Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina

La fe católica se asienta en la veneración de un solo Dios en la Trinidad santísima, entendiendo la Trinidad en la unidad sin confundir las personas ni separar la sustancia. Así, una es la persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo, pero los tres conforman una sola divinidad con igualdad en gloria y majestad eterna.

El Símbolo Atanasiano: fundamento de la fe católica

El Símbolo Atanasiano establece con claridad que es necesario profesar íntegra y sin daño la fe católica para alcanzar la salvación eterna. Define que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son coeternos e iguales, cada uno increado, inmenso, eterno y omnipotente, pero uno solo en esencia y naturaleza divina.

Explica cómo:

  • El Padre no ha sido hecho ni creado, ni engendrado.
  • El Hijo procede únicamente del Padre, no hecho ni creado, sino engendrado.
  • El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, no hecho ni creado, sino procedente.

Por ello existe un solo Padre, un solo Hijo y un solo Espíritu Santo, y en la Trinidad nada es anterior o posterior, mayor o menor. Estas tres personas son coeternas e iguales en dignidad.

Infografía de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo en unidad y distinción

La encarnación y la naturaleza de Jesucristo

Además de la creencia en la Trinidad, la fe verdadera exige la firme creencia en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, quien es a la vez perfecto Dios y perfecto hombre. Jesús es engendrado de la sustancia del Padre antes de los siglos y, en el tiempo, es nacido de la Virgen María.

Jesucristo subsiste con alma racional y carne humana, igual al Padre según la divinidad y menor que el Padre según la humanidad. Aunque es Dios y hombre, no son dos Cristos, sino uno sólo en la unidad de la persona, sin confundirse la divinidad con la humanidad ni separarse.

Jesús padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, resucitó al tercer día, ascendió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre todopoderoso. Desde allí vendrá a juzgar a vivos y muertos, y reinará eternamente.

Credo en Jesucristo Señor y Salvador

Se confiesa un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido antes de todos los siglos, Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de verdadero Dios, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho. Por nosotros, los hombres y por nuestra salvación, descendió del cielo y tomó carne humana por obra del Espíritu Santo y de María Virgen.

Fue crucificado, padeció, murió y fue sepultado, resucitó al tercer día según las Escrituras, y subió a los cielos, desde donde volverá para juzgar a vivos y muertos. Creo en Él y en su reinado sin fin.

Esquema explicativo de la doble naturaleza de Jesucristo: divinidad y humanidad

La importancia de la fe en la Trinidad y en Cristo para la salvación

Quien desea salvarse debe creer en estas verdades sobre la Trinidad y en la encarnación y obra redentora de Jesucristo. La religión católica prohíbe creer en tres dioses; solo hay un Dios verdadero que es trino en personas.

La adoración se dirige a la unidad en la Trinidad y a la Trinidad en la unidad, y esta fe firme y sin tacha es la que da acceso a la vida eterna.

Oración y alabanza en la fe trinitaria

La glorificación de la Trinidad y de Jesucristo se manifiesta en cantos de alabanza como la antífona “Gloria a ti, Trinidad igual, única Deidad, antes de los siglos, y ahora, y siempre”.

La oración a Dios todopoderoso incluye la súplica para que, por la firmeza de la fe en la Trinidad, los fieles sean defendidos de toda adversidad, siempre unidos en el Espíritu Santo con Nuestro Señor Jesucristo, quien vive y reina para siempre.

Palabras de consuelo y exhortación en Cristo

Se exhorta a la comunidad a permanecer firmes en la fe, marcados por la sangre de Jesús, «clavados cuerpo y alma a la cruz de nuestro Señor Jesucristo» y arraigados en el amor que procede de Él.

Se recuerda que por Jesucristo, quien murió y resucitó, obtenemos la salvación y la esperanza de vivir con Él, tanto en la vigilia como en el descanso.

El Símbolo de Atanasio y la Trinidad - David Barceló

La Iglesia como comunidad de fe

Creemos también en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, en un solo bautismo para el perdón de los pecados, y en la esperanza de la resurrección y la vida del mundo futuro.

Esta fe se mantiene viva en la comunidad a través de la liturgia, la oración y el compromiso de amar a Dios y a nuestros hermanos, como Jesús nos enseñó.

La misión de Jesucristo

Jesucristo se hizo hombre por amor a la humanidad para cortar el pecado y abrirnos el camino hacia la vida eterna. Su sacrificio expiatorio es el acto central de redención que libera del dominio del pecado por medio de la unión con Él.

Los mártires y santos de la Iglesia nos enseñan con su ejemplo a fijar la mirada en Dios, a confiar firmemente en la fe y a vivir según el amor manifestado en Jesucristo.

Resumen de las características de la Trinidad y Jesucristo
Persona Divina Naturaleza Relación Cualidades Eternas
Padre Increado, no engendrado Fuente del Hijo y del Espíritu Santo Eterno, inmenso, omnipotente, Dios y Señor
Hijo (Jesucristo) Engendrado, divino y humano Engendrado del Padre, protagonista de la encarnación y redención Eterno, inmenso, omnipotente, Dios y Hombre, Señor
Espíritu Santo Procedente del Padre y del Hijo Unido a Padres y Hijo en divinidad Eterno, inmenso, omnipotente, Dios y Señor

La Trinidad y la obra de Jesucristo no solo son objeto de fe, sino también fuente de esperanza y fundamento de la Iglesia, invitándonos a vivir en amor, obediencia y adoración.

Mapa conceptual de la relación entre Padre, Hijo y Espíritu Santo

tags: #por #nuestro #senor #jesucristo #tu #hijo