Meditaciones de la Pasión de Jesucristo según san Alfonso María de Ligorio: resumen y enseñanzas

Interesantes y profundas reflexiones, elaboradas por un gran santo, sobre el amor que Jesucristo nos manifestó en el transcurso de su Pasión. Para San Alfonso, lo que importa por encima de todo es amar a Jesucristo, nuestro Redentor. San Alfonso parte de la Sagrada Escritura, ya que, según él, "no hay nada que mueva más al cristiano al amor divino que las mismas palabras de Dios extraídas de los libros santos".

Objetivo y método de sus meditaciones

Es una pena que la mayoría de los protestantes -¡y muchos católicos!- se salten la Pasión para pasar directamente a la Resurrección. No sé si lo habrás descubierto ya, pero déjame decirte que una de las cosas en extremo beneficiosas para el alma es la meditación de la Pasión del Señor. Todos los santos apreciaban una tierna devoción hacia Jesucristo en su Pasión; éste es el único medio por el que se santificaron.

A lo largo de la obra, invita a los fieles a reflexionar profundamente sobre el sufrimiento y sacrificio de Jesús en la cruz. A través de meditaciones diarias, describe momentos clave de la Pasión, desde la agonía en Getsemaní hasta la crucifixión, ayudando a los lectores a comprender el inmenso amor redentor de Cristo. No solo relata los hechos históricos, sino que también ahonda en su significado espiritual, exhortando a la conversión, el arrepentimiento y el amor hacia Dios.

Escena de la crucifixión para meditación

Prácticas sugeridas por san Alfonso para meditar la Pasión

  • Sigue las estaciones del viacrucis y rézalas con detenimiento, imaginándote la escena.
  • Contempla y adora las cinco llagas de Cristo pidiéndole perdón, fortaleza y gracia.
  • Habla con Jesús, con María, con San Juan, con Simón de Cirene, con el buen ladrón y con los apóstoles que huyeron.
  • Contempla las intenciones y actitudes de los judíos, de Pilatos, de Herodes, de los soldados romanos, de los apóstoles, de todos los que estaban allí presentes, y compárate a ellos.
  • No te precipites, deja que tu alma vaya a su ritmo.

Contempla las intenciones y actitudes de los judíos, de Pilatos, de Herodes, de los soldados romanos, de los apóstoles, de todos los que estaban allí presentes, y compárate a ellos. Cuando meditas la Pasión, te empiezas a dar cuenta verdaderamente de cuánto sufrió Jesús por nosotros y de cuánto nos ama.

Frutos espirituales de la meditación de la Pasión

¡No te puedes imaginar lo beneficioso que es contemplar lo que el Señor sufrió por nosotros! Ayuda a poner las cosas en perspectiva, a verlas a través de sus ojos. Si estás sufriendo, puedes unir tus sufrimientos a los suyos. Asimismo, te permite entender mejor el sufrimiento de los demás y estarle agradecido por lo que ha hecho.

Si lo acompañas para brindarle consuelo y crecer en unión con Él, jamás se dejará ganar en generosidad. Puede que sea un tanto incómodo acompañar a alguien en el sufrimiento, pero a menudo crea un vínculo incomparable entre las personas. Imagínate que tuvieras que pasar por algo doloroso para que alguien a quien conoces recibiese un beneficio.

Apoyos devocionales y recursos

También hay muchos libros y meditaciones escritas que pueden guiarte a través de la Pasión de Nuestro Señor. Recuerda la película "La Pasión" (de Mel Gibson) e imagina que eres uno de los personajes. No te precipites, deja que tu alma vaya a su ritmo. Voy a dejarte con algunos pensamientos y citas que los santos y místicos han dicho acerca de la meditación de la Pasión.

Libros clásicos de espiritualidad para acompañar la Pasión

Citas y testimonios de santos y místicos

  • San Pablo de la Cruz: «Es bueno y santo considerar la Pasión de Nuestro Señor y meditarla, porque a través de esta senda santa alcanzamos la unión con Dios».
  • Josefa Menéndez, mística del siglo 20, le preguntó a nuestra Señora cómo podía hacer ella, siendo tan débil, para resistir a tentaciones fuertes. La contestación de la Virgen fue: «Medita la Pasión de Jesús».
  • San Alfonso María de Ligorio recomienda meditar la Pasión como protección contra la mediocridad.
  • Jesús le dijo a Santa Faustina: «Hay más mérito en una hora dedicada a la meditación de mi amarga Pasión que en un año de flagelaciones».

TRANSFORMA tu VIDA con el MÉTODO de MEDITACIÓN de San Alfonso M. Ligorio

Relación entre meditación, oración y vida cristiana en san Alfonso

En su pensamiento, el arte de amar a Dios se confunde con el arte de meditar o de hacer oración, porque es precisamente en la meditación cuando el alma adquiere el conocimiento de Dios y se prenda de amor por Él. Así, su libro más importante, según confiesa él mismo, es El gran medio de la oración. En esa obra, Alfonso explica: el hombre, con motivo de las consecuencias del pecado original, es atraído por el mal, y no puede resistirse en todo momento por sus propios medios; en efecto, solamente la gracia de Dios hace posible la observancia de todos los mandamientos, necesaria para la salvación.

«Dios no niega a nadie la gracia de la oración, y ésta nos ayuda a vencer toda concupiscencia y toda tentación. Lo digo, lo repito y lo repetiré mientras viva: toda nuestra salvación consiste en una sola cosa, la oración». De ahí el célebre axioma recogido por el Catecismo: «Quien ora se salva ciertamente, quien no ora se condena ciertamente».

La Pasión y la pastoral de san Alfonso

El joven sacerdote predica el Evangelio a todos, pero preferentemente a los pobres. Imbuido de la ciencia sagrada, alejado de toda afectación, se presenta en el púlpito con la autoridad de un hombre de Dios que comunica al pueblo no su propia doctrina, sino la del Maestro que le ha enviado. Lleno de compasión ante la ignorancia religiosa de la gente del campo, Don Alfonso funda con algunos compañeros, en noviembre de 1732, un nuevo instituto religioso que tomará el nombre de «Congregación del Santísimo Redentor».

Imbuidos de la sobreabundancia de la Redención adquirida por Cristo en la Cruz, los redentoristas se consagran a la predicación de las misiones a la gente pobre, a fin de instruirlos sobre las verdades fundamentales de la fe, y de iluminarlos sobre el «gran negocio». Don Alfonso escribirá en efecto: «Existe un negocio que sobrepasa en importancia todos los demás: es el negocio de nuestra salvación eterna; de él depende nuestra fortuna o nuestra ruina eterna».

La Pasión como vía de conversión y misericordia

«Dios no podría desdeñar a quien acude a postrarse a sus pies. ¿Qué digo? Es Él mismo quien invita al pecador y quien se encarga de acogerlo inmediatamente. Vuélvete a mí, dice el Señor, y yo te recibiré». «Oh, con qué amor, con qué ternura estrecha Dios contra su pecho al pecador que regresa a Él!… Muestra su gloria haciendo misericordia a los pecadores y perdonándolop…»

Frente al rigorismo jansenista que hacía de Dios un juez severo sin misericordia, el padre Alfonso insiste en la bondad de Jesús y en su amor por los hombres. Al mismo tiempo, pone en guardia contra quienes, apartando el pensamiento de la justicia divina, sólo predican el amor. «La misericordia se le promete a quien tiene temor de Dios y no a quien abusa de la misericordia».

Devoción mariana vinculada a la Pasión

Algunos autores de esa época, por influencia del protestantismo y del jansenismo, tenían tendencia a alejar a los fieles de la devoción a la Santísima Virgen. Por eso Don Alfonso publica en 1750 Las glorias de María, que es un comentario de la Salve Regina; en ese libro proclama las prerrogativas de la Madre de Dios: todas las gracias pasan por las manos de María, y, por consiguiente, María es nuestra Mediadora necesaria.

Don Alfonso quiere que, en las misiones, se predique siempre un sermón sobre la Virgen María, Madre de Misericordia, y sobre la necesidad, para quien quiere perseverar y salvarse, de recurrir frecuentemente a su intercesión.

Textos y libros relacionados

San Alfonso María de Ligorio fue un escritor muy prolífico; al morir dejó 111 libros y opúsculos impresos y dos mil manuscritos. Durante su vida, fueron publicadas 402 ediciones de sus obras. Entre ellas, Las Glorias de María -quizás la más conocida-, Práctica del Amor a Jesucristo, entre otras.

Obra Temática
Práctica del Amor a Jesucristo Devoción a la Pasión y amor del Redentor
Las Glorias de María Devoción mariana y mediación de María
El gran medio de la oración Método de oración y meditación

Breves notas biográficas que iluminan su perspectiva

Alfonso María de Ligorio ve la luz en Nápoles, el 27 de septiembre de 1696. Su madre les enseña las verdades de la fe desde la más tierna infancia, y también a rezar. Como abogado, Alfonso acumula éxito tras éxito, lo que no le impide procurarle el gusto por la reputación y la gloria del mundo. Perdido el pleito, Alfonso se siente hundido por el peso de la humillación. Tres días después, una luz repentina le hace descubrir el motivo de su distracción: Dios lo había cegado para arrancarlo de las vanidades de este mundo.

Después de un período de oración y de penitencia, comprende que Dios lo llama al estado eclesiástico. Terminada su formación, es ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 1726. En 1762, el Papa lo nombró obispo de Santa Águeda. Sus últimos años estuvieron llenos de sufrimientos y enfermedades dolorosas; fue perdiendo la vista y el oído. San Alfonso María de Ligorio muere el 1 de agosto de 1787, a la edad de 90 años.

Una exhortación final de san Alfonso sobre la Pasión

Ofrezcamos, pues, el amor de Jesucristo, que es nuestro Salvador, nuestro Dios, y nuestro bien supremo. Pregúntale, sin cesar, que te dé su amor; y esta gracia que no te debes cansar de pedir de tu Reina, la Virgen, que es llamada la Madre del hermoso amor. Y cuando pidas este gran regalo para ti mismo, pídelo también para mí, que he querido contribuir a tu santificación al ofrecerte este pequeño trabajo.

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