No todo está en las guías de turismo: en esta sección de “Nuestro Patrimonio” visitamos hoy uno de esos monumentos que, pese a sus singularidades, no es habitual en los recorridos por nuestra Comunidad.
Situación y contexto histórico
Camarma de Esteruelas es un municipio de la Comunidad de Madrid, situado en la comarca de Alcalá y Campiña del Henares.
La Iglesia parroquial ha sufrido el paso del tiempo, de la Iglesia primitiva sólo queda el ábside.
La iglesia de Camarma vivió dos ampliaciones o reformas, una en el siglo XVI, que habría sustituido o completado al templo mudéjar original, a la que se debería la nave de la iglesia y sus fachadas exteriores, construidas en fábrica mixta de ladrillo y mampostería.
El auge poblacional que durante el siglo XVI experimenta Camarma, hace necesaria la ampliación del edificio.
Desde 1524, y de hasta 1528, se realizan reparaciones de importancia en el templo.
Hacia 1555, el maestro de cantería Martín de Múxica se encarga de comenzar la construcción del cuerpo principal de la iglesia que hoy vemos.
En 1565 la obra se da por terminada, con el más brillante colofón que la podía rematar, la techumbre, que constituye una de las mejores obras de recopilación de las armaduras de tradición hispano-musulmana.
Finalmente, en 1590, se encarga una nueva torre a Juan de Ballesteros, el gran artífice que más tarde realizará también la fachada-campanario de la capilla de San Ildefonso, en Alcalá.
Exterior: ábside mudéjar y torre
En el sobrio exterior lo primero que llama la atención es el ábside y los muros que cierran la capilla mayor, recorridos por tres galerías de arquillos que ennoblecen los discretos y eficaces paramentos de ladrillo.
Estamos ante una muestra del más puro arte mudéjar, designado por algunos -no se sabe si con ánimo de ensalzar o de denostar- como “románico de ladrillo”, que encuentra paralelos en Carabanchel, en Valdilecha, en Talamanca de Jarama o, fuera de nuestro territorio, en Arévalo o en Cuéllar.
Quienes se han ocupado de estudiar esta iglesia sitúan este ábside en el siglo XII, dato que lo convierte, por tanto, en uno de los templos más antiguos de nuestra Comunidad.
La cabecera es la construcción más antigua, su origen se fija en el sXIII según la mayoría de los autores.
De aquel primitivo templo se ha conservado el ábside, verdadera joya del arte románico-mudéjar.
El seudo-semicilindro que forma es, en realidad, un polígono formado por una vez paños con tres cuerpos superpuestos de arquería ciega, con arcos de medio punto doblados.
El ábside presenta al tres cuerpos exteriores estafadores vez arcos de medio punto con otros circunscritos, rematado con cornisas y canecillos todo ello es ladrillo.
Si observamos con atención (“con mirada de arqueólogo”), veremos que en el extremo oriental de este ábside una enorme grieta vertical recorre el paramento de arriba abajo.
También a este momento debe corresponder la torre, que remite a otras similares de nuestra Comunidad, como San Agustín de Guadalix o Cobeña, o incluso a la de la cercana Catedral Magistral de la cabeza de la Diócesis, Alcalá de Henares.

Planta y dependencias
La iglesia en sí compone de las siguientes dependencias: atrio, cuerpo de la iglesia, batisterio, dos capillas, sacristía y ábside antiguo.
El cuerpo de la iglesia se organiza en tres naves separadas por arcos perpendiculares al eje, y en tres tramos.
La torre campanario se levanta a los pasteles de la nave del Evangelio.
El último tramo de los pasteles de la iglesia de menor desarrollo soporta el coro.
Si la pequeña iglesia del siglo XIII, cuyos restos parecen demostrar un trazado en una sola nave, había sufrido transformaciones importantes en los siglos XIV y XV, el Renacimiento supuso un cambio grande: a esta capilla se le añadió un gran cuerpo de tres naves elegantemente separadas por arquerías de columnas.
La cubierta, un más altura mucha, se resolvió con una estructura de madera.
Se cerró la comunicación con el antiguo ábside, adelantando el presbiterio hasta el segundo arco fajón.
Este se dedicó a sacristía y pequeño almacén.
Interior: pinturas murales y techumbres
Si entramos al luminoso interior del templo, descubriremos cómo los arcos mudéjares de ladrillo que habíamos visto en el ábside se entrelazan para formar un cesto sobre el que crece una excepcional pintura mural que, datada en el siglo XIV, muestra un peculiar Pantocrátor flanqueado por el tetramorfos.
En este ábside encontramos una pintura mural realizada al templo sobre revoco que utilizó el yeso como soporte.
En ella destaca la figura del Pantocrátor que presidirá la bóveda de dicho ábside y aparece rodeado de los Evangelistas del cuatro: San Juan, San Mateo, San Marcos y San Lucas.
Este conjunto es lo que en la Edad Media se conocía como la teofanía.
Dentro del cuerpo de la iglesia encontramos otras dos pinturas murales, que fueron realizadas con posterioridad a las del ábside. En ellas se representan un San Juan y San Antonio.
La iglesia de San Pedro Apóstol goza de una cubierta de madera cuyo valor ornamental es una de las señas de identidad de la misma.
Está formada por armaduras de par y nudillo, utilizando motivos de lacería.
La manera en que se trabajan las maderas y se adornan sus elementos es propia del tiempo en que se ejecutó (1565).
La armadura que cubre la nave central es un magnífico ejemplar de armadura ochavada de par y nudillo, el tipo más característico de la tradición hispánica medieval.

Maestros, obras y restauraciones
En la construcción de la iglesia trabajaron numerosos artesanos, alarifes, canteros ... muchos de ellos vecinos de Camarma, otros llegados de localidades próximas o no sucesivas bronceado.
Construyeron la obra de la torre Juan de Ballesteros, maestro de cantería, y Nicolás Ribero, ambos vecinos de Alcalá de Henares.
Múxica, como maestro de cantería, y Ortega, como el maestro carpintero, acometieron también la obra de la tribuna en los años setenta.
Fueron sus maestros los carpinteros de Lo Blanco Pedro de los Nesperales y Juan de Ortega, que dejan firmada y datada su obra en la propia armadura: 'ESTA OBRA hizieron Pedro de los NESPERALES E IOAN DE ORTEGA. ANNO 1565'.
En la última restauración llevada acabo por la Comunidad de Madrid, Ayuntamiento de Camarma y el Obispado de Alcalá de Henares en la última década del siglo XX, se recobró el ábside ennegrecido por el paso del tiempo y por un incendio en el mismo en los años 60 del siglo XX.
Cofradías, vida parroquial y patrimonio intangible
También al siglo XVI corresponden las primeras cofradías camarmeñas conocidas.
Esta última mantiene su vigencia hoy, después de más de cuatro siglos. Su Virgen se ha convertido en patrona del pueblo y, durante muchos años, una de sus fiestas, la que ordenara Gregorio XIII en memoria de la batalla de Lepanto, el 7 de octubre o el primer domingo de ese mes, ha sido la fiesta oficial de la villa.
La denominada "Cofradía de la Concepción" es anterior a pocos años después son los documentos que hacen referencia a la "Cofradía del Santísimo Sacramento" 1553., la de "La Vera Cruz y Sangre de Cristo" y la "Cofradía y Hermandad del Rosario de Nuestra Señora la Virgen María".
La primera, aunque no podemos datarla más allá de los comienzos del siglo XX, tiene su génesis en la secular veneración hacia ese patrono de los apestados, cuya iconografía se refleja en el ábside camarmeño desde la Edad Media.
Patrimonio local y entorno natural
Camarma de Esteruelas es un ejemplo práctico de cómo piezas excepcionales de patrimonio escapan a menudo del conocimiento general simplemente por no estar situadas al lado de los ejes principales de comunicación.
Con estos itinerarios se pretende que las personas interesadas puedan conocer directamente la flora y la fauna de los diferentes hábitats que hay en Camarma de Esteruelas: Monte Bajo, Hábitat Fluvial y Estepa Cerealista.
En él podemos ver el tipo de fauna y flora típica del Monte Bajo. Dependiendo de la época del año podremos ver dos de las orquídeas que crecen en nuestro pueblo y a las avutardas campando por las laderas de El Colegio.
Recomendaciones para visitar
- Es recomendable tener en cuenta la época del año en la que vamos a realizar el itinerario y saber qué flora y fauna podemos encontrar.
- Un buen ejercicio es ir apuntando lo que vemos para posteriormente comparar y ver cómo evoluciona el campo, su flora y su fauna.
- En cuanto a la indumentaria es recomendable vestir ropas de tonos poco chillones y calzado cómodo. Una mochila con un bocata y algo de bebida nos harán más agradable la jornada.
- Los prismáticos son imprescindibles si queremos observar e identificar a la fauna sin molestarla en exceso.