San Juan Bautista de La Salle dedicó su vida a la educación de los niños y jóvenes, especialmente de aquellos más vulnerables. Nació en Reims, el 30 de abril de 1651, en una familia noble, siendo el primogénito de diez hermanos. Desde muy joven se orientó hacia la vida eclesiástica.
Contexto histórico y social
En el siglo XVII, la escuela en Francia ya no respondía a las exigencias de su tiempo. La enseñanza era dispersa, alejada de la realidad y de las necesidades de una sociedad en transformación. La cultura estaba reservada a una élite, y la escuela primaria seguía basada en el método individual. En ese momento, unas pocas personas vivían en el lujo, pero la mayoría de la gente era extremadamente pobre: campesinos en las zonas rurales y habitantes de los suburbios de las ciudades. Solo unos pocos podían enviar a sus hijos a la escuela. La mayoría de los niños tenían pocas posibilidades de futuro.

Formación y primeros pasos
Cursó estudios de Retórica y Filosofía, y con solo 16 años fue nombrado canónigo del cabildo de la catedral de Reims. Recibió las órdenes menores e inició sus estudios de Teología, que continuó en la Sorbona de París, mientras asistía al seminario de San Sulpicio. Juan fue ordenado sacerdote a los 27 años. Dos años más tarde, obtuvo el título de doctor en teología.
Cuando murieron sus padres tuvo que encargarse de la administración de los bienes de la familia. A los diecinueve años se traslada a París para comenzar los estudios que le preparasen para ser sacerdote. Pero a partir de 1672, tras la muerte de sus padres, tiene que encargarse de sus hermanos por ser el mayor, a la vez que continua sus estudios. El mucho tiempo que tiene que dedicar a estas dos cosas no le permite continuar la atención a los niños abandonados.
Llamado y entrega a la educación
Encargado por el arzobispo de Reims de ocuparse de la educación de los jóvenes, comenzó a encontrarse con maestros deseosos de aprender un nuevo método de enseñanza. Dios le llevó, de compromiso en compromiso, a hacerse responsable de la educación de los niños pobres, llamándole a entregar sus riquezas a los pobres y abandonar lo que podría haber sido una prometedora carrera.
Una vez que se hace cargo de la escuela, Juan Bautista busca maestros. Es muy difícil encontrarlos, porque nadie quiere enseñar a los niños pobres. Por fin halla algún mutilado de guerra y algunos jóvenes que estaban sin trabajo. Ante esta situación, alquila una pequeña y sencilla casa y se va a vivir a ella con los maestros. Pasado algún tiempo, los maestros acusan a La Salle de que, a pesar de vivir con ellos, él sigue siendo rico y teniendo mucho dinero. Tras pensar y rezar mucho, La Salle se da cuenta de que los maestros tienen razón y toma una decisión muy valiente: repartir todo lo que tiene entre los pobres. De ese modo será uno como los demás.
Fundación del Instituto y vida en comunidad
Reunió a un grupo de maestros, proponiéndoles consagrarse a Dios para dar testimonio de vida cristiana a sus alumnos. Con estos laicos fundó, en 1682, el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Empezaron a vivir en comunidad y tomaron el nombre de Hermanos de las Escuelas Cristianas (ahora conocidos generalmente como Hermanos de la Salle) porque iban a ser hermanos de los jóvenes, de Jesús y también unos de otros.
Con éstos comenzará La Salle a vivir y trabajar de un modo nuevo. En adelante vivirán juntos en serio y se comprometerán a ser seguidores de Jesús. Y así, casi sin darse cuenta, La Salle va abriendo escuelas a lo largo y ancho de toda Francia, respondiendo a las llamadas de diferentes personas en distintos lugares.
Innovaciones pedagógicas
Deseaba que los maestros dejaran de enseñar de forma individual para hacerlo a toda la clase, y optó por combinar teoría y práctica, involucrando también a las familias en la formación de sus hijos. Juan Bautista de La Salle transformó toda la educación de su tiempo. Algo que hoy resulta evidente, no lo era tanto en su tiempo. Los alumnos de las escuelas eran instruidos de uno en uno, él revolucionó las escuelas al enseñar a toda una clase a la vez.
Juan fue un pionero en la fundación de Escuelas de Formación de Maestros, escuelas especiales para jóvenes con condenas judiciales, escuelas técnicas y escuelas secundarias para lenguas modernas, letras y ciencias. Juan Bautista de La Salle fue el primero que organizó centros de formación de maestros, escuelas de aprendizaje para delincuentes, escuelas técnicas y escuelas secundarias de idiomas modernos, artes y ciencias.

Obras escritas y materiales para la enseñanza
Juan Bautista de La Salle escribió un buen número de obras escolares y espirituales. Entre las primeras destaca La Guía de las Escuelas Cristianas, el mejor libro de pedagogía del siglo XVII y el que se hizo dominante en las escuelas francesas de varones hasta nuestro siglo. Hay que destacar de él que fue un libro colectivo en el que Juan Bautista de La Salle recogió su propia experiencia pedagógica y la de los primeros Hermanos.
También podíamos destacar como manual importante el titulado Reglas de la Cortesía y Urbanidad Cristianas. De lectura obligatoria por los escolares y con atinados consejos de la buena educación francesa adaptados a los hijos de los artesanos y los pobres que acudían a sus escuelas. Entre las obras de carácter espiritual es de destacar el libro Meditaciones.
Espiritualidad y dimensión cristiana de su obra
El núcleo de su enseñanza se basaba en los valores cristianos. De La Salle invitaba a los alumnos a crecer en el conocimiento de la presencia de Dios en sus vidas. A través de este espíritu de fe, quería descubrir cómo todo lo que ocurre puede hablar del cuidado amoroso de Dios hacia cada uno. Esta convicción se convirtió en un hábito para los maestros y los alumnos de sus escuelas (el hacer alguna pausa a lo largo del día y recordar la presencia de Dios).
Juan Bautista se le conoce como el fundador del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Él era un hombre que tenía dos pasiones: el amor a Cristo y la educación de los niños pobres. Este maravilloso sacerdote y educador tenía sobre todo un profundo amor a Cristo y a la Virgen María, en quienes se apoyaba para realizar su obra con mucho amor.
Oposición, pruebas y perseverancia
Su empresa se encontró con la oposición de las autoridades eclesiásticas que no deseaban la creación de una nueva forma de vida religiosa, una comunidad de laicos consagrados ocupándose de las escuelas “juntos y por asociación”. Sufrió mucho a causa de calumnias y acusaciones infundadas. En 1702, tras una visita canónica, fue destituido del cargo de superior. En 1704, los "maestros escritores" de París exigieron el cierre de las escuelas de los Hermanos, alegando competencia ilícita y el señor de La Salle fue destituido de su cargo como Superior.
A pesar de todo, De La Salle y sus Hermanos lograron con éxito crear una red de escuelas de calidad, caracterizada por el uso de la lengua vernácula, los grupos de alumnos reunidos por niveles y resultados, la formación religiosa basada en temas originales, preparada por maestros con una vocación religiosa y misionera a la vez y por la implicación de los padres en la educación. A los treinta años Juan Bautista se queda totalmente solo, sin maestros, e incomprendido por su familia. Pero Dios no le abandona: empiezan a llegar jóvenes generosos y sinceros que quieren ser maestros.
Difusión, reconocimiento y legado
Su obra se extendió rapidísimamente en Francia, y después de su muerte, por todo el mundo. Tras su muerte, la obra de este maravilloso ser se difundió rápidamente en Francia y en todo el mundo. En la actualidad, existen numerosas escuelas lasalianas en 80 países. Su recuerdo como buen seguidor de Jesús, formador de maestros y creador de escuelas no muere.
Finalmente, agotado por una vida de austeridad y trabajo duro, murió en Ruán un Viernes Santo: el 7 de abril de 1719. Fue beatificado el 19 de febrero de 1888 y canonizado el 24 de mayo de 1900 por León XIII. El papa Pío XII lo proclamó Patrono de los maestros el 15 de mayo de 1950. En 1950, por su vida y sus escritos inspiradores, fue nombrado Santo Patrón de todos los que trabajan en la educación.
7 de Abril - San Juan Bautista de La Salle: El Santo que Creó la Forma de Enseñar que Todos Conocen
Citas y oraciones
A continuación, algunas citas de San Juan Bautista de La Salle que muestran su profunda fe y su intensa vida espiritual: "En fin, puede uno ocuparse en el misterio por simple atención, lo que se llama también contemplación. Consiste en mantenerse en profundo respeto interior considerando el misterio con una mirada interior de fe viva y respetuosa..."
“Admirad cómo la misericordia de Dios pone remedio a todas las necesidades de sus criaturas, y da medios a los hombres para poder llegar al conocimiento del verdadero bien, que es el ordenado a la salvación de sus almas”.
“Me parece que lo único que debo pedir a Dios en la oración es que me descubra lo que Él exige de mí, y que me ponga en la disposición en que me quiere”.
Entre las oraciones que dejara, se encuentra una de profunda contrición y entrega: “Todopoderoso salvador, destruid y aniquilad en mí todo pecado y todas las obras del demonio...”
Impacto en la educación contemporánea
Juan Bautista mostró cómo se debe enseñar y tratar a los jóvenes, cómo enfrentarse a las deficiencias y debilidades con compasión, cómo ayudar, curar y fortalecer. Su legado perdura en las obras educativas de inspiración lasallista que continúan transformando vidas a través del compromiso con la formación integral, la justicia social y la fe. En este día especial, reafirmamos nuestro compromiso con su legado, guiados por valores como la fraternidad, el servicio, la excelencia académica y la transformación social.
Tabla: Innovaciones lasalianas y su impacto
Innovación
- Enseñanza a toda la clase -> Mayor eficiencia y acceso educativo.
- Formación de maestros laicos -> Profesionalización docente.
- Uso del idioma vernáculo -> Educación accesible a más alumnos.
- Escuelas técnicas y para jóvenes en riesgo -> Inclusión y oportunidades laborales.
- Implicación de las familias -> Educación integral y comunitaria.
San Juan Bautista de La Salle: Ruega por nosotros. ¡Viva Jesús en nuestros corazones!