Monición a la Liturgia del Domingo 21 del Tiempo Ordinario

Estamos convocados este domingo para renovar nuestra fe, un don precioso que Dios otorga a cada hombre. Por esta fe, pongámonos incondicionalmente al servicio de Dios, viviendo en íntima comunión con Él y en entrega decidida a nuestro prójimo.

Primera Lectura: Josué 24, 1-2.15-17

Las lecturas de hoy nos invitan a servir al Señor y amarlo como Él nos ama. El pueblo de Dios es consciente que debe su libertad y su tierra prometida al amor liberador de Dios. En el libro de Josué se nos muestra la importancia de elegir con libertad y decisión a quién serviremos: "Yo y mi casa serviremos al Señor".

Este mensaje es una invitación a la conversión radical del corazón, a fin de conquistar el reino, ya que solamente los esforzados le darán alcance. Necesitamos convertirnos urgentemente; mañana puede ser tarde.

Segunda Lectura: Hebreos 12, 5-7

Dios permite que recaigan pruebas sobre los cristianos para corregir y purificar por nuestro bien y el de la Iglesia, ejercitando así su amor paternal preocupado. El mensaje es claro: esta formación mediante pruebas fortalece nuestra fe y nuestro caminar cristiano.

Por lo tanto, sigamos confiando en la fuerza transformadora del Espíritu Santo, que se manifiesta en la comunión con Cristo. La fe no puede darse por supuesta; requiere un esfuerzo constante y una entrega plena al seguimiento de Jesús.

Evangelio: La Puerta Estrecha

Jesús nos exhorta a entrar por la puerta estrecha, que significa elegir el camino de la cruz hacia el banquete del Reino de Dios. Este es un llamado a la conversión, a no quedarse en lo cómodo, sino a esforzarse para alcanzar la salvación que Dios ofrece a todos sin distinción.

El mensaje global del Evangelio hoy es que la salvación es una oferta universal aunque requiere nuestra aceptación activa y perseverancia.

Ilustración: La puerta estrecha hacia el Reino de Dios

Respuesta Comunitaria y Oración

En esta celebración, confiamos en que Dios escucha nuestras oraciones y nos da la fuerza del Espíritu para seguir los pasos de su Hijo y participar en la mesa festiva de su gloria. Nuestra misión como bautizados es testimoniar y construir el Reino de Dios en la tierra.

  • Oremos por la Iglesia, para que continúe llevando la Buena Nueva a todos los rincones del mundo.
  • Oremos por los gobernantes, para que trabajen por la paz y la justicia.
  • Oremos por los pobres y necesitados, para que encuentren nuestro apoyo y el amor infinito de Dios.
  • Oremos por los difuntos, especialmente por aquellos de nuestras familias y parroquia, para que gocen de la Patria Celestial.
  • Oremos por nosotros mismos, para que nuestra fe y obras sean un testimonio del Reino de Dios.

Vida y Fe en la Iglesia Post-Concilio Vaticano II

Después del Concilio Vaticano II, muchos experimentaron un renovar profundo en la fe y el evangelio, redescubriendo verdades olvidadas. Este cambio fue un respirar aire fresco para muchos, aunque algunos abandonaron la Iglesia por falta de espacio para el crecimiento de su fe.

Jesús hoy nos pregunta: ¿Puede crecer tu fe? ¿Lo eliges a Él y a su Iglesia o te aferras a tus propias ideas? ¿Estás de su lado?

Desde nuestro bautismo, pertenecemos a Cristo como nuestro Señor y hermano. Nuestra presencia en la Eucaristía implica que hemos experimentado esa elección como una opción consciente y personal.

Por eso, confirmemos y reafirmemos esa opción en nuestro vivir diario, en nuestras relaciones de amor, justicia y perdón. Cuando la fe entre en crisis, renovemos nuestra confianza y respondamos: "Señor, ¿a quién acudiremos?"

A pesar de los defectos visibles en la Iglesia, permanecemos porque vemos sus numerosas cualidades y profunda belleza. El Señor está presente en la Eucaristía y en la comunidad, y reconocemos que la Iglesia está en marcha, en constante crecimiento y búsqueda de perfección.

Símbolo de la Iglesia en marcha y la Eucaristía

Reflexión Final para Llevar a Casa

Al volver a nuestros hogares, recordemos que Jesús es el camino, la verdad y la vida, el único que nos conduce a la felicidad plena e infinita. Además, el pueblo de Dios está llamado a ser fiel al amor de Dios, viviendo con libertad y confianza, para que Él sea nuestro Dios ahora y siempre.

Confiemos en Él y respondamos con esperanza: "Aquí estamos, Señor, para hacer tu voluntad."

Dos puertas, dos caminos - Abraham Peña - 31 Mayo

tags: #monicion #a #la #liturgia #del #domingo