La monumental y animada ciudad de Granada guarda rincones únicos que nos recuerdan su amplia trayectoria histórica. Uno de esos lugares es la Alcaicería, un conjunto de calles donde se desarrolla desde antaño la actividad comercial. Pasear por la Alcaicería, que localizarás entre la Catedral y la calle Reyes Católicos, es participar en una experiencia inmersiva que invita a retroceder en el tiempo e imaginar cómo sería la atmósfera en la época de Al Ándalus.
Origen y evolución histórica
Su nombre proviene del árabe al-qaysariya, que designa una institución comercial y los edificios que la componen. La Alcaicería se fundó en el siglo XIV junto a la Mezquita Mayor en época de Muhammad V. La primera referencia documental de la Alcaicería se ha hallado en una carta del sultán nazarí Abu Nasr Saad donde se menciona la venta de unos comercios. Etimológicamente, el origen de la palabra alcaicería se remonta al nombre con el que los árabes conocían al emperador Justiniano -responsable de la autorización para comerciar con el tejido mencionado-.
En sus inicios además de tiendas también había mezquitas, que luego desaparecieron. En el siglo XVI contaba con casi 200 tiendas pequeñas. El humanista e historiador siciliano Lucio Marineo Sículo, que había visitado Granada a principios del siglo XVI, escribió que en aquella Alcaicería había “doscientas tiendas, formando una pequeña ciudad de muchas callejuelas y diez puertas, cruzadas con cadenas de hierro para que los posibles clientes no pudieran entrar a caballo”.
Tras la Reconquista, por parte de los Reyes Católicos, se confió a alcaides que velaban por el control del recinto, acceso, horarios, etc. Su alcaide la guarda y vela de noche con perros, la abre y cierra de día, y tiene cuidado de su limpieza. En el siglo XVII se producen cambios significativos y en el siglo XVIII el cultivo de la seda sufrió un retroceso y algunas tiendas estaban sin alquilar. Para paliar los efectos de una posible decadencia, se abrieron otros negocios textiles, así como trabajos en cuero, zapatos, cacao e incluso especias.
El gran incendio y la reconstrucción
Por desgracia, en 1843 hubo un incendio que arrasó todo el barrio. Y entonces, el 20 de julio de 1843, llegó ese pavoroso incendio que redujo a cenizas el barrio. “Fue una noche trágica, con todas las campanas de Granada sonando a rebato y con los escasos medios de que se disponía entonces para atajar esos siniestros, empleados casi infructuosamente ante la magnitud de la enorme hoguera”, dice el cronista Juan Bustos. Los pequeños y pintorescos edificios, casi todos de madera, quedaron reducidos en pocos minutos a cenizas.
La reconstrucción del bazar se hizo en estilo neo árabe y romántico, según la moda del siglo XIX, se alteró un poco el trazado original y las calles se ampliaron. El Ayuntamiento de la capital adoptó en 1943 dedicar la Alcaicería a una “exposición permanente de productos artísticos y artesanos”. Así es como ha llegado a nuestros días, siendo uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad. Gómez Moreno dijo que “lo peor fue la decoración, que quiso imitarse, bien poco acertada y sin parecido alguno con las antiguas tiendecillas”.

La Alcaicería como bazar: comercio y artesanía
La Alcaicería había sido en la Edad Media el gran bazar de lujo de la Granada musulmana primero y de la Granada cristiana después. Estaba formado por estrechas callejuelas en torno a las cuales se alineaban las casas y se ubicaba el zoco o el mercado donde se fabricaba y vendía la seda. En su interior se podían contar hasta doscientas tiendas: comercios pequeños, con fachadas de color ocre y una puerta abatible. Las tiendas eran de pequeño tamaño, con una única puerta abatible, pintada de ocre rojo, que servía también de persiana para proteger las mercancías de la lluvia y el sol.
Entre los productos que históricamente se comercializaban estaban todo género de seda, tejida y en madeja, oro, paño, lino y otras mercaderías; también objetos de plata, orfebrería y ropas suntuosas cuya venta estaba prohibida fuera de ella. Debido a la decadencia de la seda, el número de negocios se redujo dos siglos más tarde casi a la mitad. Había perdido su esencia, pero no su estética.
Qué comprar hoy en La Posada del Santísimo / Alcaicería
- Cuencos de loza de Fajalauza cuyos orígenes se remontan al siglo XVI.
- Muebles y objetos con incrustaciones en la madera: descubre el arte de la taracea en bargueños, mesas, cofres y cajas.
- Souvenirs y artesanía granadina: objetos de plata, orfebrería, y piezas decorativas.
- Productos textiles y artículos tradicionales que evocan la historia del zoco.
La mayoría de los comercios actuales se dedican a la venta de recuerdos o souvenirs y de artesanía granadina. Pasear por la Alcaicería es participar en una jornada de compras en la que adquirir bellas piezas de artesanía granadina. Te recomendamos adquirir cuencos de loza de Fajalauza o piezas de taracea como recuerdos imborrables de tu viaje a Granada.
Itinerarios y visitas relacionadas
Desde la Alcaicería se puede recorrer caminando toda la zona Centro. Entre las visitas obligadas se encuentra la magnífica Catedral de Granada, que incluso fue considerada hasta el siglo XVI la octava maravilla del mundo. Merece mucho la pena visitar el interior de esta obra cumbre del Renacimiento. Otra visita de interés es la Madraza, un bellísimo edificio que funcionaba como centro educativo universitario y que fue fundado en el siglo XIV por Yusuf I de Granada.
Seguimos por la Real Chancillería de Granada, situada en la Plaza Nueva. Fue declarada Bien de Interés Cultural, y actualmente funciona como Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Su decoración muestra un periodo de transición entre el Renacimiento y el Barroco. Debido a la céntrica ubicación de la Alcaicería, existe una amplia oferta de restaurantes y bares donde comer bien.
Recomendaciones gastronómicas alrededor
- Palacio Andaluz Almona (San Jerónimo, 5): ofrece deliciosa comida árabe como pastela y cuscús.
- Bodegas Castañeda (Travesía Almireceros 1-3): taberna con solera y cocina tradicional española.
- Cervecería La Riviera (Cetti-Meriem, 7): buena referencia para probar las famosas tapas granadinas.
- Los Manueles (Calle Reyes Católicos, 61): famosa por sus croquetas y carta completa.
- El Pescaíto de Carmela (Marqués de Gerona, 12): sabores del mar en ambiente moderno y luminoso.

Anécdotas y vida cultural en la Alcaicería
La Alcaicería fue durante un tiempo un perfecto decorado para películas de intriga y deseo, un decorado que aún conserva el aroma que los siglos provocan. El periodista Ramón Ramos, que nació allí precisamente, cuenta que cuando era niño intervino como extra en una película que se rodó en las callejuelas del barrio. Los protagonistas eran Jean Paul Belmondo y Jean Serbeg, en una escena en que ambos huían por la Alcaicería convertida para la ocasión en un zoco libanés.
Una mañana de la vida laboral del cronista, pasó buscando al actor Peter Ustinov, que había venido a Granada a participar en un foro de la Unesco. Nos acercamos a él y no sólo nos permitió que le fotografiáramos todas las veces que quisiéramos, sino que me pidió que lo acompañara por su periplo por la Alcaicería. Me impresionó su campechanía, su permanente sonrisa y esa tendencia a verlo todo desde el lado agradable de la vida. Las castañuelas las quería para una amiga suya que coleccionaba instrumentos musicales de todo el mundo.
Visitas guiadas y actividades turísticas
- Visita Guiada al Centro Histórico: recorre las fragantes calles históricas del casco antiguo de Granada y disfruta de una experiencia única.
- Rutas temáticas por el antiguo zoco: itinerarios centrados en la historia de la seda, la arquitectura y las leyendas locales.
- Mercado y exposición permanente de productos artísticos y artesanos en la Alcaicería.
Cómo aprovechar la visita
El Mercado de la Alcaicería está ubicado en el corazón de Granada, por lo que es fácil llegar caminando si te alojas cerca. Como en cualquier mercado árabe tradicional, el arte del regateo está muy presente, así que no dudes en negociar. Comprueba la disponibilidad por fechas si participas en alguna visita guiada y planea dedicar al menos una mañana a recorrer con calma las callejuelas y las tiendas.
La Alcaicería, con su mezcla de historia, artesanía y vida cotidiana, sigue siendo uno de los puntos más emblemáticos de Granada. De no haber sido destruida por el fatal incendio de 1843, hubiésemos podido conocer un ejemplo de barrio mercantil de una ciudad de la Edad Media, algo seguramente único en Europa; sin embargo, su reedificación y su dedicación a los oficios artísticos han permitido que perdure como un atractivo imprescindible para el visitante.