Al recorrer la costa bonaerense hay un nombre que llama la atención y despierta curiosidad: Valeria del Mar. A diferencia de otros balnearios, este lleva el nombre de una mujer: Valeria Guerrero Cárdenas de Russo. Para comprender el origen de este rincón de la costa argentina, hay que remontarse a una historia familiar marcada por la herencia y los sueños no cumplidos.
Origen familiar y herencia
Felicitas Guerrero fue una de las mujeres más ricas y célebres de la sociedad argentina del siglo XIX. Nacida en una familia acomodada, heredó una gran fortuna tras la muerte de su esposo, Martín de Álzaga, con quien se casó muy joven. Su riqueza y belleza la convirtieron en una de las mujeres más codiciadas de Buenos Aires. Sin embargo, su vida terminó de manera trágica cuando fue asesinada por Enrique Ocampo, un pretendiente despechado, en 1872.
Tras la muerte de Felicitas, como no tenía descendientes directos, sus bienes pasaron primero a sus padres y luego fueron repartidos entre sus hermanos. Así fue como Manuel Guerrero, padre de Valeria y bisabuelo de Cecilia, heredó La Raquel, La Invernada y las tierras costeras, un extenso territorio de campos y médanos que, con el tiempo, se convertiría en el escenario de una nueva historia en la costa argentina.
Infancia, formación y vocaciones
Valeria fue educada por institutrices y pasó gran parte de su infancia en el campo. Era una persona muy culta: hablaba varios idiomas, tocaba varios instrumentos, dominaba el piano con gran talento y cantaba maravillosamente. Le hubiera encantado ser arquitecta, pero en aquellos tiempos no era bien visto para una mujer y no se lo permitieron.
Valeria consideraba La Raquel su lugar en el mundo. Su pasión por la fotografía la llevó a documentar la transformación de la estancia a lo largo de los años, dejando un valioso testimonio visual de su historia. Todo su trabajo está en La Raquel, su lugar en el mundo.
De Ostende a Pinamar: la idea de los balnearios
El padre de Valeria había viajado a Alemania para estudiar y quedó fascinado con los balnearios del norte de Europa. Su sueño era replicar ese modelo en Argentina, por lo que se asoció con un grupo de inversionistas belgas y fundaron Ostende. Sin embargo, el proyecto al principio no prosperó. Aun así, la idea quedó latente en Valeria, quien años más tarde decidió retomarla y hacerla realidad.
Pinamar nació de una conversación entre Jorge Bunge y Valeria Guerrero. “Ella tenía grabada la idea de su padre, quería hacerla realidad y, además, poseía las tierras. Por su parte, Bunge tenía el conocimiento técnico y logístico para fijar los médanos y evitar que fracasara como Ostende”, explica Cecilia Guerrero. Confiando en su visión, Valeria cedió a Bunge unas 2.700 hectáreas de médanos de su propiedad para el desarrollo del balneario. Así, el 14 de febrero de 1943 nació Pinamar.

Pinamar: colaboración y reconocimiento
El historiador Paul Dougall relata esta historia en su libro La tierra blanda, una biografía de Pinamar que detalla los desafíos y la epopeya de su fundación. Y en ella, tanto Bunge como Valeria fueron protagonistas. “Se necesitaron el uno al otro para que Pinamar existiera. Ella sola no lo habría logrado. Y él, sin ella, tampoco”, explicó Dougall en una entrevista con LA NACION.
“Lo he deseado vehementemente. He querido que se hiciera. Por un lado lo he conseguido. Pinamar es una playa muy linda, gusta a todo el mundo. Por otro lado siento una gran pena por no seguir trabajando allí y poder ocuparme de todo como hacíamos al principio con Jorge Bunge”, escribió Valeria en su libro, recordando la creación de Pinamar en “los médanos de papá”.
Creación de Valeria del Mar
Valeria del Mar nació después de todo lo demás. Su padre había estado en la creación de Ostende, en 1909, un proyecto que no prosperó, pero la idea de construir un balneario quedó en la mente de Valeria. Ella tomó ese sueño y lo convirtió en su propio desafío. Fue por eso que primero surgió el proyecto de Pinamar y luego, en 1947, el de Valeria.
Vendió lo que le quedaba de campo y médanos a una sociedad que llevó adelante el desarrollo inmobiliario. Así nació Valeria del Mar. El nombre fue elegido en su honor, aunque ella no estaba del todo convencida. Porque era una mujer de perfil bajo, muy humilde y le daba un poco de vergüenza que llevara su nombre. Además, sentía que en Valeria del Mar ella había estado menos involucrada, sus energías las había puesto en Pinamar. Pero su marido y amigos la convencieron, le dijeron que era lo correcto.
El Edificio Valeria fue el primer edificio construido en Valeria del Mar, inaugurado en 1962. Durante los primeros años fue el centro de la actividad social de la zona. El primer edificio de Valeria del Mar también lleva su nombre “Edificio Valeria” y se inauguró en 1962.
📜 #Bonaherencia | Episodio 2 | La historia de PINAMAR, la CIUDAD JARDIN
Relación con Jorge Bunge y Juan Pablo Russo
¿Bunge y Valeria fueron pareja? [risas] Nunca se supo con certeza... hubo sospechas, pero la duda quedó. Lo que sí es seguro es que eran muy amigos. Cuando falleció el padre de Valeria y al poquito tiempo su hermano, Jorge fue un gran apoyo para a ella y su madre, Raquel. Las ayudó en la administración de los distintos bienes en una época muy difícil, en plena crisis del 30.
Después de haber fundado Pinamar, ya casada con Juan Pablo Russo, surgió una nueva oportunidad, un proyecto que la entusiasmó. No lo hizo para competir con Pinamar, porque siempre lo sintió como su gran obra. Sin embargo, en los aspectos legales y administrativos, las cosas no salieron como esperaba, lo que la dejó con un sabor amargo. Por eso, con Valeria del Mar decidió hacerlo de otra manera: todo bien organizado, más formal.
Una pareja que concretó proyectos
Tenía una personalidad fuerte, con sus caprichos, pero Juan Pablo le ponía los pies en la tierra, y así lograban concretar sus proyectos. Primero fue Jorge Bunge, con Pinamar, y luego su marido, Juan Pablo, con Valeria del Mar. Con Valeria del Mar decidió hacerlo de otra manera: todo bien organizado, más formal.
La Raquel: lugar, memoria y legado
La Raquel, la histórica estancia heredada por Manuel Guerrero, es un lugar con un importante significado familiar. En los años 70, la familia estableció en La Raquel una fundación con fines culturales y de ayuda social, con el objetivo de preservar su historia y recuperar su patrimonio. Juntos, llevan adelante una fundación en La Raquel (Ruta 2, km 168), un lugar con un importante significado familiar.
Valeria falleció a los 92 años por un problema cardíaco, pero nunca conoció un hospital. Tenía una salud de hierro. “Era una mujer muy fuerte”, recuerda Cecilia. “No quisiera que pasara lo de otras estancias muy superiores a estas que después han quedado abandonas. Pienso que no les han tenido el cariño que le tengo yo a La Raquel, y eso que nacida en Buenos Aires, me siento más de Castelli. Prefiero el campo, y más este campo. Tanto que una vez caminando con una amiga, ella decía: ‘¡Qué linda tierra que tienes en este parque!’ Yo le contesté: ‘Esta tierra no es mía, yo soy de esta tierra’”, fueron las palabras de Valeria recogidas en su libro.
Fechas y hitos clave
- 1909: intento de fundación de Ostende por inversionistas belgas y la familia Guerrero.
- 14 de febrero de 1943: fundación de Pinamar, con la colaboración de Valeria Guerrero y Jorge Bunge.
- 1942: boda de Valeria con Juan Pablo Russo.
- 1947: surgimiento del proyecto de Valeria del Mar.
- 1962: inauguración del Edificio Valeria, primer edificio de Valeria del Mar.
- 1970s: creación de la fundación en La Raquel con fines culturales y de ayuda social.
- 1992: muerte de Valeria a los 92 años.
Tabla resumen de propiedades y fraccionamientos
- Las tierras heredadas de la familia Guerrero originaron las cinco localidades del Partido de Pinamar: Ostende, Montecarlo, Cariló, Pinamar y Valeria del Mar.
- En 1972 se realiza el primer fraccionamiento de tierras de Valeria del Mar, en los médanos que los belgas devolvieran a Manuel Guerrero al quebrar Ostende SRL.
Personalidad y memoria
Valeria era una mujer apasionada. Amaba las tradiciones familiares, desde los rituales en la mesa hasta la importancia de preservar los recuerdos. Era una gran fotógrafa y creo que su mayor legado fue capturar el paso del tiempo a través de sus imágenes. Tenía una personalidad marcada por la cultura y la sensibilidad hacia el paisaje y la arquitectura.
“Juan Pablo quiso ponerle mi nombre a este balneario cuando lo fundó. A mí, al principio, no me gustaba. No me hacía gracia. Parecía que uno quería llamar la atención. Después pensé que, como en la familia no seguiría el nombre de Valeria, era bueno dedicarlo en recuerdo de mi abuela, Mamí, a quien yo he querido tanto”, explicó la propia Valeria, en 1979, en su libro “Surge Pinamar”.

Significado contemporáneo
Hoy Valeria del Mar es un balneario reconocido que lleva el nombre de una mujer que supo transformar la herencia familiar en proyectos concretos. Aunque Valeria no buscó la notoriedad, su aporte fue clave para el desarrollo de la costa: cedió tierras, impulsó ideas y acompañó procesos que cambiaron el paisaje de la región. Su legado vive en las imágenes que dejó, en la fundación de La Raquel y en la denominación de un balneario que lleva su nombre.