El proceso de canonización en la Iglesia Católica es una ceremonia solemne mediante la cual se reconoce oficialmente a un fiel como santo, declarando que ha practicado heroicamente las virtudes y ha vivido en fidelidad a la gracia de Dios. Este proceso tiene una compleja estructura legal y espiritual que involucra varias etapas, procedimientos y miembros eclesiásticos especializados.
Consistorio Ordinario Público y próximas canonizaciones
En su primer Consistorio Ordinario Público para la Canonización de varios Beatos, el Papa León XIV decretó que los jóvenes beatos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis serán canonizados el domingo 7 de septiembre de 2025. Además, el 19 de octubre del mismo año serán canonizados otros siete beatos, incluyendo mártires, religiosos y laicos provenientes de distintos países, como Ignazio Choukrallah Maloyan, Pedro To Rot -que será el primer santo de Papúa Nueva Guinea-, Vincenza María Poloni, María del Monte Carmelo Rendiles Martínez, María Troncatti, José Gregorio Hernández Cisneros y Bartolo Longo.
Este evento, convocado inicialmente por el Papa Francisco y presidido ahora por el Papa León XIV, representa un hito espiritual para la Iglesia Católica, al consagrar a figuras de fe de diferentes épocas y regiones, unidas por su amor a Cristo y su capacidad de transmitir ese amor a quienes los conocieron.

Etapas del proceso de canonización
La canonización implica un riguroso procedimiento que puede resumirse en nueve pasos fundamentales:
- Fase prejurídica: Consiste en promocionar la causa y verificar que exista una reputación duradera de santidad. Durante esta fase, los impulsores organizan campañas, recogen testimonios y fomentan la devoción privada al candidato.
- Fase informativa: Se inicia el proceso formal con un tribunal diocesano que recopila testimonios a favor y en contra del candidato, llamado desde este momento "siervo de Dios". También se verifica que no exista culto público hacia él.
- Juicio de ortodoxia: Se estudian los escritos del candidato para descartar cualquier desviación doctrinal, obteniendo el nihil obstat, que certifica que no hay ningún impedimento para avanzar.
- Fase romana: En Roma, el postulador elabora un resumen y, tras un intercambio de argumentos con el promotor de la fe, se prepara la "positio", documento que las Congregaciones estudian para emitir un veredicto sobre la causa.
- Sección histórica: Examen de pruebas históricas en casos antiguos o controvertidos para verificar el origen y continuidad del culto al candidato.
- Examen del cadáver: Suele exhumarse el cuerpo para su identificación; aunque la incorrupción es tradicionalmente valorada, no es requisito para la canonización.
- Procesos de milagros: Se requieren milagros atribuidos a la intercesión del siervo de Dios que son investigados y evaluados por expertos médicos y teólogos para confirmar su naturaleza sobrenatural.
- Beatificación: Celebrada tras la aprobación de un milagro, donde el beato es reconocido para su veneración limitada a una diócesis o región específica.
- Canonización: Finalmente, aprobados los milagros posbeatificatorios, el Papa emite una bula que declara santo a la persona, autorizando su veneración universal en la Iglesia.
El proceso implica la participación de diferentes actores: obispos, tribunales, la Congregación para las Causas de los Santos, médicos especialistas, teólogos, cardenales y el propio Papa. La complejidad incluye la revisión de testimonios, documentos, escritos y milagros, además de la dialéctica entre el "abogado del diablo" y el abogado defensor del candidato.
Importancia de los milagros en el proceso
Los milagros son señales divinas indispensables para confirmar que la persona beatificada o canonizada goza de la gracia de Dios. Durante el proceso, un equipo médico especialista verifica que las curaciones o hechos milagrosos no tengan explicación científica, y teólogos confirman su vínculo con la intercesión del candidato. Para la beatificación, usualmente se requiere un milagro; para la canonización, se pide otro acontecido después de la beatificación. En el caso de mártires, este requisito se puede dispensar.
Ejemplos recientes y próximos en el proceso
Entre los nuevos santos que serán canonizados se encuentran:
- Carlo Acutis, joven laico beatificado en 2020 en Asís, reconocido por su uso creativo de la tecnología para promover la fe.
- Pier Giorgio Frassati, conocido por su profunda espiritualidad y compromiso con los pobres.
- José Gregorio Hernández Cisneros, médico venezolano conocido como "el médico de los pobres" por su entrega a los necesitados.
- Bartolo Longo, fundador del Santuario de Pompeya y converso del espiritismo.
- Ignazio Choukrallah Maloyan, arzobispo mártir del genocidio armenio de 1915.
- Pedro To Rot, laico martirizado en Papúa Nueva Guinea, primer santo de esa nación.
- Vincenza María Poloni, fundadora de las Hermanas de la Misericordia de Verona.
- María del Monte Carmelo Rendiles Martínez y María Troncatti, religiosas reconocidas por su labor misionera.

La canonización de estas figuras es un reflejo del llamado universal a la santidad y destaca la diversidad de caminos y testimonios dentro de la Iglesia.
Contexto histórico y jurídico
Hasta 1917, el derecho canónico establecía un período de espera de cincuenta años tras la muerte del candidato para iniciar el proceso de canonización, buscando evitar que celebridades pasajeras fueran declaradas santas. Hoy, aunque esta espera puede ser abreviada por el Papa, el procedimiento continúa siendo exhaustivo para garantizar la autenticidad de la santidad.
Desde la formación de tribunales diocesanos hasta la intervención de comisiones romanas, el proceso asegura la rigurosa revisión de toda la trayectoria del candidato. Además, el proceso se ha modernizado incorporando traducciones oficiales y admitiendo causas procedentes de todo el mundo, lo que refleja la apertura global de la Iglesia.
¿Cómo comprueba el Vaticano que alguien fue santo? Claves del proceso de canonización
La solemnidad de la canonización
La canonización es la culminación de un largo camino espiritual y legal. La misa solemne, presidida por el Papa en la Basílica de San Pedro, es un acto público y universal que declara oficialmente la santidad del nuevo santo, invitando a todos los fieles a venerarlo y tomarlo como modelo e intercesor.
Esta ceremonia simboliza la profunda conexión entre el Cielo y la Tierra, y el papel de la Iglesia como guía y testigo del Espíritu Santo en el reconocimiento de los santos.
