El día martes 31 de julio, la liturgia católica presenta una reflexión profunda basada en el Evangelio según San Mateo (12, 38-42), acompañado por la primera lectura del profeta Miqueas (6,1-4.6-8) y el salmo responsorial 49. Estas lecturas invitan a meditar sobre la actitud que hemos de tener frente a Dios y su Palabra, especialmente ante la exigencia de señales y milagros por parte de quienes no desean realmente creer.
Primera Lectura: El llamado de Dios para practicar la justicia y humildad (Miqueas 6,1-4.6-8)
En esta lectura, el Señor invita a su pueblo a escucharlo y responder con humildad y justicia.
- El Señor ha hecho grandes cosas por su pueblo, como liberarlo de la esclavitud en Egipto y guiarlo mediante Moisés, Aarón y María.
- Cuestiona con qué se puede agradar a Dios: ¿con holocaustos, sacrificios o primogénitos?
- Finalmente, se revela lo que Dios realmente quiere: practicar la justicia, amar la bondad y caminar humildemente con Él.
“Hombre, se te ha hecho saber lo que es bueno, lo que el Señor quiere de ti: tan solo practicar el derecho, amar la bondad, y caminar humildemente con tu Dios.”

Salmo responsorial: Confianza en la justicia y el juicio del Señor
El salmo 49 recuerda que Dios es justo y juzga personalmente a su pueblo. Pese a los sacrificios externos, no acepta aquellos que no brotan de un corazón sincero.
- “No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí, pero no aceptaré un becerro de tu casa ni un cabrito de tus rebaños”.
- “¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?”
La justicia verdadera está en la fidelidad al pacto y en la integridad de la vida, no solo en acciones externas.
Evangelio según San Mateo: La exigencia de una señal y la respuesta de Jesús (Mt 12, 38-42)
En el Evangelio, algunos escribas y fariseos demandan a Jesús que les muestre una señal prodigiosa para creer en Él. Estos personajes, expertos en la Ley y poderosos, buscan ponerlo a prueba por miedo a perder su influencia.
Jesús responde con una rotunda negativa: “Esta generación perversa y adúltera pide una señal; pues no se le dará otra señal que la del profeta Jonás.”
La señal de Jonás es un símbolo profético multifacético que alude a tres días y tres noches en el vientre de un gran pez, señal que prefigura la muerte y resurrección de Cristo.
“Así como Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches.”
Jesús enfatiza que esa es la señal definitiva, la manifestación máxima de su identidad y misión, la manifestación del amor y la misericordia de Dios, y no un espectáculo para satisfacer la curiosidad o el control humano.

El mensaje subyacente y su actualidad
Los fariseos y escribas, bien formados en las Escrituras, rechazan la invitación a la conversión que Jesús presenta. Sin embargo, los habitantes de Nínive, al escuchar la prédica de Jonás, se convirtieron y fueron ejemplo de fe sincera.
Jesús también menciona a la Reina del Sur que viajó desde tierras lejanas para escuchar la sabiduría de Salomón, mostrando que aquellos que buscan encontrarán respuesta, mientras que esta generación se cierra en su dureza y falta de fe.
La fe, según Santo Tomás de Aquino, es “un acto del entendimiento que asiente a la verdad divina, movido por la voluntad bajo la gracia”. No basta con ver para creer; hay que querer acoger y vivir la Palabra.
En esta lectura, el Señor nos invita a no exigir señales para postergar la conversión, sino a abrir el corazón para interpretar y acoger el signo más grande: su Hijo Jesucristo y su misterio pascual.
La Señal del Profeta Jonás | Pastor Francisco Gutiérrez.
Comentario sobre la importancia de la humildad y la conversión
La palabra de Miqueas y la respuesta de Jesús nos recuerdan que Dios quiere en nosotros un corazón humilde, sincero y comprometido con la justicia.
La humildad nos acerca a Dios y a nuestros hermanos, pues solo con un corazón convertido se puede interpretar correctamente la señal de Jesús, que no es un espectáculo, sino una oferta de amor y salvación.
El Papa Francisco remarca la paciencia de Dios con nosotros, que nunca se cansa de recomenzar, acoger y perdonar. Por eso, aunque no entendamos o nos sintamos tibios, debemos abrirnos a esa misericordia infinita.
Tabla resumen de las lecturas y su mensaje central
| Lectura | Texto | Mensaje principal |
|---|---|---|
| Primera lectura (Miqueas 6,1-4.6-8) | Justicia, misericordia y humildad ante Dios | Dios quiere un corazón humilde que practique la justicia y la bondad. |
| Salmo 49 | La justicia y el juicio de Dios | Dios no acepta sacrificios vacíos sino la fidelidad sincera. |
| Evangelio (Mt 12,38-42) | La exigencia de una señal y la respuesta de Jesús | La señal definitiva es la muerte y resurrección de Jesús, llamada a la conversión. |
En conclusión, la liturgia para este día martes 31 de julio nos invita a revisar nuestra actitud ante la fe y la Palabra de Dios, a no pararnos en condiciones externas, sino a profundizar en la humildad, la conversión y el amor.
