Relaciones interreligiosas entre el Vaticano y el Islam

El diálogo entre el Vaticano y el mundo musulmán ha sido un proceso complejo y en evolución, impulsado por decisiones conciliares, iniciativas institucionales y el esfuerzo de generaciones de estudiosos e interlocutores. El Concilio Vaticano II también estableció las bases para un diálogo con el mundo musulmán, y desde entonces la Iglesia Católica ha desarrollado instrumentos y encuentros que buscan la comprensión mutua, la paz y la fraternidad.

Contexto histórico y cultural

Claro, durante los años 60, era un periodo más o menos eufórico porque gran parte del mundo musulmán había iniciado la fase de descolonización, de liberación y, a la liberación política habría debido seguir, obviamente, una liberación de las incomprensiones entre el mundo cristiano y el mundo musulmán. Hay toda una generación de estudiosos del Islam y de musulmanes que contribuyeron a la elaboración de este mayor conocimiento del Islam, en una doble dirección: tanto en la del mundo cristiano como hacia el mundo musulmán, en una época en la que el índice de analfabetismo en los países musulmanes era extremadamente alto.

El Islam es historia para los orientalistas y para los cultos, pero no es una memoria compartida, sigue siendo lejano a pesar de la cercanía geográfica. Me gusta repetir que Palermo está a media hora de avión de Túnez. Por ahora no lo hemos hecho. Nosotros tenemos el deber de contribuir a la elaboración de una memoria compartida, pero por el momento, como se ha subrayado en diferentes ocasiones, se sigue manteniendo casi intacta una especie de divorcio entre la historia y la memoria.

mapa: proximidad geográfica entre Sicilia y Túnez

Responsabilidades recíprocas y reconstrucción de memorias

Pero, cuidado: la cuestión es recíproca. El mundo musulmán debe llevar a cabo un trabajo profundo. Debe ser capaz de recuperar las cosas que forman parte de su memoria, memoria cultural, sobre la que el Islam, en cuanto civilización, reelaboró muchos datos: no se puede negar el aporte greco-romano, ni los aportes cristiano y judío, e incluso en el Islam de Asia con las diferentes conexiones entre el Islam y el budismo.

Un gran islamólogo japonés, Toshihiko Izutsu, fue el primero que, hace más de 50 años, reconstruyó estas conexiones. Pero tampoco lo hemos logrado en el Islam. Necesitamos establecer una especie de pacto intelectual, es decir la necesidad de producir ediciones críticas, dejar abiertas las puertas a la libertad de expresión. Me parece evidente que hay que subrayar que una democracia sin libertad de expresión es exactamente como un florero sin agua.

Riesgos de incomunicación y radicalización

En los periodos de crisis como la que vivimos actualmente (y que creo que no se trate de una crisis exclusivamente económica, sino que es en realidad una crisis de civilización, es decir de cómo se crea la sociedad y de cómo funcionarán las sociedades en los próximos treinta años), el peor riesgo de la incomunicabilidad entre los cristianos y musulmanes es el de encontrar en el otro un chivo expiatorio.

Los recientes atentados contra los cristianos en Egipto son señales muy malas, el atentado de Tolouse del chico franco-argelino miembro de al-Qaeda (en el que mató a un rabino y a algunos jóvenes de una escuela judía, además de algunos soldados franceses magrebinos), en una fase como esta podría aumentar el miedo y el estereotipo de la percepción negativa del otro. El estereotipo, cuando se sale de control, puede llevar a la catástrofe; se puede recordar lo que sucedió no muy lejos de Trieste, en la ex Yugoslavia. El riesgo siempre es el paso de la culpabilidad individual a la culpabilidad colectiva.

Lo que se nota en el mundo musulmán es el empobrecimiento cultural de las nuevas generaciones, incluso de los jóvenes que pertenecen a partidos religiosos. Hemos olvidado el primer informe del UNDP (del organismo para el desarrollo de las Naciones Unidas) publicado en 2001 sobre la democracia del mundo árabe, en el que expertos árabes y occidentales subrayaban la regresión de aquel mundo a nivel social y cultural. En 2001, por ejemplo, se tradujo más en Corea del Norte que en todo el mundo árabe.

Actores y espacios del diálogo

La Iglesia Católica invita a la comprensión mutua y al respeto hacia los seguidores de otras religiones, afirmando que no rechaza nada de lo verdadero y santo en estas religiones, ya que a menudo reflejan un rayo de esa verdad que ilumina a todos los hombres y mujeres. La experiencia de organizaciones como PROCMURA (Programa para las Relaciones Cristiano-Musulmanas en África) muestra cómo la cooperación entre diferentes confesiones puede transformar el testimonio compartido en una fuerza para la paz.

El Pontífice elogió la labor de esta organización, con sede en Kenia, junto con la del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, que permite a la Iglesia fortalecer las relaciones con otras religiones, promoviendo la paz y la fraternidad. Mediante estos esfuerzos, la paz, la justicia y la esperanza florecerán cada vez más en las sociedades africanas y en todo el mundo.

infografía: principales instituciones católicas para el diálogo interreligioso

Encuentros de alto nivel

En una audiencia privada, el Papa Francisco se reunió con el ayatolá Alireza Arafi, presidente de los seminarios islámicos de Irán. El ayatolá es uno de los títulos más altos de la jerarquía religiosa chiíta y uno de los más respetados en términos académicos. Por eso, promover la relación entre Qom y el Vaticano es de gran importancia. Porque creemos que muchos de los retos del mundo actual relacionados con la moral, la juventud y la familia son cuestiones comunes para las que la comunidad religiosa del mundo puede aportar soluciones.

Papel de intelectuales, universidades y sociedad civil

También el papel de los intelectuales es importante. Como eruditos, pero también como musulmanes, mantenemos un gran diálogo entre musulmanes católicos y musulmanes con Villanova y U.T.C. Eso fue realmente importante. Me parece evidente que hay que subrayar la necesidad de producir ediciones críticas, dejar abiertas las puertas a la libertad de expresión.

¿Cuánto influye la globalización? La globalización misma, a pesar de todo, nos obligará a una consecuencia recíproca, porque la globalización implica vivir juntos y tratar de comunicar. Yo también enseño a estudiantes estadounidenses en Stanford, y cada año les pregunto por sus orígenes: el 90% de los casos nacieron de matrimonios mixtos: algunos tienen una madre iraní y un papá irlandés; otros, la mamá italiana y el padre latinoamericano… No se trata solo de matrimonios mixtos, sino que implica una búsqueda y una reformulación de los orígenes, y una consciencia.

Iniciativas y esperanzas

En un contexto global asolado por la radicalización religiosa, la división y el conflicto, la cooperación entre diferentes confesiones puede convertir a los fieles en profetas de una nueva era, en la que florezca la paz y se rompan las cadenas del prejuicio y el odio. Esta es la esperanza que el Papa León XIV reiteró al recibir a la delegación del Programa para las Relaciones Cristiano-Musulmanas en África (PROCMURA).

El Pontífice finalmente recuerda sus palabras en el sexagésimo aniversario de la Declaración Nostra Aetate, destacando la responsabilidad de ayudar a los pueblos a liberarse de las cadenas del prejuicio, la ira y el odio, superando el egoísmo y el ensimismamiento, y venciendo la codicia «que destruye tanto el alma humana como la tierra». Asimismo, León XIV expresa su confianza en que la sinergia entre PROCMURA y el Dicasterio propiciará nuevas iniciativas para la promoción de la «amistad social», fortaleciendo la colaboración y el discernimiento conjunto de las áreas que requieren «acción urgente».

Esperanzas de un cambio en las relaciones del Vaticano con el Islam

Propuestas concretas

  • Producir ediciones críticas y fomentar la investigación conjunta para recuperar memorias compartidas.
  • Promover la libertad de expresión como condición de una democracia viva y un diálogo fecundo.
  • Impulsar programas educativos y de intercambio entre universidades y centros religiosos.
  • Apoyar organizaciones interconfesionales que trabajen en terreno, como PROCMURA, y fortalecer los dicasterios y oficinas de diálogo.

Tabla: Actores y tareas principales

(Basada en los elementos del material disponible)

  1. Vaticano - Promover el diálogo formal, apoyar dicasterios y delegaciones, articular mensajes papales de fraternidad.
  2. Organizaciones interconfesionales (ej. PROCMURA) - Trabajo local y regional, formación, promoción de la amistad social.
  3. Universidades y estudiosos - Investigación, ediciones críticas, formación de formadores.
  4. Mundos musulmán y cristiano locales - Recuperación de memoria cultural, educación, construcción de espacios compartidos.

La tarea no es simple, pero es práctica: requiere diálogo sincero, inversiones en educación y cultura, y encuentros que permitan transformar el miedo y el estereotipo en conocimiento y colaboración. En un mundo cada vez más marcado por la radicalización religiosa, la división y el conflicto, su testimonio compartido demuestra que es posible vivir y trabajar juntos en paz y armonía, a pesar de las diferencias culturales y religiosas.

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