Historia y características del teatro de los jesuitas en Salamanca

Es conocido que personajes como Goethe, el Archiduque Fernando, Luis XIV o Francis Bacon entre otros asistían a los colegios de jesuitas maravillados por las obras que allí se representaban, pues ya desde los inicios de la Compañía el teatro de sus colegios se volvió una seña de identidad en toda Europa y América Latina. Al comienzo estaba inspirado en el teatro universitario donde se representaban obras clásicas en latín. Pero pronto los jesuitas descubrieron una oportunidad, primero pedagógica y luego pastoral, de ahí que se pasara del latín a las lenguas vernáculas.

Origen y desarrollo en Salamanca

Ignacio de Loyola debió llegar a Salamanca en la primera quincena de julio de 1527, donde se reunió con sus compañeros (Calixto, Cáceres y Arteaga), que se le habían adelantado en el viaje, aposentados ya en una posada. En 1545 pasaron por Salamanca los PP. Araoz y Fabro, hallaron en la ciudad “mucha gente muy dispuesta y deseosa de la Compañía” y propusieron a Ignacio fundar en Salamanca. Tres años después llegaría a la ciudad el P. Miguel de Torres, acompañado de dos o tres compañeros, con la intención de fundar un colegio para escolares de la Compañía. La primera ubicación tomó cuerpo en las peñuelas de San Blas; colegito pobre y pequeño.

La presencia jesuítica en Salamanca se hizo notar durante el siglo XVI, a través de grandes predicadores, catequistas, ascetas y grandes teólogos, siendo Ignacio de Loyola junto con otros compañeros, que vieron en la ciudad de Salamanca gente dispuesta e interesada en fundar un colegio para escolares de la Compañía de Jesús, adquiriendo su primera ubicación en las Peñuelas de San Blas, colegio pequeño y humilde cerca de la iglesia de ese nombre que fue inaugurado en 1594 en su parte fundamental.

En el siglo XVII la Compañía de España contó con el apoyo decidido de la monarquía de los Austrias. El P. General en 1614 aceptó la fundación promovida por la reina Margarita de un nuevo Colegio para los jesuitas salmantinos. Tres años más tarde se iniciaría su construcción. En 1665 la comunidad del Colegio de las Peñuelas de San Blas se trasladó al flamante nuevo edificio del Real Colegio del Espíritu Santo.

El teatro jesuita como herramienta pedagógica y pastoral

La propuesta ignaciana buscaba la reflexión y el razonamiento. Lo mismo ocurrió con la temática, de los recursos clásicos se pasó a argumentos moralizantes y religiosos. Estaban pensadas para que participasen el mayor número de alumnos y solían plantear una historia de salvación. Con el tiempo empezaron a incluir la música y la danza, si bien uno de sus rasgos fundamentales ha sido la puesta en escena, para que los sentidos incluyesen al espectador en la representación y así poder reproducir otra realidad con la mayor precisión posible.

Al comienzo estaba inspirado en el teatro universitario donde se representaban obras clásicas en latín. Pero pronto los jesuitas descubrieron una oportunidad, primero pedagógica y luego pastoral, de ahí que se pasara del latín a las lenguas vernáculas. Lo mismo ocurrió con la temática, de los recursos clásicos se pasó a argumentos moralizantes y religiosos.

Autores y producción dramatúrgica

Existe una lista nada desdeñable de dramaturgos jesuitas. En España destacamos a Pedro Pablo Acevedo SJ que trabajó principalmente en Andalucía, a Juan Bonifacio SJ o a Hernando de Ávila SJ. Se estima que en el entorno del teatro jesuita puede haber escritas alrededor de 100.000 obras en el mundo.

Características formales y escénicas

Uno de los rasgos fundamentales del teatro de la Compañía ha sido la puesta en escena para que los sentidos incluyesen al espectador en la representación y así poder reproducir otra realidad con la mayor precisión posible. La actividad teatral buscaba la reflexión y el razonamiento; las representaciones solían plantear una historia de salvación y estaban pensadas para la participación de muchos alumnos.

Con el tiempo empezaron a incluir la música y la danza, enriqueciendo el espectáculo y acercando el drama religioso a los sentidos del público. La transición del latín a las lenguas vernáculas y el cambio temático hacia argumentos moralizantes permitió una comunicación más directa con estudiantes y ciudadanos.

Plano y fachadas del Real Colegio del Espíritu Santo (Clerecía)

El Real Colegio del Espíritu Santo (Clerecía) y otros escenarios

La primera trazas del Colegio Real, del arquitecto carmelita fray Alberto de la Madre de Dios, con iglesia central flanqueada por patios simétricos, uno para la comunidad que atendería la iglesia y otro para las aulas, biblioteca y otros servicios del colegio, denotan influencias de la arquitectura hospitalaria y el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, pero también de los propios colegios de la Compañía. Las nuevas trazas, del maestro mayor de obras Juan Gómez de Mora, fueron aprobadas en 1617.

En 1665 la comunidad del Colegio de las Peñuelas de San Blas se trasladó al flamante nuevo edificio del “Real Colegio del Espíritu Santo” (Clerecía). No estaba construido en su totalidad, pero una de las alas era ya habitable, utilizándose como colegio y residencia de jesuitas durante un siglo, hasta que estos fueron expulsados de España en 1767, estando el edificio sin completar.

El edificio del Paseo San Antonio, inaugurado en 1926, surgió como casa de formación destinada a Noviciado, Juniorado y Tercera Probación. En la actualidad acoge la comunidad jesuita de la ciudad, a los jesuitas que se encuentran en su última etapa de formación, la tercera probación, y la enfermería.

Otros espacios escénicos y memoria urbana

Existe una Salamanca que muy pocos conocen, rincones escondidos menos vistos que forman parte de la historia de la ciudad. En esta ocasión nos adentramos en el Teatro Liceo que, entre sus salas, posee los restos de la antigua Iglesia de San Antonio el Real. El Teatro Liceo, inaugurado en 1862 pertenecía a la sociedad denominada Liceo de la Unión o Liceo Artístico y Literario de Salamanca. El 1 de marzo de 2002 la Reina Sofía inauguró el teatro rehabilitado y restaurado, tras permanecer ocho años cerrado para el espectador. Actualmente, el Teatro Liceo continúa siendo un referente cultural de la ciudad.

Interior y restos arqueológicos bajo el Teatro Liceo

Festividades, representaciones y pedagogía pública

La celebración del Corpus Christi ha cambiado a lo largo de la historia. Lo mismo ha pasado en el modo de ser concebida. A continuación, presentaremos la importancia de esta fiesta adquirida en el colegio de la Compañía de Jesús de la Universidad de Salamanca. El espectáculo dramático-festivo del Corpus en la Salamanca del Renacimiento ilustra cómo el teatro jesuítico se integró en las prácticas litúrgicas y cívicas de la ciudad.

La Compañía impulsó actos y representaciones que combinaron lo religioso, lo pedagógico y lo festivo, generando un repertorio de dramatizaciones que servían tanto para la formación de alumnos como para la instrucción moral de la población universitaria y urbana.

Continuidad, expulsiones y regreso

La historia de los jesuitas en Salamanca atraviesa por el suspenso de la expulsión durante 80 años decretada por Carlos III en 1767 a toda la Compañía de Jesús. Entonces abandonaron sus dos colegios con seminario, San Ignacio, hoy iglesia de San Miguel, y el colegio de San Ambrosio, hoy el Santuario Nacional de la Gran Promesa. La Compañía fue restaurada el 7 de agosto de 1814 por el Papa Pío VII en todo el mundo. Los jesuitas no volvieron a Salamanca hasta 1855 reclamados por el obispo que les ofreció la dirección del seminario instalado en el viejo colegio de la Compañía (Clerecía). La revolución de 1868 los dispersa, regresando en 1870. En 1873 se les expulsa de nuevo y regresan aún más rápidamente, en 1874.

En 1932 la Segunda República y la subsiguiente disolución de la Compañía en España llevaron al exilio a sus moradores; novicios y juniores emigraron a Bélgica, y los tercerones a Portugal. Fue entre septiembre y octubre de 1939, cuando los jesuitas regresaron a la ciudad, a las dos sedes que poseían antes de la disolución: la residencia de la Clerecía y el colegio-noviciado de San Estanislao.

Legado educativo, pastoral y cultural

La actividad pastoral de la Compañía de Jesús en Salamanca se aglutina en la Iglesia parroquial de «El Milagro de San José», construida en 1957 y erigida como parroquia en 1968. Situada en el barrio de la Prosperidad atiende a 10.000 habitantes y anuncia la Buena Noticia de Jesús de Nazaret mediante la Catequesis de Niños, jóvenes, adultos, grupos Bíblicos, de Ejercicios en la Vida Ordinaria; con la celebración de los sacramentos, las fiestas del calendario litúrgico y mediante el ejercicio de la Caridad colaborando en los proyectos de Caritas Diocesana, Entreculturas, Manos Unidas, Misiones.

Junto a la acción pastoral, la Compañía desarrolló una prolongada labor educativa: el Colegio San Estanislao de Kostka, el Colegio Maestro Ávila (primer colegio jesuita de Salamanca reconvertido) y la presencia en la Universidad a través de la Clerecía y la vinculación con la actividad cultural universitaria. El Centro de Espiritualidad San Ignacio -CES-, fundado en 1990, promueve la espiritualidad ignaciana y proporciona formación religiosa, sacerdotal y laical.

Fachada de la Clerecía y acceso principal

Tabla: cronología resumida de hitos relevantes

  • 1545: Paso y solicitud de Araoz y Fabro para fundar en Salamanca.
  • c. 1548-1554: Fundación del primer colegio en Peñuelas de San Blas.
  • 1617: Aprobación de trazas de Juan Gómez de Mora para el Real Colegio.
  • 1665: Traslado al nuevo edificio del Real Colegio del Espíritu Santo (Clerecía).
  • 1767: Expulsión de la Compañía de Jesús de España.
  • 1814-1855: Restauración de la Compañía y regreso a Salamanca.
  • 1926: Inauguración del edificio del Paseo de San Antonio como casa de formación.
  • 1932-1939: Disolución y exilio; regreso tras la Guerra Civil.
  • 1957-1968: Construcción y erección de la parroquia El Milagro de San José.

Significado cultural y artístico

El teatro de los jesuitas en Salamanca supuso una confluencia entre la pedagogía, la pastoral y la cultura urbana. Las representaciones, desde su raíz clásica hasta su evolución hacia lo vernáculo y lo moralizante, formaron parte de la vida académica y religiosa de la ciudad. Su influencia alcanzó no solo a estudiantes y universitarios sino también al público civil, contribuyendo a la configuración del paisaje cultural salmantino.

Además, la riqueza arquitectónica de espacios como la Clerecía y la pervivencia de lugares como el Teatro Liceo recuerdan cómo el patrimonio material y las prácticas representacionales han quedado entrelazadas en la memoria colectiva de Salamanca.

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