Biografía de Jesucristo paso a paso

Jesucristo es el Ser más grandioso que jamás ha nacido sobre esta tierra - nuestro ejemplo perfecto. Jesús nació de la virgen María en un pequeño pueblo de un rincón remoto del mundo. Ese nacimiento humilde cumplió las esperanzas y sueños de todos nosotros.

Orígenes y contexto histórico

Jesús era judío y parte de la tribu de Judá, a pesar de haber vivido la mayor parte de su vida en Galilea. Y, según los Evangelios, descendía del rey David a través de su padre José. Por lo tanto, no era israelí (si acaso, israelita), pero ni siquiera palestino, ya que, en su tiempo, a Palestina no se le llamaba así.

Galilea, sin embargo, era un reino vasallo de Roma y estaba gobernado por Herodes el Grande, un rey de origen pagano literalmente colocado en el trono por Augusto, de quien era prácticamente un subordinado. Jesús, por lo tanto, vivió en una región políticamente dominada por Roma y socialmente fragmentada por diversas corrientes del judaísmo: saduceos, fariseos, herodianos, escribas, zelotes y esenios.

Las comunidades cristianas primitivas se reunían en casas, las llamadas domus ecclesiae: los primeros lugares cristianos fueron, de hecho, casas que habían surgido o existían anteriormente donde había lugares considerados sagrados (por ejemplo, la casa de María en Nazaret; la casa de Pedro en Capernaum, etc.).

Nacimiento en Belén y primeros años

El nacimiento de Jesús se produjo en Belén. En Belén, pequeña pero conocida por ser la patria del rey David, debería, según las escrituras, haber nacido el mesías esperado por el pueblo de Israel. El nombre de esta localidad, compuesto por dos términos diferentes, significa: “casa del pan” en hebreo; “casa de la carne” en árabe; “casa del pescado” en las antiguas lenguas de Arabia del sur.

Las historias de la infancia de Jesús que aparecen en los evangelios de Mateo y Lucas coinciden en aspectos esenciales: sus padres son María y José; Jesús nació de modo sobrenatural, por el Espíritu Santo; un ángel anunció este nacimiento y proclamó a Jesús salvador del mundo; Jesús nació bajo el reinado de Herodes el Grande.

Belén y la cueva-establo histórica

Vida oculta y juventud

Aún cuando era jovencito, Jesús enseñaba la palabra de Dios. Cuando tenía 12 años, enseñó en el templo y todos los que le oyeron se maravillaron de su conocimiento. Tras la infancia y la presentación en el Templo, la tradición narra un periodo de vida oculta en Nazaret en el que Jesús vivió con su familia hasta el comienzo de su ministerio público.

Inicio del ministerio y bautismo

Cuando Jesús comenzó su ministerio, ayunó en el desierto 40 días, fue tentado por el diablo y lo resistió. También fue bautizado en el río Jordán por Juan el Bautista. Aunque Jesús fue sin pecado, aún así fue bautizado por inmersión para enseñarnos obediencia a Dios.

Obra pública: enseñanzas y milagros

Predicó la palabra de Dios, al tiempo que sus milagros extendieron su fama. Gracias a su carisma, formó una legión de seguidores incondicionales, entre los que destacaron los apóstoles, que continuaron su misión evangelizadora. Sus enseñanzas estaban muy por delante de su tiempo. Él nos enseñó a amar a nuestro prójimo, a amar a nuestros enemigos y a perdonar.

Jesús sanó a los enfermos, le dio la vista a los ciegos y revivió a los muertos. Lo más asombroso es que Él hizo que todos estos milagros fueran posibles. Jesús sanó al enfermo y al afligido: “Y cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad”. Él le dio vista al ciego: “Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos.”

Relatos concretos muestran su compasión: “He aquí que sacaban a un difunto, unigénito de su madre, que era viuda…Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: No llores…Y dijo: Joven, a ti te digo, ¡levántate!” También convirtió el agua en vino en Caná: “Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua.... Entonces les dijo: Sacad ahora y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.”

Jesús alimentó a miles con poco alimento: “Y tomando los cinco panes y los dos peces, y mirando al cielo, bendijo y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió entre todos los dos peces.” Hizo también maravillas sobre la naturaleza: caminó sobre el agua y calmó la tempestad.

Parábolas y confrontaciones

Sus parábolas y discursos -como el Sermón de la Montaña, la parábola del Buen Samaritano y otras- enseñaron principios éticos radicales y compasión hacia los pecadores. A lo largo de su vida, muchas personas se enojaron con Jesús porque condenaba la hipocresía. Él enseñó principios que no eran comunes y mostró compasión hacia los pecadores.

Itinerarios y organización del ministerio

La vida pública de Jesús puede ser dividida en viajes y estancias: múltiples viajes por Galilea y hacia Jerusalén, visitas a ciudades como Cafarnaúm, y episodios narrados en los distintos evangelios que configuran etapas de predicación, milagros y enseñanza. Algunas reconstrucciones cronológicas proponen divisiones en primeros y sucesivos viajes, con ferias religiosas (pascuas) como puntos de referencia temporales para ubicar distintos episodios del ministerio público.

Última semana: pasión, muerte y sepultura

La noche antes de que lo mataran, Jesús se retiró al Jardín de Getsemaní para orar. Ahí, sintió la carga de cada pecado y dolor del género humano y sufrió por cada persona que jamás haya vivido. Después, Jesús fue traicionado, arrestado, burlado, golpeado y crucificado. Todo esto Él lo permitió para cumplir con la voluntad de Dios. “Yo pongo mi vida”, dijo el Señor, “para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar”.

Jesús y sus discípulos cruzan la ciudad hacia el huerto de Getsemaní, en las afueras de Jerusalén (Jueves Santo, medianoche). Pedro, Santiago y Juan asisten a la agonía de Jesús que ora al Padre, suda sangre y es reconfortado por un ángel. Comienza el juicio eclesiástico: es llevado ante Anás quien lo envía enseguida a Caifás. Tras una primera indagatoria ante Caifás y los sacerdotes del Sanedrín, Jesús confiesa y es condenado. Mientras tanto, Pedro lo niega y Jesús es burlado y golpeado.

Al amanecer (Viernes Santo) se reúne el Sanedrín y ratifica la condena de Jesús, que es enviado a Pilato. Tras una primera indagatoria, lo envía a Herodes Antipas, que se burla de él y lo devuelve vestido con un manto real. Pilatos lo encuentra inocente, y plantea al pueblo la opción entre Jesús y Barrabás; el pueblo prefiere la liberación de Barrabás. Jesús es azotado, coronado de espinas y expuesto a la vista del pueblo: «Ecce homo»; los judíos insisten en pedir su muerte.

En el camino del Calvario cargando la cruz, recibe la ayuda de Simón de Cirene; habla a las mujeres que lloran en el camino. Es crucificado, entre dos ladrones. Los soldados reparten sus vestiduras, los paseantes se burlan del crucificado y Él pronuncia las Siete palabras: 1: «Padre, perdónalos…», 2: «Hoy estarás conmigo en el paraíso…», 3: «Mujer, ese es tu hijo…», 4: «¿Por qué me has abandonado…?», 5: «Tengo sed…», 6: «Consumado», 7: «Padre, en tus manos…».

Resurrección y ascensión

Tres días después de Su muerte, Jesús se levantó de la tumba y apareció a Sus amigos y seguidores. Gracias a que Jesús vivió otra vez, todos nosotros podremos ser resucitados algún día. Literalmente, Él rompió las cadenas de la muerte y se levantó de la tumba esa primera mañana de Pascua. Pasado el sábado, las Santas mujeres traen aromas para ungir a Jesús; un ángel baja del cielo y remueve la piedra; dice a las otras mujeres que el Señor ha resucitado de entre los muertos.

Jesús apareció a muchos de sus discípulos y, cuarenta días después, ascendió al cielo desde los Olivos. Su Pasión, durante cuarenta días y habló sobre el reino de Dios. A causa de Su sacrificio y resurrección, podemos superar nuestros desafíos diarios con fe en nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

La tumba vacía y mujeres en la mañana de Pascua

Recepción histórica y teórica

De Jesús de Nazaret se ha dicho todo y todo lo contrario. ¿Cómo debemos abordar el “problema” de la historia de Jesús de Nazaret desde el punto de vista de la investigación histórica? La primera pregunta ya se puede responder con bastante claridad: sí. ¡Sin lugar a dudas! Lo primero hay que decir es que nuestra era, la era “cristiana”, se calcula precisamente desde su nacimiento, “después de Cristo”.

La expectativa mesiánica, los textos proféticos (como Daniel) y el complejo caldero del antiguo Israel crean el trasfondo en el que surge la figura de Jesús. La interpretación de señales (como la supuesta conjunción Júpiter-Saturno en Piscis en el año 7 a.C.) y la tradición sobre sitios como la cueva/establo de Belén se entrelazan con la memoria y la arqueología.

Filósofos y pensadores han reflexionado sobre la influencia de Jesús y del cristianismo en la cultura: “El cristianismo fue la revolución más grande que jamás haya logrado la humanidad...” (Benedetto Croce). Otros han discutido la influencia de la tradición judeocristiana en la concepción de la persona humana (Richard Rorty). La figura de Jesús ha sido interpretada teológica, histórica, filosófica y culturalmente a lo largo de los siglos.

Legado y presencia cultural

Jesucristo sigue siendo una de las figuras más influyentes. En su nombre se han fundado ciudades, a su gloria se han dedicado increíbles obras de arte y su espíritu se ha invocado a la hora de entrar en batallas. Es el personaje central de los Evangelios que conforman la Biblia y el eje central en torno al que gira la religión cristiana. Durante dos mil años Jesucristo ha sido representado por distintas culturas de múltiples maneras.

La iglesia conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús durante la Semana Santa. Gracias a este conocimiento, podemos saber que Él es nuestro Dios y que tiene poder sobre cada una de Sus creaciones. A lo largo de su vida enseñó a ver a las personas más allá de su raza, edad, género o nacionalidad.

Tabla resumida: etapas principales de la vida de Jesús

Etapa

  • Nacimiento: Belén, niño de María y José.
  • Infancia y vida oculta: Nazaret; episodio en el Templo a los 12 años.
  • Bautismo y tentación: Bautizado por Juan en el Jordán; 40 días en el desierto.
  • Ministerio público: Predicación, parábolas, milagros y viajes por Galilea y Judea.
  • Última semana: Entrada en Jerusalén, Última Cena, arresto, juicio y crucifixión.
  • Resurrección y ascensión: Apariciones postrresurrección; ascensión desde los Olivos.

Las narraciones evangélicas y la investigación histórica ofrecen enfoques complementarios: los Evangelios modelaron el relato según la fe de sus autores, mientras que la historiografía busca ubicar cronologías, contextos sociopolíticos y correlaciones arqueológicas.

tags: #jesucristo #paso #a #paso