Mons. Juan Carlos Vera Plasencia es una figura eclesiástica cuya vida y ministerio abarcan servicio pastoral, formación y responsabilidad en distintos ámbitos de la Iglesia. Nació en Trujillo, Departamento de La Libertad, el 25 de junio de 1961. Continuó sus estudios filosóficos y teológicos en el Instituto Superior de Estudios Teológicos Juan XXIII (ISET), de 1980 a 1985, en Lima. Realizó sus primeros votos perpetuos el 14 de agosto de 1987. Fue ordenado sacerdote el 22 de julio de 1988.
Primeros servicios y cargos pastorales
En la Prelatura de Caravelí, se ha desempeñado como Vicario parroquial de la “Parroquia Niño Jesús” en Puquio, de 1988 a 1990. Ha sido Formador y Ecónomo del Seminario de los “Misioneros del Sagrado Corazón” en Lima, de 1990 a 1993. El 16 de agosto de 2014, Mons. Juan Carlos Vera Plasencia, fue nombrado por el Papa Francisco como Obispo Castrense del Perú y Administrador Apostólico de la Prelatura de Caravelí.
Implicación en la diócesis de Madrid
Juan Carlos Vera ha desarrollado una parte importante de su ministerio en la diócesis de Madrid, donde ejerció como párroco y ocupó cargos de responsabilidad diocesana. Como párroco de Beata María Ana de Jesús, y presidente de la Comisión del diaconado permanente de la diócesis de Madrid, explicó la naturaleza y requisitos del diaconado permanente en diversas ocasiones. Comentó que «el diaconado permanente es el tercer grado del ministerio del Orden, junto con el presbiterado y el episcopado. Los diáconos colaboran con el ministerio apostólico del obispo, especialmente haciendo presente el servicio de Cristo en medio de la comunidad.
Visión sobre el diaconado permanente
Juan Carlos Vera explicó que «Los diáconos - prosiguió - están normalmente casados, a diferencia de los presbíteros y de los obispos, que deben ser célibes. Y en Madrid es un ministerio que está implantado desde el año 1985, después de unas deliberaciones en el Consejo Presbiteral que tuvieron lugar en los meses de marzo y abril de 1982, y las observaciones del Consejo Episcopal en 1984, así como los trabajos de la Comisión Diocesana designada para elaborar los criterios de selección y formación de los diáconos.»
Sobre los requisitos, señaló que «Cualquier varón normalmente casado - indicó Vera - puede acceder al diaconado. Si fueran célibes tendrían que tener una institución formativa especial, a no ser que sean ya mayores, que también hay algún caso en nuestra diócesis. Tienen que ser varones casados - insistió -, mayores de 35 años, con al menos cinco años de matrimonio, para poder iniciar la formación. Y de algún modo ser ejemplares en su vida matrimonial y en su familia, y destacar por una madurez humana y cristiana, su amor a la Iglesia, un hondo espíritu de oración y, sobre todo, una vocación de servicio que se hace patente en el seno de la comunidad y que, de algún modo, reconocen los sacerdotes y los laicos presentes en ella. Todo ello, con ese deseo de ponerse al servicio de la Iglesia».
También advirtió que «tienen que tener una situación laboral y familiar estable, porque se sostienen en base a su propio trabajo, y dedican al ministerio del diaconado el tiempo que les deje su trabajo y su vida familiar.»
Formación de los diáconos
Respecto a la formación, Vera señaló que «hay una primera etapa propedéutica de discernimiento vocacional, para descubrir si verdaderamente esa es o no su vocación, junto con su esposa. Luego hay una etapa formativa, que dura tres años: es el grado en Ciencias Religiosas que se estudia por la tarde en la Universidad de San Dámaso, y les otorga la formación teológica necesaria. Junto a ella, hay también una formación que es específicamente diaconal, que se imparte los sábados, cada dos o tres semanas, y en la que se profundiza en distintos aspectos de la identidad y del ministerio del diácono. Y, finalmente, hay una etapa pastoral, en la que se preparan para recibir los ministerios de lector y acólito, después de haber sido admitidos como candidatos a las órdenes, y ya, en ese mismo curso, al final del mismo normalmente, se ordenan diáconos.»
«Además de las reuniones formativas - añadió -, durante el año tienen retiros, ejercicios espirituales, y encuentros más festivos de la familia diaconal en las distintas fiestas que celebramos, como san Esteban o san Efrén. Y, normalmente, hacemos una revisión a final de curso.»
Situación y crecimiento del diaconado en Madrid
Sobre la realidad numérica y el crecimiento, Vera comentó que «tenemos actualmente 47 diáconos permanentes, a los que hay que añadir los tres que, si Dios quiere, se ordenarán este año. Así, pues, llegarán a los 50. Como decía antes, es una realidad que va creciendo poquito a poco y gradualmente, y así también va siendo acogida cordialmente en el presbiterio y en el seno de la Iglesia diocesana.»
Reconocimientos y vínculos con órdenes religiosas
El pasado 27 de diciembre, D. Juan Carlos Vera ha recibido el reconocimiento de hijo afiliado a la Orden de San Agustín, por su cercanía con la Orden y deferencia hacia las comunidades de Madrid. La afiliación la ha concedido el Prior General de la OSA por petición de las comunidades del Colegio San Agustín y de la Parroquia Santa María del Bosque, comunidades agustinianas de la Vicaría I de la Archidiócesis de Madrid.
La causa de este reconocimiento se debe a su cercanía a la Orden de San Agustín desde que fue estudiante en el Colegio San Agustín, así como el cuidado, el trato y la atención hacia las comunidades agustinianas de su vicaría durante sus 10 años en el cargo. Por ello, se solicitó este honor al Prior General de la Orden, P. Como indican las Constituciones de la Orden, “el diploma de afiliación debe entregarse con cierta solemnidad”. Así, el 27 de diciembre se celebró dicha ceremonia en la que participaron religiosos agustinos de las tres comunidades y presidida por el P. Tomás Marcos, vicario provincial. El acto comenzó con el rezo de la hora intermedia. Después de la oración, se leyó el decreto de afiliación del Prior General y se procedió a dar la enhorabuena a D. Juan Carlos Vera. La celebración concluyó con una comida a la que también acudió en P. Ángel Camino, OSA, vicario episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid, y extendió la enhorabuena y saludos de parte del Cardenal Arzobispo de Madrid, D.

Presencia en la vida diocesana y reorganizaciones
Como miembro del presbiterio madrileño y con experiencia en la diócesis, su nombre figura en referencias relativas a cambios de organigrama diocesano y movimientos de vicarios. Ser madrileño y sacerdote secular de esta diócesis desde 1978, tras trece años de formación en su Seminario Diocesano, le han permitido ir aprendiendo cosas de su historia al tiempo que formaba parte de la misma. En distintos momentos su labor pastoral y administrativa ha coincidido con procesos de reorganización en la curia, donde se han producido nombramientos y ceses en cargos como Vicario General, Canciller, Vicario Judicial y vicarios territoriales, entre otros.
Actividad pastoral y comunitaria
El Centro Juvenil Santa María de la Cabeza acogió el sábado, 15 de junio, la convivencia de fin del curso pastoral de la fraternidad diaconal, en la que Juan Carlos Vera explicó la identidad y las etapas formativas del diaconado permanente. En sus intervenciones hace hincapié en la necesidad de una vida matrimonial y familiar ejemplar en los candidatos, la estabilidad laboral y familiar, y la vocación de servicio reconocida por la comunidad. Estas líneas muestran su preocupación por una formación sólida y por el acompañamiento permanente de los hombres llamados a este ministerio.
Datos biográficos resumidos
- Nacimiento: Trujillo, Departamento de La Libertad, 25 de junio de 1961.
- Formación: Estudios filosóficos y teológicos en ISET Juan XXIII (1980-1985), Lima.
- Votos perpetuos: 14 de agosto de 1987.
- Ordenación sacerdotal: 22 de julio de 1988.
- Cargos: Vicario parroquial en Puquio; Formador y Ecónomo en el Seminario de los Misioneros del Sagrado Corazón; Párroco de Beata María Ana de Jesús; Presidente de la Comisión del diaconado permanente de la diócesis de Madrid; Obispo Castrense del Perú y Administrador Apostólico de la Prelatura de Caravelí (nombrado 16 de agosto de 2014).
Testimonio vocacional del Diaconado Permanente
Tabla: Etapas de formación del diaconado según Juan Carlos Vera
- Etapa propedéutica: discernimiento vocacional con la esposa.
- Etapa formativa (3 años): Grado en Ciencias Religiosas en la Universidad de San Dámaso y formación específica diaconal los sábados.
- Etapa pastoral: preparación para los ministerios de lector y acólito, admisión como candidatos y ordenación diaconal al final del curso.
La trayectoria de Juan Carlos Vera combina experiencia pastoral, docencia y responsabilidad en la organización eclesial, manteniendo una preocupación constante por la formación, el acompañamiento y la consolidación de ministerios como el diaconado permanente, así como por la atención a las comunidades religiosas con las que mantiene vínculos cercanos.