Historia y Biografía del Escultor Juan Martínez Montañés y la Iconografía de San Jerónimo Penitente en Llerena

Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, Jaén, 16 de marzo de 1568 - Sevilla, 18 de junio de 1649) fue un escultor español, considerado el máximo exponente de la escuela sevillana de imaginería. Su obra, caracterizada por una sobriedad clásica propia del Renacimiento con profundidad barroca, se centró esencialmente en temas religiosos. Montañés desarrolló una carrera artística destacada en Sevilla, ciudad donde se estableció tras formarse inicialmente en Granada con Pablo de Rojas. Durante su vida, realizó encargos tanto en España como en ciudades del continente americano.

Su formación y carrera fueron reforzadas por la influencia de maestros y talleres sevillanos vinculados al Renacimiento y Manierismo, tales como Jerónimo Hernández, Gaspar Núñez Delgado y Juan Bautista Vázquez el Viejo. Montañés se distinguió en especial por su maestría en la talla de madera policromada, obteniendo en 1588 el título de maestro escultor y ensamblador, facultad que le permitió también trazar arquitectura y diseñar retablos, muchas veces siendo autor de la escultura que los completaba.

La Iconografía de San Jerónimo Penitente y su Desarrollo en Sevilla

San Jerónimo es un santo dálmata del siglo IV y V, cuyas características de asceta cristiano y humanista erudito lo hicieron un icono predilecto en la Contrarreforma. Destacado por su penitencia y labor en la traducción de la Biblia (la Vulgata), su representación artística se caracterizó por mostrarlo como un anciano venerable, desnudo de cintura para arriba, con elementos que simbolizan su penitencia, su erudición y su vida austera.

En Sevilla, esta iconografía fue expresada a través de esculturas emblemáticas desde el Renacimiento hasta el Barroco, con frutos artísticos en la obra de varios escultores, pero especialmente sobresalen las creaciones de Juan Martínez Montañés y sus antecedentes, que sentaron las bases del imaginero sevillano.

Pietro Torrigiano (1525) y la primera escultura de San Jerónimo Penitente en Sevilla

El escultor florentino Pietro Torrigiano, que se estableció en Sevilla en 1521, fue pionero en establecer el prototipo de San Jerónimo Penitente en la ciudad. Su obra más destacada es la escultura situada originalmente en el Monasterio de San Jerónimo de Buenavista, hoy Museo de Bellas Artes de Sevilla. Esta pieza en barro cocido, de 1,60 m de altura, mostró la figura genuflexa de un anciano barbado, con piedra en la mano derecha y crucifijo en la izquierda, inspirado en un viejo criado florentino.

Esta imagen se convirtió en referente iconográfico para artistas manieristas y barrocos posteriores en Sevilla, influyendo en la manera de concebir al santo penitente.

Escultura de San Jerónimo Penitente de Pietro Torrigiano en el Museo de Bellas Artes de Sevilla

Jerónimo Hernández y Juan Bautista Vázquez el Viejo (1565-1588)

Jerónimo Hernández, discípulo de Juan Bautista Vázquez el Viejo, realizó en 1565 un altorrelieve manierista para la catedral de Sevilla inspirado en el primer modelo de Torrigiano. De Vázquez son destacables sus obras en Llerena, especialmente una imagen de San Jerónimo Penitente conservada en la Parroquia de Santa María de la Granada. Esta escultura expresa una mirada vivaz y un rostro demacrado, siguiendo el estilo manierista y con influencias claras de Berruguete y de la tradición sevillana que adapta Torrigiano.

Juan Martínez Montañés y la Iconografía de San Jerónimo Penitente en Llerena

Montañés realizó dos esculturas fundamentales de San Jerónimo Penitente muy relevantes:

  1. San Jerónimo Penitente para el convento de Santa Clara en Llerena (1604): Esta imagen, ahora descontextualizada, formaba parte del retablo mayor del convento, desaparecido hoy. Fue un encargo de Jerónima Delgado, viuda de Hernán Delgado Mexía y está inspirada en la imagen de Torrigiano y el altorrelieve de Jerónimo Hernández. Presenta el sello naturalista y protobarroco que caracteriza a Montañés, con un cuidadoso estudio anatómico y un realismo expresivo que aportaba profundidad y solemnidad al santo penitente.
  2. San Jerónimo para el retablo mayor del Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce (1609-1612): Esta majestuosa obra, de la etapa magistral del artista, fue realizada completamente por Montañés sin ayuda alguna y policromada por Francisco Pacheco. La figura muestra una gran anatomía realista, venerable, corpulenta y profundamente expresiva, representada en momento de penitencia junto al león y el capelo cardenalicio. Esta imagen es considerada inimitable y fue muy valorada desde su creación.
San Jerónimo Penitente de Juan Martínez Montañés en Llerena, Badajoz

El Legado de San Jerónimo Penitente en las Iglesias y Conventos de Llerena

La ciudad de Llerena, capital del Priorato de San Marcos de León de la Orden de Santiago, custodia en su Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Granada numerosas piezas de alto valor histórico y artístico, incluyendo retablos y esculturas renacentistas y barrocas. Entre estas destaca la imagen manierista de San Jerónimo Penitente de Juan Bautista Vázquez el Viejo y la escultura barroca de Montañés.

También se conservan en Llerena obras de gran calidad, como las realizadas por Juan Marín y Juan de Valencia, que muestran una notable elegancia y manierismo. La tradición escultórica local se enriqueció notablemente gracias al influjo de Montañés, cuyos trabajos para el retablo mayor de la iglesia y otros conjuntos religiosos reflejan la estrecha interrelación entre el arte sevillano y extremeño.

Vida Personal y Artística de Juan Martínez Montañés

Nacido en Alcalá la Real, Montañés provenía de una familia con oficio de bordador y recibió una formación desde joven en Granada, trasladándose luego a Sevilla donde desarrolló toda su carrera. Fue reconocido en 1588 como maestro escultor, y tuvo una vida religiosa y cultural ordenada, inmersa en la devoción y el estudio de textos cristianos, lo cual influyó en su obra artística. Su familia también profesó órdenes religiosas en consonancia con esa religiosidad.

Entre sus grandes obras se encuentran además el Cristo de los Cálices en la catedral de Sevilla y la colaboración en numerosos retablos emblemáticos de Andalucía y América. En 1635 fue a Madrid para hacer el busto del rey Felipe IV y allí fue retratado por Velázquez, siendo este retrato uno de los testimonios más importantes de su figura.

Año Obra Localización Notas
1604 San Jerónimo Penitente Convento de Santa Clara, Llerena Escultura inspirada en Torrigiano y Jerónimo Hernández
1609-1612 Retablo Mayor y San Jerónimo Penitente Monasterio San Isidoro del Campo, Santiponce Obra monumental sin ayuda, policromada por Francisco Pacheco
1597 San Cristóbal con Niño Iglesia del Salvador, Sevilla Primera obra conservada de Montañés
1629 Capilla de la Inmaculada Sevilla Interrupción por enfermedad

Influencia Artística y Cultural

Montañés se impregnó de la cultura humanística y la religiosidad profunda de Sevilla, asistiendo a tertulias universitarias y colaborando con otros artistas y escritores, incluyendo a Miguel de Cervantes en 1598. Su obra combina un clasicismo sereno y una expresión manierista barroquizante, influyendo en toda la Escuela Andaluza. Montañés combinó técnica escultórica avanzada, detallado estudio anatómico y devoción en sus esculturas.

La iconografía de San Jerónimo Penitente representada por Montañés es símbolo de la defensa de la ortodoxia católica en tiempos de la Contrarreforma, expresando la unión entre virtudes ascéticas y erudición cristiana.

Detalle del retablo mayor en Monasterio San Isidoro del Campo y figura de San Jerónimo Penitente

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