Cartago fue fundada por la ciudad fenicia de Tiro en el siglo IX a.C. y adoptó, junto con muchas otras prácticas culturales, aspectos de la religión de sus padres fundadores. La ciudad era conocida por su carácter politeísta, venerando dioses fenicios tan importantes como Melkart y Baal, junto con otras divinidades nuevas como Tanit. Estos dioses se difundieron en las colonias púnicas del Mediterráneo, adaptándose asimismo a cultos de culturas vecinas.
Historia y Expansión de la Ciudad Cartaginesa
Su sistema político evolucionó desde una tiranía con ciertas características monárquicas, hasta un sistema totalmente republicano. A partir del siglo VI a. C., los cartagineses ocuparon gradualmente la zona de Túnez, que constituiría el corazón de la nación. Desde esta área metropolitana, se expandieron entre los siglos V y III a.C., fundando factorías y ciudades en Hispania, Sicilia, Cerdeña, Ibiza y el norte de África, consolidando su poder en Numidia y Mauritania.
Cartago controlaba el territorio más grande de la región alrededor del año 300 a.C. y poseía una extensa red mercantil que llegaba hasta Asia occidental. Su crecimiento territorial y comercial provocó enfrentamientos con polis griegas y, más tarde, con Roma en las famosas guerras púnicas, conflictos considerados de gran trascendencia en la antigüedad clásica.

Urbanismo y Arquitectura de Cartago
Cartago estaba situada en una península entre el golfo y el lago de Túnez, protegida por una triple muralla, siendo la mayor con 25 metros de altura y 10 metros de ancho. La ciudad estaba organizada en torno a la colina de Byrsa, donde se encontraba la acrópolis y el templo de Eshmú. Destacan los puertos civil y militar, unidos por un canal navegable; el puerto militar alojaba una isla artificial y era sede de la marina con acceso restringido.
Los restos arqueológicos revelan la capacidad de los astilleros y diques, calculándose entre 135 y 140 diques para embarcaciones, organizados eficazmente con espacios de almacenaje debajo. La población era multiétnica, incluyendo fenicios, sirios, egipcios, griegos, hispanos, itálicos y bereberes. La vestimenta típica incluía turbantes, camisas largas y sandalias, con los ricos usando trajes elegantes y adornos.

Aspectos Religiosos y Liturgias Cartaginesas
Los cartagineses, herederos de tradiciones semitas occidentales, creían en la existencia del alma y espíritu, siendo profundamente piadosos y conservadores en sus ritos. La religión presidía todos los actos, desde el nacimiento hasta la guerra, portando a sus dioses en expediciones y campamentos. Los dioses principales eran Melkart, Baal Hammon y Tanit, con rituales que incluían sacrificios de animales y humanos, especialmente el sacrificio del primogénito al dios Baal Hammon en el rito llamado Molk.
El Tofet, santuario dedicado a Tanit y Baal, ubicado al sur de la ciudad, fue el lugar principal de estas prácticas. Se han encontrado unas 20.000 urnas con restos entre los siglos IV y II a.C., aunque existe controversia sobre si todos serían sacrificios o se trataría de restos de niños fallecidos naturalmente. Los sacerdotes gozaban de gran respeto y vivían de forma austera, participando activamente en el Senado y el Consejo de los 104. Las ceremonias religiosas incluían oraciones, quema de incienso y ofrendas.

Organización Política y Social
El sistema de gobierno cartaginés evolucionó desde la monarquía hacia un sistema republicano formado por asambleas, consejos y magistraturas controlados por la aristocracia. Al principio, la ciudad contaba con dos reyes y un Consejo de Ancianos, pero hacia el siglo V a.C. el Senado se convirtió en la institución más poderosa.
Los sufetes, inicialmente capitanes militares, asumían funciones judiciales y administrativas. El Consejo de los Cien, fundado en el siglo IV a.C., controlaba sus actividades. La participación popular estaba reglamentada y la Asamblea del Pueblo podía discutir y decidir sobre temas importantes. La sociedad se dividía entre ciudadanos ricos y aristócratas, y la mayoría de campesinos, artesanos y mercaderes con escasas propiedades. No ciudadanos mayoritariamente eran indígenas libios asimilados.
Cartago Nova: La Ciudad Cartaginesa en la Península Ibérica
Cartago Nova, actual Cartagena, fue fundada en el siglo III a.C. por los cartagineses bajo la dirección del general Asdrúbal como una ciudad estratégica en la Península Ibérica. Situada en una península protegida por cinco colinas y con un puerto natural excepcional, la ciudad se destacó por su importancia militar, económica y comercial.
El enclave tenía minas de plata extremadamente valiosas que sostuvieron los esfuerzos militares cartagineses, financiando guerras y ejércitos. El urbanismo de Cartago Nova combinaba la planificación fenicia y elementos helenísticos con fortificaciones adaptadas a las colinas y puertos seguros, convirtiéndola en una plataforma clave para la expansión púnica en Hispania y para campañas militares como la de Aníbal hacia Italia.

Economía y Comercio
Cartago dependió esencialmente del comercio marítimo heredado de los fenicios. Su economía se sustentaba en la navegación, la producción de salazones (como el garum), minas de plata, agricultura y manufactura. La monarquía comercial, dirigida por la aristocracia, tenía el monopolio en la financiación, transporte y venta de bienes, lo que impulsó la prosperidad.
Se exportaban productos como vino de pasas, frutas, aceitunas, y manufacturas. Los puertos cartagineses recibían mercancías que eran intercambiadas con pueblos indígenas y otras colonias, usando tanto el trueque como la moneda a partir del siglo IV a.C. El control de rutas marina y terrestres permitió una extensa influencia en el Mediterráneo occidental.
Rituales, Sacrificios y Creencias
La religión cartaginesa estaba marcada por el culto a varias deidades y la práctica de rituales estrictos. Uno de los aspectos más controvertidos fue el sacrificio humano, documentado en fuentes romanas y griegas, que señalaban la entrega de niños al dios Baal Hammón en un sacrificio de fuego llamado Molk. La arqueología ha identificado el Tofet, donde se depositaban urnas con restos calcinados.
No obstante, estudios modernos sugieren que muchos de estos restos podrían corresponder a niños fallecidos por causas naturales, y que el sacrificio humano no era una práctica cotidiana sino rituales realizados en tiempos de crisis. La religión controlaba desde la fundación de la ciudad hasta la vida cotidiana y las expediciones militares, simbolizando la integración entre el poder civil y espiritual.
CARTAGO, 300 AÑOS ANTES DE CRISTO. Documental.
Militarismo y Defensa
El ejército cartaginés, compuesto principalmente por ciudadanos y mercenarios, estaba armado con panoplias influenciadas por los hoplitas griegos y adoptó diversas tácticas a lo largo del tiempo. Destacaban los ciudadanos expertos, aunque la base social carecía de una gran masa de pequeños propietarios, limitando la amplitud del ejército.
Durante las guerras púnicas, especialmente bajo el mando de Aníbal, el ejército cartaginés incorporó tácticas y armamento romano, formando una fuerza mixta con mercenarios y aliados ibéricos y africanos, lo que reflejaba la complejidad y multiculturalidad de la sociedad cartaginesa. Cartago Nova sirvió como una poderosa base militar y logística durante estas campañas.

Lengua y Cultura
La lengua hablada era el púnico, de origen semítico, que se escribía de derecha a izquierda y constaba de 22 consonantes sin vocales. Aunque Cartago fue destruida por Roma, el idioma persistió en la región durante varios siglos. La cultura cartaginesa fue una mezcla de tradiciones fenicias, indígenas y griegas, reflejando su carácter abierto y mestizo desde sus orígenes.
Incluso con la influencia romana y helenística, permanecieron prácticas y tradiciones propias cartaginesas en la religión, política y sociedad, haciendo de Cartago un referente histórico y cultural en el Mediterráneo.

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