Qué dice la Biblia sobre las malas palabras y el lenguaje soez

La blasfemia o el lenguaje soez es una falta de respeto o un desprecio por lo sagrado. Siempre debemos usar los nombres del Padre Celestial, de Jesucristo y del Espíritu Santo con reverencia y respeto. El mal uso de Sus nombres es pecado. El lenguaje vil es degradante y peligroso para el espíritu.

Fundamento bíblico

Indudablemente, es incorrecto usar malas palabras (maldecir, decir vulgaridades, etc.). La Biblia deja este punto muy claro. En Efesios 4:29 se afirma, «Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la edificación necesaria, a fin de impartir gracia a los oyentes». En 1 Pedro 3:10 se establece, «Pues quien quiera amar la vida y ver días felices, refrene su lengua de hablar mal y sus labios de proferir engaños».

Santiago 3:9-12 resume la cuestión como sigue: «Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres creados a imagen de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce».

Jesús enseñó que lo que decimos refleja lo que hay en nuestro corazón. Tarde o temprano, la maldad en nuestro corazón se manifiesta a través de nuestras palabras en forma de maldiciones e insultos. Pero cuando nuestros corazones están llenos del amor de Dios, brotará alabanza hacia Él y amor por nuestro prójimo. Nuestras palabras siempre revelarán lo que hay en nuestro interior.

Por qué es pecaminoso usar lenguaje vulgar

Si deliberadamente utilizamos palabras crudas y soeces, conociendo de antemano su significado, o rehusándonos a cuidar nuestras palabras, ponemos de manifiesto un corazón irreverente e irrespetuoso hacia Dios y nuestros prójimos. El pecado es una condición del corazón, de la mente y «el hombre interior», que se manifiesta en nuestros pensamientos, acciones y palabras.

Uno de aspectos más importantes del lenguaje obsceno es la transgresión del Tercer Mandamiento: “No tomarás el nombre del Eterno tu Dios en vano; porque no dará por inocente el Eterno al que tomare su nombre en vano” (Éxodo 20:7). El nombre de Dios se utiliza frívolamente sin ningún tipo de consideración o cuidado cuando se emplea como exclamación de entusiasmo, horror, disgusto o condena.

Cómo influye el entorno y los hábitos

Según los informes, el uso del lenguaje soez y palabras obscenas aumenta constantemente en el mundo occidental. Este tipo de palabras son cada vez más aceptadas como medios de expresión personal, y vemos que son utilizadas amplia y casualmente en prácticamente todos los escenarios. Es fácil verse involucrado en ese tipo de pensamiento.

El problema es que cuando se empiezan a decir tacos, se suele hacer de ello un hábito muy arraigado. Un joven llamado Ron dijo lo siguiente: “Estas palabrotas se fijan tanto en la mente, [que cuando te sientes provocado] tienes ganas de decir una”. El escritor Burges Johnson dijo en su libro sobre el habla soez que esta es “contagiosa”.

Soltar tacos es un hábito muy común entre los jóvenes (y los adultos). Parece que algunos piensan que decir palabrotas les hace mayores. En algunas zonas, los adolescentes hasta organizan concursos de palabrotas. Incitados por sus compañeros, tratan de vencer a su contrincante en un violento juego de proferir insultos y ponerse verdes.

Proverbios 13:20 dice: “Al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá mal”. En otras palabras: asóciate con los que dicen palabrotas y no te sorprendas si tú también empiezas a decirlas. No debemos dejarnos influenciar por otras personas en el uso de lenguaje vil. En lugar de eso debemos usar un lenguaje limpio que edifique a los demás y debemos escoger amigos que utilicen una buena forma de hablar.

infografía: factores que fomentan el lenguaje soez (medios, amigos, música)

Medios, música y entretenimiento

¿Qué clase de música escuchas? Un joven llamado Jim hizo una franca observación al respecto: “Se puede aprender cualquier cosa escuchando canciones”. Con estas palabras se refería a las muchas canciones populares cuya letra es descaradamente inmoral u obscena. Los jóvenes suelen ensimismarse tanto con la melodía y el ritmo de las canciones que parecen ajenos a la letra.

También debes tener en cuenta qué clase de películas y programas de televisión ves, pues cada vez se han hecho más atrevidos a la hora de usar habla obscena y representar de manera explícita la conducta inmoral. Las videocasetes permiten a los jóvenes un acceso fácil a las películas sucias. La clave está en ser selectivo.

Si así es, es esencial que hagas algunos cambios en tus lecturas. ¿Aparecen muchas palabras soeces en los libros y revistas que lees? Si así es, es esencial que hagas algunos cambios en tus lecturas. ¿Tienes pósteres, insignias o camisetas que lleven impresa alguna frase de tono subido o hasta obscena? Tales frases tal vez parezcan graciosas, pero ¿no socavaría tus esfuerzos por permanecer limpio a los ojos de Dios el que te rieras de las cosas que Él condena, por no decir el que las difundieras al llevarlas escritas en alguna prenda o accesorio?

Prácticas y consejos para cambiar

Una vez nos damos cuenta de lo que Dios espera de nosotros, nos enfrentamos a un nuevo desafío: ¿cómo podemos cambiar? Con frecuencia vemos que el uso de un lenguaje profano está tan arraigado, que las palabras simplemente salen sin tener que pensar demasiado. Para algunas personas, utilizar este tipo de lenguaje es tan habitual que deja de ser una decisión consciente.

  1. Después de percatarnos que es un pecado utilizar un lenguaje soez, debemos sentirnos avergonzados y acudir a Dios por medio de la oración, pidiéndole perdón y su ayuda para cambiar. Debemos pedirle continuamente a Dios para que nos de fuerza para cambiar.
  2. Si ponemos especial atención a todo lo que decimos, podemos ver la magnitud del problema y dónde y cuándo necesitamos cambiar.
  3. Entre menos escuche o lea ese tipo de palabras, menos probabilidad habrá de que estén en su mente. Esto puede significar que se aleje de algunas personas o de algunos ambientes en donde el lenguaje soez es común.

Al comienzo, es probable que usted deba luchar para detener las malas palabras cuando las tenga en la punta de su lengua, pero que aún no las ha pronunciado. A medida que vaya progresando, va a comenzar a rechazarlas cuando se le vengan a la mente. Eventualmente, ira creciendo al punto de que rara vez, si es que llegase a suceder, se le vengan a la mente. Aquí es dónde debemos llegar.

Herramientas prácticas

  • Mantenerse alerta conforme a la palabra de Dios. El salmista formuló la pregunta: “¿Cómo limpiará un joven su senda?”, y la respuesta que dio fue: “Manteniéndose alerta conforme a tu palabra” (Salmo 119:9).
  • Adquirir el hábito de siempre hablar bien y usar términos decorosos.
  • Ser “lento en cuanto a hablar, lento en cuanto a ira”. (Santiago 1:19.) Antes de reaccionar emocionalmente y decir algo que después te pese, trata de dominarte.
  • Pide ayuda a Jehová en oración: “Pon guardia, sí, oh Jehová, para mi boca; pon vigilancia, sí, sobre la puerta de mis labios”.

Relaciones y corrección amorosa

Si nuestros amigos o conocidos usan blasfemias, podemos animarlos, de una buena manera, a escoger sus palabras. Monique ha dejado claro que debido a que es testigo de Jehová, no quiere oír tacos. Hasta ha llegado al extremo de que cuando un compañero dice algo objetable, le replica: “Cuidado con lo que dices”.

Ahora bien, ¿qué hacer si a un compañero cristiano se le escapa alguna expresión de este tipo? Por temor a perder un amigo, algunos quizás se sientan inclinados a pasar por alto lo que se dijo como si no tuviese importancia. Sin embargo, los amigos verdaderos velan por el bien de aquellos a quienes aprecian, aunque eso signifique ‘herir’ los sentimientos de un amigo por decir la verdad. (Proverbios 27:6.) Es posible que todo lo que se requiera para corregir la situación sea un recordatorio bondadoso, no un discurso.

LENGUAJE SOEZ

Resultados y testimonios

Kinney admite: “Muchas veces en la escuela me encuentro totalmente solo”. Pero su determinación por vigilar sus compañías ha resultado ser una protección para él. Además, como el propio Kinney reconoce, “los demás te respetan, te consideran valiente”. Y Jehová también.

Aquellos que han desarrollado el hábito de maldecir pueden deshacerse de él. Al depositar nuestra fe en Cristo, recibimos una nueva naturaleza de Dios «Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación; ¡lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!», (2 Corintios 5:17), nuestros corazones son transformados y nuestras palabras reflejan la nueva naturaleza que Dios ha forjado en nosotros (Romanos 12:1-2).

Versículos clave para recordar

  • Efesios 4:29 - Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca.
  • 1 Pedro 3:10 - El que quiera amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal.
  • Santiago 3:9-12 - De una misma boca proceden bendición y maldición; esto no debe ser así.
  • Salmo 119:9 - Manteniéndose alerta conforme a tu palabra.
  • Lucas 6:45 - Lo que rebosa del corazón habla la boca.

En síntesis, es claro que la Biblia condena el lenguaje soez y nos llama a la limpieza de palabra como reflejo de la limpieza del corazón. No debemos dejarnos influenciar por otras personas en el uso de lenguaje vil; en lugar de eso debemos usar un lenguaje limpio que edifique a los demás y debemos escoger amigos que utilicen una buena forma de hablar. El dar ejemplo animará a quienes nos rodean a usar una forma de hablar limpia.

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