La Basílica de los Santos Nereo y Aquiles es un monumento emblemático ubicado en la Vía Ardeatina, en Roma, que guarda relación con dos mártires cristianos cuyo martirio y vida han sido objeto de estudio e interés desde la antigüedad. La basílica se levanta sobre sus tumbas en el antiguo Cementerio de Domitila y representa un punto de referencia para peregrinos y estudiosos del cristianismo primitivo.
Historia de los Santos Nereo y Aquiles
No se puede determinar con exactitud la época exacta en que Nereo y Aquiles sufrieron martirio; probablemente ocurrió en el siglo I, hacia el año 95, durante la persecución de Domiciano. Es menos probable que fuera durante la persecución de Nerón, ya que existen indicios que lo descartan. Dos elementos permanecen ciertos: su martirio y el lugar de su sepulcro.
Estos dos santos fueron soldados romanos que se convirtieron al cristianismo. Según la tradición y las investigaciones arqueológicas, su martirio ocurrió alrededor del año 300, durante las persecuciones de Diocleciano. Como relata el Papa Dámaso, originalmente servían en el ejército y cumplían órdenes de un tirano, pero fueron capaces de abandonar sus armas y testificar su fe en Cristo. El Papa Dámaso, ferviente defensor de los mártires, incluso compuso epígrafes en su honor.
El culto a estos santos es muy antiguo y está vinculado al sepulcro de Aurelia Petronila, en el Cementerio de Domitila. Curiosamente, Petronila no era hija de San Pedro como se llegó a pensar, sino que su nombre y el cognomen Petro están relacionados con la familia de los Flavios, lo que sugiere posibles vínculos con la casa imperial.
Es notable que Nereo y Aquiles fueran enterrados en la propiedad familiar de los Flavios, convertida después en cementerio cristiano. Se especula si fueron convertidos por San Pedro o San Pablo, dado que en la epístola a los romanos (16, 15) aparece un Nereo, y ambos apóstoles mantuvieron intensas relaciones con la guardia imperial.

La Basílica y sus Remodelaciones
La basílica fue construida en el siglo IV d.C., probablemente durante el pontificado del papa Siricio (384-399), levantada directamente en el lugar del sepulcro de los santos mártires. Esta información la aporta el arqueólogo Juan Bautista de Rossi, quien en 1874 redescubrió la basílica y fragmentos del epígrafe del Papa Dámaso en las Catacumbas de Domitilla.
Además, las excavaciones revelaron restos de una basílica de tres naves dedicadas a Nereo y Aquiles. Alrededor del siglo VIII, el papa León III decidió reconstruir la basílica y también sanear la zona pantanosa que la rodeaba, asegurando la conservación del lugar. Posteriormente, en el siglo XV, el papa Sixto IV llevó a cabo otra restauración en plena efervescencia del Renacimiento.
En el centro de la fachada exterior destaca un portal flanqueado por columnas de granito que sostienen un tímpano triangular y un epígrafe con la inscripción "titulus fasciolae". Según la leyenda, esta denominación hace alusión a una venda que el apóstol Pedro dejó caer al huir de la Cárcel Mamertina. El título de la basílica antes era "Fasciola", pero alrededor del siglo VIII comenzó a usarse el nombre de los santos mártires, que se mantuvo hasta hoy.
Descripción Arquitectónica
El interior de la basílica está dividido en tres naves separadas por pilares octagonales, una estructura que permite la iluminación y circulación típica del arte paleocristiano. Este diseño refleja las iglesias de la Roma antigua, y la disposición de columnas y espacios facilita una experiencia espiritual accesible a los fieles y peregrinos.
La basílica forma parte del conjunto de iglesias veneradas en Roma por su relación con santos mártires del cristianismo primitivo, similar a la basílica dedicada a San Sebastián, situada cerca y compartiendo la misma ruta de peregrinación hacia las catacumbas de la Vía Ardeatina.

Culto y Legado
La fiesta en honor a Nereo y Aquiles se celebra desde la antigüedad cada 12 de mayo. La basílica les sirve como lugar de culto y para honrar la memoria de estos mártires que testimonian la difusión del cristianismo incluso dentro del ejército romano.
Esculturas y relieves en la basílica representan escenas de su martirio, como una columna donde se ve a Aquiles atado y recibiendo el golpe fatal de un verdugo, mostrando así la fidelidad hasta el sacrificio.
El propio Papa Dámaso destacó en sus dísticos el cambio de fe de estos soldados, famosos por romper con el miedo y renunciar a la violencia para abrazar el mensaje de Cristo, demostrando así un gran “milagro de fe”.
12 de mayo: Santos Nereo y Aquileo (de nazaret.tv)
| Evento | Descripción | Fecha Aproximada |
|---|---|---|
| Martirio de Nereo y Aquiles | Convierten al cristianismo y son martirizados siendo soldados | Siglo I o alrededor del año 300 |
| Construcción de la Basílica | Edificación en el lugar del sepulcro por el Papa Siricio | Siglo IV (384-399) |
| Reconstrucción por León III | Reconstrucción y saneamiento de la zona pantanosa | Finales del siglo VIII (aprox. 795) |
| Restauración Renacentista | Restauración por el Papa Sixto IV | Siglo XV |