La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Fuensanta, ubicada en Arroyo del Ojanco, en la provincia de Jaén, es uno de los bienes culturales más valiosos del municipio desde el punto de vista arquitectónico e histórico. Este templo renacentista, construido en el siglo XVI, conserva aún numerosos elementos que reflejan la tradición religiosa y cultural del pueblo, así como la evolución arquitectónica que ha experimentado.
Historia de la Iglesia
La iglesia fue levantada en el siglo XVI en sustitución de una antigua ermita situada junto al manantial de "La Negra", la fuente que da nombre a parte del entorno. Esta ermita quedó destruida por una riada, motivo por el cual se edificó el nuevo templo, trasladando a él la imagen que veneraban en la antigua capilla: Nuestra Señora de la Fuensanta, aunque esta advocación es en realidad errónea, siendo la verdadera la de Nuestra Señora de las Mercedes.
Con el paso del tiempo, la iglesia ha sido restaurada y remodelada, destacando las obras a mediados de los años 50 y en 2008, cuando se renovaron especialmente las cubiertas deterioradas. Como parte de la rica tradición religiosa, la parroquia celebra cada 12 de septiembre una eucaristía en honor a su patrona y mantiene vivo el patrimonio del pueblo mediante actos como la bendición de imágenes y peregrinaciones a otras parroquias cercanas.
Arquitectura Exterior
El edificio muestra un estilo renacentista sencillo y funcional, con una estructura austera realizada en buena sillería regular. Exteriormente, la iglesia presenta dos cuerpos separados por una moldura y cumple con las características típicas del Renacimiento, que prescinden de grandes alardes estilísticos. Cuenta con dos portadas sobrias formadas por arcos de medio punto, enmarcadas por pilastras simples. La portada principal, más grande, exhibe en su clave una Cruz de Calatrava en relieve, simbolizando la pertenencia histórica de Fuensanta a esta Orden Militar.
El elemento más distintivo de la iglesia es su torre campanario, situada lateralmente en la esquina que conecta ambas portadas. Esta torre, que se alza por encima del resto del edificio, consta de un tercer cuerpo para el campanario, construido en ladrillo, con cuatro vanos de arco de medio punto para alojar las campanas y cubierto con un tejado a cuatro aguas. La torre añade un carácter singular a la fábrica y sirve como un referente visual evidente dentro del caserío del pueblo.

Arquitectura Interior
El interior del templo presenta una planta rectangular o de salón, inicialmente diseñada con una sola nave. En el siglo XIX se añadió una segunda nave al lado derecho, con capillas hornacinas que imitan el muro opuesto de la nave original. Estas dos naves se separan mediante una serie de arcos formeros apuntados, apoyados en sobrias columnas de orden toscano, un detalle que remite a la estética neogótica de la época.
Las columnas interiores poseen fustes lisos con capiteles dóricos, sosteniendo arcos ojivales sencillos y sin decoración elaborada, reforzando la sobriedad y solemnidad del espacio. La nave principal está cubierta por una techumbre de madera, oculta tras decoración de estuco, mientras que la nave añadida presenta una bóveda de cañón rebajada. En el presbiterio se observa una bóveda de cuarto de esfera sobre pechinas decoradas al fresco con la imagen de Dios Padre emergiendo de las nubes.
En el altar mayor destacan las imágenes de los patronos del pueblo, San Francisco y La Inmaculada, así como, en un lateral, una talla de la Sagrada Familia datada en 1850. La iglesia cuenta además con un coro elevado sobre la puerta de entrada que se encuentra atravesado por el volumen prismático de la torre.

Contexto Urbano y Valor Simbólico
La iglesia está empotrada entre otras construcciones, destacando la fachada principal en los pies y parte de la lateral del lado del Evangelio. Frente a la portada lateral, en línea recta marcando un eje de íntima comunión, se encuentra la Fuente de la Negra, una fuente sacralizada con una imagen mariana de la Virgen que emerge de las aguas, la cual ha sido parte fundamental en la historia del área y del templo.
Este conjunto arquitectónico no solo posee un valor religioso sino también urbanístico y simbólico para Arroyo del Ojanco, al formar parte de su identidad histórica y social. Las fuentes, las portadas y la torre campanario constituyen un conjunto armonioso que dialoga con el entorno y realza la importancia del templo en el casco urbano.

Patrimonio Arqueológico Cercano
Además del valor de la iglesia, el municipio de Arroyo del Ojanco destaca por la importancia arqueológica de la Villa Romana de Los Baños, situada a 1,5 km al sur de la población. Esta villa romana data de los siglos I y II d.C. y presenta un conjunto de mosaicos decorativos con motivos geométricos y aves, así como restos de estructuras domésticas y una clara vocación agrícola y residencial lujosa.
El desarrollo de la villa se produce en varias fases históricas y consta de baños, cementerio y calles pavimentadas, evidenciando la riqueza cultural y la antigüedad del territorio donde se enclava la parroquia.
