Historia y significado de la puerta de madera de la basílica de Santa Sabina y la representación de Cristo

La basílica de Santa Sabina en el Aventino es una de las que mejor encarna la imagen de una basílica paleocristiana. Fue fundada en el año 425, poco después del saqueo de Alarico (410), por el presbítero dálmata Pietro de Iliria, que da nombre a la plaza donde se encuentra el templo.

Se piensa que fue construida sobre la casa de una matrona romana, de nombre Sabina, donde se celebraba el culto durante las persecuciones: una domus ecclesiae. Según afirma una piadosa tradición cristiana, hacia el año 125 una matrona romana, de nombre Sabina y viuda por más señas, acabó convertida al cristianismo gracias a los desvelos de una de sus esclavas. Un año después, en tiempos de la persecucíón contra los cristianos desatada bajo el gobierno del emperador Adriano, la citada esclava fue conducida al martirio y su ama no tardó mucho en seguir el mismo camino, muriendo degollada, no sin antes haber dejado en donación su vivienda a los cristianos de Roma.

Este templo, cuya lápida fundacional se conserva, fue construido entre los años 422 y 432, bajo la dirección del sacerdote Pedro de Iliria y durante el pontificado de Celestino I. Responde al modelo que se difundió en la arquitectura cristiana primitiva tras la publicación del Edicto de Milán (313), que otorgó a los cristianos la libre práctica de sus cultos y ceremonias. Pero no se trata de un modelo original, sino que se encuentra directamente inspirado en un precedente romano: la basílica, edificio dedicado a la administración de justicia y a la realización de transacciones comerciales.

La arquitectura primitiva y las restauraciones

Es tan antigua que es muy evidente su planta basilical de las primeras iglesias, a la que se incorporan ábside y pequeño transepto, apenas apreciable. Tanto así que constituye un buen ejemplo para imaginarse como era San Pedro, mandada levantar por Constantino, antes de la gran reforma de Miguel Angel. En el interior del templo se mezclan elementos antiguos y modernos. Estos últimos son fruto de la intervención llevada a cabo en 1936, para eliminar el ornato barroco y devolver al templo su atmósfera de antigüedad cristiana.

Durante el siglo XVI y XVII fue enriquecida con añadidos barrocos, como ocurrió con casi todas las iglesias romanas. En efecto, la iglesia de Santa Sabina, en el Aventino, es una de las iglesias paleocristianas mejor conservadas de Roma, si bien sufrió importantes y polémicas restauraciones en los siglos XVI y XVII. Las restauraciones de Antonio Muñoz entre 1919 y 1938, es decir en el momento en que se realiza la visita, devolvieron a la iglesia (transformada en le prosería desde 1870) su estructura original.

Las celosías de las ventanas se hicieron en ese momento, sobre la base de otras semejantes del siglo V, cuyos restos pueden verse en el museo de la basílica. La schola cantorum, el recinto donde se ubicaban los cantores, cercado por muretes de mármol, fue reconstruido en el siglo XX, utilizando para ello algunas piezas antiguas del siglo V y del siglo IX.

El atrio y la puerta de ciprés del siglo V

En el atrio que se encuentra a los pies (no en el pequeño pórtico lateral) se han recogido algunas piezas antiguas encontradas durante las excavaciones de la iglesia, como algunos sarcófagos de época imperial. Pero el mayor tesoro del atrio es la gran puerta de madera de ciprés, tallada en el siglo V.

Por lo demás, se ha conservado en Santa Sabina una de las puertas originales de entrada, datable también en una fecha imprecisa del siglo V y realizada en madera, con asombrosos relieves de temática religiosa. En ella pueden contemplarse todavía hoy algunas de las escenas más recurrentes de la plástica cristiana, como la cruxifición o la adoración de los magos, sólo que en este caso podemos apreciarlos en una de sus versiones más primitivas.

Puerta de madera de la basílica de Santa Sabina, detalle del relieve de la crucifixión

El programa iconográfico: la crucifixión y escenas bíblicas

La puerta es extraordinariamente interesante, con representaciones por el estilo, en cuanto a figuras y proporciones, de las de los sarcófagos, en cuadrones separados por peinazos decorados con roleos de hojas y piñas completamente calados, al aire. Y una representación curiosísima del crucifijo. En la primera columna, la escena superior representa la crucifixión de Cristo, y sería una de las primeras de la historia (si no la primera en absoluto). Les presento la que según muchos es la representación artística, en este caso en forma de bajorrelieve, más antigua de la crucifixión de Jesús.

Además de esta escena, se representa la traición de Pedro, Cristo ante Caifás y ante Pilatos, y las mujeres en el sepulcro. Por lo demás, en la puerta pueden contemplarse escenas como la adoración de los magos y otras escenas recurrentes en la plástica cristiana.

Particularidades de la escena de la crucifixión

En la talla a la que nos referimos vemos a Jesús crucificado rodeado de los dos ladrones ajusticiados con él, uno a su derecha y el otro a su izquierda. La talla revela dos curiosidades: la primera ya la hemos citado, su antigüedad. Pero existe una segunda no menos interesante, cual es la curiosa y original manera en la que el artista imaginó dicha crucifixión.

Si observa Vd. la imagen verá que no hay cruz, y que los tres ajusticiados se hallan clavados directamente a un muro, aunque sea a los pilares de madera que atan las distintas fases del muro. Es más, una de las manos de Jesús, la derecha, ni siquiera está clavada a ese pilar de madera, sino directamente a la piedra. Lo más curioso de la ausencia de la cruz a la que nos referimos es que ésta es explícitamente mencionada en todos los evangelios, hasta cuatro veces en el de San Mateo, en el de San Marcos y en el de San Juan, y una más en el de San Lucas.

Por lo que la ausencia de la cruz tal vez haya que atribuirla, más que a una mala interpretación de los evangelios, a una especie de “pudor” a representar a Jesús sobre un instrumento de tortura tan infamante e ignominioso, que no hacía aún un siglo que había desaparecido de los paisajes y de la vida cotidiana de los ciudadanos, prohibida como lo fue por Constantino en 337, hacia el final de su reinado. Y eso que otro de los paneles de la Porta Lignea, sí viene rematado por una cruz, pero sin elemento humano, apenas una especie de símbolo geométrico sin mayor carga mortuoria.

Existe otro detalle iconográfico muy interesante en el panel de la puerta de Santa Sabina, y es que los tres ajusticiados no se hallan en situación de “colgantes”, sino de “reposo”, en este caso apoyados sobre sus propios pies y éstos sobre un travesaño horizontal de leño. Si bien, como se ve, no faltan las cruces: delante de los muros, pero en cruces.

Antecedentes históricos de ejecuciones y representación

Semejantes ejecuciones no son completamente extrañas a la historia de las crucifixiones. Duris de Samos (h. 340-m. 270 a. C.), historiador y gobernador de Samos, nos informa de que tras la captura de la ciudad por Pericles en el s. V a.C., sus diez jefes fueron atados a planchas en el mercado de Mileto, donde tras sobrevivir diez días, fueron apaleados con porras hasta la muerte. Dichos colgamientos en planchas sobre todo de esclavos, no tan lejanamente emparentados con la crucifixión, debieron de ser práctica frecuente en Grecia cuando el dramaturgo griego Cratinus (n.h.520-m.h.423) también se refiere a ellos.

Flavio Josefo, en sus Guerras Judías y al referirse a la que tiene lugar entre los años 66 y 70 y que finaliza con la completa destrucción de Jerusalén, menciona también las crucifixiones que ordena el general romano Tito, luego emperador, realizadas delante de un muro: “De esta manera pues, azotados cruelmente después de haber peleado, y atormentados de muchas maneras antes de morir, eran finalmente colgados en una cruz delante del muro; no dejaba de parecer esta destrucción muy miserable al mismo Emperador Tito, prendiendo cada día sus quinientos y aún muchas veces más” (Bell. 6, 12).

Restauraciones y anécdotas iconográficas

La escena central, con el faraón entre las olas, fue restaurada en 1836. El faraón fue representado con las facciones de Napoleón, que a comienzos de siglo se había enseñoreado de Italia y de Roma, y en ese momento yacía en un sepulcro en Santa Elena desde hacía 15 años. En la parte superior, los israelitas se dirigen a la tierra prometida, mientras Moisés, vuelto hacia el mar, cierra las aguas: los egipcios se hunden en el mar Rojo.

En el muro de los pies un mosaico con letras de oro sobre fondo rojo, y dos personificaciones de la iglesia sobre fondo de oro. Cosa del VII. A todo el resto de la iglesia, en los muros donde no se conservaba algo antiguo, se le ha dado un enlucido ocre claro en general. En efecto, la iglesia ha sido restaurada modernamente por A. Muñoz, con mucha discreción.

La puerta como testigo de la transición del culto cristiano

En definitiva, tenemos en Santa Sabina uno de los templos más antiguos de la nueva religión cristiana que dejaba atrás el mundo de las catacumbas en el que debió instalarse durante casi trescientos años. Por lo demás, se ha conservado en Santa Sabina una de las puertas originales de entrada, datable también en una fecha imprecisa del siglo V y realizada en madera, con asombrosos relieves de temática religiosa.

En definitiva, tenemos en Santa Sabina uno de los templos más antiguos de la nueva religión cristiana que dejaba atrás el mundo de las catacumbas en el que debió instalarse durante casi trescientos años. pero hay que reconocer que en estas nuevas iglesias levantadas a la luz pública más cosas comenzaban a dejarse atrás respecto al mensaje contenido en los evangelios. Emergía ahora un clero que quería dejar bien patente su posición diferenciada y superior a la del resto de los creyentes.

Vista exterior de la basílica de Santa Sabina desde el Aventino

Visitas y testimonios de viajeros

El 1 de octubre de 1930, Emilio Camps Cazorla, en compañía de Blas Taracena y Joaquín Mª de Naváscués, emprenden un viaje de especialización y estudio por Francia e Italia. En el transcurso de este viaje Camps elabora un Diario con información sobre las ciudades, monumentos, museos y lugares que visitaron y donde adquirieron numerosas postales. La estancia en Roma se prolonga desde el día 10 de octubre hasta el día 1 de noviembre que parten hacia Nápoles, excepto el día 30 que lo dedican a una visita a Asís. Después de desplazarse a Nápoles y Pompeya, los viajeros regresan a Roma el día 12 y el día 13 de noviembre visitan la Basílica de Santa Sabina, una de las más antiguas de Roma y que posee el trabajo en madera, la puerta, considerado el más antiguo del mundo, que merece unas anotaciones aparte de Camps.

Relevancia artística y religiosa

En ella pueden contemplarse todavía hoy algunas de las escenas más recurrentes de la plástica cristiana, como la cruxifición o la adoración de los magos, sólo que en este caso podemos apreciarlos en una de sus versiones más primitivas. En definitiva, una pieza única, una más de las muchas sorpresas que reserva Roma a sus visitantes.

Descubren en la Basílica de Santa Sabina un fresco del siglo VII

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