En el corazón de Medina de Rioseco, una ciudad conocida como la Ciudad de los Almirantes, se encuentra la emblemática capilla de los Pasos Grandes, un espacio cargado de historia, cultura y fervor religioso, especialmente significativo durante la Semana Santa. Esta capilla, situada junto a la suntuosa capilla de la Quinta Angustia y Soledad Quinta, es el único edificio construido por las archicofradías penitenciales que sigue cumpliendo la función para la que fue creado.
Historia de la capilla y su importancia en la Semana Santa riosecana
La capilla fue construida en 1664, según lo indica la cifra grabada en el dintel de la espaciosa puerta junto al emblema de la antigua cofradía. Forma parte del gran complejo de edificios que la cofradía levantó, que incluía un hospital y un salón para albergar los monumentales Pasos procesionales que por su tamaño no cabían en la ermita de la Soledad. Entre estos, se encuentran los Pasos Grandes de la Crucifixión y del Descendimiento, conocidos popularmente como Longinos y Escalera.
En 1918, las cofradías de la Crucifixión y el Descendimiento decidieron restaurar el histórico salón para convertirlo en una capilla, con el fin de celebrar el santo sacrificio de la misa y ofrecer su altar a devoción de los fieles. Este acto contó con la aprobación del párroco de entonces, Ursiniano González, quien proporcionó un retablo y otros elementos necesarios.
El retablo prebarroco de principios del siglo XVII fue instalado junto a la imagen del Cristo atado a la columna, una de las más antiguas esculturas pasionales de Rioseco, con una característica columna alta y estilizada de clara influencia tardogótica. Desde entonces, la capilla ha sido testigo de la intensa vida religiosa de la ciudad, especialmente durante la Semana Santa.

Características arquitectónicas de la capilla
El inmueble es un salón anejo a la capilla de la Quinta Angustia y Soledad Quinta. Destaca por su espaciosa puerta con dintel donde se conserva la inscripción del año de construcción y el emblema de la antigua cofradía, elemento que evidencia la importancia y antigüedad del edificio.
Su función original como espacio destinado al resguardo y exhibición de los Pasos procesionales marca su diseño interior, amplio y preparado para contener los grandes grupos escultóricos. La capilla ha mantenido elementos clave de su arquitectura original a lo largo de los siglos, y actualmente se encuentra en un proceso de renovación de la cubierta para evitar humedades causadas por filtraciones de agua, asegurando la conservación adecuada de este relevante patrimonio.
Los Pasos Grandes y su protagonismo en la Semana Santa
Una de las tradiciones más emblemáticas y emotivas de Medina de Rioseco sucede cada año el Viernes Santo, cuando los Pasos Grandes de la Crucifixión y del Descendimiento salen de la capilla de Santa María rodeados de fervor y devoción popular. Esta procesión, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial, destaca por la salida de los grandes pasos, llamados Longinos y Escalera, ante la expectación de cientos de vecinos y visitantes.
La salida no es sencilla: los cofrades deben levantar los pesados pasos a pulso, realizándose la maniobra conocida como «a sangría» para que puedan pasar bajo el dintel de la puerta. Una vez en la calle, los pasos recorren calles emblemáticas como el Card. Carlos Amigos y la calle Mayor, donde su paso entre casas y soportales resalta la belleza de sus policromías centenarias iluminadas por la luz de la media tarde.

Tras el recorrido, los Pasos Grandes se depositan en el presbiterio de la iglesia de Santa Cruz, donde actualmente funciona el Museo de Semana Santa de Medina de Rioseco, espacio que recientemente celebra más de 25 años desde su apertura. Allí se exhiben casi todos los pasos riosecanos, convirtiéndolo en un centro fundamental para la conservación y difusión de esta importante manifestación cultural y religiosa.
El vínculo entre el patrimonio, la comunidad y las cofradías
El cuidado y la restauración de la capilla, incluyendo la renovación de su cubierta recientemente impulsada por el Ayuntamiento de Medina de Rioseco y la Diputación de Valladolid, reflejan el compromiso conjunto por preservar el patrimonio local. Las hermandades de la Crucifixión del Señor y el Descendimiento de la Cruz también colaboran activamente en esta tarea, reconociendo la importancia de conservar tanto el inmueble como los grupos escultóricos para que las futuras generaciones puedan disfrutar de este legado monumental e histórico.
El alcalde y los presidentes de las cofradías han declarado que estos trabajos garantizan la adecuada conservación del inmueble y el patrimonio artístico que alberga, manifestando además el orgullo que siente la comunidad por tener una de las Semana Santa más antiguas y espectaculares del país.
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La experiencia del Viernes Santo en Medina de Rioseco
El Viernes Santo es el día más intenso y emotivo de la Semana Santa riosecana. Desde primeras horas, la ciudad se llena de ambiente, con vecinos y turistas que se concentran en la calle Rúa Mayor y la Plaza Mayor para presenciar el Desfile de Gremios, ceremonia singular que simboliza la importancia de esta celebración.
Al caer la tarde, el momento culminante tiene lugar en la capilla de Santa María, donde se abren las puertas para que los cofrades saquen los imponentes Pasos Grandes entre vítores, aplausos y el acompañamiento musical. La tensión y la emoción se palpaban en el aire mientras El Longinos y La Escalera eran levantados y movidos con destreza para iniciar la procesión.
Junto a estos dos grandes grupos escultóricos, desfilan otros cinco pasos representando escenas como el Santo Cristo de los Afligidos, el Santo Cristo de la Paz, la Piedad, el Santo Sepulcro y la Soledad, lo que convierte esta manifestación en una de las procesiones más impresionantes de la provincia de Valladolid.
Estos instantes, incluyendo el baile de los Pasos Grandes en la calle Mayor y la emotiva arrodillada a la Virgen de la Cruz en la Puerta de Ajújar, quedan grabados para siempre en la memoria de quienes participan o asisten, siendo la Semana Santa de Medina de Rioseco un "hecho social total" que combina devoción, historia y tradición popular.
