El Oficio Parvo del Sagrado Corazón de Jesús es una devoción profundamente arraigada en la espiritualidad católica, compuesta originalmente por el Padre Jean Croisset, SJ. Esta práctica piadosa tiene como objetivo honrar y rendir culto al Sagrado Corazón de Jesús, motivada por las revelaciones de Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII.
Orígenes de la Devoción
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús encuentra su fundamento en las revelaciones privadas que recibió Santa Margarita María de Alacoque. Nuestro Señor le manifestó su ardiente deseo de ser amado y de que su Divino Corazón fuese honrado con especial fervor.
Entre las prácticas inspiradas por el Sagrado Corazón, destaca la de los Nueve Oficios del Sagrado Corazón, un camino espiritual concebido para unir más estrechamente las almas a Cristo y a su obra redentora. Santa Margarita María fue nombrada mediadora y promotora para pedir al Padre Eterno que diera a conocer esta devoción al mundo.
El Sagrado Corazón manifestó también la importancia de contar con almas reparadoras, que pidan perdón por las injurias que recibe especialmente en el Santísimo Sacramento del altar. Esta devoción fue inspirada a partir del deseo del propio Corazón, que quería que los oficios fueran asignados por sorteo para hacer efectivos los reparos espirituales.

Estructura y Realización de la Devoción
Cada primer viernes del mes se realiza un sorteo para asignar uno de los nueve oficios del Sagrado Corazón a los fieles o grupos devotos, que deben vivir el oficio asignado con perfección espiritual durante el mes entero. Esta práctica se acompaña con la unión espiritual a un coro angelical correspondiente al oficio.
Los Nueve Oficios del Sagrado Corazón de Jesús
- Amante - Amar profundamente al Sagrado Corazón.
- Discípulo - Aprender y difundir sus enseñanzas.
- Promotor - Propagar la devoción al Sagrado Corazón.
- Adorador - Rendir continua adoración a su Divino Corazón.
- Víctima - Ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores.
- Reparador - Expiar las ofensas cometidas contra Él.
- Celador - Buscar siempre la mayor gloria de Dios.
- Esclavo - Consagrarse enteramente a su servicio.
- Suplicante - Interceder por las almas ante Dios.
Tres Clases de Culto en la Devoción
- Culto completo de amor al Divino Corazón.
- Culto continuo de gratitud y reparación por las ofensas recibidas.
- Culto perpetuo, procurando atraer sin cesar nuevos adoradores.
Por medio de estos oficios, se intercede especialmente por los pecadores, los necesitados, los agonizantes, las almas del purgatorio, todas las almas redimidas por la Sangre de Cristo, aquellos que no conocen a Jesús, los que blasfeman y quienes luchan contra Él.
Ejemplo del Segundo Oficio: El Reparador
Este oficio está unido al coro de las Potestades, de las 3 a las 6 de la tarde, y su fin es pedir perdón por las injurias que se hacen a Jesús en el Santísimo Sacramento, procurando reparar con oraciones y comuniones fervorosas tantos agravios.
La promesa particular para el Reparador es que "el que se emplea en reparar los pecados de los otros, es tan agradable a Nuestro Señor que puede humildemente esperar obtener su misericordia".
La virtud principal de este oficio es la fidelidad en el cumplimiento exacto de las obligaciones de su estado, venciendo obstáculos y respetos humanos.
Se recomienda realizar al menos cinco actos diarios en honor a las Cinco Llagas de Nuestro Señor, tales como:
- Observar profunda reverencia hacia el Santísimo Sacramento.
- Renovar la intención de observancia y vencer respeto humano para cumplir deberes.
- Pedirse perdón por flaquezas y comprometerse a repararlas de inmediato.
- Ofrecer en espíritu de reparación las Santas Misas que se celebran continuamente.
Oración típica de visita al Santísimo durante este oficio es:
“Jesús, Rey de Corazón Divino, uniéndome al Corazón Inmaculado de María y al Coro de las Potestades para suplir mi insuficiencia, os adoro en el Santísimo Sacramento del Altar durante todo el día, pero más particular durante estas tres horas, encerrándome en vuestro Corazón Sagrado como en una prisión de Amor y ofreciendo vuestros méritos infinitos a la Majestad Divina ofendida en este Sacramento adorable”.

Oraciones Iniciales del Oficio
El Oficio comienza con la señal de la cruz: † In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. A continuación se rezan varios versos de alabanza a Dios, entre los que destacan fórmulas como:
- ℣. Et os meum annuntiábit laudem tuam.
- ℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
- ℣. Regina in cordibus omnium.
- ℟. Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum.
También se incluyen letanías y jaculatorias de reparación y amor hacia el Sagrado Corazón de Jesús, expresando fervor y deseo de consagración total al servicio divino.
Frutos Espirituales
Esta devoción lleva al fiel a buscar siempre la mayor gloria de Dios, a abrir el corazón a la Santísima Trinidad y a profesar un amor profundo y constante al Sagrado Corazón.
Se multiplican actos de amor y reverencia al Santísimo Sacramento, se honra la Pasión de Cristo, y se venera a la Virgen María y a San José, quienes acompañan y apoyan la vida espiritual del devoto.
Además, el alma se oculta del mundo y se une a la adoración de los santos ángeles, atrayendo gracias y bendiciones para la Iglesia, orando por religiosos, familias cristianas, reparando los ultrajes hechos a Dios y presentando a Dios todas las obras meritorias de los hombres.

Adaptación y Vigencia
Esta práctica, iniciada en el siglo XVII, es mantenida actualmente por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y puede ser adaptada para familias o grupos de fieles que deseen crecer espiritualmente y colaborar en la misión reparadora y de amor al Corazón de Cristo.
OFICIO PARVO COMPLETO, Viernes, 19 de Junio 2026 (Liturgia de María)
Oración Final de Consagración
Una de las oraciones más repetidas en el Oficio es el acto de reparación que dice:
“Os adoro, Jesús, Rey amantísimo, por todos los que no os adoran, os amo por todos los que no os aman; deseo reparar toda la ingratitud que vuestro Corazón recibe de los hombres y para mostraros mi amor, os doy mi corazón y me consagro enteramente a Vos, ahora y por toda la eternidad. Así sea.”
Esta oración resume el espíritu del Oficio, la entrega total y la reparación amorosa destacando la belleza y profundidad de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
