La serie de los Siete Arcángeles de Bartolomé Román constituye una de las aportaciones más destacadas del pintor barroco a la iconografía angélica y a la difusión del culto a los arcángeles en la América hispana. Pintor natural de Montoro (Córdoba) y activo en Madrid, Román desarrolló un repertorio angélico de gran formato cuyos ejemplares llegaron a conventos, monasterios y parroquias tanto en España como en el Perú, donde la serie de la iglesia de San Pedro de Lima fue especialmente influyente.
El autor: Bartolomé Román y su formación
Bartolomé Román (c. 1587 Montoro - Madrid 1647) fue un pintor español formado en la órbita madrileña, discípulo probable de Vicente Carducho y contemporáneo de Velázquez. Bartolomé Román, discípulo de Vicente Carducho y colaborador de Eugenio Cajés, fue uno de los principales pintores del naturalismo madrileño del primer barroco.
La obra de Román revela la influencia de Carducho, pero también se nota en ella rasgos de las escuelas veneciana y flamenca, que habrían sido adquiridos a través de sus contactos con las colecciones reales de pintura. Según Palomino, Román se perfeccionó junto a Velázquez y en su pintura aparecen preocupaciones por el espacio de raíz veneciana.
La serie de los Siete Arcángeles: características y distribución
La serie encargada a Bartolomé Román tuvo varias versiones y ejemplares repartidos entre Madrid, Palma, Guadalajara y Lima. De hacia 1635 a 1640 es considerada como una de las más antiguas series de Arcángeles en América que sirvió de inspiración a otras obras similares en el Perú. Esta magnífica serie es similar a una firmada por él que se encuentra en el Monasterio de La Encarnación en Madrid.
La serie de la iglesia de San Pedro de Lima está constituida por siete lienzos. La serie de San Pedro de Lima fue una de las que llegó a América y sirvió de modelo para el desarrollo de la iconografía angélica en la América española. Algunos de los arcángeles conservados en museos y conventos españoles proceden de series similares: las Descalzas Reales, la Encarnación de Madrid y ejemplares en el Museu de Mallorca y el Museo Provincial de Guadalajara.

Iconografía y tratamiento pictórico
Las imágenes de los arcángeles pintadas por Román son, en general, de gran delicadeza y sus colores bastante sutiles. La imagen de los arcángeles en ella es de una apariencia bastante andrógina, sus posturas son dinámicas favorecidas por sus vestimentas sueltas al viento. Llevan doble túnica: una interior de tela sedosa de color blanco y una exterior de color oscuro, de apariencia más pesada, en algunos casos labrada y con bordes orlados en dorado. Ambas se relacionan con la vestimenta de la Roma imperial pero poseen vuelos mucho más amplios.
Las túnicas van sujetas a la cintura con largos cintos de tela, anudados con grandes moños y levantados al aire por acción del viento. En la obra de Román se aprecia el alegre colorido veneciano, el modelo tomado de los grabados flamencos y un armónico y lírico fondo de paisaje que contribuye a la ligereza del movimiento.
Atributos iconográficos de la serie
- Arcángel San Miguel: en algunas versiones aparece victorioso sobre el demonio o sosteniendo la lanza; en otras representa la palma símbolo de la victoria.
- Arcángel San Gabriel: representado con su rótulo de inspiración divina y la virtud de la obediencia.
- Arcángel San Rafael: favorece la verdadera penitencia.
- Arcángel San Sealtiel (Sealtiel): representado portando un incensario, con rótulo que alude a la oración.
- Arcángel San Jehudiel: con rótulo que favorece la confesión y ayuda a la mayor honra y gloria de Dios.
- Arcángel San Barachiel (Baraquiel): identificado por las flores que sostiene, símbolo de bendición, fertilidad y abundancia.
- Arcángel San Uriel: en la serie aparece con inscripción sobre la batalla contra las tentaciones; en algunas series su lienzo se ha perdido.
El Arcángel Sealtiel y su restauración
El Arcángel Sealtiel es una tela de gran formato (2,07 m x 1,42 m) que reproduce la imagen de un arcángel portador de un incensario, con rótulo San Sealtiel favorece para tener buena oración. El óleo Arcángel Sealtiel, una de las dos obras del siglo XVII firmadas por el pintor barroco Bartolomé Román que se hallan depositadas en el Museu de Mallorca y que pertenecen a las colecciones del Museo del Prado, ha sido restaurada gracias al convenio de colaboración entre la Banca March y el Govern.
La restauración se ha centrado en el saneamiento de la tela, fijación del color, limpieza, estucado, reintegración cromática y capas de barniz. Al eliminar la capa de protección oxidada y amarillenta se han podido recuperar los tonos originales de Román, sin buscar la actualización sino el máximo respeto por la historia.

Procedencias, museos y “patrimonio disperso”
Los arcángeles de Bartolomé Román llegaron al Museo de Mallorca a finales del siglo XIX, cuando el centro ni siquiera tenía ese nombre. En 1877 el Museo de Mallorca -por entonces Museo Provincial de Bellas Artes- se convirtió en depositario de un lote de piezas. Entre ellas, dos lienzos con la serie de arcángeles de Bartolomé Román.
Más de 3.000 piezas del Museo del Prado están repartidas por toda España y por las embajadas en el extranjero. Un tesoro patrimonial que ha dado en llamarse «patrimonio disperso». El Museo del Prado depositó el Arcángel Sealtiel en el Museo Provincial de la Lonja en 1877. Posteriormente, se exhibió en el Museu Etnològic de Muro y, desde el año 2000, en el Museu de Mallorca.
Otras piezas de la serie y variantes de Román se conservan en el Monasterio de la Encarnación, en las Descalzas Reales de Madrid, en el Museo Provincial de Guadalajara y en colecciones privadas y parroquias del Perú, como la iglesia de San Pedro de Lima, que alberga una serie de siete lienzos de gran importancia para la devoción angélica colonial.
Recepción e influencia en América
La serie de San Pedro de Lima es considerada una de las más antiguas y significativas en América y sirvió de inspiración para otras representaciones arcangélicas en el virreinato del Perú. En Lima las obras de arte, traídas desde la metrópoli o trabajadas en el territorio, constituyen parte del patrimonio de monumentos como el templo de San Pedro de Lima y motivan el interés de numerosos visitantes.
Las series arcangélicas de Román fueron muy atractivas por la delicadeza de sus tipos, la belleza de su color y la gracia del paisaje, cualidades que llevaron al desarrollo de la iconografía angélica en la América española. Según estudios, Román envió muchos ejemplares de este tipo a la América hispana, por lo que se conservan hoy en Lima gran número de ellos.
Factores de difusión
- La devoción propagada desde Palermo por Antonio Ducca, que difundió la imagen de los arcángeles en el siglo XVI y XVII.
- El uso de estampas y grabados flamencos como modelos compositivos, por ejemplo los Angelorum Icones de Crispin de Passe.
- La movilidad de obras desde los talleres madrileños hacia las rutas transatlánticas del arte sacro.
Casos destacados y catálogo parcial
Entre las obras atribuidas o firmadas por Román figuran:
- Arcángel Baraquiel con flores, óleo sobre lienzo, 160 x 66 cm (Baraquiel esparciendo flores: 207 x 141 cm en algunas series).
- Arcángel Sealtiel con incensario, óleo sobre lienzo, 207 x 142 cm (depósito en Museu de Mallorca y restaurado recientemente).
- Arcángel San Rafael, 1628-1647, lienzo 205 x 110 cm (Museo del Prado).
- San Gil, firmado 1615 (Consejo de Estado, depósito del Museo del Prado).
- Parábola de las Bodas (sacristía del Monasterio de la Encarnación), obra que revela la influencia de Velázquez.
- Varias piezas conservadas en el Museo Provincial de Guadalajara y en colecciones de Palma de Mallorca.
Valor artístico y legado
Las series arcangélicas son, para muchos especialistas, las obras más atractivas de Román por la armonía del paisaje, la belleza de las figuras y sus colores. En ellas se sintetizan el naturalismo carduchesco, ecos del clasicismo romano y aportes venecianos y flamencos. Para Crespo Cano, estas pinturas reúnen todos los elementos que caracterizan las series: el modelo tomado de grabados flamencos, el alegre colorido veneciano, el armónico fondo de paisaje y la ligereza del movimiento.
La importancia de estas obras no es sólo estética: el culto angélico y la devoción a los arcángeles desempeñaron un papel activo en la religiosidad colonial, lo que ayudó a respaldar la difusión de este tipo iconográfico desde España hacia sus dominios americanos.