Cristóbal de Castillejo fue un poeta español nacido hacia 1490 en Ciudad Rodrigo y es considerado como uno de los máximos representantes del movimiento tradicionalista de la primera etapa del Renacimiento español. Su obra representa la fidelidad a las formas tradicionales castellanas y el rechazo consciente de las maneras poéticas italianizantes. Desde muy joven se vio rodeado de importantes personalidades de la época como el archiduque Fernando de Habsburgo, quien años más tarde se convertiría en el rey de Hungría.
Vida y contexto biográfico
Cristóbal de Castillejo pasó gran parte de su vida al servicio de Fernando de Habsburgo, hermano de Carlos V. Hasta 1518 le sirvió en Castilla, donde ya se distinguió por su habilidad versificadora. Tras pasar cinco años en el monasterio de Nuestra Señora de Valdeiglesias, fue llamado en 1525 al servicio de su antiguo señor, flamante archiduque de Austria, a sus cortes de Praga y Viena. Sirvió al archiduque Fernando e ingresó, como monje cisterciense, en el convento de Santa María de Valdeiglesias.
Realizó numerosos viajes por Europa y en sus continuos viajes por Centroeuropa se empapó del espíritu del humanismo renacentista, cuyos temas y géneros predilectos trasvasó con éxito al cauce del octosílabo castellano. Aunque se consagró a la vida de monje, se conoce que tuvo una vida bohémica, con dificultades económicas a causa de malgastar el dinero; se sabe también que tuvo un hijo natural. Su vida eclesiástica distó mucho de ser ejemplar.
Obra y publicación
Sólo dos composiciones, ciertamente notables, llegó a publicar en vida: el Sermón de amores (1542) y el Diálogo de mujeres (1544). Las obras completas de Castillejo fueron publicadas después de su muerte, concretamente en Madrid en 1573. Con anterioridad se habían publicado sus obras más conocidas: el "Sermón de amores", apareció por vez primera en 1542, sin lugar de impresión, aunque es probable que fuera en Venecia. En esta misma ciudad, pero dos años más tarde, se imprimió la primera edición del "Diálogo de mujeres".
Género y formas métricas
En lo que respecta a su poesía, se compone de versos octosílabos y dodecasílabos con la fuerza y las características propias de la lírica renacentista. Castillejo es autor de obras de tema amoroso, morales, de pasatiempo y de devoción, destacando entre ellas el Sermón de amores, el Diálogo de mujeres y el Diálogo del autor y su pluma; e inspirada en Boecio se considera su Consolatoria. La obra poética de Castillejo comprende todos los asuntos propios de su época y estilo, esto es, obras de tema amoroso, morales, de pasatiempo y de devoción.

Tema y secciones de su obra
La obra de Castillejo se divide en tres partes: Obras de amores (composiciones dedicadas a sus amores platónicos), Obras de conversación y pasatiempo (donde se distinguen diálogos con las mujeres y entre el autor y su pluma) y Obras morales y de devoción (diálogos que apuntan a la búsqueda de la verdad). Dentro de las Obras amatorias se encuentran coplas dedicadas a varias mujeres, especialmente a doña Ana de Schaumburg y a doña Ana de Aragón, así como glosas de varios villancicos y romances y traducciones o versiones libres de poetas clásicos como Ovidio y Catulo.
En las Obras de conversación y pasatiempo se incluyen poemas satíricos como La fiesta de las chamarras o Transfiguración de un vizcaíno, gran bebedor de vino. Dentro de este grupo sobresale el misógino Diálogo de mujeres (1544), sostenido entre Aletio, que despotrica contra las mujeres, y Fileno, que las defiende y alaba; pero el resultado es una feroz diatriba contra el sexo femenino en la que se sacan a relucir las «cualidades» de las mujeres en sus distintos estados: doncellas, casadas, viudas, alcahuetas, monjas, etc.
Entre las Obras morales y de devoción se cuentan notables diálogos morales. El Diálogo entre la Memoria y el Olvido es una de las más bellas composiciones del poeta, de intención profundamente filosófica; deben citarse también el Diálogo entre la Verdad y la Lisonja y, sobre todo, el Diálogo y discurso de la vida de Corte, el más importante quizá de los escritos por Castillejo, en que son interlocutores Prudencio, viejo y desilusionado, y Lucrecio, joven cortesano con esperanza de medrar; ambos encarnan, obviamente, al autor en diferentes edades.
Actitud frente a la italianización poética
Se opuso rotundamente a la tendencia de algunos de sus contemporáneos de apostar por la estética petrarquista, donde el lenguaje se hallaba irrigado de recursos como las metáforas, antítesis y perífrasis, que impedían llamar a las cosas por su nombre. Por sus implicaciones en la historia literaria merece mención aparte Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos, composición incluida en las Obras de conversación y pasatiempo por la que Castillejo fue considerado el más significado defensor, en su tiempo, de los metros tradicionales castellanos frente a las innovaciones que, como resultado de la difusión por Europa de la lírica renacentista italiana, introdujeron en España Juan Boscán y Garcilaso de la Vega.
La crítica actual, sin embargo, ya no describe a Castillejo como cabeza de la poesía tradicional castellana como corriente opuesta a la poesía italianizante o petrarquista; antes al contrario, se destaca su cosmopolitismo y su adhesión a los valores del humanismo renacentista. Es cierto que ataca a los tránsfugas, pero, como se está reconociendo actualmente, no se trata de una actitud reaccionaria, sino de la defensa de una evolución en la lengua poética castellana sin necesidad de caer bajo la influencia de la italiana.
Traducción y teoría de la traducción
Desde la primera edición de sus Obras se incluyeron entre sus composiciones poéticas originales dos traducciones de Ovidio (el Canto de Polifemo y la Historia de Píramo y Tisbe), la glosa de la Fábula de Acteón y la traducción de dos himnos religiosos: el Ave Maris Stella y Vexillae regis prodeunt, éste, como Himno a la Cruz. Las traducciones ovidianas y, en especial, la del Polifemo, son amplificaciones de los episodios elegidos y tienen, obviamente, un fin moralizante.
La importancia de estas dos traducciones ciceronianas no estriba tanto en las bondades de su labor o en su originalidad cuanto en el hecho de que el traductor las prologó con una «Carta dedicatoria» en la que se trata por extenso el tema de la traducción, métodos y recursos, atendiendo tanto a las cuestiones tópicas como a otras nada habituales que atañen a las diferencias existentes -según el traductor- entre la variedad de las conjunciones latinas y la escasez de ellas en castellano.
Obras destacadas y ejemplos
- Sermón de amores (1542)
- Diálogo de mujeres (1544)
- Diálogo y discurso de la vida de Corte
- Diálogo entre la Memoria y el Olvido
- Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos
- Traducciones de Ovidio: Canto de Polifemo y Píramo y Tisbe
Sus únicos textos publicados en vida fueron el Diálogo de mujeres (1544) y el Sermón de amores (1542, también editado en Clásicos Hispánicos). La obra de Castillejo ha sido recogida y editada en colecciones modernas, y su figura ha merecido la atención por su defensa de los metros castellanos y por su posición dentro del panorama cultural del Renacimiento.
Coherencia Global, Macrorreglas, Superestructuras y Análisis de Corpus | Análisis del Discurso
Tabla: División de la obra y temas principales
La siguiente tabla resume la división tradicional de la obra de Castillejo y los asuntos que predominan en cada grupo:
- Obras de amores - composiciones dedicadas a amores platónicos, glosas de villancicos y versiones de poetas clásicos.
- Obras de conversación y pasatiempo - diálogos satíricos, misóginos y poemas de entretenimiento; incluye la Reprehensión contra los poetas que siguen metros italianos.
- Obras morales y de devoción - diálogos filosóficos y morales (Memoria y Olvido, Verdad y Lisonja, vida de Corte).
En definitiva, la obra de Cristóbal de Castillejo refleja la defensa de un nacionalismo literario, uno de los rasgos más característicos del Renacimiento, a la vez que muestra la complejidad de un autor cosmopolita, que conoce las corrientes humanistas y traduce a los clásicos, manteniendo, sin embargo, una fidelidad consciente a las formas poéticas castellanas tradicionales.