En la Biblia descubrimos muchos actos de servicio realizados por Jesucristo, nuestro Salvador. Él nos aconsejó que nos esforcemos por seguir Su ejemplo perfecto ayudando a nuestros semejantes.
Jesús y su predilección por los pobres
En los Evangelios, vemos a Jesús pasando una cantidad considerable de tiempo entre los pobres, sirviéndolos, animándolos e incluso defendiéndolos. Las narraciones de los Evangelios sobre la vida de Jesús muestran que comprendía bien las dificultades de los pobres y era muy consciente de sus necesidades. Al ver las muchedumbres, “se compadec[ía] de ellas, porque estaban desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor” (Mateo 9:36). Jesús no solo se compadeció de los pobres, sino que se interesó personalmente por sus necesidades.
Los Evangelios relatan que Jesucristo efectuó muchas buenas obras a favor de los pobres o de los que tenían otras necesidades (Mateo 14:14-21). El Evangelio muestra que esta pobreza incidió en cada aspecto de la vida de Jesús. Jesús nació en condiciones humildes; recién nacido fue colocado en un pesebre y, muy pronto, para salvarlo de la muerte, sus padres huyeron a Egipto (cf. Mt 2,13-15).

Acciones concretas de Jesús y sus discípulos
Él y sus apóstoles tenían un fondo común que usaban para dar ayuda a los israelitas necesitados (Mateo 26:6-9; Juan 12:5-8; 13:29). En cierta ocasión, dijo lo siguiente a un joven y rico gobernante: “Vende todas las cosas que tienes y distribuye entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sé mi seguidor”. Jesús animaba a quienes querían ser sus seguidores a reconocer su obligación de socorrer a los más desfavorecidos.
Después que Jesús murió, los apóstoles y otros seguidores de Cristo siguieron interesándose por los más necesitados. Motivados por el modelo de Jesús, y conscientes de que los pobres debían ser acogidos como el mismo Jesús, los primeros cristianos abordaron los problemas de la lucha social en torno a los huérfanos y las viudas. Desde aquellos primeros días, la iglesia de Jesucristo se ha caracterizado por nuestro cuidado por los más pequeños, los últimos y los perdidos.
Mandatos bíblicos y ejemplos del Antiguo Testamento
“Él defiende la causa del huérfano y de la viuda, y ama al extranjero, dándole alimento y vestido” (Deut.). “Si hay un pobre entre tus hermanos en alguna de las ciudades de la tierra que el Señor tu Dios te da, no seas duro de corazón ni mezquino con tu hermano pobre. Más bien, sé generoso y préstale de buena gana todo lo que necesite” (Dt.). “Siempre habrá gente pobre en la tierra. Por tanto, te mando que seas generoso con tus hermanos y con los pobres y necesitados de tu tierra” (Deut.).
“¿No es este el tipo de ayuno que he elegido: desatar las cadenas de la injusticia y desatar las cuerdas del yugo, poner en libertad a los oprimidos y romper todo yugo? ¿No es compartir tu comida con el hambriento y dar cobijo al pobre vagabundo, cuando ves al desnudo, vestirlo y no apartarte de tu propia carne y sangre?” (Is.). “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres.”
La prioridad del anuncio del Reino y la ayuda material
En una ocasión, después de haber pasado algún tiempo ayudando a los necesitados, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a otra parte, a las villas cercanas, para que predique también allí”. ¿Por qué interrumpió Jesús su labor a favor de los enfermos y desfavorecidos a fin de seguir predicando? Él explicó: “Porque con este propósito [el de predicar] he salido” (Marcos 1:38, 39; Lucas 4:43).
Dado que la Biblia anima a los discípulos de Jesús a que “sigan sus pasos con sumo cuidado y atención”, los cristianos de hoy cuentan con una guía clara de cuáles deben ser sus prioridades al ayudar a sus semejantes (1 Pedro 2:21). Al igual que Jesús, prestan ayuda a las personas necesitadas. Sin embargo, también como Jesús, su mayor prioridad es enseñar el mensaje bíblico relacionado con las buenas nuevas del Reino de Dios (Mateo 5:14-16; 24:14; 28:19, 20).
La enseñanza social de la Iglesia y el ejemplo de los pastores
Creemos que todas las personas deben disfrutar de una calidad de vida acorde con las exigencias de la dignidad humana. Por eso, la enseñanza social de nuestra Iglesia acoge a los pobres y oprimidos como miembros de la familia de Dios, quienes merecen tener voz en su futuro. Cristo enseñó que se debe atender primero a los que tienen mayor necesidad.
Los católicos de todas las regiones de nuestra arquidiócesis están profundamente comprometidos a servir a los necesitados a través de nuestras agencias de Caridades Católicas y nuestras parroquias, escuelas y organizaciones de salud. La generosidad de nuestra gente es extraordinaria, haciendo posibles miles de horas de amor y servicio cada semana en todas las regiones de nuestra arquidiócesis.

Compasión, justicia y prosperidad prometidas
La Biblia es una fuente inagotable de aliento y sabiduría. La Palabra de Dios también promete que, bajo el gobierno de Cristo, aquellos a quienes Dios apruebe recibirán el don de la vida eterna y vivirán felices en un paraíso terrestre (Marcos 10:30). Durante el reinado de Cristo habrá justicia para todos. “Juzgue él a los afligidos del pueblo, salve a los hijos del pobre, y aplaste al defraudador.” (Salmo 72:4.)
PAZ. “En sus días el justo brotará, y la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea.” (Salmo 72:7.) COMPASIÓN. “Le tendrá lástima al de condición humilde y al pobre, y las almas de los pobres salvará.” PROSPERIDAD. “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra.” (Salmo 72:16.)
Obligación moral: actuar en favor de los pobres hoy
La Palabra de Dios es clara: nos insta a ayudar al pobre. Ya sea a través de unas simples palabras de ánimo, una sonrisa o un acto de gentileza. “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo.” “No robes al pobre, porque es pobre, ni quebrantes en la puerta al afligido.”
“Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará la vida de los pobres.” Cada uno de estos versículos nos ayuda a entender qué dice la Biblia sobre ayudar a los pobres. Dios nos anima a amar con nuestras acciones.
Ejemplos contemporáneos de caridad cristiana
Veamos un ejemplo. En 1998 una intensa sequía azotó gran parte del nordeste de Brasil. La pérdida de las cosechas de arroz, frijoles y maíz ocasionó hambrunas generalizadas, las peores en quince años. Unos Testigos que apoyaron las labores de socorro escribieron: “Nos alegra mucho haber podido ayudar a nuestros hermanos, sobre todo porque sabemos que hemos regocijado el corazón de Jehová. Nunca olvidamos las palabras de Santiago 2:15, 16”.
En una congregación de los testigos de Jehová de la ciudad de São Paulo, una humilde y celosa Testigo de escasos recursos siempre lucha para llegar a fin de mes. Ella dice: “Aunque vivo en la pobreza, el mensaje de la Biblia ha dado verdadero sentido a mi vida. No sé qué habría sido de mí sin la ayuda de otros Testigos”. Cuando esta laboriosa cristiana tuvo que someterse a una operación, sus hermanos cristianos de la congregación estuvieron en condiciones de cubrir el costo de la intervención quirúrgica.
Tabla: Principios bíblicos para ayudar a los pobres
La siguiente tabla resume principios y acciones extraídas de las Escrituras y la tradición cristiana:
- Compasión: Jesús se compadeció y actuó personalmente por los necesitados.
- Generosidad: “Sé generoso y préstale de buena gana todo lo que necesite”.
- Justicia: Promesa de un reino justo que librará al pobre.
- Prioridad al anuncio: Ayuda material acompañada de la predicación del Reino.
- Hospitalidad: Compartir con los pobres y dar cobijo al necesitado.
- Solidaridad comunitaria: Fondos comunes y ayuda entre hermanos.
Convocatoria a la acción
Todos los discípulos de Jesucristo están llamados a amar a los pobres como Él lo hizo. Ver a nuestros hermanos y hermanas tal como son-miembros de la familia de Dios que tienen dones para compartir con nosotros y que nos obligan a compartir nuestros dones a su vez-es un elemento esencial de la caridad cristiana. Reconozcamos la pobreza que nos rodea. Respondamos con corazones abiertos y generosos a las necesidades inmediatas y a largo plazo de nuestros hermanos y hermanas.
Las Poderosas ENSEÑANZAS Que nos dejó JESUS en el SERMÓN DEL MONTE | La BIBLIA lo Explica
La Biblia afirma que Dios no se olvida del oprimido. Si seguimos sus enseñanzas, podemos llevar esperanza a los más pobres y luchar con el fin de que se les haga justicia. “¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos! ¡Levanta la voz, y hazles justicia!”
tags: #mano #de #jesucristo #con #pobres