Historia y año de construcción de la Basílica del Voto Nacional en Ecuador

Quito, la joya patrimonial de los Andes, es una ciudad que combina historia, cultura y paisajes impresionantes en cada rincón de su centro histórico, y ha sido reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Entre sus innumerables tesoros se alza una obra monumental que cautiva tanto a locales como a visitantes: la Basílica del Voto Nacional de Quito.

Origen y propósito del proyecto

La Basílica del Voto Nacional, un ícono de la arquitectura neogótica en Quito, tiene sus raíces en un proyecto que comenzó en 1883 y se completó en 1924. Concebida como un monumento conmemorativo, fue erigida para conmemorar la consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús, reflejando la profunda fe y devoción religiosa de la época. El largo camino para la construcción de la Basílica del Voto Nacional inició el 25 de marzo de 1874 con la consagración de Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús, realizada por orden del entonces presidente Gabriel García Moreno y llevada a cabo por el arzobispo de Quito, monseñor José Ignacio Checa y Barba.

Para comenzar, debemos saber que la idea de construirla surgió por la necesidad de erigir un monumento como recuerdo de la consagración de la República del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús. Algo que planteó Julio Matovelle allá por el año 1883. El 4 de octubre del año siguiente, la Asamblea Constituyente ratificó la construcción mediante un decreto, en el que incluía la entrega de doce mil pesos anuales del erario nacional (presupuesto del Estado), a razón de mil pesos mensuales hasta que se terminara la obra.

Diseño y primeros impulsos

El diseño de esta magnífica estructura fue encargado a Emilio Tarlier, un arquitecto francés inspirado en la Catedral de Notre Dame de París. Para este proyecto, se decidió contar con Emilio Tarlier, uno de los arquitectos franceses más reconocidos de la época. Inspirándose en la Catedral de Notre Dame de París, realizó los planos de esta basílica entre los años 1890 y 1896.

En 1887 el Gobierno encargó la vigilancia del proyecto a los padres del Corazón de Jesús. En 1887 tuvieron la aprobación del Papa León XIII para esta construcción y, durante un total de 5 años, estuvo a cargo de los Padres del Corazón de Jesús. Antonio Flores Jijón, enviado como ministro plenipotenciario del Ecuador ante Francia e Italia, inició exitosamente las negociaciones con El Vaticano para conseguir los permisos que se necesitaban para convertir el proyecto del templo en una basílica para Quito. Este propósito se conseguiría en 1887, cuando el papa León XII expidió la autorización del rango.

Fechas clave y etapas constructivas

Aunque la expedición del decreto para comenzar las obras se realizó en julio de 1883, lo cierto es que no fue ratificado hasta principios de marzo de 1884. En 1892 se puso la primera piedra, y entre este año y 1909, se llevó a cabo la construcción de la Capilla del Corazón de María. En diciembre de 1909 se entregó totalmente terminada la acogedora Capilla dedicada a la madre de Jesús, considerada la parte más antigua de la Basílica del Voto Nacional, que a partir de ese momento empezó a acoger misas en su interior.

Los trabajos para el inicio de la construcción del templo mayor, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, se paralizaron hasta 1923 por temas financieros. Se puede decir que la construcción de esta basílica, tal y como se conoce en la actualidad, terminó en 1924. Fue entonces cuando comenzaron a oficiarse misas en la nave central y se empezó a repicar las campanas.

Financiamiento y aportes sociales

Durante mucho tiempo, se recibieron donaciones por parte de los creyentes a cambio de grabar sus nombres en las piedras. Es más, en 1895, el Estado implantó nada más y nada menos que un impuesto por las compras de la sal, con el fin de continuar con la edificación. En 1895 se vincularía al proyecto el nombre del sacerdote Julio María Matovelle, senador por Pichincha en el Congreso Nacional, quien presentó y logró que se aprobara un proyecto de ley para, mediante un impuesto a la sal, aumentar el financiamiento de la construcción del templo.

En tiempos más contemporáneos, es de resaltar las entregas de fondos hechas por los gobiernos de Guillermo Rodríguez Lara (1972-1976) y León Febres-Cordero (1984-1988), quienes inyectaron importantes sumas de dinero para acelerar la construcción; sobre todo el segundo, que deseaba la obra concluida antes de la visita del papa Juan Pablo II, programada para enero de 1985. En el marco de dicha visita apostólica, el 30 de enero el Papa bendijo el edificio mediante una misa celebrada por él mismo en el templo.

Dirección técnica y cambios en el proyecto

La lenta construcción del templo mayor, que se extendería a lo largo de casi todo el siglo XX, contó con la dirección de prestigiosos arquitectos como el prusiano Pedro Brunning o el suizo Francisco Durini Cáceres, que realizaron cambios en la estructura y debieron solucionar problemas que aparecían sobre la marcha. Entre las décadas de 1960 y 1970, la construcción pasó a ser encargada al ingeniero Galo Pazmiño y al arquitecto Virgilio Flores Vallejo, supervisada a nombre de la Comunidad Oblata por el padre Rigoberto Correa, quien fue el responsable de cambiar el plan decorativo tradicional al de temática de exaltación nacional y panamericana que conocemos a día de hoy: como sustituir las gárgolas por animales endémicos, o los medallones con los escudos de los países de América, que se han convertido en un símbolo distintivo de la Basílica quiteña.

Estado actual y carácter simbólico

La Basílica del Voto Nacional es la obra más importante de la arquitectura neogótica ecuatoriana y una de las más representativas del continente americano. Por sus impresionantes dimensiones, ha llegado a ser considerado como el templo neogótico más grande de América. Por si fuera poco, también era el templo religioso más alto de Hispanoamérica hasta 2017, superado por la espectacular Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Manizales.

Esta obra comenzó a ser construida en el siglo XIX, tardó más de cien años antes de que finalmente pudiera “completarse” pues es considerada como inconclusa; y, según leyendas populares, se cree que cuando se vea culminada ocurrirá un cataclismo, se acabará el mundo, o el Ecuador desaparecería como un Estado libre y soberano. Hubo muchas creencias sobre esta construcción como que, el día que se terminase se acabaría el mundo o, incluso, Ecuador desaparecería.

Vista aérea de la Basílica del Voto Nacional en Quito

Exterior: neogótico con identidad ecuatoriana

La Basílica se alza majestuosa, una obra maestra neogótica que parece tocar el cielo con sus imponentes torres y afilados pináculos. Su fachada está marcada por una intrincada red de arcos apuntados y contrafuertes que sostienen su grandeza, mientras que figuras talladas en piedra parecen cobrar vida en sus detallados frisos.

La Basílica del Voto Nacional es internacionalmente reconocida por sus gárgolas y acróteras, que tradicionalmente en Europa son figuras antropomórfas de origen mitológico que cuidan las iglesias, las primeras diseñadas para botar el agua de los techos, y las segundas meramente decorativas. Sin embargo, en este templo quiteño se hizo un aporte inédito al neogótico, reemplazando los custodios demoníacos por animales endémicos del país, como caimanes, tortugas de Galápagos, piqueros de patas azules, armadillos, monos aulladores, pumas, etc.

Una de las características más fascinantes de esta maravilla es la acrótera, adornada con esculturas de animales nativos de la fauna del Ecuador. En lugar de las tradicionales gárgolas europeas, aquí encontramos tortugas de Galápagos, iguanas, piqueros de patas azules, armadillos y su símbolo principal, el cóndor. Estas esculturas rinden homenaje a la biodiversidad única del Ecuador y refuerzan el vínculo entre la arquitectura y el alma de la tierra que la rodea.

Interior, capillas y simbología

Al ingresar a la Basílica, los visitantes se ven rodeados por una estructura majestuosa. Las 24 capillas laterales, diseñadas como un tributo a cada una de las provincias del Ecuador, se alinean a lo largo de la nave. Estas resuenan con una fuerza simbólica que refleja la diversidad y riqueza cultural del país. Cada capilla alberga altares y detalles específicos que conectan con la identidad de una provincia, incluyendo su bandera y escudo.

Presenta una planta de cruz latina, con una nave central de 140 metros de largo por 35 de ancho y 30 de altura, dos naves laterales de 12 metros de ancho y 20 de altura, que se unen detrás del ábside, donde se encuentra el ingreso a la Capilla del Corazón de María. El altar desde donde el sacerdote celebra la misa se encuentra en el crucero y bajo el cimborrio, ubicación que rompe con la disposición clásica de la arquitectura gótica, pero que está inspirada en la disposición del baldaquino papal en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Las ventanas, sin embargo, capturan la luz natural con una riqueza inigualable. Los majestuosos vitrales representan escenas religiosas en colores vivos, mientras que los rosetones, verdaderas obras maestras circulares, irradian estallidos de color y detalles intrincados. Estos incluyen la integración de lirios y orquídeas en sus diseños, flores que simbolizan al Ecuador. Una característica impresionante de los rosetones es que, al ser vistos desde el interior, revelan los colores del emblema nacional: amarillo, azul y rojo.

Capilla del Corazón de María y elementos artísticos

La Capilla del Corazón de María constituye la parte más antigua del conjunto de la Basílica del Voto Nacional, y la única construida totalmente en piedra. En diciembre de 1909 se entregó totalmente terminada la acogedora Capilla dedicada a la madre de Jesús, considerada la parte más antigua de la Basílica del Voto Nacional, que a partir de ese momento empezó a acoger misas en su interior. El interior también varía con respecto al resto del templo, pues su decoración está más relacionada con el renacimiento italiano que con el gótico, evidente en las pinturas de las paredes y contraventanas del lado occidental, que tratan de asemejar acabados arquitectónicos y molduras falsas.

La capilla está consagrada al Corazón de María, y por ello su iconografía está presente en todos los rincones, como las ventanas que muestran escenas de la vida de la Virgen. Una capilla votiva que se abre en el lado oriental contiene imágenes de las principales vírgenes que se veneran en cada país del continente, mientras que su similar en el lado occidental está destinada a la veneración de la Virgen de Guadalupe, patrona de América.

Torres, miradores y experiencia de visita

Subir a las torres de la Basílica es una experiencia que combina aventura, adrenalina y deleite visual. Las escaleras se vuelven más empinadas, los peldaños más angostos, y de pronto cruzas puentes elevados que ofrecen una vista impresionante de los arcos y detalles internos de la Basílica. La emoción se intensifica a medida que te acercas a los 80 metros de altura. La brisa fresca roza tu rostro mientras asciendes los tramos finales, con la ciudad de Quito desplegándose bajo tus pies.

En la Basílica del Voto Nacional destacan las dos torres frontales usadas como campanarios, que con sus 110 metros de altura y 5 más en las cruces que las coronan (para un total de 115), convierten a este templo en la estructura más alta construida por el hombre en la ciudad de Quito, superando incluso a los modernos edificios de oficinas levantados en las últimas décadas. La torre que se levanta sobre el crucero del templo, llamada cimborrio en arquitectura, recibe el nombre popular de Torre de los Cóndores, pues en su parte más alta está decorada con acróteras de cóndores, el ave emblema del Ecuador que está presente incluso en el escudo nacional.

Vista desde las torres y panorama de Quito

Información práctica para visitantes

  • Si decides visitar este lugar, es fundamental saber que la Basílica de Quito abre sus puertas todos los días de la semana desde las 7:30 a. m. hasta las 6:00 p. m.
  • El acceso para quienes deseen subir a las torres y disfrutar de las vistas panorámicas está disponible de lunes a domingo entre las 9:00 a. m. y las 4:30 p. m.
  • El costo de entrada a la Basílica es de $2 tanto para extranjeros como para locales.
  • Existen recorridos turísticos guiados en los que se puede conocer las torres del reloj, la torre del cóndor, los campanarios, balcones y criptas.
  • Si deseas conocer las torres de la iglesia, debes subir escaleras en forma de caracol, de ahí que se requiere tener un estado físico aceptable y no tener acrofobia o miedo a las alturas.
  • En la basílica, podrás encontrar miradores, una tienda de artesanías y, en la última planta, una cafetería.
  • Únicamente la planta baja está adaptada para sillas de ruedas, aunque existe un ascensor que te llevará hasta el mirador principal.

Ubicación y acceso

La Basílica del Voto Nacional se encuentra ubicada en un sitio privilegiado de transición entre el norte y centro histórico de Quito, específicamente, en el sector conocido como Santa Prisca, en las calles de Carchi y Venezuela, junto al convento de los padres Oblatos. La Basílica del Voto Nacional está ubicada a unas siete cuadras al norte de la Plaza de la Independencia, y puedes llegar a este destino en auto, taxi privado, Quito Tour Bus, Metro de Quito o en un tour de un día.

Si optas por dirigirte hacia la Basílica del Voto Nacional, debes descender en la parada del mismo nombre (Iglesia la Basílica). El sistema Hop On Hop Off de Quito Tour Bus te permite visitar el lugar y luego volver al bus para continuar con el recorrido. De hecho, puedes subir y bajar del autobús tantas veces como quieras mientras dure la validez de tu ticket. Si prefieres utilizar el metro, la estación de La Alameda del Metro de Quito se encuentra a pocas cuadras de este lugar turístico de Quito.

Arte, esculturas y memoria nacional

El plan escultórico de la Basílica incluye más de 230 efigies de bronce que deben ocupar todas las hornacinas que se aprecian en los exteriores del templo. Entre las imágenes decorativas no sólo se encuentran personajes relacionados con la religión, sino también con la historia nacional como indígenas, artistas, poetas, científicos, militares y políticos.

Tres grandes puertas frontales con forma de arco ojival, dan acceso al vestíbulo del templo, y sobre ellas se pueden encontrar el Escudo del Ecuador (centro), el de la Arquidiócesis de Quito (occidente) y el de la Basílica misma (oriente). Las puertas del templo son de madera forradas con latón repujado, y cada una de ellas tiene representaciones de pasajes biblícos y los sacramentos.

Sugerencia de video

La Basílica del Voto Nacional (Quito - Ecuador) | La Chulla Historia

Visitar la Basílica es un viaje inmersivo que combina historia, arquitectura y paisajes inolvidables. Desde sus impresionantes detalles neogóticos y esculturas de animales nativos hasta la atmósfera mística que llena sus capillas y la emoción de alcanzar las alturas de sus torres, cada rincón de esta joya patrimonial te invita a conectar con la riqueza cultural y espiritual del Ecuador.

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