El protestantismo es una de las ramas del cristianismo que sigue los principios teológicos de la Reforma protestante. Surgió con la Reforma protestante, encabezada por el fraile Martín Lutero (1483-1546) en 1517. Los protestantes fueron originariamente grupos de disidentes que, alegando que la Iglesia católica venía incurriendo en numerosos errores teológicos, se separaron de esta en el siglo XVI, en un proceso que se denomina la Reforma protestante.
Origen del término y contexto histórico
Protestante deriva del latín protestari, que significa ‘declaración pública o protesta’, en referencia a la realizada por los cinco príncipes electores y las catorce ciudades imperiales alemanas contra la decisión de la Dieta de Espira en 1529. El término «protestante» no se utilizó en su origen para describir a los reformadores, sino posteriormente para describir a los diferentes grupos disidentes de la ortodoxia católica. Desde entonces se ha empleado en diferentes sentidos, siendo común para referirse a aquellos cristianos no pertenecientes a las iglesias católica, ortodoxas y orientales.

Antecedentes y causas de la Reforma
El desarrollo de la imprenta a mediados del siglo XV hizo que las ideas anticlericales tuvieran una mayor difusión. Por entonces no existía aún la imprenta y este esfuerzo de divulgación no cundió entonces como después. Diversos autores han destacado el importante papel que tuvo la Reforma protestante en el impulso de la educación y alfabetización pública. Debido a críticas hacia la Iglesia Católica por la acumulación de bienes y la participación en asuntos políticos creció el descontento de la sociedad. Así mismo algunos miembros del clero fueron criticados por su estilo de vida, considerándolo lujoso.
Se denomina “Período de la Prerreforma” al movimiento iniciado por John Wyclif (1324-1384), un teólogo inglés que partidario de la libre interpretación de las escrituras. Wyclif sustentaba que las escrituras eran la única autoridad y que la jerarquía de la Iglesia, incluido el papa, no era acorde a la Biblia. Wycliffe inspiró a Jan Hus (ca. 1369-1415), filósofo, teólogo y rector de la universidad Carlos de Praga, que conservó los escritos de Wycliffe y defendió la reforma. Su ejecución por hereje en 1415 provocó una guerra civil en Bohemia que fue sofocada por el emperador y el papa.
Martín Lutero y el estallido público de la Reforma
El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero, un fraile agustino alemán, publicó las noventa y cinco tesis, las cuales, de acuerdo con la tradición, clavó en la puerta de la Iglesia del palacio de Wittenberg. Las tesis condenaban la avaricia y el paganismo en la Iglesia católica como un abuso, y pedían una disputa teológica en lo que las indulgencias podían dar. Lutero criticaba en particular la práctica común por aquel entonces de la venta de indulgencias, de las que la Iglesia católica de León X hizo un uso extensivo para recaudar fondos dedicados a la construcción de la Basílica de San Pedro.
Tras ignorar inicialmente a Lutero, el papa León X escribió una refutación académica de sus tesis y en 1520 lo amenazó con la excomunión. En 1521 el papa León X lo excomulgó, y pocos meses después el emperador Carlos V sancionó el Edicto de Worms, con el cual declaró que Lutero era prófugo y hereje. Excomulgado por el papa, condenado por el emperador, perseguido por ejércitos y sacerdotes, Lutero se mantuvo oculto durante más de un año en el castillo de Wartburg traduciendo la Biblia al alemán y escribiendo artículos que eran publicados y distribuidos masivamente.
Principios fundamentales: las Cinco Solas y otras creencias compartidas
A pesar de las coincidencias originales expresadas principalmente en las Cinco Solas, aun en sus orígenes, no se podría hablar de un movimiento sólidamente uniforme en este aspecto. Las Cinco Solas expresan el núcleo doctrinal compartido con distinta intensidad entre las diversas iglesias protestantes:
- Sola Scriptura - Sólo por la Escritura: la máxima autoridad en materia de fe es la Biblia.
- Sola Fide - Sólo por la fe: la justificación se recibe por la fe en Cristo.
- Sola Gratia - Sólo por la gracia: la salvación es don de Dios, no mérito humano.
- Solus Christus - Sólo Cristo: Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres.
- Soli Deo Gloria - Sólo a Dios la gloria: solo Dios merece adoración y gloria.
Además de las “cinco solas”, el protestantismo comparte con otras corrientes cristianas la creencia en la Trinidad, la cristología clásica, la celebración del bautismo y la cena del Señor (eucaristía), la creencia en el Juicio Final y la resurrección de la carne, aunque con diferencias importantes en su interpretación y práctica.
Eclesiología y organización: diversidad y ausencia de autoridad central
El protestantismo no cuenta con una autoridad suprema ni tiene unidad estructural. Debido a la diversidad de miles de grupos que se sumaron al protestantismo y sus diferencias doctrinales, el mismo no se corresponde con el modelo de una sola iglesia ni una doctrina homogénea. Lo peculiar de su eclesiología es que defiende la idea de una doble dimensión de la iglesia: una invisible y otra visible. Es invisible por cuanto es la reunión de todos los santos en el cuerpo místico de Cristo, y visible en la denominación o iglesia local en la que se congrega el creyente.
Se acepta la existencia de distintas jurisdicciones en la iglesia y se rechaza la idea de que esta deba estar gobernada por una sola persona o por una sola institución. Para entender la doctrina protestante hay que tener en cuenta que en su génesis fue un movimiento de reforma de la Iglesia católica; por este motivo, muchas doctrinas protestantes solo tienen sentido y deben su existencia al catolicismo y a la intención de corregir lo percibido como errores por los reformadores protestantes.
Sacramentos, liturgia y prácticas
Excepto en el anglicanismo y el luteranismo (en parte), solo se aceptan dos sacramentos u ordenanzas: el bautismo y la cena del Señor. La doctrina sacramental presenta grandes diferencias entre los protestantes. En la eucaristía se rechaza en general la transubstanciación, el sacrificio incruento de Cristo en el altar y la presencia de Cristo fuera del uso litúrgico del sacramento. Algunas Iglesias no bautizan a los recién nacidos, bautizando de nuevo a los que lo fuesen de niños, considerando el bautismo como una decisión consciente representada mediante el bautismo público.
En la mayoría de las iglesias protestantes la liturgia es concebida como innecesaria para la celebración del culto, conservándose solo lo que se percibe como bíblico: la fórmula bautismal y la celebración de la Cena del Señor con pan y vino. No se cree en la necesidad de la confesión auricular ni de la absolución por parte de un ministro ordenado para recibir el perdón de los pecados.
Canon bíblico y actitud hacia la tradición
El canon de la Biblia para los protestantes es de 66 libros, ya que se considera inspirados únicamente aquellos libros que son propios de la Tanaj hebrea en el Antiguo Testamento. No se tiene en cuenta la tradición griega (Biblia de los Setenta), que es la que utiliza la Iglesia católica. Se niega cualquier papel merecedor de la salvación en las obras; como consecuencia de la doctrina de la gracia y la fe, el papel de las obras es generalmente rechazado o atenuado como un producto secundario de la fe.
Denominaciones y principales ramas
El protestantismo es muy diverso y es bastante más heterogéneo que la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa. El protestantismo agrupa a un conjunto diverso de iglesias, movimientos o denominaciones, cada una a cargo de un culto independiente. Entre las principales ramas y familias figuran:
- Luteranismo: surgido en el siglo XVI a partir de las propuestas de Martín Lutero, muy presente en Alemania y Escandinavia.
- Anglicanismo: surgido con la ruptura de Enrique VIII, reúne a las iglesias de la Comunión Anglicana.
- Calvinismo: impulsado por Juan Calvino en Suiza; se difundió en Suiza, Países Bajos, Escocia e Inglaterra y enfatiza doctrinas como la predestinación.
- Bautismo: surgido del puritanismo en el siglo XVII; pone énfasis en el bautismo de creyentes por inmersión.
- Metodismo: nacido en el siglo XVIII con John Wesley, hace hincapié en la santidad y la conversión personal.
- Evangelicalismo: amplio movimiento con raíces en metodismo, pietismo y otros, con gran expansión contemporánea.
- Pentecostalismo: movimiento reciente que enfatiza el bautismo del Espíritu Santo y dones carismáticos como la glosolalia.
- Adventismo: surgido en el siglo XIX, destaca la expectativa de la segunda venida y la observancia del sábado en algunas ramas.

Confesiones, educación y efectos culturales
En un principio, los protestantes expresaron sus posiciones doctrinales por medio de Confesiones de Fe, breves documentos apologéticos. En el luteranismo destaca la Confesión de Augsburgo; en el calvinismo, la Confesión de Fe de Westminster y la Segunda Confesión Helvética; en el anglicanismo, Los Treinta y Nueve Artículos. Las iglesias bautistas y evangélicas también tienen sus propias declaraciones y confesiones de fe.
La Reforma implantó la lectura de la Biblia y surgió la necesidad de enseñar a leer a todos, lo que llevó a los reformadores a interesarse por la enseñanza popular. Las tasas de alfabetización aumentaron fuertemente, ya que se animó a los protestantes a leer la Biblia por sí mismos. La imprenta y los libros producidos a gran escala pasaron a ocupar un lugar central en la sociedad.
Impacto político y social
Los príncipes alemanes, que tenían ambición de autonomía respecto al papado y al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, vieron en la Reforma la oportunidad de romper con la autoridad papal y fundar sus propias iglesias cristianas. La separación de la Iglesia no fue pacífica: muchas personas fueron asesinadas, y se destruyeron monasterios, iglesias y obras de arte religioso. Las tensiones entre protestantes y católicos culminaron en conflictos como la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).
Los conflictos finalizaron, al menos oficialmente, con tratados como la Paz de Augsburgo (1555) y la Paz de Westfalia (1648), que reconocieron principios de tolerancia y establecieron criterios políticos sobre la confesión oficial de cada territorio.
Diversidad doctrinal y continuidad histórica
Del mismo modo que no se puede hablar de una sola iglesia protestante, tampoco se puede hablar de una sola doctrina protestante coherente y cohesionada. La variedad doctrinal que el protestantismo ha ido adoptando a lo largo de su evolución ha sido una de las causas de su fragmentación. Aun con todo, se puede hablar de una doctrina de mínimos que con distinta intensidad comparten las iglesias herederas de la Reforma.
Algunas iglesias protestantes solo reconocen al papa como un obispo más o sencillamente rechazan cualquier papel que este pueda tener en la Iglesia. Se niega que los concilios de la Iglesia o cualquier declaración de su jerarquía tenga una autoridad semejante a la de la Palabra escrita de Dios, si bien en general aceptan los primeros concilios ecuménicos.
Sobre la negación de ciertas doctrinas católicas
Un ejemplo que deja clara la génesis dialéctica de ciertas doctrinas protestantes es la negación del purgatorio: en el protestantismo sencillamente no tiene cabida en su teología ni en sentido alguno en sus desarrollos positivos, pero aun así fue habitual afirmar en confesiones protestantes que “el purgatorio no existe”. También se rechazó la intercesión de la Virgen María y los santos, el culto y veneración de estos, la Inmaculada Concepción y la asunción de María en cuerpo y alma a los cielos.
La Reforma como proceso y legado
La Reforma protestante (1517-1648) se refiere a la amplia revuelta religiosa, cultural y social de la Europa del siglo XVI que rompió el yugo de la Iglesia medieval, permitió el desarrollo de interpretaciones personales del mensaje cristiano y condujo al desarrollo de las naciones-estado modernas. Aunque la Reforma se había entendido como un evento monolítico, en la actualidad los académicos la interpretan más bien como «las reformas protestantes», una serie de protestas contra la corrupción de la Iglesia medieval.
Los efectos de la Reforma protestante fueron profundos en todos los ámbitos: aumento de la alfabetización, impulso a la educación pública, difusión masiva de libros y doctrinas gracias a la imprenta, y profundas transformaciones políticas y sociales que contribuyeron al nacimiento de la edad moderna.
Martín Lutero: Documental
El protestantismo, en suma, es una rama del cristianismo distinta del catolicismo y la ortodoxia, sin una autoridad religiosa central ni un cuerpo doctrinal único, pero con principios teológicos y prácticas que han moldeado profundamente la historia religiosa, cultural y política desde el siglo XVI hasta la actualidad.
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