Historia y características del traje de penitente de la cofradía de la Victoria

El traje de nazareno nace realmente en la Edad Media como hábito de penitencia, dándose a conocer aún más en el siglo XV, cuando las personas que querían realizar actos públicos como penitentes se tapaban la cara. El gran protagonista de este traje, el capirote, llega durante la Inquisición, momento en el que muchos penitentes debían utilizar este elemento -que en aquel momento se denominaba ‘coroza’-, como muestra de arrepentimiento ante unos hechos concretos.

Origen histórico y evolución

El capirote, conocido como un símbolo distintivo de la Semana Santa en España, tiene sus orígenes en el contexto de la Santa Inquisición del siglo XV. La relación entre el capirote nazareno y la Inquisición es compleja. Esta prenda se integró en las procesiones nazarenas, convirtiéndose en un distintivo de las hermandades, como la hermandad hiniesta 1586, que aún hoy perduran.

La historia del capirote nazareno en la Semana Santa española está profundamente ligada a la evolución de la coroza penitencial, un elemento distintivo de la tradición cofrade. A medida que los siglos avanzaron, el capirote comenzó a transformarse, alejándose de su conexión con la Inquisición y adoptando un significado más espiritual y cultural dentro de la tradición cofrade. Desde el siglo XVI, las hermandades como la Hermandad Hiniesta, establecida en 1586, empezaron a incorporar el capirote en sus vestimentas como un símbolo de fe y devoción.

Los cambios en la coroza comenzaron a notarse en la Edad Media, cuando la Inquisición se consolidó como una fuerza de control social y religioso. Fue en este período cuando se empezaron a implementar formas más cónicas y alargadas, lo que posteriormente derivaría en la apariencia del capirote que conocemos hoy en día. En términos de materiales, la transición de la coroza penitencial incluía el uso de cartón y tejidos, lo cual permitió una mayor versatilidad en el diseño.

Significado simbólico del capirote y el capuz

Tradicionalmente, el capirote se ha asociado con la penitencia y el sufrimiento, actuando como una forma de ocultar la identidad del portador y su pecado, simbolizando a su vez una búsqueda de redención. El capuz es distinto al de otras cofradías tradicionales murcianas siendo más alto y puntiagudo. Mantiene erguido el antifaz que cubre el rostro. Parte principal del hábito nazareno. Preserva el anonimato de quienes realizan la estación de penitencia, en consonancia con el pasaje evangélico de Mateo: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos…».

El capirote nazareno no solo se observa en las calles durante las festividades, sino que también suscita un debate cultural sobre su significado y su lugar en la sociedad actual, lo que lo convierte en un tema fascinante para explorar a fondo. El significado capirote, aunque ha sido objeto de debate, continúa siendo un símbolo de sacrificio y compromiso espiritual que enriquece la experiencia de la Semana Santa en España.

Componentes del hábito y elementos simbólicos

El conjunto de estandartes, guiones e insignias que preceden a las imágenes manifiestan los momentos clave de la historia de la hermandad, y su vínculo con algún santo, orden religiosa o personaje de alcurnia. Destacan los simpecados: estandartes en forma de banderola vertical que manifiestan la profunda devoción mariana cofrade.

Sobre el pecho, y a veces bajo el hábito (como en la foto). Los elementos externos son importantes, pero no eclipsan el verdadero núcleo devocional: la imagen titular de Jesucristo, el Señor, o de la Santísima Virgen María. Ellos son el verdadero centro desde el que cobra sentido el imaginario de la Semana Santa.

La luz es parte de la religiosidad cristiana desde los primeros siglos, pues la Luz de Cristo ilumina la oscuridad del mundo y da sentido a la cruz. Al inicio, los hermanos se dividieron en cofrades de luz o de sangre. Hoy las penitencias radicales casi han desaparecido y predomina el penitente con luminaria (cirio, farol, palermo, hachón…) o cruz al hombro.

Al principio era un cordón de cáñamo que ceñía la cintura y subía hasta el cuello para reproducir la injusta condena de Jesús. Con él, los hermanos, mediante el uso de la penitencia, animan a la conversión de los espectadores y se unen al sufrimiento de la Pasión del Señor.

Variantes regionales y el estilo murciano

En las cofradías del llamado estilo andaluz, que no reparten caramelos, existen otras diferencias que las distinguen del resto. Esta manera de procesionar aparece en Murcia en los años cuarenta con la aparición de las llamadas "nuevas cofradías". Son las de la Fe, Salud, Rescate, Refugio y Yacente. Además de no repartir caramelos, sus integrantes guardan riguroso silencio durante todo el desfile.

Incluso la del Refugio, conocida popularmente como la del "Silencio", tiene a sus cofrades con un voto especial que les obliga a guardar silencio desde que se visten en su casa hasta que vuelven después de la procesión. En algunas de ellas (Salud y Rescate) incorporan la capa a la túnica penitencial. Todos visten la misma túnica y no hay diferencia alguna entre ellos.

En las cofradías tradicionales murcianas, los pasos no tienen ningún tipo de apoyo para poderlos dejar en el suelo. El único soporte en el que descansa el paso cuando está quieto, es el que proporcionan unos "bastones" llamados estantes, que llevan los nazarenos para apoyar el trono, manteniéndose éste en equilibrio. Esta situación le da al paso ese movimiento de "vaivén" característico que tienen los pasos de Murcia cuando están quietos durante el desfile, y que a veces da la sensación de que el paso se viene abajo.

El mecanismo para que los nazarenos cojan o dejen el trono, consiste en que uno de los nazarenos que guía el paso delante de éste, denominado Cabo de Andas, golpea con su estante de punta metálica una placa situada en la parte frontal del trono y el sonido del golpe hace que los nazarenos recojan sus estantes de madera y reanuden el camino portando el trono sobre sus hombros. Cada paso tiene sus encargados que lo cuidan y adornan vistosamente y que reciben el nombre de "camareros" del paso.

Indumentaria y variantes: nazareno penitente y nazareno-estante

Los penitentes de estas cofradías visten túnicas hasta los pies con cíngulo y cara cubierta por un corto capuz conocido, por su forma en la parte superior, como de "habichuela". El nazareno que lleva los pasos sobre sus hombros, conocido en Murcia como nazareno-estante, viste túnica del mismo color que las del resto de la hermandad y ésta no pasa de las rodillas.

El vuelo de dicha túnica viene marcado por las enaguas que lleva debajo, debidamente almidonadas, y que dan un aire característico a su manera de andar. Calza esparteña huertana y lleva las piernas recubiertas de artísticas medias que, por Murcia, llamamos de "repizco", ya que su elaboración artesanal, en gran medida, viene marcada por la complejidad de los puntos como si se les hubieran dado "pellizcos" al tres bolillo. La indumentaria del nazareno-estante se completa, en su parte superior, con chaqueta, camisa blanca y corbata que se coloca debajo de la túnica, dejando a la vista solapas, camisa y corbata.

El capuz está abierto en el rostro y lleva a ambos lados graciosas cintas blancas que caen desde la cabeza hasta la altura del hombro. El mayordomo viste la misma túnica que el resto de su hermandad, pero también presenta diferentes adornos que la hacen muy peculiar. Camisa de seda, cuello de pajarita, puntillas en pecho y mangas, zapatos de corte salón y guantes de piel de cabritillo.

En algunas procesiones, caso de la Sangre y Jesús, va con el rostro descubierto; en otras, el antifaz del capuz oculta su rostro. El de nazareno penitente, que consiste en túnica de terciopelo negro, con fajín y caperuz en color magenta, zapatos negros y guantes negros. El de nazareno estante, que es el correspondiente a la tradición huertana en la Semana Santa de la ciudad de Murcia, con túnica corta negra, con el típico buche, chaqueta y corbata también negras, capuz descubierto de color magenta y las tradicionales enaguas, medias de repizco, ligas y esparteñas de carretero.

Colores y simbolismo en las hermandades

Los colores de las túnicas, capirotes y capas de la Hermandad del Rescate siempre han estado ligados a los de la cruz trinitaria. El color rojo representa el Espíritu Santo, el azul al Hijo y el blanco al Padre. A partir de 1949, la Hermandad del Rescate introduce como cotitular a María Santísima de Gracia, repartiéndose los colores trinitarios.

Se opta por utilizar el «rojo escarlata» (pasión) para las túnicas y los capirotes de la sección del Cristo, y el color morado (dolor) para las túnicas y los capirotes para la sección de la Virgen. Las capas son blancas para ambos cuerpos de nazarenos. En aquellos años finales de los cincuenta, se introducía en Málaga los primeros carretes de fotografía a color. Por otro lado, la familia Entrambasaguas, muy ligada a la Hermandad del Rescate desde sus inicios, tenía entre sus negocios tiendas de ópticas y fotografías.

Lo más significativo de los colores utilizados en estos años no es que se hubieran recogido perfectamente el rojo, azul y el blanco como claro símbolo de identidad trinitaria, sino que se introdujeran dos colores algo polémicos: tales como el amarillo para las capas de la sección del Cristo a partir de 1956 y las capas grises para la sección de la Virgen a partir de 1960. Algunos indican que el color amarillo hace referencia al color oro que los trinitarios depositaron para salvar la imagen trinitaria. El gris podría referirse al blasón blanco (que representa al color blanco, el color puro) sobre el que aparecen los rectángulos rojo y azul en el escudo trinitario.

Antes de seguir adelante quisiera advertir el lector que los colores fundamentales tienen diferentes tonalidades e incluso una misma tonalidad puede ser referida de varias maneras según la fuente consultada. Así, para no perdernos, convenimos que el morado y el azul se identifican, así como el escarlata, carmesí, burdeos y grana con el rojo.

Prácticas actuales y adaptaciones modernas

Hoy en día, existen diferentes tipos de capirotes, desde los tradicionales de cartón hasta los modernos de rejilla transpirable. Uno de los avances más notables es la introducción de rejillas transpirables en el diseño de los capirotes. Estas rejillas permiten una mejor circulación del aire, lo que resulta crucial para mantener una temperatura adecuada y minimizar el malestar durante el recorrido.

La túnica de la Hermandad es de terciopelo morado con botonadura de latón dorado, con escapulario y capillo blanco de tergal. Lleva fajín blanco de tergal y en el centro del mismo, sobre óvalo de terciopelo morado, la medalla de la Hermandad que representa a Jesús Nazareno con la cruz a cuestas. Los hermanos llevan guantes blancos, zapatos negros y calcetines negros.

En la estación de penitencia de la madrugada se porta cirio o farol eléctrico y el Domingo de Pasión cirio morado que se adquiere en la Capilla de Jesús Nazareno minutos antes de la procesión. El farol es de latón dorado con crestería y rematado con una cruz, con seis caras y pie de madera esmaltado en blanco.

nazarenos con capirotes y faroles en procesión

Tipos de capirote y preferencia actual

En la actualidad, se pueden encontrar diferentes tipos de capirotes, que varían en material y estilo. La transición de cartón a materiales más ligeros ha hecho posible que el peso de los capirotes sea menos agobiante, lo que, combinado con el diseño ergonómico, influye positivamente en la longevidad del uso del capirote. Se han desarrollado diversos tipos de capirotes, desde los que preservan su estructura clásica hasta los que incorporan elementos modernos, garantizando así que cada hermandad pueda elegir un diseño que respete sus tradiciones al tiempo que aboga por la comodidad.

Plisado de textiles con moldes de cartón

Detalles finales sobre identidad y devoción

El capirote nazareno representa un símbolo profundo y significativo en la Semana Santa española, una celebración que conjuga elementos religiosos y culturales. Su presencia es inconfundible y su legado está marcado por una rica historia, que se entrelaza con la evolución de la tradición cofrade desde hace siglos. El capirote nazareno no solo representa la tradición, sino que también refleja las transformaciones sociales y religiosas de su tiempo.

La relevancia del capirote en la actualidad: el capirote nazareno ha mantenido su esencia a lo largo del tiempo, consolidándose como un símbolo emblemático de la Semana Santa en España. El significado capirote trasciende lo meramente visual; representa el sufrimiento, la penitencia y el homenaje a la Pasión de Cristo.

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