Nací en Torrequebradilla (Jaén), soy licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Granada y trabajo de profesor en el instituto Juan de Aréjula de Lucena (Córdoba). Desde el año 1998 he publicado libros, de los que se han agotado varias ediciones, sobre la guerra civil y la represión en las localidades cordobesas de Lucena, Montilla, Fernán Núñez, Rute, Palenciana, Baena, Albendín y Nueva Carteya. También he realizado investigaciones sobre estas temáticas en los pueblos de Montemayor e Iznájar.
La Campiña Roja. La represión franquista en Fernán Núñez (1936-1943) forma parte de una obra más amplia en la que he abordado la investigación de la violencia durante la guerra civil y la posguerra en varios municipios del sur de Córdoba. Guerra Civil y represión en varios municipios del sur de Córdoba constituyen la base sobre la que se asientan otras historias más amplias. Cronológicamente abarca desde principios del siglo XX hasta 1945.
Contexto historiográfico y trayectoria del autor
Arcángel Bedmar es profesor de historia e investigador de este periodo histórico además de cronista oficial de la ciudad de Lucena desde 2017. Desde su fundación en 2006 soy historiador colaborador del proyecto Todos los Nombres (base de datos de represaliados por el franquismo para su consulta por Internet). Entre sus publicaciones, destacan: ‘Lucena: de la II República a la Guerra Civil’ (1998), ‘República, guerra y represión. Lucena 1931-1939’ (2000), ‘La campiña roja. La represión franquista en Fernán Núñez’ (2001), ‘Desaparecidos. La represión franquista en Rute (1936-1950)’ (2004) y otras monografías sobre Montilla, Baena, Nueva Carteya o Palenciana.
He escrito artículos en revistas y libros, y he impartido conferencias en diversas jornadas y congresos. Desde su fundación en 2006 soy historiador colaborador del proyecto Todos los Nombres (base de datos de represaliados por el franquismo para su consulta por Internet). El 30 de noviembre de 2013 fui homenajeado en Sevilla, junto a un grupo de investigadores, “en reconocimiento al compromiso con la historia y la memoria democrática del pueblo andaluz”, por la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía.
La investigación local como método
La historia local hace muchos años y aún me siento cómodo haciéndolo. Para cualquier investigador, manejar con rigor los libros de defunciones del Registro Civil, las actas municipales, los sumarios militares y los testimonios orales es vital para reconstruir lo que ocurrió en aquellos años. La documentación archivística permite desentrañar en parte la tragedia que supuso la dictadura franquista, pero nunca conseguiremos acercarnos a la intrahistoria de la represión a no ser por los testimonios de los testigos, de las víctimas o de sus descendientes.
La metodología de trabajo consiste en combinar fuentes: documentación escrita (sumarios, expedientes del juez militar, libros de defunciones, registros civiles), fotografías, cartas personales y entrevistas con supervivientes y familiares que corrigen y completan la información archivística. La identificación de víctimas pasa por contrastar nombres y apellidos, relatos orales y pruebas materiales. La investigación de la violencia durante la guerra civil y la posguerra exige saber analizar y relacionar de manera crítica hechos, las circunstancias y los personajes históricos.
Fuentes y procedimiento
- Archivos militares y del Tribunal Militar Territorial II de Sevilla.
- Libros de defunciones del Registro Civil y padrones municipales, como el padrón de Baena de 9 de julio de 1937.
- Testimonios orales de familiares y testigos presenciales (por ejemplo, exhumaciones en Iznájar en 1979-1980 recogidas mediante entrevistas).
- Fotografías de desfiles y actos públicos conservadas que permiten contextualizar el nacionalcatolicismo en la vida cotidiana.
La Campiña Roja: contenido y hallazgos
La Campiña Roja reconstruye la represión franquista en Fernán Núñez (1936-1943) a partir de casos concretos, procesos judiciales y la memoria de las familias. Los trabajos que he publicado sobre Montilla, Fernán Núñez, Rute, Baena y otros municipios siguen un patrón metodológico similar: combinan documentación judicial y administrativa con testimonios personales y materiales gráficos para aportar la máxima fiabilidad histórica.
La represión franquista fue especialmente virulenta en muchas localidades andaluzas. El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 desató desde un primer instante una represión que debió prolongarse sin compasión, aplicando “castigos ejemplares” a quienes no pensaran como ellos. Esta represión golpeó a buena parte de la población, con consecuencias laborales y familiares duraderas.

Violencia sexual y represión de género
La violencia sexual se convirtió en una cruel arma de guerra en contra de las mujeres durante la Guerra Civil española. Aunque su magnitud fue mayor en la zona franquista, también se produjeron vejaciones en zona republicana. En nuestras investigaciones nos hemos centrado en la localidad cordobesa de Baena, tomada el 28 de julio de 1936 por una columna militar sublevada. En Baena y otros municipios hemos documentado denuncias de violaciones, embarazos de menores y abusos cometidos por militares y guardias, así como la condescendencia de la justicia franquista ante estos delitos.
Por ejemplo, en el Archivo del Tribunal Militar Territorial II de Sevilla localizamos una investigación abierta por la violación de una niña de 13 años que había quedado embarazada. La justicia franquista se mostró muy condescendiente en delitos sexuales cometidos por los militares contra menores hijas de republicanos fusilados, huidos o presos. Aunque la documentación archivística pueda reflejar parte de estos hechos, las formas de represión sufrida por las mujeres rara vez aparecen con todo su alcance sin el testimonio oral y la memoria familiar.
Exhumaciones y memoria: Iznájar como ejemplo
En plena transición democrática, la localidad cordobesa de Iznájar fue una de las pioneras en la exhumación, en los años 1979 y 1980, de los restos de los asesinados por los golpistas durante la guerra. Las exhumaciones de Iznájar se realizaron gracias al empuje de las familias y por el apoyo decidido del primer alcalde de la democracia elegido en 1979, Manuel Llamas Sanjuán, que se encargó de tramitar las autorizaciones ante instancias superiores.
El proceso de extracción de los restos fue manual y el trabajo de las familias permitió rescatar cuerpos que no estaban inscriptos en los libros de defunciones. Las exhumaciones casi siempre llevan aparejada la reconstrucción de la biografía de las víctimas, el recuerdo del sufrimiento de sus familiares y la descripción de los odios y miserias humanas que surgieron alrededor de estos asesinatos. El ejemplo de Iznájar muestra cómo la memoria colectiva y la acción de los familiares han sido vitales para recuperar la dignidad de las víctimas.
Testimonio de una exhumación
Un caso paradigmático fue la búsqueda y localización de los restos de Antonio Granados Ginés, detenido a principios de septiembre de 1936 y fusilado el 13 de septiembre junto a otros prisioneros. La identificación se produjo gracias a una petaca que los hermanos identificaron. El traslado y entierro en 1979 se realizó con la participación de cientos de vecinos y sin presencia destacada de la Guardia Civil.
Simbologías públicas, desfiles y control social
Las fotografías conservadas de desfiles y actos públicos muestran la presencia de falangistas, Sección Femenina, flechas y el entrecruzamiento de lo político, lo religioso y lo militar dentro del nacionalcatolicismo imperante. En una de las fotos, un sacerdote saluda con el brazo alzado, al estilo fascista, junto a varios soldados y falangistas, una imagen ilustrativa de cómo se legitimó el régimen a través de ceremonias públicas.

Reparación, verdad y memoria
La investigación histórica y las exhumaciones buscan suturar las heridas y conseguir verdad, justicia y reparación. Estas acciones no reabren necesariamente viejas heridas sino que las cierran si se hacen desde la humanidad y la búsqueda de verdad. Las heridas del pasado forman parte de la memoria reciente de las comunidades y la recuperación de restos y la reconstrucción biográfica son pasos necesarios para que las familias sepan la verdad de lo que les pasó a sus seres queridos.
La identificación y enterramiento digno de las víctimas mortales ocasionadas por la violencia republicana fue una prioridad para la dictadura franquista, que promovió políticas de Estado para honrar a sus muertos. Tras la muerte de Franco en 1975, los familiares de las víctimas republicanas comenzaron a recuperar restos con sus propias manos, en exhumaciones que inicialmente fueron rudimentarias y que con el tiempo se han profesionalizado a partir de 2000.
Obstáculos y debates públicos
- La falta de inscripción en los registros civiles complicó muchas identidades (por ejemplo, en Iznájar, 37 de 86 víctimas no estaban inscritas en el Registro Civil).
- La resistencia política y social a las exhumaciones, con argumentos como “dejar descansar a los muertos en paz”, contrasta con la legítima demanda de las familias por una sepultura digna.
- La necesidad de aplicar métodos científicos de identificación, como el ADN, que solo se comenzaron a usar de forma sistemática a partir de 2000.
La dimensión humana de la investigación
Aunque la documentación archivística es fundamental, los testimonios personales permiten acceder a la intrahistoria: relatos como el de Trinidad Gallego Prieto, enfermera militar encarcelada y posteriormente víctima de abusos, o el de Manuela Romero Sánchez, violada por un guardia municipal durante años, ilustran la profundidad de la violencia y el silencio que la rodeó. Estas narraciones ponen rostro y vida a las cifras y a los expedientes.
La historia de las víctimas y de sus familias revela también las consecuencias sociales: niños huérfanos, madres solas con dificultades económicas, estigmatización pública y presión para olvidar. Escuchar y publicar estas historias contribuye a la verdad histórica y a la dignidad de las personas afectadas.
Publicaciones y difusión
El cronista de la ciudad presenta ‘Lucena 1900-1945. Movimiento obrero, republicanismo y represión política’. En sus páginas existe una información detallada de los orígenes de la actividad sindical en Lucena y de la trayectoria de varios partidos, con listas de dirigentes y militantes, que tuvieron un importante protagonismo durante la II República. Lucena 1900-1945 fue publicado por el Ayuntamiento de Lucena en 2021. Otras obras relevantes del autor incluyen ‘Los puños y las pistolas. La represión en Montilla (1936-1944)’ y ‘Baena roja y negra. Guerra Civil y represión (1936-1943)’, entre muchas otras.
Por qué importa La Campiña Roja
La Campiña Roja no es solo una monografía local; es una pieza en el mosaico de la memoria democrática de Andalucía y España. Constituye una aproximación científica y humana a un periodo marcado por la violencia, la represión y el silencio. Acercarse con fiabilidad histórica a lo que ocurrió durante aquellos años es imprescindible para comprender la evolución de nuestras sociedades y para que las víctimas y sus descendientes obtengan verdad y reparación.
Recomendaciones para el lector
- Abordar las fuentes con espíritu crítico y atención a la documentación primaria.
- Valorar los testimonios orales como complemento imprescindible de los archivos.
- Apoyar iniciativas de identificación científica de restos y de difusión de la memoria local.
- No confundir el estudio de la memoria histórica con el resurgimiento de odios: la investigación rigurosa cierra heridas y dignifica a las víctimas.