José de Ortega fue un criollo novohispano nacido en Tlaxcala el 15 de abril de 1700. Ingresó en la Compañía de Jesús en el convento de Tepotzotlán y continuó su formación en la capital virreinal. Fue visitador de las misiones del Nayar, en el actual estado de Nayarit, durante los años 1729 y 1730, allí entró en contacto con la lengua cora. Entre 1732 y 1748 fue superior de una de estas misiones, la de Jesús, María y José (hoy, en el límite de los estados de Zacatecas y Nayarit).
Finalizada su labor misionera se instaló primero en México, donde trabajó en el Colegio de San Gregorio, y después en Puebla, en el Colegio del Espíritu Santo. En una hacienda dependiente de este último centro le llegó el decreto de expulsión de los jesuitas (1767). Embarcó en Veracruz rumbo a España. Al desembarcar, fue encarcelado en El Puerto de Santa María (Cádiz), donde murió apenas unos meses después.
Investigación lingüística y obras sobre la lengua cora
Fue pionero en la investigación lingüística de la lengua cora. Sobre ella escribió varias obras, de las que no todas se conservan. La investigación de José de Ortega contribuyó al conocimiento temprano de las lenguas indígenas del occidente de México y dejó huella en los trabajos posteriores sobre las lenguas cora y su documentación.
Contexto más amplio: misiones jesuitas en Gujarat y ejemplos de actividad misionera
La historia de los jesuitas en contextos muy distintos -como la India o América del Sur- ayuda a comprender el marco en el que Ortega desarrolló su trabajo. El jesuita Vinayak Jadav recordaba la labor de los misioneros jesuitas españoles en Gujarat; el artículo del padre Vinayak cuenta cómo los primeros bautismos en Gujarat tuvieron lugar en 1891, pero los jesuitas alemanes que estaban a cargo de la misión fueron expulsados por las autoridades británicas en 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial. La crisis se superó con la llegada de los primeros misioneros jesuitas españoles el 10 de diciembre de 1921. Desde entonces, y hasta 1966, llegaron 117.
La principal contribución de los jesuitas españoles fue la pastoral. Crearon una comunidad católica, primero en el centro de Gujarat, alrededor de Anand, y luego en el norte y el sur, entre los grupos marcados por las castas, y entre los pueblos indígenas, los adivasis. Los misioneros se desplazaron a caballo, en carretas de bueyes, en bicicleta, a pie, y más tarde en jeeps y motocicletas. Destacaron también por su actividad social, llegando a crear una sociedad cooperativa de crédito católica.

Desde su llegada se pusieron en marcha escuelas e internados. En uno de esos colegios, el Saint Xavier's Loyola de Ahmedabad, el padre Morondo dedicó su vida a la enseñanza. La liturgia y la literatura devocional fueron traducidas a las lenguas locales por el padre Cueli, quien tras 17 años de trabajo incansable tradujo la Biblia a lengua gujarati en colaboración con otros estudiosos de este idioma. El padre Vallés proporcionó vocabulario gujarati para la enseñanza de las matemáticas y fue profesor en el Saint Xavier's College de Ahmedabad. Escribió 90 libros en gujarati, 30 en inglés y 42 en español.
En 1926, el hermano Francisco Escophet puso en marcha la imprenta en Anand, que en la actualidad continúa su labor y que desde su fundación ha sido premiada en varias ocasiones por la calidad de su trabajo. El Padre Joseph More abrió una editorial en 1957 también en Anand, que el padre Díaz del Río hizo crecer y que no ha parado de prosperar.
Educación, desarrollo y apoyo a las comunidades
En 1960, había 117 escuelas en el distrito de Kheda, donde los jesuitas españoles habían iniciado su misión en 1921. En 1960 comienzan a trasladarse hacia el sur de Gujarat para vivir con las comunidades originarias, adivasis, y continuaron su labor educativa poniendo en marcha nuevas escuelas e internados como las que participan en la Campaña Educación para Todas promovida por la Fundación Jesuita Alboan. Muchos de aquellos niños y niñas dalits y adivasis son hoy médicos, abogadas, profesores y enfermeras y trabajan para garantizar que los derechos de sus comunidades sean respetados.
Dado que las familias adivasis poseen pequeñas parcelas de tierra, los misioneros pusieron en marcha proyectos de desarrollo como cooperativas de búfalas, sistemas de regadío, nivelación de tierras, se crearon bancos de semillas, entre otras. En paralelo comenzaron a poner en marcha escuelas técnicas dirigidas a las comunidades más desfavorecidas para que pudieran mejorar sus posibilidades de empleo; la oferta era variada: imprenta, encuadernación, agricultura, ganadería, ebanistería y carpintería.

Impacto cultural y ecológico
Tuvieron influencia cultural con libros de ensayo y pensamiento en gujarati. Plantaron rodeando parroquias e instalaciones hileras de los hoy gigantescos árboles de “neem” -los conocidos como árboles farmacia por su utilidad- y extensas granjas, que formaban en agricultura y cultivos autóctonos. El estilo de vida de los misioneros cuidaba la tierra y todo lo que esta producía.
Organización y legado institucional
Lo que entonces se llamó Misión de Gujarat recorrió un largo camino y en los años 60 cristalizó en una Provincia Jesuítica propia fructífera en vocaciones al servicio de la Compañía de Jesús universal y de Gujarat. Entre 1921 y 1966, 117 jesuitas españoles, padres y hermanos, hicieron de Gujarat su lugar de misión y su hogar. En 2021, cuando se cumplen cien años desde de la llegada del primer jesuita español, y tras el reciente fallecimiento de los Padres Gil y Galdos hace escasas semanas, sólo quedan 8 jesuitas españoles en la Provincia de Gujarat.
Desde el año 2003, todo este legado de ayuda se canaliza a través de la Fundación de los jesuitas Alboan, quien en cooperación con la Provincia jesuítica de Gujarat, sigue dando soporte a los proyectos e instituciones que en su día impulsaron los misioneros españoles. Alboan continúa acompañando a las comunidades, parroquias, colegios, organizaciones sociales, cooperativas y familias dalits y adivasis que trabajan para construir juntas un futuro digno. Todas las aportaciones para los proyectos en Gujarat se pueden canalizar a través de la página web de Alboan, seleccionando en el destino de tu ayuda “Gujerat”.
Personas destacadas y cifras
- Primer jesuita español en Gujarat: el padre Ramón Grau, desembarcó el 10 de diciembre de 1921.
- Último jesuita español que trabajó en la misión: padre Joaquín Castiella, en 1966.
- Jesuitas españoles llegados entre 1921 y 1966: 117.
- Escuelas en Kheda en 1960: 117.
- Jesuitas españoles aún presentes en 2021: 8 (Ignacio Guardamino, Fernando Franco, Miguel Aizpun, Joaquín Castiella, José Luis Arana en Gujarat; José María Heredero, Ignacio Bereciartua y Manuel Díaz Gárriz en España).
Paralelos históricos: misiones jesuitas en América del Sur
La experiencia misionera jesuita en otros continentes ofrece paralelos útiles. James B. fue un jesuita nacido en 1561 en la diócesis de Lamego que, tras entrar en la Compañía en Río de Janeiro en 1580, trabajó en la Misión del Paraguay y aprendió lenguas indígenas como el tupi. Se dedicó también a la lengua de los Ibirajaras y trabajó como misionero en la región de Guairá. Tras persecuciones y calumnias fue encarcelado en Lima y luego continuó su labor en misiones en lo que hoy es Bolivia, falleciendo en 1622. Estos ejemplos ilustran cómo los jesuitas combinaron acción pastoral, aprendizaje lingüístico y trabajo social en contextos coloniales y poscoloniales.
Fuentes, documentación y archivos
Muchos registros sobre la labor jesuita y sus publicaciones se conservan en bibliotecas y repositorios. La Biblioteca Virtual de la Filología Española permite metabúsquedas dentro de los ejemplares disponibles en la BNE, la Biblioteca Foral de Bizkaia e Internet Archive. Su buscador facilita encontrar obras por término, categoría o búsqueda alfabética, y cuenta con filtros avanzados por fecha, impresor o lengua. Además, la BVFE publica nuevos registros periódicamente y facilita opciones para compartir, imprimir fichas bibliográficas y enviar direcciones URL para incorporación.
Tabla resumen: actividades principales de las misiones jesuitas
- Pastoral: creación de comunidades católicas y traducción de textos litúrgicos.
- Educación: escuelas primarias, internados, colegios (ej. Saint Xavier's Loyola).
- Publicaciones: imprenta, editoriales y numerosos libros en lenguas locales.
- Desarrollo: cooperativas, regadío, bancos de semillas, formación técnica.
- Inculturación: aprendizaje de lenguas indígenas y trabajo con dalits y adivasis.
La biografía de José de Ortega, su trabajo en las misiones del Nayar y su investigación lingüística sobre la lengua cora forman parte de la rica tradición jesuita de combinación entre espiritualidad, ciencia y servicio social, que tuvo manifestaciones paralelas en regiones tan diversas como México, India y América del Sur.