Significado y ritos de la liturgia de la Adoración de la Cruz

Si alguna vez entra en una iglesia entre el final del Jueves Santo (Misa vespertina de la Cena del Señor) y antes de la Vigilia Pascual, es posible que note lo vacío que está el edificio. Las estatuas y las imágenes pueden estar cubiertas. El altar está completamente desnudo. No hay velas. Las cruces han sido retiradas o veladas. Pero, sobre todo, el Santísimo Sacramento ha sido trasladado a un lugar de reposo, y el sagrario principal está vacío.

Hay una cierta esterilidad en el lugar, que me parece que coincide con el sentimiento de mi propio corazón al pensar en el sufrimiento y la muerte de Cristo. El Viernes Santo es una de las más representativas y profundas conmemoraciones del cristianismo.

interior de templo en silencio y desnudez litúrgica del Viernes Santo

¿Por qué venerar la Cruz?

¿Por qué entre los ritos del Viernes Santo está el de la adoración de la Cruz? ¿No se configura como un acto de idolatría? Quiero, ante todo, aclarar la terminología. La palabra adoración es genérica. Deriva del latín ad-orare, cuyo primer sentido es elevar una súplica. Después significa tener veneración por alguien, y de aquí, adorar.

Por eso veneramos a Dios con una veneración particular que llamamos latría, y a ciertas excelentes creaturas con otra veneración que llamamos dulía. En consecuencia, en sentido estricto, tenemos una adoración de latría que es sólo para Dios y una adoración de dulía, para las creaturas.

No damos a la cruz (objeto de madera) el culto de latría en cuanto objeto de madera sino en cuanto representa a Cristo y en cuanto estuvo en contacto con su cuerpo y con su sangre, es decir, en razón de Cristo. Esto quiere decir que la adoración de latría va dirigida a Cristo y no a un pedazo de madera. Resumiendo: adoramos las imágenes de Cristo y las cruces en cuanto son símbolos de una realidad ulterior y divina.

San Juan Damasceno explica que la veneración (en griego: proskynēsis) es un signo de sumisión, subordinación y humildad, especialmente ante Dios y en reconocimiento de su gran amor por nosotros. Veneramos a Dios (y a los objetos) por distintas razones: en primer lugar, veneramos a Dios porque es Dios, y nosotros somos su creación. La veneración se da también 1) por un sentido de admiración/deseo (es decir, veneramos a Dios por su gloria), 2) en acción de gracias, 3) en necesidad y esperanza de bendiciones, y 4) como penitencia y confesión.

El honor pasa al prototipo

Porque cuando yo me dirijo a una imagen en cuanto representa otra realidad y me la recuerda, no me estoy dirigiendo a la imagen misma sino a la realidad que representa. Por eso, en este sentido, damos a las imágenes de Cristo la misma reverencia y veneración que damos a la persona de Cristo. Y dado que a Cristo lo adoramos con adoración de latría, en consecuencia a su imagen debemos adorarla también con adoración de latría.

Así, dice Juan, adoramos la "preciosa figura de la Cruz y la semejanza de la forma corporal de [nuestro] Dios". El Viernes Santo, los católicos de todo el mundo veneran la figura de la Cruz y la semejanza del cuerpo del Señor por la salvación que nos ha dado.

Significado teológico y vínculo con la Eucaristía

Jesús murió por nosotros, y la Cruz es ahora la marca de su victoria sobre el pecado y la muerte. La Eucaristía está íntimamente ligada a la Cruz. Como nos dice el Papa Francisco: "El contenido del pan partido es la Cruz de Jesús, su sacrificio de obediencia por amor al Padre. Si no hubiéramos tenido la Última Cena, es decir, si no hubiéramos tenido la anticipación ritual de su muerte, nunca habríamos podido comprender cómo la realización de su condena a muerte podía ser de hecho el acto de culto perfecto, agradable al Padre, el único verdadero acto de culto, la única verdadera liturgia."

En la Eucaristía, explica el Papa Benedicto, Jesús "revela que Él mismo es el verdadero cordero del sacrificio, destinado en el plan del Padre desde la fundación del mundo, como leemos en la Primera Carta de Pedro (cf. 1, 18-20). La institución de la Eucaristía muestra cómo la muerte de Jesús, con toda su violencia y absurdo, se convirtió en Él en un acto supremo de amor y en la liberación definitiva de la humanidad del mal".

infografía sobre relación Eucaristía y Cruz: Última Cena, Pasión, Resurrección

Estructura de la celebración del Viernes Santo

El Viernes Santo no hay Misas: en su lugar, nos unimos a una celebración de la Pasión del Señor. Esta celebración consta de tres partes principales: la Liturgia de la Palabra, la Adoración de la Cruz y la Santa Comunión. La jornada se vuelve de luto, no se celebra la Eucaristía y en su lugar se celebra la "Liturgia de la Pasión del Señor".

Esta celebración debe comenzar después del mediodía, cerca de las tres. Al comenzar, el sacerdote y los ministros se dirigen en silencio al altar sin canto alguno. El comienzo de esta celebración es en silencio. El sacerdote se postra frente al altar, con el rostro en tierra, recordando la agonía de Jesús. El diácono, los ministros y los fieles se arrodillan en silencio unos instantes.

Liturgia de la Palabra

En seguida, estando los fieles sentados, se inicia la Liturgia de la Palabra: se proclaman dos lecturas, la primera del profeta Isaías (el siervo sufriente) y la segunda de la Carta a los Hebreos, intercaladas por un salmo ("Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu"). Después de la segunda lectura, sin aclamación, se proclama el relato completo de la "Pasión según san Juan". La homilía es algo más breve de lo habitual debido a lo extenso del Evangelio.

La Liturgia de la Palabra finaliza con la "Oración universal", hecha de manera solemne. Se ora por la Iglesia, por el papa, por todos los ministerios -obispos, presbíteros y diáconos- y por los fieles, por los catecúmenos, por la unidad de los cristianos, por los judíos, por los que no creen en Cristo, por los que no creen en Dios, por los gobernantes, y por los atribulados.

Adoración de la Cruz

Después tiene lugar la adoración del Árbol de la Cruz, en la cual se descubre en tres etapas el crucifijo para la adoración de todos. El sacerdote celebrante va a los pies de la iglesia junto con dos personas que portan unos cirios y va avanzando con la cruz tapada con una tela oscura o roja y la va destapando mientras canta en cada etapa la siguiente aclamación: "Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la Salvación del Mundo", respondiendo los fieles y el coro "Venid a adorarlo", de modo que al llegar al Altar queda totalmente descubierta.

La adoración de la cruz la hará el sacerdote con una genuflexión o una inclinación profunda. La forma principal de la Adoración de la Cruz incluye una invitación para que todos se acerquen a adorar la Cruz individualmente. El gesto principal es una genuflexión, pero también podemos mostrar reverencia con un signo apropiado a la región (en mi experiencia, esto ha sido a menudo besar la Cruz). Es notable que la Instrucción General nos invite a hacer una genuflexión, ya que, como signo de adoración, la genuflexión se reserva normalmente para el Santísimo Sacramento.

Adoramos la Cruz por la salvación que Cristo nos ha ganado: como dice una Antífona de la Liturgia: "Adoramos tu Cruz, Señor, alabamos y glorificamos tu santa Resurrección, porque he aquí que por el madero de un árbol ha llegado la alegría al mundo entero".

diagrama de las tres etapas de ostensión de la Cruz con el canto «Mirad el árbol de la cruz»

Rito de la Comunión y final de la acción litúrgica

Terminada esta parte, se coloca un mantel en el Altar y el celebrante invita a los fieles a rezar el Padre Nuestro como de costumbre. Se omite el saludo de la paz, y luego de rezado el Cordero de Dios, se procede a distribuir la Comunión a los fieles con las Sagradas Formas reservadas en el monumento el día anterior, o sea, Jueves Santo. La celebración culmina sin impartirse la bendición, al igual que en el día anterior ya que la celebración culminará con la Vigilia Pascual.

Después de la Vigilia Pascual, las genuflexiones volverán a estar reservadas a Cristo Sacramentado. Sin embargo, durante estas pocas horas, estamos llamados a hacer algo único.

Gestos, signos y silencio sagrado

En la liturgia de la Pasión del Señor del Viernes Santo, los fieles se arrodillarán en silencio. En otros momentos de esta liturgia solemne, se nos invita a arrodillarnos (por ejemplo, durante la Narración de la Pasión, las Intercesiones Solemnes y durante la Adoración de la Cruz). Esta postración, que es un rito propio de este día, se ha de conservar diligentemente, ya que significa tanto la humillación “del hombre terreno”, cuanto la tristeza y el dolor de la Iglesia.

El color de las vestiduras litúrgicas es el rojo. Los obispos participan en esta celebración sin báculo y despojados de su anillo pastoral. Antes de iniciar la celebración, el templo se presenta con las luces apagadas, y de no ser posible, a media luz.

Perspectiva doctrinal clásica

Santo Tomás de Aquino, que escribe sobre la veneración de la Cruz en su Summa theologiae, es deudor de la explicación de san Juan Damasceno sobre la veneración. Tomás explica que debemos veneración, (latín: latria) a la Cruz: "Si hablamos de la efigie de la Cruz de Cristo en cualquier otro material -por ejemplo, en piedra o madera, plata u oro- entonces veneramos la Cruz meramente como la imagen de Cristo, a la que adoramos con la adoración de latria".

La adoración consiste principalmente en una reverencia interior a Dios, pero secundariamente en ciertos signos corporales de humildad; así, cuando hacemos una genuflexión significamos nuestra debilidad en comparación con Dios, y cuando nos postramos profesamos que no somos nada por nosotros mismos.

Calendario, cantos y devociones

En ese momento, se entonan cantos tradicionales como antífonas e himnos que evocan la historia de la salvación. La adoración a la cruz de Cristo es una forma antigua de veneración en la Iglesia católica ligada de modo especial al Viernes Santo y a la Exaltación de la Santa Cruz.

Junto a las ceremonias que tienen lugar en los templos, en muchos lugares se conmemora el Viernes Santo con el rezo del Vía Crucis literalmente el camino de la cruz, donde a través de catorce estaciones se rememoran los pasos de Jesús camino a su muerte. También es costumbre en algunos lugares la meditación de las Siete Palabras que Jesús pronunció en la Cruz.

via crucis popular y meditación de las Siete Palabras

Ejemplos locales y tradición viva

Desde más de 500 años en Noia se celebra en esta mañana el Sermón del Santo Encuentro, en el que las imágenes de San Juan, la Verónica, Jesús camino del Calvario conocido como "El paso" y la Virgen de los Dolores discurren por la Plaza de O Curro narrando el momento de camino a la Crucifixión y el Santo Encuentro de la Madre con su hijo. En este momento celebramos en Noia, El Desenclavo de Jesús y se da a besar la Cruz.

A continuación la procesión organizada por los franciscanos de Noia acompañados de gran cantidad de niños y niños se convierte en luto riguroso a partír de las 15:00 horas, en la se sitúa la muerte de Jesús en la Cruz.

Normas y rúbricas significativas

De las dos formas que se proponen en el Misal para mostrar la cruz, elíjase la que se juzgue más apropiada. El resto de la asamblea lo hace por medio de una genuflexión o inclinación profunda cuando la cruz sea mostrada, y sin moverse de su lugar. Se podría invitar, también, a todos los participantes a la liturgia a que hagan un momento de oración, en silencio, mientras se contempla la cruz.

La adoración de la cruz es un elemento muy importante de esta celebración. La comunión se desarrolla tal como se describe en el Misal. La acción litúrgica transcurre en silencio y en contemplación.

Tabla de referencia rápida

  • Nombre: Adoración a la cruz de Cristo
  • Categoría: Práctica litúrgica
  • Origen: Veneración del madero de la cruz verdadera en Jerusalén (siglo IV)
  • Uso litúrgico: Viernes Santo; canto “Ecce lignum crucis… Venite, adoremus”
  • Doctrina: Distinción entre latría (solo a Dios) y veneración relativa de la cruz
  • Simbolismo: Signo del misterio pascual y de la redención
  • Cantos: Improperia, Pange lingua, antífonas de la Cruz

Vivir el rito: reverencia y esperanza

El Viernes Santo, te invito a que te unas a mí y vengas ante la Cruz, adorando el símbolo de nuestra salvación. Reconoced el vacío que sentimos ese día y, con este signo, adorad al Salvador que nos amó tanto que murió por nosotros. Cuando hagas la genuflexión, recuerda que este acto particular es un signo de tu debilidad y de tu total dependencia de la gracia de Dios, puesta a nuestra disposición a través del Misterio Pascual de Cristo.

Aunque el Viernes Santo es un día de silencio y quietud, sabemos que no es el final de la historia. En la Vigilia, la Iglesia reza: "Oh noche verdaderamente bendita, en la que las cosas del cielo se unen a las de la tierra y lo divino a lo humano".

Viernes Santo, La Celebración de la Pasión del Señor (18-04-25) | Pbro. Javier Martín, FM

Cada Viernes Santo, una de las tradiciones más solemnes de la Iglesia es la adoración de la Cruz, símbolo del lugar donde Jesús fue crucificado y entregó su vida por la humanidad. La Cruz es signo del triunfo de la donación y del amor supremo de Jesús.

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