La Torá, la Biblia y el Corán son escrituras religiosas fundamentales para el judaísmo, el cristianismo y el islam. Tres de los más influyentes son la Torá, la Biblia y el Corán, escrituras que dieron forma al judaísmo, el cristianismo y el islam.
La Biblia es un conjunto de dos compilaciones conocidas como el Antiguo y Nuevo Testamento. La Biblia se divide en dos partes. La segunda parte es el Nuevo Testamento. La Biblia, por su parte, es la base del cristianismo. La Torá es el texto central del judaísmo y reúne las enseñanzas de Moisés. Se compone de los primeros cinco libros del Antiguo Testamento y, según la tradición, fue escrita alrededor del siglo V a. La Torá, la Biblia y el Corán no solo marcan las creencias de millones de personas en todo el mundo, sino que también influyeron en la cultura, el arte y la historia universal.
La palabra Biblia viene del latín biblia, que viene del griego (ta) biblia, que significa (los) libros. El Antiguo Testamento de los cristianos se basa en una traducción griega de la biblia hebrea que se conoce como la Septuagint. Diferentes denominaciones incluyen diferentes libros en sus compilaciones. La segunda parte del canon cristiano, el Nuevo Testamento, se escribió originalmente en griego común aunque Jesús y sus discípulos hablaban arameo. Los expertos generalmente están de acuerdo en que fueron escritos como mínimo entre cuarenta y sesenta años después de la crucifixión.
El Corán es el libro sagrado del islam. La palabra Corán significa algo que se recita una y otra vez. El Corán otorga este nombre a sí mismo (76:24). El Corán está divido en 114 capítulos llamados Surahs. Cada capítulo está escrito en verso no en prosa. El Corán es un solo libro que fue revelado a una sola persona - el Profeta Muhammad (sa). Según la tradición musulmana, fue revelado a Mahoma entre los años 610 y 632 d. C. Tiene 114 capítulos y fue revelado, memorizado y escrito durante su vida. El libro islámico conocido como el Corán reclama ser la palabra final de Dios.

En cuanto a la relación con la escritura sagrada existen diferencias de estatus y de proceso de formación. En el Corán -al menos en la lectura clásica sunní- cuando Mahoma recibió el Corán, se le ordenó que lo recitase, aunque este no supiera leer ni escribir. Era transmisor de una Palabra que le era totalmente ajena. Durante los veintitrés años de la Revelación (610-632), las aleyas, versículos coránicos, eran directamente revelados por Dios al Profeta a través del ángel Gabriel, que se los inspiraba. Cada vez que se revelaba un nuevo versículo, el Profeta del Islam y muchos de sus compañeros los memorizaban. Esta era la manera de recordar y transmitir el Corán a los demás. Además, se compiló en forma de libro justo después de la muerte del Profeta.
Por otra parte, la Biblia está basada en la historia, no en la experiencia subjetiva de un individuo. Alrededor de cuarenta hombres diferentes de antecedentes distintos escribieron la Biblia en un periodo de 1,600 años. Esta es respaldada por eventos objetivos e históricos atestiguados por miles de individuos. Y muchos de sus lugares, eventos y gente pueden ser verificados por la historia. Muchos lugares e individuos de la Biblia, los cuales la historia secular desconoció por siglos (tal como la nación hitita) ahora han sido descubiertos. La arqueología, la literatura, la ciencia y la geografía confirman sus detalles y la vinculan a una realidad más allá de la mente de una sola persona o algún grupo de gente.
La diferencia radical en la concepción de la Revelación produce también divergencias en la práctica religiosa. Cuando el musulmán quiere encontrarse con Dios, recita el Corán, en árabe, de la misma manera que lo recibió Mahoma. De hecho, si se quisiera hacer una comparación de estatus, se podría decir que para la mayoría de los musulmanes el Corán tiene el papel que Cristo tiene para los cristianos. Los cristianos no se denominan como una "religión del libro". Para ellos, lo esencial no es la letra de la Biblia, sino el encuentro con Cristo que tienen en ella. Cuando los cristianos quieren hacer más significativa la experiencia de la lectura de las Escrituras, lo hacen a través de los sacramentos, que se convierten para ellos en el medio para entrar en comunión real con Jesús.
En términos de contenido y narrativa, ambos textos comparten raíces comunes pero presentan variantes notables. Al’lah dice que reveló la Torah, el Evangelio y el Corán (3:3-4), así que, por haber brotado de la misma fuente, tienen varias cosas en común. Pero también hay diferencias. El Corán menciona profetas que no se mencionan en la Biblia, como Luqman, Hud y Saleh. El Corán enfatiza que los judíos no fueron el único pueblo elegido por Dios y absuelve los profetas de los pecados que la Biblia los atribuye. En el Corán podemos encontrar versiones muy diferentes de relatos bíblicos que dignifican las enseñanzas de los Profetas y de Dios.
Sin embargo, donde el Corán difiere de la narrativa bíblica, el texto coránico afirma su propia corrección: El Corán declara que no contiene contradicciones (Sura 18:1,2) y se presenta como inimitable y perfecto. El Corán, la Palabra de Dios, es inimitable y perfecto; y esta es la prueba de que no pudo ser escrito, muchos menos inventado, por un profeta analfabeto. Para los teólogos musulmanes la perfección y el carácter increado del Corán constituyen la garantía de su divinidad.
En contraste, en la crítica a la fiabilidad bíblica se señalan adiciones, faltas y contradicciones introducidas a lo largo de la historia. En la Biblia podemos apreciar la existencia de algunas adiciones, faltas y contradicciones. Un ejemplo conocido de esto es Marcos 16: 9-20. Para la misma batalla se presentan dos diferentes números de soldados en dos diferentes libros (2 Samuel 24:9 y 1 Crónicas 21:5). De hecho, se hace difícil comprender la Biblia si no aceptamos que hay errores que se han introducido a lo largo de la historia. Vemos relatos polémicos como el de Noé emborrachándose y apareciendo desnudo delante de su hijo o el relato de Lot en el que sus hijas le emborracharon y se acostaron con él para tener descendencia.
Las diferencias interpretativas entre comunidades también generan malentendidos. La diferencia de estatus entre la Biblia y el Corán ha provocado numerosos malentendidos entre musulmanes y cristianos. Algunos cristianos, por ejemplo, no entienden por qué los musulmanes están tan apegados a la letra del Corán. Muchos ven en la recitación del Corán en árabe un arcaísmo que equivaldría al uso del latín en la liturgia y se preguntan por qué los musulmanes son tan reacios a cambiar. Por otra parte, muchos musulmanes tienen la impresión de que las diferencias entre los cuatro evangelistas son "errores" y, por tanto, una prueba de que los evangelios no proceden de Dios (porque Dios, según ellos, no puede contradecirse ni cometer errores). Consideran que muchos cristianos leen la Biblia de forma demasiado alegórica y no la respetan como Palabra de Dios. Tampoco entienden el lugar de Cristo, que para ellos es sólo un profeta y los cristianos lo convierten en una deidad. No entienden la relación viva que el cristiano puede tener con Cristo cuando lee las Escrituras.
Similitudes y diferencias clave
- Origen y autoría: El Corán fue revelado a un solo profeta y memorizado y escrito durante su vida; la Biblia fue escrita por decenas de autores a lo largo de siglos.
- Idioma original: La Torá en hebreo; la Biblia en hebreo, arameo y griego; el Corán en árabe.
- Forma literaria: El Corán está compuesto por capítulos en verso; los libros bíblicos contienen una variedad de géneros literarios (narrativa, poesía, cartas, profecía).
- Canon y compilación: El Corán se compiló poco después de la muerte del Profeta; la Biblia cristiana se conformó como canon mediante procesos de selección y canonización que varían según denominaciones.
- Estatus religioso: Para muchos musulmanes el Corán es la Palabra literal e increada de Dios; para los cristianos la Escritura es testimonio de la acción de Dios a lo largo de la historia y su lectura se articula con la figura de Cristo y los sacramentos.
Aspectos históricos y arqueológicos
La arqueología, la literatura, la ciencia y la geografía confirman detalles bíblicos y la vinculan a una realidad histórica en muchos casos. Muchos lugares e individuos de la Biblia, los cuales la historia secular desconoció por siglos ahora han sido descubiertos. Esto ha reforzado la percepción de la Biblia como documento históricamente anclado en acontecimientos verificables.
Implicaciones para el diálogo interreligioso
La cuestión de la relación con las Escrituras es fundamental para profundizar en las relaciones entre cristianos y musulmanes. La diferencia en la concepción de la Revelación explica por qué hay tantas dificultades de entendimiento: poner al mismo nivel el estatus de la Biblia y el del Corán puede suponer riesgos para el diálogo, porque cada tradición entiende la naturaleza de la Palabra de Dios de manera distinta. Desde el punto de vista cristiano, la Revelación es la Palabra de Dios dispuesta y ordenada en un relato; desde el punto de vista musulmán, el Corán es la perfecta palabra revelada en árabe y recitada tal como llegó a Mahoma.
Algunas notas finales
Si obviamos los relatos anteriores, vemos que tanto la Biblia como el Corán son una guía para llenar nuestras vidas de paz y espiritualidad buscando la cercanía de Dios y por lo tanto sus similitudes son muchas. Los dos contienen profecías sobre el regreso del Mesías como una persona a quien los fieles deben unirse, y quien uniría a todos bajo una religión. De hecho tanto musulmanes como cristianos han esperado a lo largo de la historia la llegada de esta persona. La historia de la humanidad está atravesada por la religión y, dentro de ella, por los textos sagrados que transmiten enseñanzas, valores y normas de vida.