Los antecedentes de la Basílica se remontan al siglo XVI, cuando Francisco Roldán, soldado de la Galera San Miguel, con base en Cartagena, se dedicaba ayudado por otros compañeros a recoger limosnas para dar cristiana sepultura a sus compañeros de armas, que fallecían en la ciudad. Hasta 1723 en el Hospital había una pequeña capilla con un sencillo altar con la efigie de la Virgen de los Dolores. Cuando llega la imagen de la Virgen de Nápoles es colocada en un oratorio contiguo y posteriormente se construye una Ermita en 1729 con puerta a la calle.
El 17 de mayo de 1724 el Cardenal Belluga otorga su aprobación para la construcción de una Ermita pública en el Hospital. En ella se coloca la imagen de la Virgen y un cuadro del Descendimiento de la Cruz, data este cuadro de 1720. En 1739 se ve obligado el Hospital a ampliar esa Ermita por quedar pequeña. Se amplía con terrenos circundantes.

Construcción y reformas: del templo humilde al edificio monumental
Para la construcción de este Templo se deseaba colocar un bloque de piedra de unas características muy especiales para solemnizar el inicio de las obras y que sirviera de primera piedra, sin embargo no pudo hallarse, llenando de contrariedad a la Junta de Gobierno. Pero abriendo las zanjas de los cimientos aparece un gran bloque de piedra cortada y labrada como se pretendía, era de un jaspe colorado y fortísimo. Resultó un hermoso y armonioso Templo de una sola nave. Su fachada era de piedra natural.
Se construyó entre 1742 y 1744 quedando pronto pequeña por la veneración de los cartageneros a la imagen de la Piedad. De nuevo resultó insuficiente el edificio y poco más de un siglo más tarde el hermano mayor de la junta del hospital, Don Tomás de Tallarie, ingeniero naval, concibió el proyecto del nuevo templo, siendo aprobado por la junta en 1889. Tomás E. Tallarie cartagenero ilustre; fue ingeniero naval. Tiene un lugar aquí, como autor de la portada del Arsenal de Cartagena, construida por los años 1865, y como tracista y director de hermoso templo de la Caridad, solemne inaugurado en septiembre de 1893.
Actores principales en la arquitectura
- Tomás E. Tallarie: ingeniero naval y promotor del proyecto del nuevo templo aprobado por la junta en 1889; autor y director de la traza del templo de la Caridad, inaugurado en 1893.
- Justo Millán Espinosa: arquitecto nacido en Hellín (Albacete) en 1843, activo en Murcia desde la década de 1880, con fama y honores previos, reformista del Rectoral de Santa Catalina y responsable de reconstrucciones relevantes en la región.
Descripción arquitectónica y distribución
Resultó un hermoso y armonioso Templo de una sola nave. Su fachada era de piedra natural. Constituido por tres cuerpos verticales, en el primero de los cuales se abre la doble puerta de acceso principal, de forma ojival, flanqueada por pilastras que terminan a la altura del arco. El segundo, de transición, ostenta en su centro un gran rosetón circular a modo de vidriera tragaluz teniendo por encima situado el reloj, coronándose por un arco de medio punto. Posee ocho tribunas y sacristía.
Cuenta con un altar principal representado por una media naranja, con otros cinco intitulados: Huida a Egipto, Circuncisión, Oración en el Huerto, Enclavación en la Cruz y San Rafael. Cuenta además a ambos lados del altar principal con otros dos altares dedicados al Segundo Dolor de la Virgen y el Primer Misterio Doloroso.
Elementos artísticos y devocionales
Hasta 1723 en el Hospital había una pequeña capilla con un sencillo altar con la efigie de la Virgen de los Dolores. Cuando llega la imagen de la Virgen de Nápoles es colocada en un oratorio contiguo y posteriormente se construye una Ermita en 1729 con puerta a la calle. En 1723 es enviado a Nápoles el hermano Francisco Irsino para adquirir la imagen de la Virgen de los Dolores. En la Ermita pública del Hospital se coloca la imagen de la Virgen y un cuadro del Descendimiento de la Cruz, data este cuadro de 1720.
La veneración a la imagen de la Piedad y a las advocaciones de la Virgen vinculadas al hospital originan repetidas ampliaciones y la construcción de un templo más digno y espacioso, con múltiples altares dedicados a episodios y dolores de la Virgen, así como capillas laterales y tribunas para devotos y cofradías.
Relación con las cofradías y vida cultual
La asociación del templo y su capilla con cofradías es constante en la historia local. Quizá la más antigua de las cofradías tarifeñas fuese la Cofradía de la Veracruz o de la Santa Cruz con sede en la antigua iglesia de Santa María, con función exclusiva de culto de rendir culto al Santo Madero. En concreto, celebraba misa y procesión el 3 de mayo festividad de la Santa Cruz.
En 1643 se funda en Tarifa la cofradía de Jesús Nazareno en la iglesia o ermita de Santiago, según consta en el Libro VIII de Testamentos del archivo de San Mateo, en el cual consta una petición del presbítero tarifeño, Diego Palomino Abreu de Soria, al obispo de Cádiz para fundar una cofradía de nazarenos y abordar ciertos reparos en la iglesia de Santiago. En la visita pastoral de 1677 consta que la cofradía del Nazareno tenía un alcance favorable de 536 reales.
La procesión de la mañana del Viernes Santo reunía a numerosas imágenes y cofres, custodiadas por patronatos u obras pías que aseguraban recursos para el adorno, las prendas y la cera, y que regulaban los gastos destinados a la música, al predicador y a las gratificaciones del clero y cofrades participantes. En síntesis, el patronato creado en 1761 recogía fondos con los cuales se atendían los gastos de adorno de las imágenes que participaban en la procesión y otros gastos litúrgicos y devocionales.
Vínculos devocionales específicos con la Capilla de la Caridad
La imagen de la Virgen de los Dolores, traída desde Nápoles y ubicada en el Hospital y su capilla, es eje central de la devoción que motiva las ampliaciones del templo. La importancia del culto a la imagen y la necesidad de acomodar a los devotos explican tanto las obras del siglo XVIII como las reformas y la traza del nuevo templo proyectado en el siglo XIX.
Contexto local: otros templos y relación histórica
La Capilla de la Caridad forma parte de un complejo panorama religioso en Tarifa que incluye templos como la Iglesia de San Mateo, la Iglesia de San Francisco de Asís, la Capilla Inmaculada, la Iglesia de Santiago, la Iglesia de Santa María y la Capilla del Hospitalito. La construcción y reforma de la Capilla de la Caridad se enmarca en la misma dinámica de renovaciones y ampliaciones que afectaron a otros templos y cofradías de la ciudad.
La Iglesia de San Mateo, con referencias desde 1399 y considerada la Iglesia Mayor desde 1546, y la Iglesia de San Francisco de Asís, reconstruida en el XVIII en estilo neoclásico, comparten con la Capilla de la Caridad el protagonismo en la vida religiosa y cofrade de Tarifa. De hecho, tras la extinción del convento de la Santísima Trinidad, en 1771, imágenes y devociones se redistribuyeron entre parroquias como San Francisco, que acogió capillas costeadas por devotos tarifeños.
Patrimonio, memoria y conservación
El valor histórico y devocional de la Capilla de la Caridad reside en su capacidad para aglutinar arquitectura, arte sacro y vida cofrade a lo largo de siglos. La reapropiación de piezas -como la imagen de la Virgen de los Dolores o el cuadro del Descendimiento- y la participación de ingenieros y arquitectos notables como Tomás Tallarie y Justo Millán Espinosa ponen de manifiesto la trascendencia de este templo en la memoria colectiva local.
Datos relevantes resumidos
- Orígenes: actividades caritativas desde el siglo XVI vinculadas al Hospital y a la sepultura de soldados.
- Imagen central: Virgen de los Dolores, adquirida en Nápoles y colocada en la capilla hospitalaria en el siglo XVIII.
- Primera ermita: autorización en 1724; ampliación en 1739; construcción del templo entre 1742-1744.
- Reforma y nuevo proyecto: iniciativa de Don Tomás de Tallarie, aprobado en 1889; inauguración solemne en septiembre de 1893.
- Organización interior: una nave principal, varios altares temáticos y tribunas; fachada de tres cuerpos con rosetón y reloj.
- Vínculo con cofradías: participación en procesiones y patronatos que sostienen gastos litúrgicos y devocionales.