Cipecar Himnos de la Liturgia: análisis y uso

Si el misterio de Cristo, hecho objeto de reflexión, genera discurso teológico riguroso, hecho objeto de afecto, suscita plegaria, canto, imagen, poesía. La fe es amor y crea poesía; la fe es alegría y genera belleza. La fe es íntimamente lírica y musical. Lo es en Efrén, en Romano el Melode, en Ambrosio... un grupo de pensadores cristianos del Oriente y del Occidente cristianos que expresaron la teología en poesía.

El valor y la naturaleza del himno litúrgico

El himno es una expresión poética de alabanza. Los himnos traducen líricamente la admiración por la obra redentora de Cristo, confiesan la fe en él, la adhesión a él, y narran con imágenes poéticas la historia o los valores de un mártir o de determinado ciclo del año litúrgico. No toda poesía es himno, pero todo himno es poesía: se caracteriza por su ritmo, por sus figuras, por la métrica de sus versos, por el lenguaje lírico. Un himno está hecho de admiración.

Los himnos… han sido destinados expresamente, por su naturaleza lírica, para la alabanza de Dios…, a la vez que mueven e incitan los ánimos a una celebración piadosa. Dicha eficacia se ve aumentada a menudo por la belleza literaria. Crean un intenso clima de oración comunitaria e introducen desde el principio a la asamblea en el carácter festivo de la alabanza divina.

Función de los himnos en la Liturgia de las Horas

El Oficio divino o Liturgia de las Horas es la oración oficial de la Iglesia y contiene hermosos himnos que ayudan al alma a entrar en contacto con Dios. La Liturgia de las Horas o el Oficio Divino es el conjunto de elementos (salmos, antífonas, cánticos bíblicos, himnos, preces, oraciones, responsorios, lecturas bíblicas, lecturas patrísticas -normalmente son textos de los padres de la Iglesia-, y espacios de silencio meditativo) que la Iglesia ha organizado y establecido de tal manera para la oración en determinadas horas del día.

El fin de la Liturgia de las Horas es, pues, consagrar el tiempo y su transcurrir -las horas- al Señor, prolongando o extendiendo la oración eucarística y la comunión con Cristo efectuada en el Sacrificio de la Misa, indiferentemente de que la Misa sea celebrada al amanecer o al atardecer. La Liturgia de las Horas constituye, junto a la Santa Misa, la plegaria pública y oficial de la Iglesia.

Quien ora aprovechando la Liturgia de las Horas hace un alto en el camino a lo largo del día para rezar con la Iglesia aunque se encuentre solo. La Iglesia invita a TODOS a rezar la Liturgia de las Horas: "Se invita encarecidamente también a los demás fieles a que, según las circunstancias, participen en la Liturgia de las Horas, puesto que es acción de la Iglesia" (Código de Derecho Canónico, canon 1174, 2). Los sacerdotes, religiosos y religiosas tienen la obligación de rezar el Oficio Divino o la Liturgia de las Horas.

Uno de los elementos importantes de la Liturgia de las Horas son los himnos (240 al menos en la edición española), que son uno de los elementos poéticos, una creación lírica destinada a la alabanza divina.

Funciones concretas dentro de cada Hora

  • Inician el rezo de cada Hora, como una “obertura” lírica en la que se adelantan los temas y el enfoque espiritual de la oración que viene a continuación.
  • Ponen de manifiesto el carácter diferenciante de cada Hora y de cada fiesta, conjugando los motivos religiosos y los sentimientos espirituales adecuados.
  • Buscan despertar el afecto y la piedad.
  • Unen los ánimos de los participantes y los sitúan vital y religiosamente.

El Himno inicial de la Hora viene a ser como el canto de entrada en la Misa. Siguiendo la norma de la tradición, el himno termina con una doxología, normalmente trinitaria.

Orígenes y tradición histórica

Los Himnos latinos comienzan en el siglo IV. Ya en uso en las liturgias del Oriente, fue San Ambrosio (340-397) quien introdujo en el Occidente latino, en Milán, el canto de los himnos y de la salmodia. Su discípulo San Agustín, que asistía extasiado a las celebraciones litúrgicas milanesas, incluso antes de su conversión, entiende los himnos como «una alabanza a Dios cantada» (laus Dei in cantico hymnus dicitur) y refiere que estando perseguidos los católicos por la emperatriz arriana Justina, se determinó San Ambrosio a «cantar himnos y salmos, según es costumbre en pueblos de Oriente, para que el pueblo no se desmoralizase, presa de la aflicción.

Los catorce himnos maravillosos de San Ambrosio tienen todos la misma estructura: ocho estrofas de cuatro versos. El éxito de estos himnos hizo que se difundieran y usaran ampliamente en la himnografía medieval, hasta nuestros días. En los himnos litúrgicos latinos casi siempre las estrofas guardan una estructura simétrica, lo que facilita grandemente su canto.

El Himnario en lengua española: retos y aportaciones

El Himnario litúrgico español se elaboró con gran rapidez para integrarse en la edición de la nueva Liturgia de las Horas, que reúne 270 de ellos. Si el Himnario latino se fue formando a lo largo de muchos siglos, el nuevo en español hubo de formarse a marchas forzadas. Y como es lógico, varía mucho la calidad entre unos a otros himnos.

Traducir los antiguos himnos latinos, en ocasiones recreándolos considerablemente. Elegir poesías religiosas de la antigua tradición castellana, sobre todo de los siglos XVI-XVII, o de actual producción. Asumir como himnos litúrgicos cantos religiosos de arraigo popular y de buena calidad espiritual, musical y literaria. Crear nuevos himnos, expresamente producidos -fueron un centenar- para introducirlos en la edición española de las nuevas Horas.

Son demasiados los Himnos malos o deficientes que existen entre los 270 que se integran en la edición española de la Liturgia de las Horas. Por supuesto que muchos de este himnario son buenos, y en seguida trataré de ellos. Pero el número de los malos es excesivo. No parece, pues, inconveniente que quienes ya llevamos sufriéndolos desde hace medio siglo nos permitamos la pequeña venganza de señalar sus flaquezas. Pero hacemos sobre todo para pedir que las próximas ediciones de las Horas traigan un Himnario profundamente purificado y mejorado con nuevos himnos.

Críticas a la calidad poética y estilística

Tonterías. Hay himnos malos que dicen tonterías. Estrofas asimétricas. Una poesía que suma arbitrariamente estrofas de diferentes numeros de versos hacen molesta la recitación comunitaria en coros alternos, y dificulta grandemente su musicalización. Cursis. Aletear con los brazos clavados al madero es prácticamente imposible. Tal metáfora poética es tan cursi como ilícita.

Campechanía en el trato con Dios, al modo moderno tonto. Es totalmente ajena y contraria a la tradición bíblica y litúrgica, tanto de Israel como de la Iglesia. Las ingeniosidades campechanas en las oraciones de la Liturgia no vienen al caso: desvanecen su sacralidad y acaban por hacerse muy molestas. Mala calidad poética. Todos los textos litúrgicos, y más los himnos, han de tener un esplendor de la verdad que se manifieste no sólo en el fondo, sino también en la forma, que literariamente ha de ser absolutamente correcta.

Selección práctica y recursos para el rezo

Una selección de los mejores Himnos de la Liturgia de las Horas puede hacerse con relativa facilidad. Según el criterio y gusto personal, podemos improvisar con la ayuda de la informática un librillo al que recurrimos una y otra vez cuando en el rezo de las Horas hallamos un Himno que no nos gusta. Yo lo hice para mí y lo llevo siempre en el Breviario. Son 35 himnos, impresos con letra chica a dos columnas en 10 páginas.

Recogemos, en primer lugar, las partituras correspondientes al Libro de Himnos que se utiliza en las Horas a lo largo de todo el año litúrgico. Es posible descargarse un Cancionero (136 páginas, 2.5MB) donde están compiladas todas las partituras en un sólo fichero .pdf. Es el cancionero que se usa en el Monasterio de Buenafuente. Ha sido optimizado para tamaño de impresión A5.

Portada del cancionero de Buenafuente: partituras y diseño A5

Presentamos a continuación las Antífonas para el Cántico Evangélico (Benedictus y Magníficat) que el maestro Ignacio Yepes Szumlakowski ha compuesto para los domingos (primeras vísperas, laudes y segundas vísperas) de todas las semanas del Tiempo Ordinario, y para los tres ciclos litúrgicos (A, B y C). Para cada ciclo litúrgico, únicamente es posible descargarse el Documento completo en formato .pdf.

Materiales y descargas optimizadas

  • El fichero, en formato .pdf, ha sido optimizado para imprimir en A4, y recortar en el mismo tamaño que el Breviario, para guardarlo en su interior.
  • El fichero, en formato .pdf, ha sido optimizado para imprimir en A4. Únicamente es posible descargarse el Documento (224 páginas, 3.7MB) en formato .pdf. Ha sido optimizado para tamaño de impresión A5 apaisado.
  • Únicamente es posible descargarse el Documento (76 páginas, 2.3MB) en formato .pdf. Ha sido optimizado para tamaño de impresión A5 apaisado.

Recomendaciones para el uso litúrgico y musicalización

En los himnos litúrgicos latinos casi siempre las estrofas guardan una estructura simétrica, lo que facilita grandemente su canto. Recordemos, por ejemplo, el formidable himno ambrosiano Aeterne rerum Conditor, noctem diemque qui regis, uno de los más bellos. Los himnos se encuentran en el Oficio como el principal elemento poético introducido por la Iglesia (OGLH 173).

El Himnario latín es extremadamente venerable por su antigüedad y origen, y en muchos casos por su belleza y su calidad doctrinal y espiritual. Han de tener una belleza grandiosa, verdadera y concisa, que permita rezarlas miles de veces sin que nunca nos canse volver a ellas. Las oraciones, sobre todo las litúrgicas, han de expresar un respeto infinito ante Dios, suscitando en el orante una adoración total.

Lista orientativa de himnos recomendados

  1. Al filo de los gallos viene la aurora
  2. Autor del cielo y el suelo
  3. Buenos días, Señor, a ti el primero
  4. Cristo, alegría del mundo
  5. Eres la luz y siembras claridades
  6. Gracias, Señor, por la aurora
  7. Nacidos de la luz, hijos del día
  8. Señor de nuestras horas, Origen, Padre, Dueño

Algunas de estas poesías son buenas para la recitación personal, pero no son del todo adecuadas a una recitación comunitaria. Y tú que nos lo entregas cada día, revélanos al Hijo, potencia de tu diestra y Primogénito de toda criatura.

Testimonios y experiencia espiritual

La experiencia de sentirse amados, desmedidamente amados, es fundamental en la oración y en la vida. Jesús saluda con la paz, y en ella nos regala la armonía, la bendición, la gloria, la salvación, la vida. Permanezco curioso en el tiempo, observando los esfuerzos de los héroes, ¿Es larga la demora? ¿Amarga la calumnia, la pobreza, la muerte? ¿Resiste la semilla sin cuidados durante siglos en el suelo?

Cuando te encuentres con Dios tu vida debe discurrir por el camino del bien. Todo se vuelve nuevo y novedoso. Los caminos del Señor, son caminos de encuentro, de perdón, de acogida, de libertad, de aguaviva.

Recursos orantes y convocatoria

ALIMENTAR LA FE. La realidad que nos rodea, lo que nos sucede y no comprendemos, nos empuja a preguntarnos por lo esencial de la vida. Objetivo: De la conciencia aislada a compartir la fe en comunidad. RECURSOS ORANTES PARA EL VERANO.

Recital orante con los Himnos de la Liturgia de las Horas. Música: Rafael María León, ocd. Núm. San Juan de la Cruz “La esperanza siempre es de lo que no se posee, porque, si se poseyese, ya no sería esperanza.

tags: #cipecar #himnos #de #la #liturgia