miguel un papel protagonista, mayor del que había tenido en la pictórica tradicional. Así, traemos a este Jueves dos grabados en los que el Arcángel, no sólo ya ha descendido a la tierra, sino que lo vemos en primer plano, junto a la Divina Pastora y a su mismo tamaño y similar proporción, emprendiendo su lucha con el pecado en un lugar mucho más cercano a la Virgen.

Una variante muy singular también, que nuestra Hermandad ha adoptado para sus impresos y convocatorias, es la de San Miguel portando una lanza que se ha revestido con un estandarte a modo de bandera recogida. Habitualmente, la bandera complementa al lema del escudo y, si bien la propia rodela suele manifestar el lema “Quis sicut Deus?” propio de su nombre, la bandera alude a la Santísima Virgen, primero Inmaculada y luego Pastora, apropiándose la iconografía pastoreña de este modelo con estandarte. La secuencia lógica: si María es, para San Miguel, la que, como Pastora le envía para el cuidado de su rebaño, las armas de su bandera no pueden ser otras que las de la propia Madre de Dios.

San Miguel y la Divina Pastora en iconografía procesional

Imágenes históricas y escultóricas

San Miguel aparece, de forma prácticamente idéntica, en el lienzo primigenio de 1703 así como en el Libro que contienen las Reglas fundacionales, iluminado en 1732 por Alonso Miguel de Tovar con las vitelas que hoy día sigue conteniendo. Para nuestra Hermandad, la representación principal de San Miguel Arcángel es la que, tanto en el Altar del Monte o Risco, como junto a la Divina Pastora en su paso procesional, representa la escena concebida por Fray Isidoro de Sevilla.

Es una imagen del siglo XVIII, cercana a las obras de los maestros de la familia García de Santiago, que corresponde a la pareja de arcángeles coronantes que sostenían, en el camarín de la iglesia de Santa Marina, la corona sobre las sienes de la Divina Pastora. Perdido uno de ellos tras los desmanes de la Guerra Civil y el consiguiente abandono de la sede, la Hermandad consiguió recuperar uno de ellos, adaptándolo entonces a la iconografía pastoreña y recuperando la representación de San Miguel junto a la Divina Pastora.

Durante todo el año, San Miguel recibe culto en un altar lateral de la nave de la Epístola de nuestra capilla.

Devoción, oraciones y papel litúrgico

“Arcángel San Miguel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. ¡Reprímale, Dios!, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Celestial Milicia, arroja al infierno con el Divino Poder a Satanás y a los otros malignos espíritus que discurren por el mundo para la perdición de las almas.

San Miguel es uno de los siete arcángeles y está entre los tres cuyos nombres aparecen en la Biblia. Los otros dos son Gabriel y Rafael. La Santa Iglesia da a San Miguel el más alto lugar entre los arcángeles y le llama “Príncipe de los espíritus celestiales", "jefe o cabeza de la milicia celestial". San Miguel continua su ministerio angélico en relación a los hombres hasta que nos lleva a través de las puertas celestiales. En la liturgia la Iglesia nos enseña que este arcángel este puesto para custodiar el paraíso y llevar a él a aquellos que podrán ser recibidos ahí.

A la hora de la muerte, se libra una gran batalla, ya que el demonio tiene muy poco tiempo para hacernos caer en tentación, o desesperación, o en falta de reconciliación con Dios. Por eso es que en estos momentos se libra una gran batalla espiritual por nuestras almas. Además, se le representa a menudo pesando las almas en la balanza para juzgar su bondad y guiarlas hacia el cielo, simbolizando la justicia divina y la protección espiritual.

DE FE Y DEVOCIÓN - Documental

Apariciones, milagros y cultos populares vinculados a San Miguel

San Miguel ha aparecido en muchas ocasiones a aquellos que invocaron su ayuda. -España: Garabandal (Cantabria), domingo 18 de junio de 1961, aparición de San Miguel a cuatro niñas: Conchita González, Mari Cruz González, Jacinta González, y Mari Loli Mazón. -Gargano: Cerca del año 490 un 8 de mayo, un señor de Gargano (Nápoles), estaba buscando uno de sus más preciados toros... Mientras oraban fuera de la cueva, San Miguel se le apareció al obispo y le dijo: “Yo soy el Arcángel San Miguel, y estoy siempre ante la presencia de Dios. Esta cueva es sagrada para mí; es de mi elección. No habrá más derramamiento de sangre de los toros. Donde las rocas se abran de par en par, los pecados de los hombres serán perdonados. Lo que se pida aquí en oración será concedido.

Un milagro requiere desarrollar el hábito de hacer conciencia de las peticiones, oraciones y deseos expresados.

Expansión del culto y presencia en monasterios y santuarios

La devoción a San Miguel Arcángel es muy amplia y se encuentra en muchas culturas y tradiciones cristianas alrededor del mundo. En la Iglesia Católica, San Miguel es considerado protector de la Iglesia y líder de los ejércitos celestiales, venerado en santuarios como el Monte Sant’Angelo en Italia, el Mont Saint-Michel en Francia y en diversas iglesias de América Latina.

En la Iglesia Ortodoxa, su culto también es muy importante, sobre todo en países como Rusia, Grecia, Rumanía y Bulgaria, donde se le dedica iconografía, himnos y celebraciones litúrgicas. Más allá de la religión, San Miguel es un símbolo de protección, justicia y lucha contra el mal, presente en el arte, la literatura y la cultura popular.

Fiestas y tradiciones populares

Las fiestas de San Miguel, celebradas el 29 de septiembre, son las primeras del otoño en Europa y marcan un puente entre el final de la cosecha y el inicio del nuevo año agrícola. Muchas de estas celebraciones tienen raíces anteriores al cristianismo y representan la transición del ciclo agrícola, adaptándose luego a la simbología cristiana.

Durante la Edad Media, San Miguel se convirtió en el protector de guerreros y combatientes, sustituyendo a divinidades bélicas precristianas. Las festividades populares incluyen danzas, música, juegos y ferias, fomentando la participación municipal. San Miguel también fue patrón de ciertos oficios, como caldereros, fuerzas y cuerpos de seguridad, y campaneros, quienes construían y bendecían campanas que llevaban su nombre.

La Hermandad, su historia local y acción social

El principal objetivo de la Hermandad es fomentar la devoción a San Miguel Arcángel, patrón de la Colegiata en Aguilar de Campoo, y promover la participación activa de los fieles en las celebraciones religiosas y culturales del municipio. También transmitir nuestro legado religioso y cultural a los más jóvenes, así como involucrarse en labores sociales y caritativas.

Adrián González Ruiz, natural de Aguilar de Campoo (Palencia), explica que su vinculación con la Hermandad de San Miguel Arcángel surge al conocerla a través de los carteles de la festividad de San Miguel que colocaban por todo Aguilar de Campoo, en vísperas de la fiesta de San Miguel, patrón de la Colegiata, y también por los pasos en los que participaban durante la Semana Santa y la Arbolada junto a los hermanos de la Cofradía Virgen del Llano con demás asociaciones.

Durante mi tiempo vacacional, decidí realizar un pequeño trabajo sobre San Miguel Arcángel. Inicialmente, estaba dirigido únicamente a los hermanos de la Hermandad de San Miguel. Una vez finalizado, lo compartí con la Hermandad, con amigos interesados en la temática religiosa, así como con párrocos e historiadores.

Casos locales: Fuencarral y parroquia vinculada

Fuencarral, antes pueblo, hoy distrito municipal, de la antigua Fuente de la Carra, es uno de los asentamientos cristianos más antiguos de toda la región. Enhiesto templo, a la altura de un Madrid que mira de frente a las montañas, fue levantado en torno al siglo XIV, de estética románica y segoviana, con añadidos posteriores que reflejan la historia de vida de la fe que se convierte en identidad de un pueblo.

En el presbiterio, descansa un retablo moderno, de estilo neobarroco, con San Miguel Arcángel en el centro. Y delante del retablo, una preciosa y recién restaurada Custodia. La Capilla de la Vera Cruz acoge la imagen no originaria del Cristo que fue hallado por Carlos V en la batalla de Mülberg.

Cuando Fuencarral dejó de ser municipio autónomo, la única institución de referencia que permaneció en el tiempo fue esta parroquia, ahora con cerca de 18.000 feligreses nominales. Forma parte de la vida de generaciones que la han hecho su casa. Pese a que no se ha producido aún un recambio generacional completo, y que se ha recibido a personas procedentes de la inmigración, lo que convierte a Fuencarral en un distrito multicultural, la parroquia sigue estando ahí presente como el vínculo entre generaciones y factor de hermandad.

Es esta una parroquia volcada en la actividad de la Cáritas, que atiende a 250 familias no solo con alimentos o ropa, sino también con pagos de alquileres y facturas, y material escolar. La labor social se desarrolla a través de Centro de Educación de Menores y del Centro de Integración de Mayores, en dónde se ofrece formación en economía del hogar, atención doméstica o cultura.

Historia antigua de hermandades y cultos a San Miguel

Durante el siglo XVII, la hermandad y los devotos del Arcángel van a dotar a la primitiva ermita barroca de ornamentos, enseres, joyas, imágenes y otras obras de arte. El Arcángel poseía en esa fecha un tonelete o falda de Cambray con encajes y presillas; otro carmesí con peto y mangas azules bordadas en oro con botines azules bordados y cordones de oro, adornando su cabeza con un plumaje y flores de seda.

Entre 1743 y 1753 la ermita se amplía en la parte posterior, realizándole una capilla mayor semicircular, cerrada con reja de hierro, donde presidía el Arcángel dentro de un tabernáculo. A mediados del XVIII, en la entrega de 1757 se había aumentado bastante el ajuar de la ermita. Al Arcángel se le había colocado en un tabernáculo dorado con cuatro angelotes y, de remate, la imagen de la Caridad.

En la Alhambra y en el Albaicín la devoción a San Miguel se manifestó con grandes romerías y celebraciones. A lo largo de finales del siglo XIX y principios del XX, la romería se celebrará por la hermandad del Arcángel con todo esplendor y popularidad, así como procesiones de rogativas, como la celebrada con ocasión de la Guerra de Cuba en 1896, vestido con traje morado (color de rogativa), bajándolo a la Basílica de la Patrona con olor de multitud.

Restauración y reorganización de la hermandad

Todo este auge que se experimenta en la devoción y romería a lo largo de esas décadas, va a conducir a que, en 1877, el arzobispo don Bienvenido Monzón restablezca la hermandad de San Miguel por su decreto de 9 de septiembre de dicho año. Las Nuevas Reglas y su Reglamento determinaban que el presidente perpetuo de la hermandad serían en cada momento los arzobispos de Granada y la hermandad tendría como objeto "honrar al Glorioso Arcángel para lograr su intercesión... y sostener y aumentar el culto en su ermita."

Una de las primeras tareas que va a emprender su reorganizada hermandad será la de construir un espacioso camarín al Arcángel, desde el que hoy se venera con la finalidad de sustraer a la imagen de los rigores a que estaba sometida por el "manoseo" de los devotos cuando estaba a su alcance en el altar. El acuerdo de construcción se tomó en el cabildo de 22 de noviembre de 1882. La construcción ampliatoria de la ermita en su presbiterio será terminada en 1883, durante el mandato del hermano mayor Luis Castellote y de los mayordomos Jacinto Terrasa y Manuel Cazorla.

San Miguel en la tradición bíblica, litúrgica y popular

San Miguel (hebreo: מִיכָאֵל, latinizado: Mī-khā-’Ēl, ‘¿Quién como Dios?’) es un arcángel y jefe de los ejércitos de Dios según las tradiciones judía, cristiana e islámica. Las primeras menciones que se conservan de su nombre se encuentran en obras judías de los siglos III y II a. C., a menudo apocalípticas, en las que aparece como jefe de los ángeles y arcángeles, príncipe guardián de Israel y responsable del cuidado del pueblo de Israel.

Para los cristianos, es el protector de la Iglesia y abogado del pueblo elegido de Dios. La Iglesia católica lo considera como patrono y protector de la Iglesia universal. Miguel es el encargado de frustrar a Lucifer o Satanás, uno de los ángeles caídos (Apocalipsis 12:7). Por eso, en el arte se le representa como un ángel con armadura de general romano, amenazando con una lanza o espada a un demonio o dragón.

La veneración del arcángel Miguel en el cristianismo se basa en su mayor parte en lecturas del Nuevo Testamento y adoptando las que se refieren a él en el Antiguo. Hubo un gran combate en los cielos. Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón. También el Dragón y sus ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya lugar en el Cielo para ellos.

Presencias y santuarios históricos

Antiguas autoridades gubernamentales y eclesiásticas reconocieron temprano las virtudes de esta criatura alada. Por ejemplo, el emperador Constantino atribuía a Miguel la derrota de sus adversarios. Por ese motivo mandó edificar cerca de Constantinopla una espléndida iglesia en su homenaje (Michaelion, en Sosthenion). En Roma hay una estatua de bronce que lo representa en lo alto del Castel Sant’Angelo, recordando cuando se apareció allí al papa Gregorio Magno (hecho celebrado el 25 de abril).

La tradición bizantina atribuía dos santuarios del arcángel Miguel en la costa del Bósforo a Constantino. En el siglo IV, la homilía de Basilio (De Angelis) situó a San Miguel por encima de todos los ángeles. En el siglo VI, el crecimiento de la devoción a Miguel en la Iglesia occidental se expresó mediante las fiestas dedicadas a él.

Tabla: elementos recurrentes en la iconografía miguelina vinculada a la Hermandad

  • Vestimenta: traje militar/armadura, casco emplumado
  • Accesorios: rodela (con lema "Quis sicut Deus?"), espada o lanza
  • Actitud: descenso, combate con el dragón/demonio, coronación junto a la Virgen Pastora
  • Elementos pastoriles: estandarte que alude a la Virgen Pastora
  • Ubicación litúrgica: altar lateral, camarín, paso procesional

Devoción continuada y transmisión cultural

La devoción a San Miguel se ha mantenido viva mediante libros de reglas, grabados y estampas, procesiones, romerías y la participación activa de hermandades que han sabido conservar, recuperar y adaptar imágenes tras episodios traumáticos como la Guerra Civil. La hermandad ha sabido compaginar la religiosidad popular con la actividad social: fomentar la devoción, promover la participación de los fieles y transmitir el legado religioso y cultural a las nuevas generaciones.

San Miguel sigue siendo un referente en la vida de hermandades y parroquias, custodiando iconográficamente a la Divina Pastora en la Hermandad El Pastor, protegiendo el rebaño espiritual y manteniendo vivas tradiciones que conectan arte, liturgia y comunidad.

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