Historia y arquitectura de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús - La Compañía en Quito

La iglesia llamada “La Compañía” en Quito es considerada una de las iglesias más bellas y perfectas de Latinoamérica y una cumbre del barroco ecuatoriano. Esta joya arquitectónica tiene sus raíces en la llegada de la orden jesuita a Quito el 19 de julio de 1586, con la intención de establecer una iglesia, un colegio y un monasterio en la ciudad.

Antecedentes y establecimiento de los jesuitas en Quito

Cuando los jesuitas llegaron a Quito para instalarse, la mayoría de solares para la construcción de iglesias ya habían sido otorgados por el cabildo a otros grupos religiosos como los franciscanos, mercedarios, agustinos y dominicos. Sin embargo, en 1587 el cabildo cedió a los jesuitas un terreno en la esquina noroccidental de la Plaza de la Independencia, lo que generó la disconformidad de los agustinos. A pesar de estos inconvenientes, los jesuitas comenzaron de inmediato su labor cultural y permanecieron en alojamientos provisionales hasta adquirir una casa en 1589.

Construcción y desarrollo arquitectónico

La construcción del templo inició en 1605, y en 1636 el arquitecto jesuita italiano Marcos Guerra continuó el trabajo sobre las tres naves, diseñando cupulines con linternas para las naves laterales, bóveda de cañón para la nave central, la media naranja para el crucero, la cúpula de la capilla mayor y la bóveda de la sacristía. Marcos Guerra fue pionero en introducir el sistema de bóvedas en la arquitectura quiteña.

La planta de la iglesia es de cruz latina y su orientación es de este a oeste, en un terreno con ligera pendiente. El crucero amplio y luminoso está rematado con una cúpula de media naranja sobre tambor, íntegramente pintada, y el presbiterio se cubre con una cúpula oblonga con decoración barroca dorada y policromada. El interior está profusamente decorado con lacería de yeso de estilo árabe, con aplicaciones geométricas recubiertas con polvo de oro.

Interior de la iglesia La Compañía con decoración barroca dorada

Decoración interna y elementos artísticos

El retablo mayor fue diseñado por el hermano austríaco Jorge Vinterer, y junto con las tribunas laterales, los altares de San Ignacio y San Francisco Javier, los retablos de las naves, el púlpito y la mampara, forman un conjunto de tallas barrocas estofadas con pan de oro. En los pilares destacan pinturas de los profetas obra del artista Nicolás de Goríbar y en la sacristía sobresale una pintura de San Ignacio de Hernando de la Cruz.

Las enjutas de los arcos de la nave central presentan relieves de madera tallada y policromada con historias bíblicas de Sansón y José, únicas manifestaciones de arte mestizo en la iglesia. Además, dentro del templo se encuentran varias capillas, destacando la Capilla de Santa Mariana de Jesús decorada con pinturas de Joaquín Pinto y Alejandro Salas, y otra dedicada a San José.

Fachada principal: obra maestra del barroco

La fachada de La Compañía es una sobresaliente obra de estilo barroco, construida en piedra gris de origen volcánico, llamada andesita, muy común en la cordillera andina. Fue concluida entre 1722 y 1765 y presenta un influjo claro del barroco romano con elementos decorativos recargados que recuerdan al churrigueresco español. La fachada tiene tres puertas, destacando la central con un arco de medio punto rodeado por seis columnas salomónicas de cinco metros de altura.

Fachada barroca de la iglesia La Compañía en Quito, piedra volcánica de andesita

El cuerpo superior es más angosto y se articula mediante una pared de perfil curvo, con una ventana central que ilumina el coro. En la parte más alta hay una gran repisa con la dedicatoria del templo a San Ignacio. La traza de la fachada obedece a dimensiones simétricas exactas, pero la disposición de sus columnas salomónicas de grupos de tres da un movimiento ascendente y dinámico a toda la estructura.

Importancia religiosa y cultural

La iglesia ha sido un lugar de significancia religiosa, donde Mariana de Jesús, primera santa ecuatoriana, se consagró y eligió para vivir en oración. Desde su establecimiento, la iglesia jesuita de La Compañía abarcó toda una manzana al sur del palacio de la Real Audiencia de Quito (actual Palacio de Carondelet).

Este templo no solo es un símbolo de la riqueza artística y arquitectónica colonial, sino también un testimonio histórico de la prosperidad de Quito durante los siglos XVII y XVIII, reflejando el esplendor de un reino poderoso y la dedicación de las personas que hicieron posible su construcción, desde reyes hasta los más humildes artesanos.

Iglesia La Compañía Quito

Detalles adicionales de la estructura y visita

El interior de la iglesia es brillante y dorado por las finas láminas de oro que cubren sus detalles, una característica que subraya la riqueza material y artística del edificio. La nave central está separada de las naves laterales por grandes pilares decorados, y las capillas intercomunicadas tienen cúpulas pequeñas ricamente ornamentadas.

La cúpula central, más grande, se corona con una cruz de forja y el conjunto está rodeado por una barbacana que recuerda a las iglesias-fortaleza medievales de la Península Ibérica. El púlpito, ubicado en el lado derecho del crucero, es una reproducción del original del siglo XIX, y la puerta de entrada está flanqueada por columnas salomónicas que también sirven de soporte para el coro y el órgano del templo.

Un detalle curioso y delicado son los querubines, ángeles reducidos a una cabeza con alas, que ejemplifican la exquisitez barroca presente en La Compañía. Su ornamentación y abundancia de oro hacen de esta iglesia una verdadera obra maestra del barroco en América del Sur.

Detalles ornamentales barrocos y querubines en La Compañía

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