Nuestra Señora de Guadalupe es la patrona de La Gomera y su devoción marca el ritmo festivo y religioso de la isla. Se le venera desde el siglo XVI, cuando los tripulantes de un navío de camino a América avistaron en la costa gomera una luz que les condujo hasta una pequeña imagen de la Virgen en una cueva. A partir de ese hallazgo se erigió en Puntallana un santuario que conserva parte de su fábrica original y cuya planta en forma de T es única en la isla.
La leyenda del hallazgo
En un relato muy parecido al de tantas otras devociones marianas, cuenta la tradición que un navío, en aquella época de las primeras grandes rutas al Nuevo Mundo, pasó al amanecer cerca de la isla de La Gomera. Sus tripulantes advirtieron en tierra muchas luces brillantes que salían de una cueva. Atraídos por el resplandor y con la ayuda de una chalupa, descendieron a tierra y encontraron, sobre un arbusto conocido como salado, una pequeña imagen sonriente de la Virgen María con su Hijo en brazos.
La trasladaron al barco y la colocaron en la cámara principal, pero por más que lo intentaban no podían navegar; una fila de palomas blancas formaba una cadena desde tierra hasta la nave. En vista del prodigio, el capitán ordenó devolver entonces la imagen al mismo lugar donde la encontraron: la Señora de los Acantilados quería quedarse en La Gomera. Una vez en San Sebastián de La Gomera, informaron del hallazgo a las autoridades y se comprometieron a erigir en su honor un pequeño santuario en Puntallana.
Origen histórico y vinculación con Guillén Peraza
Podría decirse que la advocación de Guadalupe es extremeña y que se propagó al Nuevo Mundo, haciendo parada en La Gomera. Parece ser que su llegada a la isla tiene que ver con la del primer Conde de La Gomera, Guillén Peraza de Ayala (1484-1565), quien mantenía buenas relaciones con el monasterio extremeño de Nuestra Señora de Guadalupe en Cáceres. La fábrica del oratorio de Puntallana corrió a cargo de Guillén Peraza de Ayala y Bobadilla, tal y como aparece indicado en el Libro de Mandatos que se custodia en la parroquial de la Asunción de la Villa capital.
La ermita de Puntallana
Una vez descubierta la Señora de los Barrancos, se acordó construir una ermita. En la fachada principal del venerado oratorio está colgada una placa de piedra que indica que fue fundado en 1542. Aún conserva parte de la fábrica original y su planta en forma de T es única en la isla. Tiene sólo una nave principal que termina en el presbiterio con tres capillas cuadrilongas.
Una profunda reforma tuvo lugar en el siglo XIX: se procedió a la ampliación de la ermita en cinco varas por la cabecera y se reconstruyó el arco toral de medio punto en cantería, adaptándolo a la nueva dimensión de la única nave. La cubierta es un artesonado de par e hilera con tejado a dos aguas al exterior, y el pavimento es de losa chasnera.

La talla: características y restauraciones
La talla de la Virgen de Guadalupe es una imagen flamenca del siglo XVI, aunque no fue traída de Flandes sino de Sevilla por las relaciones de Guillén Peraza con esa ciudad andaluza. La escultura, de color moreno, mide aproximadamente 25 centímetros de altura y presenta un ligero arqueamiento propio del gótico: la madre mira frontalmente con expresión dulce y el Niño la abraza levemente.
Destaca que es de las pocas imágenes en las que el Niño va en la mano izquierda. La Virgen mira al frente, «como si mirara al mar y al futuro con valentía», y en su mano izquierda lleva un ramillete de flores doradas -seis flores cuyo centro alberga una perla- formado por el salado, arbusto típico de Puntallana que tiene un papel importante en las celebraciones. Tanto la Virgen como el Niño llevan coronas realizadas en plata y la Virgen cuenta con un añadido de aureola en forma de sol con doce estrellas.
Aunque no es una imagen de vestir, suele aparecer con un manto blanco que cubre la espalda; entre los mantos más destacados figura el llamado «de los nudos marineros», que suele llevar la imagen durante su Bajada a San Sebastián. La talla ha sido restaurada en varias ocasiones; la última intervención conocida fue realizada por el escultor canario Ezequiel de León.
La Bajada Lustral: origen y evolución
Desde 1872 se celebra la Bajada de la Virgen de Guadalupe desde su santuario de Puntallana a la capital de La Gomera. Ya en 1868, tras años de pandemias y sequías, se había solicitado a la Diócesis la celebración de este traslado, si bien entonces la petición fue rechazada; fue en 1872 cuando se permitió traerla a la capital el lunes siguiente al primer domingo de octubre.
Un documento de 1872, conservado en el Archivo Histórico de la isla, confirma la primera celebración de estas fiestas. Desde 1943, y con motivo del 401 aniversario de la ermita, la Bajada pasó a celebrarse cada cinco años, es decir, cada lustro. De todas las ediciones, la de 1998 fue definida por el historiador Manuel Lino de Armas como «excepcional», pues fue el año en que las instituciones de la isla asumieron en su totalidad la organización de las fiestas y se estrenó la representación de la «Aparición de la Virgen de Puntallana» que se celebra el domingo anterior a la Bajada.
Particularidad: la única Bajada por mar en Canarias
La de Guadalupe es la única bajada en Canarias en la que la talla se traslada desde su santuario a la capital de la isla por mar. La embarcación que lleva la imagen va custodiada por numerosas embarcaciones engalanadas y la llegada a la rada de San Sebastián tiene lugar a partir de las cuatro de la tarde del lunes siguiente al primer domingo de octubre. Nada más tocar el muelle, los marinos desembarcan a hombros la imagen hasta la playa, mientras la población recibe el desembarco al ritmo de tambores y chácaras, acompañada del estruendo de voladores y aplausos.

Itinerario y actos durante las fiestas
Una vez en San Sebastián, la procesión recorre la Villa hasta las Casas Consistoriales donde se realiza la recepción oficial de la Patrona; el regidor municipal entrega su bastón de mando a la Alcaldesa Honoraria y Perpetua de la Villa. Cuando la red viaria lo permitió, a partir de 1968 la imagen comenzó a visitar todos los pueblos y municipios de La Gomera; en cada altar permanece aproximadamente una semana.
Estos actos religiosos se combinan con numerosas actividades populares: encuentros folklóricos, verbenas, muestras de artesanía, conciertos, hermanamientos entre pueblos y concursos. Durante el fatigoso recorrido por los profundos barrancos de la isla, se producen numerosas muestras de devoción: vivas, plegarias, cumplimiento de promesas, coplas, cantos de romances y el baile y son del tajaraste.
Peregrinaciones y rituales
Todos los años en los que no tiene lugar la Bajada, las fiestas marianas arrancan a partir de la víspera del primer domingo de octubre. La noche del sábado es tradición secular el recorrido por las calles del casco de San Sebastián de un rosario cantado que sólo se interpreta para esta ocasión. Al día siguiente, peregrinos desde cualquier punto de la isla se dirigen al santuario costero de Puntallana, muchos a pie para pagar promesas.
La peregrinación por tierra es accidentada: debe escalarse la base de la montaña del Espigón; la Fuente es un paraje donde se hace un alto para almorzar; las Cruces es el lugar donde ya se divisa el santuario y se invoca la protección de la Señora de las Palmeras con la Salve. Dentro del santuario, los fieles pernoctan junto al altar y hacen ofrendas. El lunes tiene lugar la función religiosa solemne al mediodía y la posterior procesión por los alrededores del oratorio, seguida de la comida comunitaria, parrandas y el tajaraste.
Fechas señaladas y continuidad
La Bajada se celebra tradicionalmente en años acabados en 3 y 8, y su retorno a la ermita coincide con la onomástica de la advocación, el 12 de diciembre o el sábado siguiente. Manuel Lino de Armas afirma que las Fiestas Lustrales de La Gomera tienen todo lo necesario para asegurar su continuidad, sobre todo por la cercanía de la Virgen con los vecinos y visitantes.
Guadalupe en el contexto canario
La iconografía guadalupana no es extraña en el Archipiélago Canario; además de en La Gomera, hay pinturas y tallas en Tenerife, La Palma y Gran Canaria, algunas procedentes de escuelas mexicanas o guatemaltecas. En Canarias abundan las representaciones pictóricas de la patrona de México, acuñadas por pintores como Miguel Cabrera en el siglo XVIII, y en algunos casos las piezas llegaron enviadas por isleños emigrados o gobernantes.
Patrimonio y cofradía
La Virgen de Guadalupe tiene cofradía propia que cuida celosamente de su fiesta y tradiciones. La ermita se amplió y reformó en el siglo XIX para acoger a los fieles; conserva una placa que recuerda su fundación y restos de la fábrica original. La ermita y la talla forman un patrimonio material y espiritual que articula la religiosidad y la identidad cultural de La Gomera.
Datos clave (resumen)
- Advocación: Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de La Gomera.
- Origen de la devoción en la isla: hallazgo legendario en Puntallana (siglo XVI).
- Talla: imagen flamenca del siglo XVI, ≈25 cm, Niño en brazo izquierdo.
- Ermita: fundada en 1542, planta en T, reformas importantes en siglo XIX.
- Bajada Lustral: celebrada desde 1872; desde 1943 cada cinco años; única bajada por mar en Canarias.
- Retorno de la imagen: coincide con la onomástica, 12 de diciembre (Día de Guadalupe).